Tres cambios y una idea bastante clara desde el inicio
Manolo tocó una pieza por línea. Entraron Riedel, Urko y Marcos Fernández por Unai Núñez, Moscardo y Calatrava. No parecía una revolución, pero sí un ajuste pensado para encontrar otra salida desde atrás, más control en medio y una referencia ofensiva que acompañara a Roberto. El equipo salió con Dmitrović; El Hilali, Riedel, Cabrera, Hinojo; Urko, Edu Expósito; Javi Hernández; Dolan, Marcos y Roberto. Marcos recibió el premio a su gol ante el Sevilla y su presencia junto a Roberto cambió bastante la forma de atacar los espacios.
El 0-1 demuestra dónde puede hacer daño este Espanyol
El Espanyol tardó apenas tres minutos en adelantarse. Dmitrović rompió líneas, la jugada avanzó por la derecha, Marcos atacó el espacio y puso el centro raso para Roberto. La acción tiene bastante más valor que el propio gol porque enseña una idea que puede ser muy útil: cuando el equipo combina rápido y rompe una línea de presión, tiene gente capaz de atacar el área con mucha agresividad. Roberto, otra vez, apareció donde tenía que estar. Y cuando el ‘9’ recibe cerca de portería sin tiempo para pensar demasiado, está siendo letal.
Marcos y Roberto dejan una sociedad para seguir mirando
La conexión entre los dos Fernández fue una de las mejores noticias. Marcos aportó movilidad, profundidad y capacidad para caer a banda, mientras Roberto se quedó en su hábitat natural: cerca del área y pendiente del error rival. No hace falta que Marcos marque cada semana para justificar su presencia si consigue generar espacios y alimentar a Roberto. En Pamplona dejó una asistencia y una primera titularidad con bastante sentido dentro del plan.
Osasuna reacciona y el Espanyol entrega demasiado balón
Después del 0-1, el partido cambió. Osasuna asumió la pelota y empezó a atacar sobre todo por bandas. Kike Barja y Rubén García encontraron situaciones para centrar y el Espanyol tuvo unos minutos en los que defendió demasiado atrás y dejó al centro del campo algo desconectado. No estaba sufriendo una avalancha, pero tampoco estaba explotando la necesidad del rival de ir a buscar el empate. Ese fue probablemente el tramo más incómodo del primer tiempo.
Edu y Omar fabrican el segundo golpe
Cuando parecía que Osasuna estaba acercándose, llegó el 0-2. Edu Expósito filtró un pase fantástico hacia Omar El Hilali, el lateral llegó hasta línea de fondo y puso el balón raso. Catena cometió un error enorme dejando pasar la pelota y Roberto solo tuvo que empujarla. El pase de Edu vuelve a recordar dónde puede hacer más daño: cuando recibe de cara y tiene libertad para encontrar una carrera a la espalda. Y Omar, muy profundo durante toda la tarde, volvió a aparecer donde más incomodaba al rival.
Omar El Hilali firma uno de sus mejores partidos del inicio de curso
El partido de Omar merece capítulo propio. En ataque fue una amenaza constante, participó en los dos goles y explotó muy bien los espacios que dejó Diego Rico. En defensa tuvo algún problema al principio, pero fue creciendo hasta terminar el partido con bastante seguridad. Fue probablemente el futbolista que mejor mezcló producción ofensiva y trabajo defensivo durante los 90 minutos. Manolo también terminó muy satisfecho con él y el propio desarrollo del partido explica por qué.
El gol anulado a Osasuna fue un aviso serio
Poco después del 0-2, Osasuna marcó el que parecía ser el 1-2. Kike Barja ganó por fuera, puso el centro y Rubén García mandó la volea a la red. Para alivio perico, el balón había salido previamente por línea de fondo. La jugada no subió al marcador, pero sí mostró que la defensa todavía estaba concediendo demasiado por el costado izquierdo. Hinojo estaba sufriendo y Riedel tampoco transmitía plena seguridad en esos minutos.
Cabrera sostiene una defensa que fue creciendo
Si hubo un jugador que dio estabilidad cuando el partido empezaba a pedir oficio, ese fue Cabrera. Se hartó de despejar centros, ganó duelos y evitó cometer errores en un escenario en el que Osasuna buscaba constantemente el área. Riedel tuvo algún fallo en el primer tiempo, Hinojo vivió momentos incómodos y Omar también necesitó unos minutos para ajustar su defensa. Cabrera, en cambio, fue el punto fijo alrededor del que la línea terminó asentándose.
El 0-2 al descanso era más eficacia que dominio
El Espanyol llegó al descanso con una ventaja clara, pero tampoco conviene disfrazar lo ocurrido. No había hecho una gran primera mitad en cuanto a dominio, y Osasuna incluso tenía más posesión, alrededor de un 56%. La diferencia estaba en otra cosa: el Espanyol había sido mucho más punzante. Dos acciones bien construidas, dos remates de Roberto y dos goles. El plan de Manolo estaba saliendo perfecto en el marcador aunque el juego todavía tuviera margen de mejora.
La segunda parte cambia el tono del partido
Tras el descanso llegó probablemente lo mejor del Espanyol a nivel de lectura colectiva. El equipo empezó a jugar con más pausa, a juntar pases y a impedir que Osasuna convirtiera el partido en una montaña rusa. Era justo lo que pedía el marcador. No hacía falta correr cada posesión ni buscar el 0-3 con ansiedad. Tocaba hacer que el reloj jugara también a favor.
Manolo vio algo trabajado durante la semana
El técnico explicó después que algunas acciones de los goles respondían a situaciones preparadas. “Queda de iluminado decirlo, los goles sí que son situaciones que se habían trabajado en un lado, que se han dado en el lado derecho nuestro, no en izquierdo. El izquierdo se habían trabajado con un perfil que era Hinojo, que abandonase la posición de salida de tres para incorporarse en el lado derecho, era con Marcos y con Edu y liberando a Clemens. De hecho uno de los goles ha sido así, ha sido un balón a Edu, que se ha liberado y ha metido el pase al espacio a Omar. Por suerte ha salido bien y lo que buscamos es esto, que el equipo mejore día a día en situaciones de atacar el área, situaciones de encontrar a espalda rival, que pienso que es lo que te da mucha ventaja.” No todo salió exactamente como estaba dibujado, pero sí se vio una intención mucho más clara de atacar espacios con pocos toques.
Osasuna mueve el banquillo, pero no cambia el partido
Ramis introdujo un triple cambio en el 58’, dando entrada a Raúl Moro, Dubasín y Osambela. La intención era clara: meter más piernas, más profundidad y obligar al Espanyol a defender mucho más atrás. La reacción fue menor de la esperada. Raúl Moro sí dio algo más de amplitud, pero el equipo rojillo siguió sin encontrar una manera sostenida de romper el bloque perico.
El posible penalti sobre Roberto pudo cerrar el partido
El Espanyol tuvo incluso una acción muy protestada sobre Roberto que pudo significar el 0-3 desde el punto de penalti. No se señaló y el partido siguió abierto. Era una de esas jugadas que, con dos goles de ventaja, pueden convertir un final todavía más tranquilo. Esta vez no hizo falta porque Osasuna tampoco consiguió transformar su dominio territorial en ocasiones realmente claras.
Moscardo entra y el Espanyol encuentra el fútbol-control
En el 65’, Manolo retiró a Dolan y Marcos y dio entrada a Moscardo y Calatrava. El cambio tenía toda la lógica del mundo: un centrocampista más para formar un trivote, tener más presencia por dentro y enfriar el encuentro. Moscardo cumplió precisamente esa función. Dio aplomo, cerró espacios y ayudó a que Edu y Urko no tuvieran que vivir siempre corriendo hacia atrás.
Un partido aburrido también puede ser un buen partido
A partir de ahí, el Espanyol empezó a hacer algo que muchas veces se le había echado en falta. Contemporizó. Algunos minutos podían parecer poco vistosos, pero el objetivo no era entretener, sino proteger el 0-2. Tener la pelota, provocar faltas, cerrar líneas, obligar a Osasuna a empezar ataques desde lejos. Ese tipo de oficio también suma puntos.
A partir del 70’, tocó defender como gato panza arriba
Osasuna apretó más en el tramo final y ahí el partido exigió otra cosa. Ya no era cuestión de controlar con balón, sino de defender el área con todo. Cabrera siguió ganando duelos, Riedel mejoró respecto al primer tiempo, Dmitrović respondió cuando le buscaron y Manolo acabó reforzando todavía más la zaga con Drkušić.
Dmitrović transmite seguridad cuando el partido se ensucia
El portero serbio no tuvo una tarde de paradas imposibles, pero sí hizo algo muy valioso: no generó nervios. Salió bien a los centros, atrapó disparos lejanos y no dejó rechaces innecesarios. Manolo lo resumió dentro de una valoración colectiva mucho más amplia: “Sí que es verdad que hemos defendido bien el área, el equipo ha estado muy bien, Lele ha estado sensacional a nivel de jugador y Hinojo que, con la edad que tiene, ha estado muy bien, Omar… estoy muy contento con el equipo, Urko ha hecho un gran partido, muy contento con el equipo, cuando ha tocado jugar hemos podido jugar y cuando ha tocado remangarse nos ha tocado remangarnos y nos hemos remangado bien. Así que contento porque ganar aquí nunca es fácil.”
Roberto ya no es una buena racha: empieza a ser una realidad
Cinco goles en cinco jornadas obligan a dejar de hablar de simple inspiración. Roberto está empezando a convertir cada error rival en una ocasión de gol. Ataca bien el área, fija centrales, se mueve constantemente y tiene una relación con el gol que ahora mismo condiciona partidos. En El Sadar hizo dos y pudo estar cerca de un tercero.
Cinco goles y una candidatura que empieza a sonar fuerte
El momento de Roberto ya ha provocado incluso que su nombre aparezca ligado a una posible futura convocatoria de la selección española. No hace falta correr tanto, pero sí admitir algo evidente: si mantiene este ritmo, será difícil ignorarlo. El delantero también lo dijo después del partido cuando fue preguntado por esa posibilidad: “Ojalá, ojalá. Es un sueño para mí.”
Manolo corrige lo que se le reprochó ante el Sevilla
Una semana antes, buena parte de las críticas al entrenador llegaron porque tardó demasiado en intervenir. En Pamplona pasó lo contrario. Riedel fue titular, Urko recuperó peso, Marcos entró desde el inicio y Moscardo apareció cuando el partido pedía control. El 7 que recibió Manolo en el 1×1 encaja bastante bien con esa sensación: esta vez leyó el partido antes y durante.
El propio Manolo reconoce que todavía queda mucho
El técnico, a pesar de que este triunfo evita que se siga enrareciendo el ambiente ante su figura y le hace ganar merecidamente crédito hasta entre sus detractores, no quiso elevar demasiado el tono después de ganar: «Ha sido un buen partido. Al final no sé si redondo o no, porque como siempre tenemos tendencia a sacar lo malo. No sé si un partido redondo, pero ha sido un partido completo, en un campo complicado, con un rival que te exige a nivel de centros, de presencia en área. Creo que hemos estado bien, que hemos tenido momentos buenos de juego, además. Y bueno, queda mucho por hacer, mucho trabajo por crecer, estamos en la jornada 5 y nos queda mucho camino y mucho trabajo por hacer todavía.» Esa última parte es probablemente la lectura más sensata: ganar no borra defectos, pero sí permite trabajar desde otro estado de ánimo.
Ganar fuera cambia mucho el escenario
También hubo una reflexión importante sobre el valor del triunfo lejos del RCDE Stadium. «Es que es vital. Es vital porque es lo que te digo, vas a ir a campo del Rayo, te van a apretar, vas a ir al campo que toque de la Liga y te van a apretar. Ya vemos que ganar fuera de casa en Primera División cuesta mucho a todo el mundo, no a nosotros. El Alavés venía con una racha muy buena y no ha podido ganar en campo del Racing y está haciendo las cosas fenomenal. Los partidos fuera son difíciles, el rival también fuera se siente más fuerte y demás. Nos tenemos que adaptar a esto, hacernos muy fuertes en casa y fuera, pues ser un equipo lo más ambicioso posible. Después veremos el tope dónde está, pero repito, nos queda mucho camino, mucho, igual que el domingo con el Sevilla nos queda mucho camino y no nos podemos parar, tenemos que seguir avanzando.»
La exigencia sigue ahí, pero ahora con argumentos positivos
El 0-2 no convierte al Espanyol en un equipo terminado. Tampoco debería apagar todas las críticas anteriores. La primera mitad tuvo minutos de desconexión, la izquierda sufrió y el centro del campo desapareció durante algunas fases. La diferencia es que esta vez hubo respuestas. Se corrigió desde el césped y desde el banquillo, se defendió bien el área y se ganó sin necesidad de un final heroico.
Del Sevilla a Osasuna: el cambio más importante fue saber qué pedía el partido
Ante el Sevilla se criticó la lentitud con uno más, la falta de colmillo y la tardanza en mover piezas. En Pamplona sucedió casi lo contrario. El Espanyol entendió que después del 0-2 no tenía que demostrar nada, sino ganar. Y ganó. Parece una frase sencilla, pero no siempre lo es. Hay partidos que se pierden precisamente por querer jugar uno distinto al que tienes delante.
El Sadar deja tres puntos y algo más
El Espanyol suma siete puntos de quince antes de afrontar dos partidos en pocos días. Primero llegará el Rayo y después el Elche. La mejor noticia de Pamplona no es solo el doblete de Roberto ni la portería a cero: es que el equipo mostró varias maneras de competir dentro del mismo partido. Supo atacar rápido, defender bajo, juntar pases, pasar a un trivote y cerrar el área. Esa variedad era una de las cosas que se pedían a esta plantilla.















