Se acabó. El Espanyol da por cerrado el mercado de verano de 2026, el primero con Monchi al frente de la dirección deportiva, y lo hace después de más de dos meses de movimientos, negociaciones, cesiones, ventas y algún fichaje que se hizo esperar más de la cuenta. La ventana empezó realmente a tomar forma desde finales de mayo, cuando Monchi fue presentado como nuevo director general deportivo y dejó clara su intención de construir un proyecto que mirase hacia arriba y no volviese a vivir pendiente únicamente de la permanencia.
Monchi empezó el verano prometiendo un Espanyol más ambicioso
Su punto de partida estuvo bastante claro desde aquella presentación. Monchi habló de construir un proyecto “sólido, progresivo”, con ambición pero sin perder de vista la realidad económica del club, y ratificó desde el primer momento a Manolo González como entrenador. También insistió en que el Espanyol debía dejar de compararse con otros y empezar a competir contra su propia versión.
Eso marcó también el tono del mercado. No ha habido una revolución de nombres imposibles ni grandes cheques, pero sí una plantilla bastante retocada y con más competencia en casi todas las líneas. Ahora empieza la parte que realmente importa: comprobar cuánto mejora el equipo en el césped.
Calatrava abrió oficialmente la era Monchi
El primer fichaje fue Álex Calatrava. El Espanyol cerró su llegada desde el Castellón por una cifra cercana a los cinco millones, pagada a plazos, y el atacante firmó hasta 2031. Fue el primer movimiento de entrada y también una declaración bastante evidente de intenciones: incorporar talento ofensivo, último pase y un jugador que podía aparecer tanto por dentro como desde banda.
Después llegaron perfiles bastante diferentes. Quilindschy Hartman aterrizó cedido desde el Burnley para cubrir el lateral izquierdo y Gabriel Moscardo hizo lo propio desde el PSG para reforzar el centro del campo. Con el brasileño, el Espanyol alcanzaba ya su tercer fichaje y empezaba a dibujar una plantilla con más alternativas.
Unai Núñez y Drkušić cambiaron por completo la competencia atrás
La defensa fue una de las zonas donde Monchi más trabajó. Unai Núñez llegó cedido desde el Celta con opción de compra y se convirtió en el cuarto refuerzo del verano. La fórmula permitió incorporar a un central con mucha experiencia sin afrontar un traspaso directo desde el primer momento.
Pocos días después apareció Vanja Drkušić. El internacional esloveno llegó cedido desde el Zenit hasta final de temporada, también con opción de compra, y elevó todavía más la competencia entre los centrales. Con él ya eran cinco incorporaciones.
Bryan Zaragoza puso el nombre de mayor impacto al mercado
El sexto fichaje fue probablemente el que generó más ruido. Bryan Zaragoza llegó cedido desde el Bayern de Múnich con opción de compra, una operación pensada para devolver al Espanyol algo que necesitaba bastante: regate, uno contra uno y desequilibrio desde banda. El extremo apareció el 27 de agosto después de semanas de espera y terminó convirtiéndose en uno de los nombres propios del primer mercado de Monchi.
No deja de ser también una apuesta. Bryan ya ha demostrado en LaLiga lo que puede hacer cuando está con confianza, pero llega después de varios préstamos y necesita recuperar continuidad. Si vuelve a acercarse al futbolista que explotó en Granada, el Espanyol habrá encontrado una pieza diferencial.
Gorosabel cierra el mercado con un cambio directo por Rubén Sánchez
La última jornada del mercado todavía guardaba movimiento. Rubén Sánchez fue traspasado al Elche por 500.000 euros más un 25% de una futura plusvalía y el Espanyol ocupó inmediatamente su hueco con Andoni Gorosabel, cedido por el Athletic Club.
Es una operación que cambia bastante el perfil del lateral derecho. Gorosabel llega con mucha experiencia en Primera y para competir directamente con Omar El Hilali. No tiene la verticalidad de Rubén, pero sí más recorrido profesional, lectura defensiva y oficio. Ese intercambio de piezas ha sido el último movimiento antes de echar la persiana.
Siete fichajes para cambiar la profundidad de la plantilla
El balance de entradas deja, pues, siete incorporaciones: Álex Calatrava, Quilindschy Hartman, Gabriel Moscardo, Unai Núñez, Vanja Drkušić, Bryan Zaragoza y Andoni Gorosabel. La mezcla dice bastante de cómo ha trabajado Monchi: juventud y margen de crecimiento en algunos casos, experiencia inmediata en otros y muchas fórmulas de cesión con opciones de compra para no disparar el gasto inicial.
La defensa ha ganado especialmente en alternativas, mientras el centro del campo incorpora a Moscardo y el ataque suma dos perfiles muy diferentes como Calatrava y Bryan.
La operación salida también ha sido larga
El verano tampoco se entiende únicamente mirando las llegadas. Monchi ha tenido que ordenar una plantilla con muchos futbolistas que regresaban de cesión o que tenían complicado encontrar minutos. Omar Sadik salió cedido al Ceuta; Justin Smith fue traspasado al Eldense; Antoniu Roca marchó cedido al Mallorca; José Gragera al Burgos y José Salinas al Málaga.
También se cerró el traspaso de Pablo Ramón al Racing después de que el central regresara de su cesión en Santander sin un sitio claro en el primer equipo.
Miguel Rubio también dejó sitio en una defensa renovada
Otro movimiento importante fue la marcha de Miguel Rubio al Valladolid. El central apenas había tenido protagonismo en el Espanyol y su salida permitió liberar ficha y espacio salarial justo cuando la defensa estaba siendo reconstruida.
El resultado final es una zaga bastante distinta a la del inicio del verano, con más alternativas y con futbolistas de perfiles diferentes para que Manolo González pueda cambiar cosas según el rival.
La plantilla mejora, pero queda algún debate abierto
Cerrar el mercado no significa que todas las preguntas estén contestadas. El Espanyol parece tener más profundidad y más competencia que la pasada temporada, pero hay zonas que seguirán generando debate. Una de ellas es el relevo creativo de Edu Expósito; otra, la portería, donde Dmitrović continúa como referencia clara.
Tampoco llegó Aleix Febas, uno de los nombres que estuvo muy cerca y que habría dado otro punto al centro del campo. Son esas operaciones que después quedan en el cajón del “qué habría pasado si…”, inevitable en prácticamente cualquier mercado.
Monchi ya ha hecho su parte; ahora la pelota pasa a Manolo
Y aquí empieza la segunda parte del verano. Monchi ha construido la plantilla y ahora Manolo González debe conseguir que ese aumento de recursos se convierta en un Espanyol mejor. La dirección deportiva le ratificó desde el primer día y Monchi llegó a definirlo como la persona idónea para continuar construyendo el proyecto.
La exigencia, precisamente por eso, también sube. Si el grupo es mejor, el equipo debería ser capaz de dar otro paso respecto al undécimo puesto de la pasada temporada.













