La derrota del Espanyol ante el Real Madrid dejó otra noche de esas que pesan. Otra más. Y en La opinión del día de La Grada Ràdio, Rai Amado apareció con ese tono que ahora mismo puede entender cualquier perico: cansancio, rabia contenida y esa mezcla tan rara entre querer creer y no saber ya muy bien de dónde sacar fuerzas.
Nada más empezar, Rai ya dejó claro que la cosa no estaba para adornos: “Buenas a todas y a todos, por decir algo. Acabo de llegar a casa después de una nueva derrota del equipo”. Y la frase, así, sin florituras, resumía bastante bien el ambiente. Porque ya no hablamos solo de perder contra el Madrid, que entra dentro de lo posible. Hablamos de una racha que empieza a sonar a castigo. De un 2026 en el que el Espanyol sigue sin ganar. De mirar la clasificación con cara de susto. De contar puntos ajenos como quien cuenta monedas al final de mes.
Rai Amado aparca los gráficos: “La situación del equipo no acompaña”
Rai explicó que esta vez tampoco venía con análisis visuales ni cosas muy técnicas, porque ahora mismo el cuerpo no pide eso. “Lo mismo que dije la semana pasada, tampoco traigo gráficos, tampoco traigo mapas de calor esta semana, porque creo que la situación del equipo no acompaña”, comentó. Y se entiende. Hay momentos en los que hablar de mapas de calor queda hasta raro.
El colaborador fue bastante claro al describir el estado de ánimo que rodea al equipo: “Para qué mostrar estas cosas después de tantos partidos sin ganar, de esta racha tan negativa que estamos viviendo, parece una pesadilla realmente”. Y ahí está el tema. No es una mala tarde. No es una mala semana. Es una dinámica que se ha ido haciendo bola hasta convertir cada partido en una especie de prueba de supervivencia.
Una primera parte digna ante el Madrid, pero con trampa
Rai sí quiso rescatar algo del encuentro ante el Real Madrid. No mucho, porque tampoco hay demasiado para sacar pecho, pero sí una primera parte con cierto sentido. “En el partido ante el Madrid, la primera parte del equipo es positiva, ofrece buenas sensaciones”, apuntó, aunque enseguida puso el matiz necesario: “Tenemos que tener en cuenta que el Madrid también ha jugado a medio gas”.
Aun así, para Rai el Espanyol enseñó una versión algo menos apagada que en el día del Levante: “Sí que creo que el equipo ha mostrado sensaciones más positivas que, por ejemplo, el día del Levante”. Y esto, aunque suene poca cosa, ya es decir algo viendo el panorama.
Uno de los puntos que más remarcó fue la solución táctica en la banda derecha, con Rubén Sánchez y Omar El Hilali. “Tenía mucho sentido, la banda con Rubén y Omar. El equipo ha hecho daño por ese lado, porque Vinicius nunca ayuda en defensa”, explicó. La idea era lógica: cargar por esa zona, generar superioridades y aprovechar que Vinicius, con balón, puede destrozarte, pero hacia atrás no suele regalar demasiados esfuerzos. Rai lo explicó así: “Es un jugador que después hace lo que hace en la segunda parte, pero con la defensa no te ayuda, genera situaciones de dos contra uno”.
Y ahí entraba Rubén, un futbolista que cuando tiene metros puede hacer daño. “Rubén es un jugador que tiene mucha potencia”, recordó Rai. El plan, durante un rato, tuvo sentido. El problema es que el fútbol dura más que un rato.
Vinicius lo rompe y el Espanyol se queda sin respuesta
La segunda parte fue otra historia. Y bastante cruel, la verdad. Rai lo resumió sin darle demasiadas vueltas: “La segunda parte del equipo se ha acabado el físico y Vinicius, con dos genialidades, lo ha liquidado. Y no ha habido más partido”.
La frase duele porque parece sencilla, pero dice mucho. El Espanyol aguantó hasta que pudo. Luego apareció la diferencia de talento, se rompió el partido y el equipo de Manolo González volvió a enseñar esa falta de reacción que tanto preocupa. Porque una cosa es que el Madrid te marque. Otra es que, cuando te marca, el partido se acabe mentalmente.
Rai insistió en esa doble lectura: “Es verdad que lo que decía el Espanyol, sobre todo en la primera parte, ha mostrado alguna cosa más positiva que el partido del día del Levante pero no ha sido suficiente y seguimos en esta racha nefasta”. Y esa es la palabra: nefasta. No hay manera suave de contarlo.
El Espanyol necesita una victoria como el comer, pero ahora mismo cuesta muchísimo encontrar un argumento claro para pensar que va a llegar. Y eso es lo más duro. Porque el perico está acostumbrado a sufrir, sí. Pero una cosa es sufrir y otra es tener la sensación de que el equipo se ha quedado sin camino.
El Sevilla – Real Sociedad, otro partido que también juega el Espanyol
La mirada de Rai se fue rápido hacia el Sevilla – Real Sociedad de este lunes. No porque sea un partido cualquiera, sino porque puede cambiar muchísimo el ambiente antes del duelo directo del sábado en el Sánchez-Pizjuán.
Rai contó una escena muy normal, muy de volver del campo con la cabeza dando vueltas: “Volvía con un amigo mío a casa y estábamos haciendo una simulación de los resultados que creíamos, realmente nos esperan semanas muy duras”. Y ahí está el perico medio ahora mismo: calculadora, nervios y un ojo puesto en lo que hacen los demás.
Para Rai, el Espanyol necesita ganar ya: “El equipo necesita ganar un partido, es una realidad, y realmente hay días que pienso que lo conseguiremos y estoy muy convencido. Hay días que no lo veo tan claro”. Esa frase representa bastante bien el estado general. Hay ratos de fe. Luego ves al equipo y se te pasa.
Sobre el partido del Sevilla, Rai fue muy directo: “Es muy importante el partidos del Sevilla contra la Real Sociedad, es muy importante que el Sevilla no lo gane, que no llegue con energía”. La clave está en cómo llegue el conjunto hispalense al choque contra el Espanyol. Si llega tocado, con dudas y sin ese empujón emocional, el escenario cambia. Si gana, la película se pone fea.
Rai también habló de esos vídeos de unión entre equipo y afición que se han visto en Sevilla, como el de Nemanja Gudelj charlando con los aficionados. Pero avisó de algo bastante cierto: “Esta energía también se acaba rápido, es decir, estos vídeos, esta energía positiva, parece que guau, pero si el Sevilla empata o pierde esta energía, este positivismo, este alentar al equipo, este animar al equipo se acaba y llegarían al partido del próximo sábado contra nosotros en una situación delicadísima”.
Por eso soltó una frase que resume perfectamente el lunes perico: “Es muy importante que hoy también jugamos. Es un partido que el Espanyol juega”. Porque sí, aunque el Espanyol no esté sobre el césped, ese Sevilla – Real Sociedad también cuenta. Y mucho.
“En caso de que lo gane, lo que nos espera es un infierno”
Rai no escondió el peor escenario. “En caso de que lo gane, lo que nos espera es un infierno”, avisó. Y no hace falta explicar demasiado. Un Sevilla reforzado, el Pizjuán apretando y el Espanyol con la mochila llena de partidos sin ganar. Vamos, un cóctel bastante poco apetecible.
Pero incluso desde ese miedo, Rai se agarró a la única salida posible: ganar. Ya no vale especular mucho más. “Es el momento, es decir, algún partido tenemos que ganar y ha de ser en el Pizjuán, ha de ser en el Pizjuán”, insistió. Y la repetición no suena casual. Suena a mantra. A necesidad. A pedirle al equipo que aparezca de una vez.
El colaborador recordó que este mismo Espanyol fue capaz de firmar una primera vuelta de mucho nivel: “Hemos de demostrar que este equipo, que la primera vuelta ha hecho 34 puntos, pues está todavía, y que todavía queda alguna cosa”. Porque ese es uno de los grandes misterios de esta temporada: cómo un equipo que llegó a sumar tanto, que parecía tener alma, orden y colmillo, ha acabado en esta especie de apagón interminable.
Rai lo dijo con crudeza, pero con una verdad enorme detrás: “Este equipo ha de sacar en algún momento el orgullo, ha de sacar en algún momento, no sé, alguna cosa para ganar un partido, un maldito partido, que parece una broma de mal gusto lo que está pasando”.
Y sí. Parece una broma pesada. Pero no lo es. Es la clasificación. Es la dinámica. Es la angustia.
El problema del marcador a favor: el Espanyol ya casi no sabe vivir por delante
Otro punto interesante de la intervención fue el del marcador. Manolo González ya lo había comentado en rueda de prensa, y Rai lo recogió: “Pienso también que hace muchos partidos que el Espanyol no se encuentra en un contexto de marcador a favor, lo decía Manolo en la rueda de prensa, ostras, pues el partido habría cambiado con un gol de favor del Espanyol, es verdad”.
Y claro que es verdad. Un gol cambia un partido. Cambia el ruido, cambia las piernas, cambia la grada, cambia al rival. Pero el problema es justo ese: el Espanyol lleva demasiado tiempo sin ponerse en ese escenario. “Hace muchos partidos que no nos encontramos en un contexto de marcador a favor, nos está costando mucho marcar goles”, admitió Rai.
Ahí está buena parte del drama. El equipo no marca, no gana, no se libera. Y cada minuto que pasa sin ir por delante aumenta la sensación de bloqueo. Es como si el Espanyol jugara siempre cuesta arriba, incluso cuando el marcador todavía está empatado.
Rai, pese a todo, quiso dejar una puerta abierta a la esperanza: “Creo que ha de cambiar en algún momento esta dinámica, no puede ser que termine la temporada y no ganemos un solo partido en toda la segunda vuelta”. Y ojalá. Porque si no cambia, la cosa puede acabar muy mal.
Creer hasta el final, aunque cueste una barbaridad
La parte final de Rai fue una mezcla de agotamiento y fe obligada. No una fe bonita, de esas que salen solas. Más bien una fe de supervivencia. “Enfrentar los cuatro que quedan es una situación complicada, pero es que no queda otra que creer hasta el final y sacar esto”, dijo.
Y sí, no queda otra. El espanyolismo puede estar enfadado, hundido, resignado o todo a la vez. Pero el equipo sigue teniendo que jugar. Y necesita, como sea, una victoria. Una. La que rompa este bucle.
Rai también verbalizó algo que muchos pericos piensan ya sin decirlo demasiado alto: “Que termine esta temporada ya y empezar una nueva, pero es que todo pasa por ganar al menos un partido”. Porque ahora mismo no se pide jugar bien. No se pide gustar. No se pide casi nada sofisticado. Se pide ganar. Aunque sea medio a trompicones. Aunque sea sufriendo. Aunque sea con un gol raro y diez minutos eternos al final.
Su despedida tuvo ese punto de quien intenta ordenar la cabeza después de otra noche mala: “Intentando limpiar la cabeza como se pueda y enfrentar esta semana que comienza este lunes, repito, este lunes y que terminará el sábado”. Una semana larguísima. Primero, mirar al Sevilla contra la Real. Luego, el Pizjuán. Y entre medias, toda la ansiedad del mundo.
Rai cerró con un deseo que hoy podría firmar cualquier perico: “Esperamos que por fin y espero que la próxima opinión del día que traiga sea con una victoria de nuestro querido Espanyol”.
Ojalá. Porque ya toca. Porque hace falta. Porque el Espanyol no puede seguir viviendo solo de que los demás fallen. En algún momento tendrá que ganar un maldito partido. Y si tiene que ser en el Pizjuán, que sea en el Pizjuán.







