
Resumen: Ramon Terrats ha recuperado en el Getafe el protagonismo que no terminó de encontrar durante su temporada en el Espanyol. El centrocampista, que llegó a Cornellà en el verano de 2025 cumpliendo el sueño de vestir la camiseta del club del que es socio desde que nació, habló esta semana en el Què t’hi jugues? de SER Catalunya sobre aquella experiencia. Terrats admite que la adaptación fue mucho más complicada de lo esperado y reconoce que echó en falta algo más de ayuda interna en los malos momentos. No guarda rencor, sigue al Espanyol y continúa siendo socio. Pero tampoco esconde que tiene ganas de reencontrarse con el equipo perico y demostrar el nivel que considera que no pudo enseñar durante su cesión.
Puntos clave
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- Terrats llegó cedido por el Villarreal al Espanyol en julio de 2025, con una opción de compra condicionada a determinados objetivos.
- Cerró la temporada con 31 partidos oficiales, 29 de Liga, un gol y dos asistencias, aunque apenas superó los mil minutos ligueros.
- El centrocampista reconoce que le costó adaptarse mucho más de lo que esperaba y que echó en falta más apoyo dentro del club.
- El Espanyol no ejecutó la opción de compra y Terrats acabó siendo traspasado definitivamente al Getafe, donde tiene contrato hasta 2029.
- Sigue siendo socio del Espanyol y asegura que continúa viendo al equipo siempre que puede.
Ramon Terrats vuelve a sentirse futbolista importante en el Getafe
Hay jugadores que necesitan un contexto concreto para soltarse. Ramon Terrats parece haberlo encontrado otra vez en Getafe. Después de una temporada bastante extraña en el Espanyol, el centrocampista ha regresado al Coliseum y José Bordalás le ha devuelto rápidamente un papel protagonista. Los números también lo reflejan: ha sido titular en los seis partidos de Liga que ha disputado este curso, acumula más de 530 minutos y ya ha marcado un gol.
Terrats reconoce que ahora juega mucho más liberado
Eso es precisamente lo que explicó esta semana en el Què t’hi jugues?. Terrats siente que vuelve a jugar sin estar permanentemente preocupado por equivocarse. Bordalás le exige mucho defensivamente, pero cuando el Getafe tiene el balón le permite aparecer por dentro, incorporarse y decidir. El jugador lo explicó con una frase bastante sencilla: “Yo no tengo ninguna preocupación. Yo, al revés, intento disfrutar al máximo”. Y ahí seguramente está una parte importante del cambio respecto a lo vivido en Cornellà-El Prat.
La confianza del Getafe marca la diferencia para el ex del Espanyol
Terrats pone mucho énfasis en esa palabra: confianza. No habla únicamente del entrenador, sino del entorno que se ha encontrado al regresar al Getafe. “La gente, el equipo y el club confían mucho en mí”, explicaba durante la entrevista. Conoce la casa, conoce a Bordalás y sabe perfectamente qué se espera de él. Todo eso reduce un proceso de adaptación que, en el Espanyol, terminó siendo mucho más complicado.
Su llegada al Espanyol parecía una historia escrita para salir bien
Y precisamente por eso sorprende un poco cómo acabó todo. El Espanyol anunció su cesión el 1 de julio de 2025. Llegaba procedente del Villarreal después de una segunda vuelta excelente en Getafe, donde había disputado 16 partidos oficiales, marcado cuatro goles y dado una asistencia. Era perico desde la cuna, tenía experiencia en Primera y venía de rendir a un nivel muy alto con Bordalás. Sobre el papel parecía uno de esos fichajes donde encajaba absolutamente todo.
El sueño de toda una familia perica
Su presentación dejó una de las imágenes más emotivas de aquel verano. Terrats se emocionó hablando de su familia y de lo que significaba ponerse aquella camiseta. “He de dar las gracias a mi familia porque me hicieron socio desde el día que nací y gracias a ellos hoy puedo estar aquí”, explicó entonces. El club lo presentó precisamente como un perico de larga tradición familiar que cumplía el sueño de jugar en el equipo de su vida.
El debut ante el Atlético parecía confirmar que Manolo confiaba en él
Su inicio tampoco hacía pensar en lo que vendría después. Terrats fue titular en la primera jornada frente al Atlético de Madrid, formando parte del once de Manolo González en la victoria por 2-1 del RCDE Stadium. Jugó la primera mitad antes de ser sustituido por Kike García. Aquella noche arrancaba una temporada en la que parecía destinado a tener bastante peso.
De titular en la jornada 1 a desaparecer prácticamente de la rotación
Pero el protagonismo cayó muy deprisa. Entre las jornadas 3 y 10, Terrats únicamente acumuló 26 minutos de los 720 posibles. Fue uno de los primeros síntomas de que su adaptación no estaba funcionando como se esperaba. A finales de noviembre consiguió recuperar terreno y volvió a entrar en el once coincidiendo con una buena fase del equipo, pero una lesión cortó ese pequeño impulso.
Terrats ya decía entonces que tenía que ganárselo todo entrenando
En noviembre, todavía como jugador del Espanyol, su discurso público era prudente. Reconocía que la plantilla era larga y que las oportunidades había que ganárselas durante la semana. También explicaba que Manolo le pedía tranquilidad, confianza, competir y hacer aquello que sabía hacer con la pelota. Por fuera no había reproches. Por dentro, según admite ahora, el proceso estaba siendo más difícil.
“Al principio me costó mucho adaptarme a lo que esperaba”
En SER Catalunya dejó esta semana una reflexión mucho más personal sobre aquellos primeros meses. “Pero es verdad que al principio me costó mucho adaptarme a lo que esperaba”, reconoció. Había llegado al club que había seguido toda su vida, pero hacerlo como futbolista profesional era otra cosa completamente distinta. El vestuario, las jerarquías, el cuerpo técnico, sus propias expectativas… todo pesaba.
Terrats reconoce que esperaba algo más de ayuda dentro del Espanyol
Y aquí apareció probablemente la frase con más recorrido de toda la entrevista. Terrats no acusa a nadie en concreto ni señala nombres, pero sí admite que echó algo en falta. “Yo también esperaba que me ayudaran un poco más desde adentro”, explicó. Cuando le pidieron concretar, habló de un vestuario diferente al que venía acostumbrado, con mucha gente joven queriendo demostrar cosas y un cuerpo técnico nuevo para él.
“Esperaba que en los malos momentos me ayudaran un poco más”
Terrats fue todavía más claro unos segundos después. “Esperaba que en los malos momentos me ayudaran un poco más”. Una frase que no parece formulada desde el resentimiento, pero que ayuda a entender por qué la experiencia no fue la que él mismo esperaba cuando firmó. También reconoce la otra parte del fútbol profesional: “Al final, eso es rendimiento y nadie te espera”.
El factor emocional pudo pesar más de lo esperado
Tiene cierta lógica. Terrats no aterrizó en un club cualquiera. Llegó al equipo del que era socio desde pequeño, con familia perica, expectativas altas y una segunda vuelta en Getafe que había levantado mucho entusiasmo. Aquello que hacía la operación especialmente bonita también podía convertir cada error en algo más pesado. Durante la propia temporada ya se comentaba en los medios que la presión vinculada al componente sentimental pudo influir en una adaptación que nunca terminó de ser sencilla.
Su temporada acabó con 31 partidos, pero pocos minutos reales
Mirar únicamente el número de apariciones puede llevar a engaño. Terrats participó en 31 encuentros oficiales, 29 de Liga y dos de Copa, pero en el campeonato liguero acumuló alrededor de 1.025 minutos. Es decir, una media de poco más de 35 minutos por aparición. Marcó un gol y repartió dos asistencias.
Sólo 12 titularidades y muchas apariciones desde el banquillo
Los datos explican mejor la sensación que dejó su temporada. En Liga salió 17 veces desde el banquillo y fue sustituido en otras 12 apariciones. Nunca terminó de encadenar una secuencia suficientemente larga como para sentirse indiscutible.
El gol en Mestalla fue uno de los pocos momentos de reivindicación
Su único gol liguero como perico llegó en Mestalla, en un partido que terminó escapándose al Espanyol en el descuento. Terrats hizo entonces el empate provisional y mostró durante aquella fase del curso una versión más cercana a la que había ofrecido anteriormente con el Getafe. Pero tampoco ese momento terminó convirtiéndose en un punto de inflexión definitivo.
La opción de compra terminó sin ejecutarse
La cesión pactada con el Villarreal contemplaba una opción de compra asociada a determinados objetivos. El Espanyol acabó sin ejecutarla y Terrats volvió oficialmente a su club de origen al finalizar la temporada. Mundo Deportivo explicó entonces que el futbolista no alcanzó el mínimo de partidos que activaba una opción de compra ligeramente superior a los tres millones de euros.
Terrats acepta la decisión del Espanyol sin lanzar reproches
Ahora lo explica con bastante tranquilidad. “No es fácil, pero al final creo que también era lo mejor para mí. Fue una decisión también del club, obviamente. Yo tenía una opción de compra y no se ejecutó”. No hay una guerra abierta ni ganas de ajustar cuentas en cada respuesta. Sí queda la sensación de que el desenlace terminó siendo lógico para las dos partes viendo cómo había transcurrido la temporada.
El Getafe fue a buscar precisamente al jugador que el Espanyol dejó marchar
Su futuro tampoco tardó demasiado en aclararse. El Getafe ya conocía perfectamente a Terrats por su cesión de la temporada 2024-25 y Bordalás pidió expresamente su regreso. Villarreal y Getafe cerraron el traspaso definitivo en julio, con el club castellonense reservándose un porcentaje de una futura venta. Terrats firmó hasta junio de 2029.
Bordalás había visto una versión de Terrats muy distinta
Es fácil entender la insistencia del entrenador. Durante su primera etapa azulona, Terrats había jugado 16 encuentros oficiales, marcado cuatro goles y dado una asistencia. Su llegada en febrero de 2025 fue inmediata: pasó de tener poco espacio en Villarreal a convertirse en una pieza habitual en el equipo madrileño.
Ahora vuelve a ser prácticamente intocable en el Getafe
Esta temporada ha sucedido algo parecido. Seis partidos de Liga, seis titularidades y más de 530 minutos, además de un gol. La diferencia con su curso en el Espanyol resulta llamativa: el pasado año necesitó 29 encuentros ligueros para sumar 1.025 minutos; ahora, después de sólo seis jornadas disputadas con el Getafe, ya ha superado la mitad de esa cifra.
Bordalás le da normas sin balón y libertad cuando toca atacar
Terrats también ayuda a entender por qué. Defensivamente sabe qué espacio ocupar y qué trabajo espera el técnico. Cuando el equipo recupera, cambia la película. Puede entrar por dentro, conducir, aparecer cerca del área o atacar espacios. Esa libertad encaja especialmente bien con un futbolista que tiene recorrido, buen pie izquierdo y facilidad para aparecer desde segunda línea.
El centrocampista siente que Bordalás sabe hacerlo importante
La explicación de Terrats va más allá de la pizarra. Habla de la capacidad de Bordalás para relacionarse con el jugador, transmitirle confianza y convencerlo de que es importante. Según explicó, esa cercanía le permite relajarse precisamente cuando el partido entra en situaciones de tensión. Texto pegado
La comparación con Míchel también explica qué tipo de futbolista es Terrats
Terrats ha tenido entrenadores muy diferentes. De Míchel, con quien coincidió en Girona, destacó durante la entrevista su nivel táctico y su obsesión por controlar todos los detalles. Bordalás representa otra manera de llegar al futbolista: más intensidad, personalidad y confianza individual. Terrats parece haber encontrado con él un punto donde las instrucciones no le quitan espontaneidad.
Su sentimiento perico no ha cambiado después de marcharse
Aquí tampoco hay demasiadas dudas. Cuando le preguntaron si seguía siendo socio respondió de inmediato: “Soy socio desde que nací”. Y cuando le plantearon si pensaba continuar siéndolo, fue todavía más claro: “Lo seguiré haciendo. Eso es de por vida”. La aventura deportiva en Cornellà salió regular; el vínculo personal va por otro sitio.
Terrats sigue viendo al Espanyol desde Getafe
También continúa siguiendo al equipo. “Sí, siempre. Lo he hecho siempre, antes de irme y ahora también”, respondió cuando le preguntaron por el Espanyol. No se muestra especialmente alarmado por este inicio de temporada porque confía en la plantilla y entiende que hay fases de adaptación donde bajar algo la intensidad puede penalizar muchísimo a equipos que viven de competir siempre al límite.
Y sí, tiene ganas de enfrentarse al Espanyol
La entrevista terminó entrando también en una pregunta inevitable: ¿hay ganas de jugar contra el equipo donde no pudo mostrar su mejor versión? Terrats reconoció que sí, aunque dejó claro que no vive esperando ese partido y que ahora está centrado en el calendario del Getafe, que también afronta competición europea. Quiere reencontrarse con el Espanyol y demostrar el nivel que considera que tiene.
No parece una revancha, pero sí hay algo que demostrar
Sería exagerado venderlo como una guerra contra el Espanyol. Sus palabras no van por ahí. Sigue siendo socio, sigue viendo los partidos y habla con cariño del club. Pero una cosa no impide la otra. Terrats salió después de una temporada donde nunca acabó de sentirse él mismo y ahora está jugando cada semana en Getafe. Es lógico que quiera medirse al Espanyol y enseñar precisamente esa versión que en Cornellà apareció sólo a ratos.
De sueño cumplido a historia incompleta en apenas un año
Su paso por el Espanyol tiene algo extraño. Pocas incorporaciones tenían tanto componente emocional. Llegó al club de su familia, fue titular en la primera jornada, jugó 31 partidos y se marchó un año después sin que se ejecutara la opción de compra. No fue un desastre absoluto, pero tampoco fue la historia que todos habían imaginado en julio de 2025.
Terrats está encontrando en Getafe justo aquello que necesitaba
Ahora vuelve a sentirse importante, tiene la confianza del entrenador, juega prácticamente todo y puede soltarse cuando el equipo ataca. La lectura que hace el propio futbolista parece bastante sencilla: cuando un jugador siente que el contexto confía en él, rendir se vuelve mucho más fácil. En el Espanyol le costó encontrar ese escenario. En Getafe, por ahora, lo ha recuperado.
El Espanyol sigue siendo su club, aunque su fútbol vuelva a estar en Getafe
Quizá ahí está la parte más humana de toda la historia. Terrats no necesita renunciar a ser perico para admitir que su temporada en el Espanyol fue complicada. Puede seguir siendo socio y, al mismo tiempo, pensar que marcharse fue lo mejor para él. Puede querer que al Espanyol le vaya bien y también tener ganas de enfrentarse a los blanquiazules para demostrar lo que sabe hacer. El sentimiento sigue en Cornellà; su momento futbolístico, ahora mismo, está en Getafe.











