El Espanyol llega a la última jornada de LaLiga con la permanencia ya cerrada, que hace nada era lo único que importaba de verdad. Después de semanas con la calculadora en la mano y el corazón en un puño, el equipo de Manolo González recibirá a la Real Sociedad en el RCDE Stadium sin la amenaza del descenso encima. Eso ya es un cambio brutal. Pero el partido no es un trámite, ni mucho menos. Está esa pequeña rendija de poder entrar en la Conference League, muy difícil, casi de carambola de billar, pero existente. Y hay otra cosa menos romántica, pero bastante importante: cada puesto final en la clasificación deja dinero en el reparto televisivo. Para un club como el Espanyol, que este verano tendrá que moverse mucho y bien con Monchi al frente de la dirección deportiva, no es un detalle menor.
Cómo se reparte el dinero por posición final
La clave está en el reparto de los derechos televisivos. Según explicó recientemente MARCA, el 25% del dinero de la televisión se reparte en función de la clasificación final de cada equipo. La ley marca que un 50% se distribuye a partes iguales entre los clubes y que el otro 50% se divide en dos partes: una ligada a la implantación social, con peso de abonos, taquilla y generación de recursos audiovisuales, y otra directamente relacionada con el puesto final en la tabla. Dicho en corto: quedar noveno, décimo, undécimo o duodécimo no es solo una cuestión de orgullo; también cambia lo que entra en caja.
Una bolsa de unos 323 millones según la última referencia oficial
Para hacer los cálculos, MARCA toma como referencia los 1.292 millones de euros repartidos por derechos televisivos en la temporada 2024-25, la última con datos oficiales publicados. El 25% de esa cantidad son unos 323 millones de euros, que se reparten según la posición final de cada club. El campeón se lleva el 17% de esa bolsa, unos 54,91 millones; el segundo, el 15%, unos 48,45 millones; el tercero, el 13%, unos 41,99 millones; y así va bajando. En la zona media, donde se mueve el Espanyol, las cifras son menores, claro, pero siguen siendo dinero serio para planificar una plantilla.
La zona media también mueve dinero importante
En esa escala, el séptimo cobra alrededor de 16,15 millones, el octavo 11,30 millones, el noveno 9,69 millones, el décimo 8,88 millones, el undécimo 8,075 millones, el duodécimo 7,26 millones, el decimotercero 6,46 millones y el decimocuarto 5,65 millones. A partir de ahí sigue bajando. ¿Qué significa esto para el Espanyol? Pues que subir uno o dos puestos puede dejar una diferencia que quizá no cambia la historia del club, pero sí puede ayudar en verano.
El Espanyol puede convertir el alivio en una oportunidad
El Espanyol llega con 45 puntos y con la opción de alcanzar los 48 si gana a la Real Sociedad. Hace poco, hablar de 48 puntos sonaba casi secundario porque lo urgente era no caerse al pozo. Ahora, con el susto ya pasado, esa cifra tiene bastante valor. Primero, porque cerraría el curso con tres victorias seguidas tras una racha de 18 jornadas sin ganar. Segundo, porque mejoraría mucho la foto final de una temporada rarísima. Y tercero, porque podría permitir al equipo escalar posiciones dependiendo de lo que hagan otros rivales. Aunque no llegue la Conference, acabar más arriba tiene premio económico.
No es solo ganar por orgullo: es ganar por el mercado
El verano del Espanyol promete movimiento. Habrá que tomar decisiones sobre cedidos, salidas, renovaciones, ventas posibles y fichajes en varias posiciones. Falta nivel en zonas importantes de la plantilla y Monchi no llega para poner cuatro parches, sino para intentar construir algo más serio. Pero el nombre de Monchi, por sí solo, no paga traspasos ni salarios. Hará falta margen. Hará falta límite. Hará falta dinero. Y ahí cualquier ingreso extra ayuda. Ganar a la Real Sociedad puede darle al club algo más que una alegría de cierre: puede darle un empujón económico para la planificación.
Monchi necesitará cada euro para levantar el nuevo proyecto
La llegada de Monchi ha cambiado el ambiente. El espanyolismo vuelve a mirar el futuro con algo más de ilusión, y eso ya se nota en el entorno. Pero la ilusión no ficha laterales, centrales, mediocentros ni delanteros. Para subir el nivel hacen falta recursos, y el Espanyol no está precisamente en una situación en la que pueda despreciar ingresos. Si el club quiere dejar atrás esa sensación de plantilla corta, de equipo cogido con alfileres y de sufrimiento eterno, deberá acertar mucho. Unos millones más en el reparto pueden no parecer espectaculares, pero pueden ayudar a que una negociación llegue a buen puerto.
El dinero no llega todo de golpe
Otro detalle importante que recordaba MARCA es que el dinero por méritos deportivos no se cobra de una sola vez. Se reparte en cinco temporadas: un 35% el primer año, un 20% el segundo y tres pagos posteriores del 15%. Esto significa que la posición final de esta Liga no solo afecta al verano inmediato, sino que también deja arrastre para los próximos cursos. Por eso la regularidad importa tanto. No es lo mismo vivir cada año en el puesto 15 o 16 que instalarse en una zona media-alta. La clasificación también construye estabilidad.
Ganar a la Real también sería una forma de pedir perdón a la afición
Más allá del dinero, el Espanyol también se debe una despedida decente ante su gente. La afición ha tragado una segunda vuelta durísima, con demasiados domingos saliendo del estadio con cara de no entender nada. El equipo se cayó durante meses y solo reaccionó en el tramo final, justo cuando ya no quedaba casi margen. Por eso, vencer a la Real Sociedad tendría un punto de reparación. No borra todo lo anterior, pero ayuda a cerrar con otra cara. Y si encima permite mejorar puesto, ganar algo más de dinero y mantener viva la carambola europea hasta el último suspiro, mejor que mejor.
La Conference sería el premio loco, pero no el único premio
La opción de Conference League está ahí, aunque dependa de muchas cosas. El Espanyol debe ganar y esperar resultados en otros campos. Es una rendija pequeña, casi absurda si se piensa en cómo estaba el equipo hace dos semanas. Pero existe. Ahora bien, incluso si no se da, el partido tiene sentido. La victoria serviría para llegar a 48 puntos, escalar si los demás fallan, mejorar el reparto económico, despedir mejor a jugadores importantes y dar una última alegría al RCDE Stadium. No está mal para una jornada que, por suerte, ya no se vive con miedo al descenso.
Cada puesto cuenta en un Espanyol que quiere dejar de vivir al límite
El gran reto del Espanyol no es solo salvarse. Eso ya está hecho. El reto real es dejar de convertir la permanencia en una fiesta porque el club se ha visto otra vez demasiado cerca del abismo. Para eso hace falta crecer, fichar mejor, sostener una plantilla más competitiva y generar más ingresos. La clasificación final también forma parte de ese camino. Quedar un poco más arriba no es una anécdota: mejora la percepción, mejora la caja y mejora el punto de partida para el mercado. Y el Espanyol necesita todos esos pequeños empujones.
Una última jornada sin angustia, pero con mucho en juego
El sábado ya no habrá el miedo de otras semanas. No habrá esa sensación horrible de mirar al descenso cada cinco minutos. Pero el Espanyol todavía se juega cosas. Se juega acabar con tres victorias seguidas. Se juega llegar a 48 puntos. Se juega despedir bien la temporada. Se juega mantener viva, aunque sea por un rato, la opción europea. Y se juega dinero. En un verano en el que Monchi tendrá que afinar mucho, cada euro cuenta. Así que sí: la permanencia está hecha, pero ganar a la Real Sociedad sigue importando. Y bastante.







