Gerard Romero, el Espanyol y esa costumbre tan fea de acordarse del perico solo cuando sufre: el periodista culé agita al espanyolismo con una burla al momento crítico del equipo

5 de mayo de 2026

El Espanyol vive días de nervios, de calculadora y de mucho miedo en el cuerpo. No hace falta esconderlo. El equipo se ha metido en un lío serio, la permanencia se ha complicado más de lo esperado y la afición perica está sufriendo como solo sabe sufrir quien ya ha visto demasiadas películas feas. Hasta aquí, fútbol. Duro, sí. Cruel a ratos. Pero fútbol. Lo que ya cuesta más de tragar es ver cómo, desde cierto entorno culé, algunos aprovechan el momento para hacer bromita, sacar pecho y disfrutar del padecimiento ajeno. Y eso, cuando hablamos de una afición que lo está pasando mal de verdad, queda bastante feo.

Gerard Romero y el perico nervioso que ha encendido a la afición blanquiazul

Uno de los nombres que ha aparecido en medio de este ruido es Gerard Romero, periodista muy vinculado al entorno azulgrana y figura que nunca ha pasado precisamente desapercibida. En su perfil personal de X, Romero compartió una imagen de un perico nervioso, una especie de guiño bastante evidente al momento del Espanyol y al sufrimiento de su gente. Puede parecer una tontería, una gracieta más de redes, de esas que algunos defienden con el clásico “es solo humor”. Pero claro, cuando una afición está con el agua al cuello y ve cómo desde determinados altavoces se ríen de su angustia, la broma ya no entra igual. El espanyolismo no lo ha recibido como una simple chanza, sino como otra muestra de desprecio.

La respuesta perica no tardó en llegar

El mensaje de Romero recibió contestaciones contundentes por parte de seguidores del Espanyol. Y tampoco sorprende. Porque hay un cansancio acumulado. No viene de un tuit aislado, ni de una imagen concreta, ni de una tarde tonta en redes. Viene de mucho más atrás. De la sensación de que en Catalunya, muchas veces, el Espanyol solo existe para que algunos lo usen como remate, como meme o como figurante incómodo en una película donde todo gira alrededor del Barça. Cuando el Espanyol gana, molesta. Cuando sufre, algunos se acuerdan de él para reírse. Pues normal que la gente salte.

El problema no es una broma, es el altavoz desde el que se hace

Aquí está la clave. Gerard Romero no es un usuario anónimo con cuatro seguidores. Es una persona con presencia mediática, con espacio, con influencia y con un escaparate que llega a muchísima gente. Y ahí la cosa cambia. Porque una cosa es el pique de bar, el vacile entre amigos o la rivalidad sana, y otra muy distinta es que alguien con un altavoz importante use ese sitio para alimentar una mirada de burla hacia una parte del fútbol catalán. El Espanyol también es Catalunya, aunque a algunos les cueste horrores aceptarlo. Y sus aficionados también pagan impuestos, también consumen medios públicos y también merecen respeto.

La polémica de ‘Onze’ y una televisión pública que vuelve a quedar señalada

La figura de Gerard Romero ya ha estado rodeada de polémica por su presencia en ‘Onze’, un espacio de la televisión pública catalana que ha sido criticado por sectores profesionales por su enfoque marcadamente azulgrana. Y es aquí donde la indignación perica gana fuerza. Porque no hablamos de un canal privado de peña culé, ni de una tertulia montada en Twitch con cuatro colegas. Hablamos de una estructura pública, pagada con dinero de todos.

El Espanyol no necesita palmaditas, pero tampoco burlas desde arriba

La afición perica sabe perfectamente dónde está su equipo. No necesita que nadie le explique que la situación es delicada. Lo ve cada fin de semana, lo sufre en casa, lo comenta en el bar, lo lleva en la cara al salir del estadio. Lo que molesta es que, en ese contexto, algunos parezcan disfrutar del dolor. Como si el miedo al descenso fuera una fiesta para los demás. El espanyolismo está nervioso, sí. Y con motivos. Pero convertir ese nervio en cachondeo desde un altavoz mediático tiene muy poca gracia.

El Espanyol está metido en un final de temporada muy peligroso. Eso es así. El equipo de Manolo González no gana, las sensaciones son pobres y la clasificación ya no permite demasiadas bromas. Pero una mala racha no convierte al club ni a su gente en material de chiste fácil. Se puede criticar al Espanyol, se puede analizar su caída, se puede señalar la mala planificación, se puede cuestionar al entrenador, a los jugadores y a la directiva. Lo que no hace falta es recrearse en el sufrimiento de una afición. Hay una diferencia enorme.

El espanyolismo responderá donde debe: en la grada y defendiendo a su club

Las redes arden rápido y se enfrían igual de rápido. Hoy es un tuit, mañana será otra cosa. Pero el fondo queda. Y el fondo es que el Espanyol, incluso en sus peores momentos, tiene una afición que no acepta que se le pisotee sin decir nada. Podrá estar dolida, podrá estar cabreada, podrá estar temblando con la clasificación. Pero sigue ahí. Y si alguien esperaba que el perico nervioso bajara la cabeza, se equivoca bastante. Nervioso, sí. Callado, no.