El Espanyol tiene una de esas historias que ilusionan en la Dani Jarque. Se llama Joaquín Manuel Sánchez Flores, aunque casi todo el mundo lo conoce como Polli, y es una de las grandes promesas de la cantera blanquiazul. Según explica Sergio Escario en Mundo Deportivo, el joven extremo perico, todavía en edad juvenil y con solo 16 años, hará la pretemporada con el Espanyol B. Un paso más en una carrera que va muy rápido, sí, pero que el club intenta llevar con cabeza. Porque con estos perfiles pasa siempre lo mismo: hay que protegerlos, pero tampoco frenarlos demasiado.
Mundo Deportivo avanza que hará la pretemporada con el filial
La información de Mundo Deportivo sitúa a Polli en el inicio de la pretemporada del filial, prevista a partir del 13 de julio, con las revisiones médicas correspondientes antes de volver al trabajo. Es una señal clara de que el club quiere verlo en un contexto superior, con más ritmo, más contacto y más exigencia. Polli viene de competir por encima de su edad, de ser importante con el Juvenil B y de dejar huella con la selección española Sub-17. Ahora le toca una pantalla nueva. Y no será sencilla, porque el salto al filial no perdona despistes. Pero talento, desde luego, tiene.
Sergio García puede cruzarse otra vez en su camino
La historia tiene otro punto muy perico: Polli podría coincidir en el Espanyol B con Sergio García, que ya lo ha tenido a sus órdenes en la selección española Sub-17. El exdelantero blanquiazul aparece como principal candidato a relevar a Raúl Jardiel en el banquillo del filial. Si se acaba cerrando esa vía, el reencuentro tendría bastante sentido. Sergio ya sabe cómo compite Polli, cómo se mueve, qué puede darle en banda y qué necesita corregir. Y eso, para un chaval tan joven, puede ser oro.
Una perla que llegó desde la EF Gavà
Polli no aterrizó ayer en la Dani Jarque. Llegó al Espanyol procedente de la EF Gavà en categoría benjamín y, desde entonces, su crecimiento ha ido dejando pistas. Ya en el Infantil A empezó a llamar la atención, y al acabar su primer año de cadete ya había sido citado por la selección española Sub-16. Esta temporada, aunque por edad le tocaba estar en el Cadete A, jugó directamente con el Juvenil B, donde acabó como máximo goleador del equipo y fue pieza importante en la salvación lograda con Javi Chica en el banquillo. Poca cosa no es.
Un Europeo Sub-17 que le dio escaparate
La llamada de Sergio García para el Europeo Sub-17 terminó de poner su nombre en el escaparate. La lesión de última hora de Santi del Pino, del Real Madrid, abrió una puerta y Polli la aprovechó con descaro. Tuvo minutos en el debut con victoria de España ante Estonia por 1-4 y fue titular en el último partido de la fase de grupos, ante Croacia. España perdió 2-3, pero pasó a semifinales como segunda de grupo. Y Polli no pasó de puntillas por ese partido: marcó un gol y participó en el segundo tanto de la Rojita.
Gol, asistencia y personalidad ante Croacia
Aquel partido ante Croacia dejó bastante claro por qué en el Espanyol lo miran con tanta atención. España iba metida en un lío, Croacia se había adelantado y el duelo pedía a alguien que agitara el árbol. Ahí apareció Polli. Primero, con un gol de cabeza para empatar el partido tras una asistencia de Tunkara. Luego, participando en el segundo tanto, con un toque en el primer palo que acabó dejando la acción lista para que Enzo Alves marcara. Vamos, que estuvo en las dos jugadas grandes. España acabó sufriendo, perdió el partido, pero el billete a semifinales ya estaba dentro del bolsillo.
Un extremo de barrio, descaro y uno contra uno
Polli tiene ese punto de extremo que gusta a la grada: abierto en banda, encarando, buscando al lateral y sin miedo a perder alguna pelota si con eso puede romper el partido. En una entrevista de la RFEF, él mismo lo explicó sin rodeos: “Mi virtud está clara, el uno contra uno. Me gusta estar abierto en banda e ir a por lateral, encarar y que pasen cosas”. Esa última frase casi resume al jugador. Que pasen cosas. Eso es lo que se le pide a un extremo de verdad. Que no sea plano, que no mire siempre atrás, que se atreva. Y Polli se atreve.
Jesús Navas, su espejo desde pequeño
Su referente tampoco es casual. Polli contó que de pequeño se fijaba en Jesús Navas, un extremo de los de toda la vida, de cal, centro, repetición y piernas para aburrir. Lo explicaba así: “Te va a sorprender. De pequeño me ponía vídeos de Jesús Navas. Mi padre me decía que me parecía mucho a él, que siempre sacaba algo. Un centro, un tiro… Empecé a ver vídeos y vídeos y es mi referente”. Hay algo muy bonito en eso. No habla de postureo ni de highlights vacíos. Habla de un jugador que siempre encontraba algo. Y ese “algo” es justo lo que Polli intenta meter en sus partidos.
El Espanyol, su casa desde benjamines
La relación de Polli con el Espanyol viene de lejos. En la entrevista de la RFEF recordaba sus primeros pasos con el balón: “Empecé a jugar al fútbol con 3 años. En el Sants. Luego me fichó el Gavà y estuve ahí un año y en el Espanyol empecé en benjamines. Hasta ahora, que estoy en cadetes”. En enero, coincidiendo con sus 16 años, el club anunció su renovación y la firma de su primer contrato profesional. Para él fue un momento enorme: “Para mí es un orgullo. El Espanyol ha sido mi casa toda la vida y que puedan seguir contando conmigo es un honor”.
De hobby a sueño serio
Polli también explicó cuándo empezó a notar que aquello podía ir de verdad. Y lo hizo con una frase muy de chico que aún conserva esa mezcla de ilusión y calle: “Empecé con el fútbol como un hobby. Cuando empecé en el Gavà dije: ¡Que puedo ser futbolista, tío! Ya en el Espanyol empecé a tomármelo en serio y espero poder vivir de ello”. Esa naturalidad conecta mucho. Porque detrás del nombre de cantera, del Europeo y de la pretemporada con el filial hay un chaval de 16 años que quiere vivir de jugar al fútbol. Como tantos. Solo que él, de momento, va ganando etapas.
Una historia familiar que explica al futbolista
La RFEF también dejó detalles personales que ayudan a entender de dónde viene Polli. El propio jugador explicó el origen de su apodo: “Mi hermana no sé de dónde lo sacó, pero empezó a llamarme ‘Polli’ y me he quedado con ‘Polli’. Todo el mundo me llama así”. Y habló con orgullo de sus raíces y de su entorno: “Soy de etnia gitana, con mucho orgullo. Nací en el barrio de la Zona Franca (Barcelona). Desde ahí, todo el mundo me ha apoyado. Estoy con la gente de siempre, la del barrio. Y con la gente de la Iglesia, me apoya cada día. Con eso, más que feliz”. Son frases que bajan al futbolista al suelo. No todo es cantera y selección. También hay barrio, familia y gente empujando detrás.
La selección le está dando vuelo
Con España, Polli ya había dejado señales antes del Europeo. Recordaba así su primer partido con la selección: “Mi primer partido con la Selección fue con Italia. Íbamos 0-3 perdiendo. Salí desde el banquillo y conseguimos empatar 4-4, di tres asistencias…”. No es mala carta de presentación, la verdad. Sobre lo que siente al defender a España, tampoco se guardaba nada: “Es un orgullo tremendo poder defender al país en cada partido, en cada entrenamiento… Es lo mejor. Poder defender la camiseta en cada acción, cada pase… Los compañeros son todos muy buenos, además”. Ahora, tras ese Europeo Sub-17, su nombre ya suena con más fuerza fuera de la Dani Jarque.
Paso a paso, sin quemarlo antes de tiempo
La pretemporada con el filial no convierte a Polli en jugador del primer equipo ni obliga a ponerle una etiqueta gigante en la espalda. Sería un error. Tiene 16 años. Le queda mucho por aprender, muchos golpes por llevarse y muchos partidos de esos donde no sale nada. Pero la sensación es evidente: el Espanyol tiene entre manos un talento especial. Y cuando aparece un jugador así, toca cuidarlo bien. Ni esconderlo en una caja ni lanzarlo al vacío. Cocinarlo. Darle minutos cuando toque. Exigirle. Ayudarle. Y dejar que vaya demostrando.
Polli pide sitio en el escaparate perico
El Espanyol B será ahora una buena prueba para medir dónde está Polli. Si Sergio García termina en el banquillo, el contexto aún será más interesante por el conocimiento previo entre ambos. El jugador llega con gol, descaro, experiencia internacional y ese punto de futbolista que levanta cejas cuando recibe abierto en banda. Polli sigue quemando etapas, y la Dani Jarque lo mira con una mezcla muy lógica de ilusión y prudencia. Porque el talento está ahí. Ahora toca hacer lo más difícil: llevarlo bien.








