El Espanyol ha empezado la Liga dejando a Manolo González un dilema que hace una semana seguramente habría firmado encantado. El equipo funcionó, ganó 3-0 al Levante y varios de los futbolistas sobre los que existían más incógnitas respondieron bien, entre ellos Roger Hinojo, Javi Hernández e incluso podríamos añador a Clemens Riedel. El problema es que el sábado llega el Real Madrid al RCDE Stadium y el partido cambia completamente de tamaño. El Levante apenas consiguió amenazar a Dmitrović y el Espanyol controló buena parte de la tarde; el rival que viene ahora juega en otra dimensión.
¿Tocar lo que funcionó o preparar otro partido completamente diferente?
Ahí aparece la primera gran pregunta. ¿Debe Manolo premiar al once que respondió ante el Levante o modificar nombres y planteamiento porque las características del Real Madrid obligan a otra cosa? Las dos posiciones tienen bastante lógica. Repetir manda un mensaje potente hacia el vestuario: quien juega bien continúa. Cambiar no supondría necesariamente castigar a nadie, sino asumir que el partido del sábado, previsto a las 21:30 horas en Cornellà, tendrá exigencias defensivas y momentos sin balón que poco tendrán que ver con los de la primera jornada.
Roger Hinojo o Hartman, probablemente la decisión más simbólica
El caso que mejor representa el dilema es el de Roger Hinojo. El joven lateral estuvo entre los futbolistas que dejaron buena impresión frente al Levante y se ganó el derecho, como mínimo, a que exista debate. Pero en verano llegó Quilindschy Hartman después de la marcha de Carlos Romero y, en principio, todo apuntaba a que el neerlandés estaba llamado a ocupar esa posición con regularidad. Hinojo ha aprovechado su momento y ahora la pregunta es bastante sencilla de formular y bastante menos sencilla de responder: ¿le quitas el sitio precisamente cuando llega el Real Madrid? Su protagonismo durante la pretemporada ya venía creciendo antes del estreno oficial.
Dar continuidad a Hinojo sería una declaración de confianza en La21
Mantenerlo tendría un valor que va más allá de un once. Sería decirle al jugador que la confianza en los jóvenes provinientes de La21 también existe cuando enfrente aparece uno de los gigantes, no únicamente cuando el contexto parece más amable. Hinojo tiene 21 años y fue uno de los jóvenes que llamaron la atención en el 3-0 del domingo, dentro de un Espanyol que empezó la temporada con una presencia importante de futbolistas jóvenes. El riesgo existe, claro. Ante el Madrid puede tocar defender mucho más atrás, correr hacia la propia portería y enfrentarse continuamente a situaciones de uno contra uno. Pero algún día hay que pasar ese examen.
Javi Hernández tiene argumentos todavía más difíciles de discutir
Algo parecido sucede con Javi Hernández, aunque en su caso el partido contra el Levante dejó razones de bastante peso para sostener la apuesta. El extremo participó directamente en el segundo gol con la acción que acabó en el doblete de Roberto Fernández y fue una de las caras visibles del descaro del equipo por fuera. Si Manolo quiere velocidad para atacar los espacios que pueda dejar el Madrid, Javi también puede tener sentido precisamente por las características del encuentro. Otra cosa será cuánto balón tenga el Espanyol y desde dónde pueda empezar a correr.
Riedel pasó el primer examen, pero ahora llega uno bastante distinto
El otro gran foco está en el centro de la defensa. Clemens Riedel venía de una pretemporada bastante gris, pero frente al Levante respondió y no pasó excesivos apuros. También hay que poner el partido en contexto: el conjunto de Luís Castro produjo muy poco ofensivamente y fue claramente superado por el Espanyol, hasta el punto de que distintas crónicas coinciden en la escasa amenaza visitante. Riedel hizo lo que tenía que hacer y eso cuenta. Lo que no sabemos todavía es cómo responderá cuando las carreras, los movimientos y la calidad que tenga enfrente multipliquen la dificultad.
Vanja ya ha levantado la mano: “estoy más que preparado”
Y justo cuando Riedel parecía haber ganado algo de tranquilidad ha llegado Vanja Drkušić. El esloveno no se ha escondido durante su presentación y, preguntado por la posibilidad de jugar ya frente al Madrid, ha dejado un mensaje imposible de interpretar de otra manera: “Por supuesto estoy preparado, somos todos profesionales, he entrenado con los compañeros y he visto qué necesita el entrenador, estoy preparado mentalmente y físicamente para este partido, estoy más que preparado”. Si Manolo considera que ya conoce suficientemente los mecanismos defensivos, el recién llegado se ha ofrecido sin ningún complejo para entrar directamente en un partido enorme.
Meter a Vanja supondría dejar fuera a un Riedel que acaba de cumplir
Ahí está la dificultad. Apostar por Drkušić puede tener argumentos tácticos, físicos y hasta de experiencia internacional, pero también tendría un damnificado evidente: un Riedel que acaba de completar un partido serio y con portería a cero. Cambiarlo justo ahora puede parecer duro. Mantenerlo ante un rival infinitamente más exigente también supone asumir un riesgo. Es uno de esos casos en los que prácticamente cualquier decisión de Manolo tendrá una explicación razonable antes de que empiece el encuentro. Luego, como siempre, el resultado decidirá quién tenía razón.
El precedente de Cristiano Ronaldo explica por qué Vanja puede resultar tentador
Hay un detalle en el currículum reciente de Drkušić que invita a pensar en él para una noche de este calibre. El esloveno fue titular en el Portugal-Eslovenia de los octavos de final de la Eurocopa 2024, jugando como central durante un encuentro en el que su selección aguantó el 0-0 durante 120 minutos frente a Cristiano Ronaldo y compañía antes de caer en los penaltis. Drkušić intervino directamente en varias acciones defensivas sobre Cristiano; una crónica de aquel partido recoge incluso cómo desvió uno de sus remates de cabeza antes de que Oblak atrapara el balón. No significa que secara él solo a Cristiano, pero sí que ya sabe lo que es sobrevivir durante dos horas ante un ataque de élite y bajo una presión enorme.
El Real Madrid obliga a decidir qué Espanyol quiere ser Manolo
La cuestión de fondo va incluso más allá de Hinojo, Hartman, Riedel o Vanja. Manolo debe decidir si adapta profundamente su Espanyol al Real Madrid o si obliga al Madrid a enfrentarse al equipo que tan buenas sensaciones dejó frente al Levante. Protegerse más puede parecer lógico por la diferencia de potencial. Mantener la personalidad también tiene argumentos: el propio Monchi destacaba después del estreno la estructura clara del equipo, su seguridad defensiva y la capacidad para generar ocasiones. El 3-0 confirmó que el plan inicial funcionó. Ahora llega la prueba de saber cuánto de ese plan sobrevive cuando enfrente está uno de los rivales más difíciles posibles.
También está el mensaje que Manolo manda al vestuario
Las decisiones del sábado tendrán una lectura interna. Si Hinojo y Javi continúan, los jóvenes recibirán la confirmación de que jugar bien tiene premio aunque el siguiente rival sea el Madrid. Si entran Hartman o Vanja, la explicación será igualmente futbolística: se fichó a jugadores de ese nivel precisamente para tener soluciones en encuentros de máxima exigencia. El asunto no debería reducirse a cantera contra fichajes. La clave será escoger qué futbolistas se adaptan mejor al partido que imagina Manolo.
El escenario más probable puede estar en un punto intermedio
Quizá el verdadero debate no sea repetir los once nombres o cambiar medio equipo. Manolo puede mantener parte de la frescura que funcionó ante el Levante e introducir uno o dos retoques pensando específicamente en el Madrid. Sostener a Javi Hernández, premiar a Hinojo o apostar por Hartman; respetar el buen estreno de Riedel o colocar ya a Drkušić. Son decisiones pequeñas que pueden cambiar bastante la manera de defender y atacar.
Del partido cómodo al examen más difícil posible en sólo seis días
Eso es lo curioso de este inicio de Liga. El Espanyol ha pasado de una tarde en la que dominó prácticamente todo ante un Levante muy débil a recibir seis días después al Real Madrid. Un salto enorme que impedirá saber hasta el sábado cuánto de lo visto en la primera jornada era mérito propio y cuánto estuvo condicionado por el rival. Para Manolo, mientras tanto, queda una decisión bastante bonita de tener: elegir entre jugadores que vienen de responder y otros que fueron fichados precisamente para noches así. Y quizás el gran mensaje esté ahí: por primera vez en bastante tiempo, cambiar el once no tiene por qué significar buscar soluciones desesperadamente, sino escoger entre alternativas que ofrecen argumentos de verdad.














