Rubén Sánchez ha sido protagonista en Pericos MARCA, donde ha hablado de estas primeras semanas de trabajo, de su papel dentro de la plantilla y de lo que espera del nuevo curso. El canterano afronta una temporada importante, tanto por la competencia que tendrá como por su situación contractual, ya que entra en el último año de vinculación con el Espanyol.
Rubén Sánchez reconoce que necesita tiempo para coger el ritmo
Las pretemporadas nunca han sido sencillas para él. Hay jugadores que vuelven de vacaciones y parecen listos desde el primer día, mientras otros necesitan más kilómetros en las piernas. Rubén se coloca claramente en este segundo grupo: «A mí siempre me cuesta más. De toda la vida me han costado las pretemporadas; me cuesta como parar ese mes, a mí me mata y el cuerpo necesita su tiempo para volver a engancharse al ritmo. Soy como un diésel, voy mejorando con el paso del tiempo y llego muy bien al final de temporada».
El canterano se compara con un diésel que acaba llegando fuerte
La comparación explica bastante bien su manera de entrar en competición. Rubén no suele ofrecer su mejor versión en las primeras semanas, pero confía en crecer conforme acumule entrenamientos y partidos. La pasada temporada ya terminó dejando mejores sensaciones que al inicio, sobre todo cuando pudo aparecer en posiciones más adelantadas y explotar su recorrido.
El Espanyol aprieta en el gimnasio y sobre el césped
La preparación física está siendo exigente, algo normal en este punto del verano. Rubén no ha querido convertirlo en un drama, aunque admite que el cuerpo técnico está elevando el tono de las sesiones: «Se soporta bien, pero claro, en entrenamientos y en el gimnasio sí que metemos caña».
Manolo González no regalará minutos a ningún futbolista
El mensaje del entrenador sigue siendo muy parecido al de la pasada campaña. Nadie jugará por nombre, contrato o antigüedad. Rubén valora esa forma de trabajar: «Sobre todo, lo que él siempre dice: que no va a regalar nada a nadie, lo cual me parece muy bien. Me pide que siga cogiendo los conceptos y que cumpla lo que quiere. Seguimos con los conceptos del año pasado. Seguimos mejorando y son los mismos. Cambiarán pequeños detalles, pero la manera y la forma de jugar será la misma».
El Espanyol mantendrá buena parte de su identidad
No se espera una revolución en el estilo. Manolo quiere conservar las bases del equipo, mejorar ciertos mecanismos y corregir aquellos defectos que aparecieron durante la pasada temporada. La intensidad, el esfuerzo y la competitividad seguirán siendo condiciones innegociables para cualquiera que quiera tener minutos.
Rubén Sánchez deja clara su posición favorita
Una de las cuestiones que siempre acompaña a Rubén es su demarcación. Ha jugado como lateral, extremo y carrilero, pero él mismo tiene bastante claro dónde se siente más cómodo: «He ido alternando aquí en mi etapa en el Espanyol entre lateral y extremo. Me da igual la posición, aunque me gusta más la proyección ofensiva, está claro. La posición que más me gusta es la de carrilero. Ni lateral ni extremo, carrilero, porque tienes todo el carril, más libertad para subir y las espaldas un poco más cubiertas».
El carrilero le permite explotar mejor sus virtudes
Su respuesta encaja con lo que se ha visto sobre el campo. Rubén gana mucho cuando puede atacar espacios, llegar desde atrás y correr con metros por delante. Como lateral en una defensa de cuatro queda más expuesto en acciones defensivas, mientras que como extremo puro pierde parte de la sorpresa que genera apareciendo desde atrás. El carrilero parece el punto medio perfecto para su fútbol.
La unión del vestuario fue clave para lograr la permanencia
Rubén también ha hablado del grupo, uno de los aspectos que más valoró el Espanyol durante los momentos difíciles del último curso. El futbolista no tiene dudas sobre lo que permitió sostener al equipo: «La temporada pasada lo que nos dio sacarlo fue que estábamos todos juntos, que había un grupo de puta madre y eso es lo que nos consiguió salvar. Para mí la unión del vestuario, que no haya grupos divididos y que todos rememos en la misma dirección, es clave».
El vestuario debe mantenerse unido cuando lleguen los malos momentos
La temporada siempre acaba poniendo a prueba a los grupos. Llegan derrotas, suplencias y futbolistas que juegan menos de lo esperado. Ahí es donde Rubén considera imprescindible que no aparezcan pequeños bandos, porque una plantilla dividida suele pagar muy caro cualquier mala racha.
Rubén descarta una rivalidad negativa con Omar El Hilali
La competencia en el lateral derecho tiene un nombre claro: Omar El Hilali. Rubén no la vive desde el conflicto, sino como una manera de subir el nivel de los dos: «Me llevo muy bien dentro y fuera del campo con él. Primero, la competencia te hace grande y te exige más. Para mí no hay ninguna rivalidad, da igual que seamos de la misma posición. El míster pone al que esté mejor según la confianza o lo que considere».
La competencia con Omar obliga a Rubén a ofrecer su mejor nivel
Omar parte con ventaja por el peso que ha tenido durante las últimas temporadas, pero Rubén ya demostró en el tramo final del pasado curso que puede aportar cosas distintas. Su reto será convencer a Manolo desde un perfil más ofensivo, sin descuidar una faceta defensiva que en Primera exige concentración total.
Rubén elogia el desequilibrio de Álex Calatrava
Durante la entrevista también ha hablado de algunos compañeros. Sobre Álex Calatrava, Rubén ha destacado su capacidad para aparecer entre líneas y generar peligro: «Calatrava tiene desequilibrio, se mueve muy bien entre líneas y tiene buen pie». Un perfil que puede ayudar al Espanyol a tener más creatividad en los últimos metros.
Adama impresiona por su físico y su calidad con el balón
La descripción de Adama ha sido todavía más gráfica. Rubén no ha escondido la sorpresa que genera el joven defensa cuando se le ve entrenar de cerca: «Es un bicho, un bicharraco. Con ese físico, encima tiene buen pie. Se ve muy buen chaval». La combinación de potencia, altura y salida de balón ha llamado la atención durante estas primeras semanas.
Rubén Sánchez no se considera capitán ni uno de los jóvenes
Aunque lleva años alrededor del primer equipo y ya puede ayudar a los canteranos que van subiendo, Rubén no se coloca entre los veteranos con galones. «Nunca me he considerado un capitán ni mucho menos. Hay gente que hace aquí de capitán y muy bien. Lo mío es un punto intermedio: ni joven ni capitán», ha explicado.
Un futbolista situado entre dos generaciones del vestuario
Su posición dentro del grupo es curiosa. Ya conoce el club, ha vivido ascensos, cesiones y temporadas en Primera, pero todavía tiene edad para seguir creciendo. Puede servir de enlace entre los pesos pesados y los chicos que aterrizan desde La21, sin necesidad de asumir un liderazgo que no siente como propio.
Rubén entra en su último año de contrato con el Espanyol
Su futuro contractual también ha aparecido en la conversación. Al futbolista le queda una temporada, pero asegura que no está viviendo el asunto con ansiedad: «Ahora mismo estoy centrado en la pretemporada, queda mucho aún. Habrá tiempo para hablar lo que haya que hablar. Claro que me gustaría continuar. El Espanyol es el club que me dio la oportunidad y donde he pasado la mayoría de mi carrera profesional».
El canterano quiere continuar, aunque primero debe ganarse su sitio
Rubén no esconde su deseo de seguir, pero sabe que la renovación dependerá de su rendimiento y del papel que pueda tener. Este curso puede marcar su futuro en el club, porque llega con la necesidad de consolidarse y demostrar que puede ser una alternativa útil en varias estructuras.
Monchi ha dado un impulso anímico a la plantilla
La llegada de Monchi también ha provocado un efecto dentro del vestuario. Rubén lo ha explicado con una frase sencilla: «Una figura como Monchi motiva. Nos dio ese empujón que necesitábamos». No deja de ser un nombre con peso en el fútbol español y su presencia ayuda a transmitir ambición en una nueva etapa.
Rubén Sánchez espera un Espanyol mejor que el del pasado curso
El canterano ha terminado mirando hacia arriba. No promete objetivos imposibles, pero tampoco quiere conformarse con repetir lo anterior: «Este año vamos a hacer mejor temporada que la anterior. Hay que mirar siempre para arriba, siendo realistas, pero siempre buscando estar más arriba que el año pasado».
Una temporada decisiva para encontrar su lugar definitivo
La entrevista deja a un Rubén tranquilo, consciente de sus virtudes y también del trabajo que tiene por delante. Se siente carrilero, acepta competir con Omar y quiere continuar en el Espanyol, aunque sabe que Manolo no regalará nada. Su temporada dependerá de una cosa muy sencilla de explicar y bastante más difícil de conseguir: aprovechar cada oportunidad.







