La Tertulia de La Grada Ràdio abre teléfonos: miedo por el futuro del Espanyol, hasta lágrimas, reproches a la plantilla y por primera vez mayoría a favor del cese de Manolo

4 de mayo de 2026

La tertulia de hoy en La Grada Ràdio, bajo la dirección de Francesc Via, ha tenido ese tono raro de los días posteriores a una derrota que va más allá del marcador. Han participado Juan José Caseiro, Víctor Maymó, Carlos Latorre y Juan Antonio de Haro, y el programa ha abierto teléfonos para escuchar a los oyentes después del nuevo golpe del Espanyol ante el Real Madrid. El equipo queda en una situación muy delicada, pendiente de lo que haga esta noche el Sevilla ante la Real Sociedad en el Pizjuán, y la sensación general es fácil de resumir: el espanyolismo está cansado, triste y muy asustado.

Caseiro se planta: “Pero no voy más al estadio”

El primero en verbalizar ese hartazgo fue Juan José Caseiro, que fue directo y bastante duro, no solo con el equipo, también con todo lo que rodea al fútbol actual y al propio club. “Estoy triste porque ayer decidió no ir al campo, he decidido no ir más al Estadio, estoy harto de qu eme tome el pelo LaLiga con horarios infames, muy cansado de que me lo tome la RFEF con los arbitrajes, y también estoy enfadadísimo con mi club, no dicen nada, dirá Víctor que nos vamos al cuco y es lo que pinta aunque pienso que nos va a sonar la flauta de alguna manera y nos salvaremos. Pero no voy más al estadio”. La frase duele porque no sale de alguien que pasa por allí. Sale de un perico agotado. Y cuando un aficionado llega a ese punto, el problema ya no es solo deportivo.

Víctor Maymó habla de un momento “muy duro” para el espanyolismo

Víctor Maymó recogió el guante con una mezcla de rabia y resignación, dejando claro que él sí sigue yendo al campo, pero que la situación le supera como a casi todos. “Sí voy al estadio y me he de comer esta mierda, estoy hasta los cojones. Quiero hablar del entrenado, los jugadores, el proyecto de club, la salvación, los árbitros y de muchas cosas. Como aficionado esto está siendo muy duro no ya solo por la visión micro, que es desoladora viendo como la realidad te va a atropellar, y en la macro con una situación el club muy complicada. Creo que el Espanyol lo tiene muy complicado mientras haya esperanza vamos a creer”. Ahí está una de las claves de la tertulia: se puede creer, sí, porque mientras matemáticamente haya vida no queda otra, pero creer ya cuesta una barbaridad.

Francesc Via pide una voz del club en plena tormenta

Francesc Via puso el foco en una ausencia que cada vez pesa más: la falta de una voz clara desde dentro del club. “Que lo tengamos al alcance de la mano y que todo el mundo piense que estamos en la mierda debería ser para que alguien del club hablase. Quiero que cuando le digo a los jugadores no hay cojones uno me coja y me calle la boca, pero es que no hay cojones”. Más allá de la dureza de la frase, el mensaje es muy claro: el Espanyol tiene la permanencia todavía cerca, pero transmite como si estuviera ya hundido. Y eso, en una pelea así, es peligrosísimo.

Maymó resume el miedo real: no son los puntos, son las sensaciones

Maymó afinó todavía más el diagnóstico con una frase que explica bastante bien el estado de ánimo perico. “No son los puntos, son las sensaciones, nadie se atreve a decir que el equipo ganará un partido”. Y ahí está el drama. Porque la tabla aún no condena al Espanyol. Ni mucho menos. El problema es que el equipo no consigue dar una señal fiable. No marca, no gana, se cae cuando recibe un golpe y parece jugar con una mochila de cemento. La clasificación todavía permite agarrarse, pero el fútbol del equipo no invita a hacerlo con demasiada fuerza.

Carlos Latorre pide un relevo en el banquillo: “Esto está agotado”

Carlos Latorre fue el más tajante con la figura de Manolo González. Para él, el ciclo está fundido, aunque reconoció su simpatía por el técnico. “El equipo transmite derrotismo en el campo y fuera, oyes hablar a Terrats o Cabrera, lo que ves en el campo no les reflejado en las caras y las palabras. Y no nos dejemos a Manolo, si es el líder dentro del vestuario que ha de transmitir confianza apaga y vámonos. Hoy debería haber cambio de entrenador, dicen que no hay tiempo por el calendario pero hoy debería hacer relevo en el banquillo, siempre seré manolista pero esto está agotado y se necesita un revulsivo, no puedes cambiar a los 22 de la plantilla, has de cambiar al líder y desgraciadamente ha de ser así”. Es una opinión dura, pero encaja con una pregunta que muchos pericos se hacen en voz baja: si el equipo no reacciona, ¿qué queda por tocar?

De Haro pide arrimar el hombro pese a no sentirse identificado con el equipo

Juan Antonio de Haro intentó llevar la tertulia hacia un punto más de apoyo, sin negar el desastre. “Estoy con el sentir de todos en la mes ay todos los aficionados, ayer se vio un equipo hasta el 0-1 que al menos estaba dentro del partido, a partir de ahí se vino abajo. La calidad del Madrid dirán, vale, pero iban con la tercera puesta. Nuestra situación, llevamos semanas con el sentimiento negativo pero es que estamos a cuatro partidos de quedarnos o bajar, la negatividad o echar leña al fuego no nos va a beneficiar, vamos a echar todo para apoyar a unos jugadores que aunque no me siento identificado defienden mi escudo. Son jugadores de mente frágil, ante cualquier situación negativa se vienen abajo y hay que arrimar el hombro, que ya lo estamos haciendo; esa negatividad que es lógica, quedando cuatro partidos si queremos seguir en Primera o arrimamos el hombro o no se saca. Tanto equipo como cuerpo técnico están decaídos no, lo siguiente, vamos a intentar ayudarles”. Su postura no fue la de tapar nada. Fue más bien la de decir: estamos fatal, pero quedan cuatro partidos y hay que empujar aunque sea con el alma hecha polvo.

de haro grada radio

Via defiende a la afición: “No se le puede pedir más”

Via quiso dejar muy claro que el problema no está en la grada. Ni de lejos. “Al aficionado ya no se le puede pedir más, ayer había 30.000 aficionados, la gente apoyó al principio a Manolo con en ese momento 16 partidos sin ganar, los jugadores que se quedaron al final oyeron el ‘orgullosos de ser pericos, ¿qué más quieren?; no hubo silbidos ni reacciones furibundas, a la afición del Espanyol no se le puede pedir más. Con todo lo que pasó me venía gente diciendo que habían sacado entrada para partido del Sevilla…”. Y es que la afición ha estado. En casa, fuera, en las malas y en las peores. El espanyolismo ya ha hecho muchísimo más de lo que se le podía exigir. Ahora le toca al equipo responder de una vez.

De Haro insiste en seguir empujando hasta la victoria que falta

De Haro recogió ese matiz y quiso aclarar que no se trataba de cargar más peso sobre una afición ya agotada, sino de mantener la línea hasta que llegue esa victoria que el equipo necesita como el aire. “Ya lo estamos haciendo, lo que digo es que hay que seguir igual hasta lograr esa victoria, hay dos partidos en casa y con rivales difíciles pero nos hemos de agarrar a algo”. La frase tiene algo de supervivencia pura. Agarrarse a algo. A lo que sea. A dos partidos en casa, a un mal día del rival, a una acción aislada, a un balón parado, a un portero inspirado. Porque ahora mismo el Espanyol no está para elegir demasiado.

Maymó avisa: el discurso de pedir apoyo está quemado

Maymó, aun compartiendo que la afición estará hasta el final, no quiso comprar del todo el mensaje de seguir pidiendo más al perico. “Ese discurso está quemado porque la afición lleva apoyando 125 años y sigue comiendo mierda. Me parece bien que no haya silbidos pero no quita para que vengamos aquí y seamos críticos. Todos apoyaremos al equipo hasta el final pero la situación es para cogerlos a todos de la pechera”. Y cuesta no entenderle. Porque una cosa es animar el sábado, domingo o el día que toque, y otra muy distinta es no poder decir que el equipo está dando una imagen impropia de lo que se juega.

El Sevilla – Real Sociedad marca el clima antes del Pizjuán

La tertulia también miró mucho al partido de esta noche entre Sevilla y Real Sociedad. No queda otra. El Espanyol depende de sí mismo, sí, pero el resultado del Pizjuán puede cambiar el nivel de pánico antes del choque directo del sábado. Caseiro lo explicó con una imagen muy clara: “Si el Sevilla gana esta noche lo mismo alguien ha de activar ese electroshock”. Via fue por la misma línea, comparando la energía que se percibe en Nervión con la del Espanyol: “Yo veo al Sevilla en modo guerra, y a los nuestros no los veo así”. Esa diferencia de actitud, real o percibida, es justo lo que más asusta ahora mismo.

La tertulia reclama líderes dentro y fuera del vestuario

En la parte final, Maymó puso encima de la mesa otra carencia evidente: la falta de liderazgos visibles. “Igual que necesitamos lideres en el campo, que no los hay porque están KO, los necesitamos fuera, que alguien coja el micro”. Y Via apuntó incluso a un nombre propio, pese a estar lesionado: “Pese a estar lesionado me gustaría que Puado cogiera el micro, ahora mismo necesitamos de todo”. La idea se entiende perfectamente. No se trata solo de hablar por hablar. Se trata de que alguien aparezca, dé la cara y transmita algo parecido a energía, orgullo o rebelión. El Espanyol necesita fútbol, sí, pero también necesita una voz que no suene derrotada.

Los teléfonos se abren con Sergio Olivera: apoyo total, pero también miedo y mucho agarrotamiento

La tertulia entró en otra fase cuando La Grada Ràdio abrió los teléfonos para escuchar directamente a los oyentes. El primero en llamar fue Sergio Olivera, que reconoció estar “fastidiado. Tenemos que estar 100% con el equipo porque no hay otro manera de sacarlo nos guste o no. Por mucha negatividad que haya en redes no sólo con vosotros sino en otros programas con menos diversidad de opiniones no puede haber ese sentimiento de negatividad, ayer pudo haber otro pñlebiscito y se demostró que la afición está con Manolo, un cambio ahora sería la muerte del equipo. Dicho esto ayer era el día pero tenemos una falta de calidad tremenda, y el partido se leyó mal por parte de los jugadores, si estaban casados debieron esperar en bloque bajo y en cambio volvió a pasar lo mismo, el agarrotamiento y el miedo a perder con una situación que cada vez se complica más”. Su intervención fue muy representativa de este momento perico: apoyo al equipo porque no queda otra, sí, pero con una preocupación enorme por lo que se ve en el campo. Porque el Espanyol no solo pierde. Parece agarrotado, como si cada jugada pesara el doble.

Latorre avisa contra el conformismo: “Eso nos matará”

A partir de esa llamada, Carlos Latorre quiso poner el foco en una idea que le preocupa mucho: la aceptación de la derrota por el simple hecho de que delante estuviera el Real Madrid. “La complacencia de la gente al salir del partido diciendo que es el Madrid es lo que nos matará, nos estamos jugando la vida y teníamos que ganar. Ayer se demostró que nos falta gol, llevamos un gol en los últimos 5 partidos”, señaló. Y ahí hay una lectura dura, pero bastante clara. El Madrid puede ser superior, claro. Pero el Espanyol no está en una situación normal como para decir “bueno, era el Madrid” y pasar página sin más. El equipo está jugándose la permanencia y la falta de gol ya es un problema enorme, no un detalle de mala suerte.

Otro Sergio llama para cargar contra el endiosamiento de Manolo y la anestesia de la afición

Más tarde entró otro oyente, también llamado Sergio, que empezó agradeciendo a Francesc Via que siga haciendo Espanyol cada día y dando visibilidad al club, esté o no de acuerdo con sus opiniones. A partir de ahí, fue muy duro con la figura de Manolo González: “se ha endiosado a una persona que lleva dos años en el Espanyol cuando debía estar entrenando en Territorial, le faltan recursos para sacarnos de esta situación. Ahora toca aguantar hasta el final, otro técnico no tendría tiempo para dar la reacción al equipo. Y creo que la afición está anestesiada, en Sarrià en la puerta del mosaico con cosas así se montaba y aquí parece que no pasa nada cuando nos vamos a Segunda. Muy defraudado. Como no aguantemos en Primera se pone todo muy feo”. La frase dejó bastante tocada la mesa, porque resume un sentimiento que empieza a aparecer en parte del entorno: el miedo no solo a bajar, sino a que el club se haya acostumbrado demasiado al desastre. Via respondió con comprensión: “Puedo entender perfectamente lo que siente Sergio”.

Maymó ya no ve sostenible la continuidad de Manolo, aunque admite el lío de cambiar ahora

Víctor Maymó recogió esa preocupación y dejó claro que su principal discrepancia con algunos oyentes está en la continuidad del técnico. “Sólo difiero de los oyentes es en la continuidad de Manolo, soñaba que fuese nuestro Fergusson y ha aportado cosas muy positivas pero la situación es insostenible y está claro que no es la persona adecuada. Sé que lo echaría hoy, pero no sé cómo: a quién pones, un interino porque un primera espada no vendría para estos cuatro partidos, es una situación muy compleja y no sé la situación pero a este equipo has de menearlo”, explicó. Y esa es la trampa en la que está metido el Espanyol: muchos ven agotado el ciclo, pero nadie tiene una solución limpia encima de la mesa. Cambiar parece necesario; cambiar ahora parece casi imposible. Y aun así, quedarse quieto también da pánico.

Caseiro pide decisiones: “Soluciones hay y hay que tomar la decisión”

Juan José Caseiro fue más directo. Para él, la responsabilidad está en quienes mandan y cobran por decidir. “Esa decisión es de la gente que ha de tomarla, para eso son profesionales y se les paga: soluciones hay y hay que tomar la decisión. Albert Riera si lo echan del Eintracht podría venir a liarla y sería un motivador. Aunque la solución pasa por alguien de dentro porque, ¿qué invento vas a vender? Pero si no se toma la decisión en verano vas a vender algo más miserable, la Segunda división”. El nombre de Albert Riera apareció como posible perfil agitador, más por ese punto de energía y carácter que por una planificación real a estas alturas. Pero la reflexión de fondo fue otra: si el club no actúa ahora, puede acabar teniendo que explicar algo mucho peor en verano.

La mesa coincide en pedir un electroshock antes de que sea tarde

Francesc Via lanzó entonces la pregunta a la mesa, y la respuesta fue bastante clara: todos coincidieron en la necesidad de destituir a Manolo González y provocar ese electroshock que cambie algo antes de que la temporada se escape del todo. No como castigo personal, porque nadie niega lo que Manolo ha aportado al Espanyol, sino por pura supervivencia. La sensación compartida es que el equipo está apagado, sin líderes y sin una reacción visible desde el banquillo. Y cuando quedan cuatro partidos, esperar a que todo cambie solo porque sí empieza a sonar demasiado peligroso.

Maymó lo resume con crudeza: el Espanyol necesita hacer algo ya

Maymó cerró este tramo con una advertencia que dejó el ambiente todavía más tenso: “El club se va a Segunda y está al canto de un duro de no depender de si mismo, hagamos algo ya. Cómo vas aganar un partido si no hay lideres en el campo, y tampoco hay nadie capaz de coger un micro para decir que no bajamos”. La frase no es agradable, pero va al centro del problema. El Espanyol sigue dependiendo de sí mismo, pero cada semana se acerca más a dejar de hacerlo. Y mientras tanto, no aparece nadie que lidere desde dentro, ni en el césped ni fuera.

Vicenç reclama un relevo inmediato: “Manolo no puede seguir ni un minuto más”

El siguiente oyente en entrar por teléfono fue Vicenç, que se alineó con la postura de Víctor Maymó y pidió directamente un cambio en el banquillo antes de que sea demasiado tarde. Su preocupación no era solo el presente, sino lo que podría venir después si el Espanyol acaba cayendo a Segunda, con la duda de si esta vez el regreso a Primera sería tan automático como en otras ocasiones. Vicenç fue muy claro: “Quedan 12 puntos, si seguimos así no ganaremos ninguno, claro que Manolo nos ha dado mucho pero los entrenadores vienen y van, debía haber ido fuera el día del Levante porque seguimos igual, sólo has de ver la cara de los jugadores. El Espanyol no hizo nada en el partido ante un Madrid que fue al tran tran, no tenemos puntas. Por desgracia quien siempre paga es el entrenador, y Manolo no puede seguir ni un minuto más. Seguro que hay algún técnico que viene, si no va fuera Manolo hoy bajamos seguro”. Su intervención dejó una idea muy dura encima de la mesa: el agradecimiento a Manolo ya no basta para sostener una situación que muchos pericos ven al límite.

Mari Jose entra afónica y señala también a Pace

La siguiente llamada fue la de Mari Jose, que entró prácticamente afónica después de dejarse la voz animando al equipo ante el Real Madrid. Su intervención tuvo ese punto tan perico de querer proteger a Manolo, pero a la vez asumir que algo se ha roto. Reconoció que “quiero mucho a Manolo”, aunque añadió que los jugadores ya no parecen escuchar su discurso. También apuntó más arriba, hacia la propiedad: “La afición debería ir a gritar a Pace, todo muy bonito cuando se hacía las fotos, y ahora se esconde. También hay que ver la plantilla que tenemos, Manolo pidió refuerzos en enero y no se lo dieron. Ojalá no bajemos y Pace invierta porque si no…”. La reflexión dejó una idea importante: el banquillo está en el foco, sí, pero la plantilla y la planificación también explican buena parte del incendio.

Via matiza el debate sobre Manolo: la Liga no se ha estropeado solo por él

A raíz de una reflexión de Carlos Latorre, que recordó que al técnico se le están cargando muchas culpas cuando la plantilla también es muy floja, Francesc Via quiso ordenar el debate. Para Via, la Liga del Espanyol no se ha estropeado solo por Manolo González, aunque acepta que quizá el único electroshock realista a estas alturas pase por un cambio de entrenador. Aun así, se mantiene en su línea de no pedir directamente la destitución por las razones que ya ha explicado durante estos días: calendario, falta de margen, ausencia de una alternativa clara y un club que no parece preparado para tomar una decisión fuerte. La lectura de fondo es sencilla y dura: Manolo forma parte del problema actual, pero el desastre viene de bastante más lejos.

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Ramón habla de “terror” y pide convertir el estadio en un infierno

Después entró Ramón, un joven aficionado que dejó una llamada muy intensa. Quiso transmitir dos cosas: que lo suyo ya no es solo miedo, sino casi terror, y que, pese a todo, estará allí apoyando al Espanyol. Su propuesta fue mirar a otros clubes que sí han sabido apretar en momentos límite: “Hay que aprender de otros clubes como el Sevilla, coger a los jugadores por la pechera y que el ambiente en los dos partidos que quedan en el estadio convertirlo en un infierno”. También denunció una situación con miembros de la grada de animación, explicando que estos días personal de Seguridad habría identificado a chicos con camisetas de La Curva por llevar en pequeño la palabra “ultras”, fotografiando carnets y avisándoles de que quedaban apercibidos. Ramón lo soltó con crudeza: “Es una puta mierda pero hay que dar la cara, no podemos ver caras como la de Ramon que estaba para morirse, está en depresión y como él otros en la plantilla. A Manolo se le han acabado los recursos pero al menos que ponga testiculina”. La llamada mezcló enfado, miedo y una petición muy clara: que el Espanyol se ponga en modo supervivencia de una vez.

Via pide una reacción organizada y admite que el vínculo se ha roto

Francesc Via recogió la llamada de Ramón con mucha comprensión, porque el ambiente del programa era exactamente ese: tensión, insomnio perico y una indignación muy difícil de disimular. Via explicó: “Entiendo todas las reacciones, este chico no ha dormido como yo, estamos todos tensos e indignados y lo que ha propuesto lo pido: no entiendo nada si eso de quitar camisetas con la palabra “ultras” son órdenes de LaLiga, y creo que hay que hacer algo organizadamente para el próximo partido en casa que además es a las siete de la tarde. Y si a Manolo no lo cesan como pedís ha de cambiar su discurso, el de ayer no convenció. Se han roto los cordones entre afición y técnico y equipo”. La última frase pesa mucho, porque resume bastante bien el momento: ya no es solo una mala racha, es una desconexión emocional entre quienes juegan, quienes dirigen y quienes llevan meses sosteniéndolo todo desde la grada.

De Haro alerta del efecto de una protesta en una plantilla frágil

Juan Antonio de Haro se mostró partidario de una protesta pacífica, pero puso un matiz importante sobre el impacto que podría tener en un vestuario tan tocado. “Estoy de acuerdo en hacer una protesta pacífica, pero tenemos jugadores mentalmente muy débiles y hay que ver qué impacto les hace, yo creo que puede ser contraprocedente”, avisó. Via respondió con una idea clara: “Los futbolistas han de estar a la altura del momento jugando y representando a su club”. La discusión fue bastante interesante, porque ahí está una de las grandes dudas: ¿apretar ayuda o hunde más? En un equipo normal, quizá sirve para despertar. En este Espanyol, con tantas caras largas y tanto miedo encima, nadie tiene del todo claro cómo puede reaccionar el vestuario.

Maymó pide “modo guerra”, pero Via cree que el Espanyol aún no está ahí

De Haro insistió en esa fragilidad comparando el momento actual con otros liderazgos que sí imponían carácter. “No tienen esa personalidad, como la tenían Tamudo y De La Peña. Los recibes como los recibes cada día en casa y salen agarrotados, como si esa responsabilidad de agradar a la afición fuese contraproducente, no sé cómo acabaría la situación estos cuatro partidos”, explicó. Víctor Maymó quiso aclarar que nadie está hablando de ir contra los jugadores, sino de elevar el nivel de exigencia y convertir el tramo final en una cuestión de supervivencia: “Nadie piensa en reventar a los jugadores, es más ponerse en modo guerra, supervivencia, los jugadore los primeros, y que alguien baje del autocar y nos diga que nos e baja”. Via cerró el bloque con una frase seca, casi resignada: “Pero no estamos en ese modo”. Y ese es quizá el gran problema. El Espanyol juega una final, pero todavía no transmite estar en guerra.

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Enric Monge se emociona por el Espanyol: “Con 63 años ayer lloré al llegar a casa”

La tertulia todavía tenía guardado uno de los momentos más sensibles del día. Enric Monge, colaborador de la casa, llamó al programa y dejó una intervención que tocó bastante a todos. No habló desde la teoría ni desde el cabreo de tertulia. Habló desde el corazón, que a veces es peor porque duele más. Reconoció que “con 63 años ayer lloré al llegar a casa porque veo que las cosas no se hacen bien y nadie da la cara, lloré porque quiero mucho a este club, es como mi segunda familia, ver esta situación me tiene deprimido, estoy cogiéndole asco al fútbol”. La frase dejó claro hasta qué punto esta racha no está afectando solo al marcador. Está tocando a gente que lleva media vida siguiendo al Espanyol y que ahora mira al club con una mezcla de tristeza, impotencia y cansancio enorme. Pese a todo, Monge quiso agarrarse a lo que todavía sostiene al Espanyol: “Lo bueno que tiene este club es su afición, la mejor de España”.

Sergio García, un “ya veremos” y la puerta del filial entreabierta

Enric Monge también dejó un detalle interesante en clave de futuro. Explicó que coincidió con Sergio García, cuyo nombre ha aparecido en las últimas horas vinculado a un posible regreso al club para hacerse cargo del filial, y que le preguntó directamente si vendrá al Espanyol. La respuesta, según contó, fue una sonrisa y un “ya veremos”. No es una confirmación, claro. Tampoco una negativa. Es una de esas respuestas que en el fútbol dejan la puerta medio abierta y hacen que todo el mundo empiece a darle vueltas. En un momento en el que la cantera también está metida en pleno debate interno, el posible regreso de un exjugador con peso emocional en el espanyolismo vuelve a poner encima de la mesa qué modelo quiere el club para su fútbol base.

Via pide guardar las lágrimas: quedan cuatro partidos y toca dar la cara

La llamada de Enric emocionó a la mesa, pero Francesc Via quiso cortar el momento antes de que el programa se hundiera del todo en la tristeza. Su mensaje fue claro: las lágrimas se entienden, porque el momento es durísimo, pero todavía quedan cuatro partidos y el Espanyol no puede vivirlos de rodillas. Via pidió recuperar ese espíritu inconformista que tantas veces ha definido al perico, el de no aceptar el golpe sin pelear. El equipo está tocado, la afición está dolida y el club sigue demasiado callado, pero la permanencia aún está en juego y toca competirla con todo.

Aguja compara el momento con el Girona de Eusebio y pide un “big bang”

Después entró otra llamada clásica del programa, la de Aguja, que dejó una reflexión muy potente sobre el peligro de no haber asumido a tiempo el barro de la permanencia. Recordó que “Hace dos temporadas el equipo estaba en el fango y se salvó porque sabía que esta y luchó para salir, este año el equipo no se ha visto manchado para nada y nos está pasando como al Girona de Eusebio, ganó en el Bernabéu en febrero, ganó dos semanas más tarde y pensaron que estaba hecho y acabaron bajarte. Falta mancharse para darte cuenta de lo que hay, Está claro que un big bang ha de pasar, Manolo en rueda de prensa vende que su manera de actuar en estas crisis es que el jugador se de cuenta y vuelva a hacer lo que ya hizo en su momento, que vuelva a hacer lo que ha demostró pero Manolo se ha de dar cuenta que eso ya no vale. Ha de irse o salir a dar una rueda de prensa volcánica a pegar gritos porque este equipo se ha acostumbrado a no ganar. Como posible solución, si quieren a Sergio García para el año que viene para el B puede servir porque sabe lo que es un vestuario de Primera”. La idea es dura, pero bastante gráfica: el Espanyol todavía no parece haberse manchado lo suficiente para entender que está peleando por no bajar.

Sin comparecencias durante la semana: el silencio vuelve a pesar

Via aportó después una información relevante sobre la comunicación del club en una semana que es cualquier cosa menos normal. Explicó: “Consultada la dirección de comunicación en toda la semana no saldrá nadie en rueda de prensa, puede salir uno de los capitanes, puede ser Pol Lozano, ‘enlatado’”. Y ahí volvió a aparecer el mismo debate de toda la mañana: el silencio. Porque en una semana de final, con el equipo sin ganar, con la afición nerviosa y con el Sevilla esperando en el Pizjuán, cuesta entender que nadie salga a poner la cara de verdad. No se trata de hablar por hablar, sino de transmitir que dentro hay pulso, orgullo y conciencia real de lo que se está jugando el club.

Latorre carga contra Gil Manzano y Maymó estalla por la amarilla a Omar

En la recta final de la tertulia, Carlos Latorre puso el foco en el arbitraje de Gil Manzano, al que señaló por una actuación tendenciosa y lamentable, impropia de un colegiado de Primera división. La acción de Omar El Hilali volvió a salir en la mesa como ejemplo de un arbitraje que dejó al Espanyol otra vez con la sensación de estar jugando cuesta arriba. Víctor Maymó fue todavía más duro: “Que después de bajarte a Segunda hace dos años saque esa tarjeta a Omar El Hilali con esa chulería, demuestra lo que es, un inútil. Que el día que te juegas la vida te pongan a este tío, ¿de qué van?”. La indignación no tapó los problemas del equipo, pero sí añadió otro ingrediente al malestar general. Porque una cosa no borra la otra: el Espanyol está fatal, pero el arbitraje tampoco ayudó nada en una noche ya bastante torcida.

David cierra las llamadas pidiendo agarrarse los machos

La última llamada del día fue la de David, que también lamentó la falta de calidad del equipo y dejó una idea muy clara para los cuatro partidos que quedan: toca apretar los dientes, agarrarse los machos y competir como sea. No hay más. El Espanyol ha llegado a un punto en el que ya no sirven grandes discursos ni promesas bonitas. Hace falta sumar. Hace falta ganar. Hace falta que alguien, dentro del vestuario o desde el club, active algo antes de que sea tarde. La tertulia acabó con esa sensación de alarma total, pero también con la obligación de seguir: porque este club, incluso cuando parece hundido, todavía tiene una afición que no se rinde.