
La Opinión del Día de este miércoles en La Grada Ràdio ha ido a cargo de Pablo Montoya, que ha puesto el foco en lo que pasó de verdad en Butarque más allá del resultado. Su lectura fue bastante clara: el Espanyol salió sin tensión, mal perfilado por dentro y demasiado lento con balón, y eso provocó que el Rayo robara fácil y atacara con ventaja una y otra vez. Montoya lo resumió así: “Ayer, como ya sabemos, el equipo perdió con una muy mala primera parte. No recuerdo yo una primera parte así en dos o tres temporadas.”
La falta de tensión, primer problema
Uno de los puntos que señaló fue la sensación de que el equipo no salió activado. “Creo que un poco fue porque no estuvimos en tensión.” Para Montoya, la diferencia no estuvo solo en la intensidad general, sino en cómo se colocó el equipo para recibir y dar continuidad a las jugadas. El Rayo apretó y el Espanyol no consiguió encontrar líneas limpias de pase, algo que convirtió cada salida en una pequeña trampa.
Moscardo y Bauza, demasiado mal perfilados
Montoya incidió especialmente en el doble pivote y en la posición corporal de los centrocampistas. “Muy importante las perfilaciones del doble pivote, sobre todo aquí con Moscardo, con Bauza, que cambiaron y prácticamente fue lo mismo.” Su explicación va al corazón del problema: si el mediocentro recibe mal orientado, de espaldas o sin una salida clara, el rival gana tiempo para apretar y cerrar líneas.
La otra consecuencia fue que Urko González de Zárate tuvo que asumir demasiadas responsabilidades en zonas donde no podía sacar ventaja. “Creo que después Urko estuvo muy solo en sitios donde no tenía él ventaja.” Eso hizo que el Espanyol perdiera continuidad y llegara tarde a casi todas las segundas jugadas.
Javi Hernández tampoco pudo jugar a lo que mejor sabe
Montoya también habló de Javi Hernández, uno de los futbolistas que más está ofreciendo en este inicio de curso. El problema es que en la primera mitad de Butarque apenas pudo recibir en sus zonas naturales. “Javi Hernández lo mismo, no estuvo en situaciones donde él pudiera hacer lo que mejor se le da, que es conducir, poner el cuerpo, girarse y a partir de ahí ver el juego de cara.” Si Javi no puede girar y avanzar, el Espanyol pierde una de sus mejores vías para romper líneas.
La salida fue demasiado lenta
Otro de los defectos estuvo en la circulación desde atrás. Montoya recordó que el balón iba de lado a lado entre los centrales, pero sin la velocidad suficiente para mover al Rayo. “Ayer fue un problema. El balón iba lento de lado a lado y no llegábamos prácticamente en esa circulación de lado a lado a carrileros.” El equipo movía la pelota, sí, pero sin provocar nada.
Los carrileros casi no entraron en juego
Para nuestro compañero, el objetivo de esa circulación debía ser claro: mover al rival y encontrar a los carrileros con ventaja. Pero eso no sucedió. “Es muy importante para hacer bascular al equipo rival y que no solo el balón de frente tenga que lateralizar, que ahí es más difícil defender.” La pelota llegaba tarde, con el Rayo ya colocado, y eso anuló buena parte de la idea inicial.
El Rayo robó una barbaridad de balones
La lentitud y los malos perfiles tuvieron una consecuencia directa: pérdidas. Muchas. “Cuando poníamos el balón en medio, ya el rival estaba muy encima. Como estuvimos muy lentos y muy poco perfilados, robaron una infinidad de balones.” Esa fue seguramente una de las claves del partido. El Espanyol no solo perdía la pelota, sino que la perdía en zonas que permitían al Rayo salir rápido.
El equipo quedó demasiado expuesto
Montoya también habló de lo que pasaba después de cada pérdida. “Creo que estuvimos muy desprotegidos en todo momento en la segunda parte. Puede ser evidente porque estamos atacando y no teníamos nada más a perder, pero la primera parte fue un vendaval.” Su lectura es que el problema no era solo perderla, sino perderla sin estructura para defender la transición siguiente.
El Rayo salía demasiado cómodo
Y ahí llegó otra de las imágenes de la tarde. Cada recuperación del Rayo parecía sencilla, limpia, casi preparada. “Yo creo que cuando robaban salían muy cómodos.” Esa frase explica bien el caos: el Espanyol no conseguía frenar la primera salida rival y cada pérdida se convertía en metros y metros de campo abierto.
Bryan Zaragoza cambió el escenario
La segunda mitad fue otra historia, y Montoya destacó especialmente el papel de Bryan Zaragoza. “En cuanto a la segunda parte, la entrada de Bryan Zaragoza pudo arrastrar en el uno para uno y pudo arrastrar más gente.” El extremo fijó rivales, obligó al Rayo a cerrar ayudas y abrió espacios por dentro. Eso cambió la estructura del partido.
Edu Expósito aparece como pieza vital
Montoya fue todavía más contundente con Edu Expósito. “Eso nos dio poder con el pivote. Tenía que recorrer más distancia porque la circulación era más fluida con un Edu Expósito, que hemos visto que es muy importante, en este esquema es vital.” El centrocampista dio ritmo, orientación y continuidad. El Espanyol empezó a mover al Rayo en vez de ser movido por él.
Roberto, el nombre que sigue sosteniendo al equipo
El último nombre propio fue Roberto Fernández, otra vez goleador y otra vez decisivo. Montoya lo tiene claro: “Roberto, que está en estado de gracia, miremos el viernes.” Con seis goles en seis jornadas, el delantero se ha convertido en el gran argumento ofensivo del equipo y también en uno de los nombres que pueden aparecer alrededor de la selección española.
La selección, una posibilidad real para Roberto
Montoya cerró precisamente por ahí, mirando a la convocatoria de Luis de la Fuente: “Está, yo creo, entre esos jugadores que pueden optar a entrar con Luis de la Fuente.” No es una afirmación gratuita viendo el momento del ‘9’. El viernes tocará estar atentos a Las Rozas y ver si el gran inicio de Roberto tiene premio.
Una lectura táctica que deja una conclusión sencilla
El an´ñalisis de Pablo deja una idea clara: el problema del Espanyol en Butarque no fue solo perder duelos o salir dormido, sino no encontrar nunca la posición correcta para jugar. Malos perfiles, circulación lenta, pivotes desconectados y demasiada facilidad para que el Rayo robara y corriera. La segunda parte enseñó que, con Bryan fijando fuera y Edu dando sentido por dentro, el equipo puede parecer otro.







