OPINIÓN | A tumba abierta hacia el Pizjuán: la contracrónica de Juan José Caseiro del Espanyol – Real Madrid

3 de mayo de 2026

La contracrónica de Juan José Caseiro del Espanyol – Real Madrid (0-2) deja una imagen bastante clara y bastante cruda: el Espanyol ya no va por carretera tranquila, va “a tumba abierta” hacia una final en el Pizjuán. El texto mezcla la metáfora ciclista con la caída futbolística de un equipo que volvió a quedarse sin premio, con Dmitrović rozando milagros, Omar metiéndose en guerras poco útiles, Calero y Cabrera retratados en la jugada que simboliza el bajón, y varios nombres señalados por acción u omisión. Caseiro salva detalles de Romero, Urko, Jofre y un atrevido Antoniu Roca, pero carga contra un Espanyol que ha perdido brillo, confianza y colmillo. La frase final lo resume todo: no hay que esperar favores de nadie, y menos cuando la propia fiabilidad perica está ahora mismo bajo mínimos.

A tumba abierta

Sobretodo es en el ciclismo cuando, los aspirantes a ganar son capaces de lanzarse en los descensos de los puertos a tumba abierta, sobre ruedas de 30 milímetros, a velocidades que cuesta incluso su seguimiento por parte de las motos. Pero el Espanyol es capaz de cambiar esta locución adverbial, traerla al fútbol y convertirla en destino: una final en el Pizjuán.

Evitó el tercero y Dmitrovic sabe que rozó los otros dos; Omar debería saber que la táctica de enfadar al bueno es peor que hacer lo que sabes, Calero y Cabrera sin hacerlo mal, se llevan la foto de un amago que los deja en el suelo como metáfora de la caída del equipo. Las cámaras nos enseñaron a Monchi de espia y si venía a tomar nota, en fluorescente habrá señalado a Romero y Urko.

El Expósito de la primera vuelta era el testaferro del buen fútbol y ahora se carga de tarjetas. Terrats fue el que más remató, en una mediapunta creada más para la presión que para el último pase. Error.

Solo la inactividad frenó a Rubén, atacante en tromba por su banda y Dolan va camino de fraude. Roberto, activo vital de la salvación del año pasado, sucumbió de nuevo.

El balance de los sustitutos empieza y termina en los dos canteranos: Jofre y un atrevido Roca. Milla, Pickel y Kike veían pasar de largo el ritmo, los rivales y el balón.

Ya no hay vuelta atrás, entre todos la mataron y ella sola se murió, como decía el chiste. La tumba abierta será en esa ciudad que tiene un color especial. Hay más rivales, si, pero no puedes esperar favores de nadie. Se lo digo yo, aquí y ahora, que me siento, en estos momentos, más txuri-urdin, que Oyarzabal. No me fío de nadie. Empezando por nosotros.

Juan José Caseiro