LA OPINIÓN DEL DÍA | Marta Mendoza pide liderazgo al Espanyol: la salvación puede estar cerca, pero el silencio del club pesa demasiado; la gran cuestión: «¿Está el equipo con Manolo, todavía?»

30 de abril de 2026
La participación de Marta Mendoza en La opinión del día de La Grada Ràdio ha ido directa a una de las preguntas que más vueltas está dando ahora mismo en la cabeza del espanyolismo: ¿cuántos puntos necesitará el Espanyol para seguir en Primera? Porque la clasificación dice una cosa, las sensaciones dicen otra y la cabeza, pues eso, va haciendo cuentas como puede. El equipo sigue con margen, pero nadie vive tranquilo. Ni en la grada, ni en el entorno, ni seguramente dentro del vestuario.

Marta empezó intentando agarrarse a un punto de esperanza, casi como quien se obliga a respirar un poco: “¡Buenos días! ¿Qué tal? ¿Cómo estáis? Bien, ¿eh…?» dijo irónicamente para centrar el foco: «Vamos a por la salvación, que sea la mínima, por favor. Que sea la mínima y creo que no será tan cara como dicen, porque desde hace dos semanas se ha desatado un pensamiento que sería la salvación más cara de los últimos tiempos, que sea la mínima, pero… yo qué sé. Es que yo creo que con un triunfo más, tal vez lo tendríamos todo visto por sentencia.”

Una victoria más podría cambiarlo todo, pero el problema es encontrarla

La idea es sencilla y, a la vez, desesperante: una victoria puede dejar al Espanyol prácticamente salvado. Sobre el papel, suena hasta fácil. Un partido. Tres puntos. Casi cerrar la carpeta. Pero claro, luego miras el calendario, miras cómo llega el equipo, recuerdas el 0-0 ante el Levante y se te cae un poco el ánimo al suelo. Porque el Espanyol no viene de competir con alegría precisamente. Viene de partidos en los que parece que cada pase pesa el doble y cada error puede abrir un agujero enorme.

Marta lo resumió con esa mezcla de esperanza y miedo que ahora mismo define al perico medio: “Así que quiero pensar que la tenemos muy cerca, porque si no, ¿eh? ¡Se pondrá así!”. Y sí. Mejor pensar que está cerca. Porque si no, se viene otro final de temporada de esos que dejan ojeras.

El gran miedo de Marta Mendoza: el silencio institucional

Pero su reflexión no se quedó solo en los puntos. De hecho, Marta dejó claro que, aunque la salvación le preocupa muchísimo, hay algo que le inquieta incluso más: la falta de liderazgo del club. Esa sensación de que el Espanyol está viviendo un incendio deportivo y emocional, pero desde arriba no llega una voz clara que ordene un poco el caos.

Lo dijo así: “Pero bueno, en fin, que a mí lo que… o sea, que me preocupa muchísimo, evidentemente, porque es lo más importante, pero a mí lo que me preocupa más es el silencio institucional, la falta de liderazgo, del rumbo que está tomando todo, de cómo se ha enredado el ambiente y… no sé.”

Y aquí tocó una tecla que lleva días sonando en La Grada Ràdio y en buena parte de la afición: el Espanyol necesita que alguien del club salga y explique qué está pasando, qué postura tiene con Manolo González y cómo piensa afrontar estos últimos partidos. No para prometer cosas imposibles, sino para no dejar al equipo, al entrenador y a la afición viviendo en una nube de rumores.

El club actúa rápido con los carnets, pero no aclara su postura deportiva

Marta también comparó esa falta de mensaje deportivo con la rapidez que sí ha mostrado el club en otros temas, como la reventa de carnets para el partido ante el Real Madrid. Y ojo, porque no criticó que se actúe ahí. Al contrario. Lo ve bien. Pero pide la misma claridad para lo que ahora mismo tiene al espanyolismo con el estómago cerrado.

“Es que veo que si se manifiestan por algunas cosas, se deberían manifestar por otras. Me parece estupendo, de verdad, que no se lleve el campo de merengues, que si hay un reglamento interno, pues es para cumplirlo, y si sancionan a la gente para hacer la pirula con los carnets, adelante.”

El mensaje se entiende perfecto: si el club puede ser contundente en un asunto de orden interno, también debería ser capaz de salir a hablar sobre lo deportivo. La gente no pide una novela, pide una señal.

“Me gustaría que saliera alguien a reafirmar, o no, a Manolo”

Y ahí entró de lleno el nombre de Manolo González, que sigue en el centro de casi todos los debates. Marta no pidió una destitución inmediata ni se lanzó a pedir cambios a la desesperada, pero sí reclamó algo bastante básico: que el Espanyol diga qué piensa hacer con su entrenador en este tramo final.

Lo expresó con claridad: “Esta celeridad, pues también me gustaría que saliera alguien a reafirmar, o no, a Manolo, que nos explique. O sea, que nos explique cuál es la postura del club para estos últimos partidos. Porque, quiero decir, afuera se especulará una cosa u otra siempre, ¿eh? Pero estaría bien, estaría bien, no sé. No hace daño, ¿no? Yo qué sé.”

Y tiene razón. No hace daño. O no debería hacerlo. Un mensaje claro, incluso aunque no guste a todo el mundo, siempre ordena más que el silencio. Porque cuando el club no habla, el entorno rellena los huecos. Y cuando el entorno rellena los huecos en plena crisis, ya sabemos qué pasa: rumores, nervios y más ruido.

La petición es clara: romper el silencio y mostrar liderazgo

Marta insistió en esa necesidad de liderazgo institucional, que ahora mismo parece una de las grandes carencias del Espanyol. “Yo es que espero, eso, que se rompa este silencio institucional, que haya un poco más de liderazgo, por favor.” No suena a una exigencia exagerada. Suena a algo bastante normal en un club que se juega la permanencia y que tiene a su afición mirando cada jornada como si fuera una final de supervivencia.

El Espanyol necesita puntos, pero también necesita dirección. Porque un equipo puede competir peor o mejor, pero si desde arriba no hay una línea clara, todo se enreda mucho más.

Marta cree que cambiar ahora quizá ya no arregla nada

Sobre Manolo, Marta dejó una reflexión bastante matizada. Reconoce que el técnico ya no tiene el efecto de antes sobre el grupo, algo que se nota en el campo y también en la conexión con la grada. Pero duda de que un cambio ahora, con tan poco margen, pueda aportar algo real.

“Y el tema del míster… bueno, estamos en un punto que yo ya… es que no creo que cambiar… O sea, está visto que Manolo González ya no tiene el efecto que tenía sobre este equipo pero no sé hasta qué punto hacer un cambio ahora o no, nos aportaría alguna cosa.”

Es una frase que resume bastante bien el dilema. Manolo está desgastado, sí. El equipo no responde como antes, también. Pero cambiar ahora puede ser una moneda al aire. Y en un club como el Espanyol, con el calendario que queda y la permanencia todavía por cerrar, tirar una moneda al aire da bastante miedo.

Borrón y cuenta nueva en verano, pero primero salvarse

La postura de Marta, al final, fue bastante práctica: acabar la temporada, lograr el objetivo y después hacer limpieza, análisis y decisiones de verdad. “Por lo tanto, yo es que dejaría ya acabar la temporada y hacer borrón y cuenta nueva de cara al verano, una vez que hayamos logrado el objetivo.”

Ese “una vez que hayamos logrado el objetivo” es clave. Porque antes de hablar del futuro, de la plantilla, del entrenador, de la dirección deportiva o del proyecto de Alan Pace, el Espanyol tiene que hacer lo urgente: salvarse. Todo lo demás puede esperar. La permanencia, no.

La distancia entre Manolo y la afición ya parece enorme

Marta también señaló algo que duele, porque hace no tanto parecía impensable: la distancia entre Manolo y buena parte de la afición se ha hecho enorme. Las encuestas, el ruido del entorno, las pitadas y la sensación general van en esa dirección.

Lo dijo así: “Porque lo que sí que creo ya que la distancia respecto a la gente es sideral. Solo hace falta ver los resultados de las encuestas. Y como tú decías, Via… se ha roto el cordón umbilical. Bueno, se ha acabado, se ha acabado esta armonía.”

La imagen del “cordón umbilical” es fuerte, pero bastante clara. Manolo fue un entrenador muy conectado con el espanyolismo. El técnico del ascenso. El que devolvió algo de orgullo. Pero esta segunda vuelta ha roto muchas cosas. Algunas quizá se puedan reparar. Otras ya veremos.

La pregunta clave: ¿está el equipo todavía con Manolo?

Para Marta, el debate más importante no es solo si la afición está con Manolo o si la dirección lo va a mantener. La cuestión central está dentro del vestuario: ¿siguen los jugadores con él? Porque si el equipo cree en el entrenador, si lo sigue, si todavía compra su mensaje, hay una base para competir estas cinco jornadas. Si no, la cosa se complica muchísimo: “A mí lo que me preocupa y lo que creo que es el tema es… ¿está el equipo con Manolo, todavía? O sea, yo creo que el tema es este, en este momento. Creo que es la clave.”

El triunfo que falta: ¿dónde y contra quién?

Marta volvió a la idea inicial: una victoria puede dejarlo todo casi cerrado. Pero el problema está en encontrarla. Porque si ante el Levante, el partido que parecía más asequible, al equipo le pudo el miedo, cuesta imaginar dónde puede llegar ese triunfo salvador.

“Y lo que os decía, que una victoria yo creo que podría dejarlo todo casi sentenciado. Pero… y me pregunto, ¿dónde? ¿Y contra quién? Ah, porque claro, si en el partido más asequible del que te quedaba les temblaron las piernas una hoja.”

Aquí está el miedo real. No es solo el calendario. Es la sensación de que el Espanyol ha perdido la confianza para ganar incluso partidos que tenía marcados en rojo. Y si eso pasa, cada rival se convierte en una montaña. El Real Madrid, el Sevilla, el Athletic, Osasuna, la Real… todos parecen enormes.

El Levante todavía no se ha digerido

La herida del partido ante el Levante sigue abierta. Era una noche para ganar, para cambiar la dinámica, para dar un golpe de calma. Y acabó siendo otro empate triste, con el equipo sufriendo, con Dmitrović salvando el punto y con la afición marchándose muy tocada.

Marta lo dijo tal cual: “Yo es que sigo… no he digerido el último partido ante el Levante. Entonces no veo dónde y cuándo conseguir esta victoria que podría dejarlo todo visto para sentencia.”

No es drama gratuito. Es el impacto de ver a tu equipo incapaz de ganar en casa a un rival directo cuando más lo necesitaba. Eso deja marca. Y ahora toca recibir al Real Madrid, que no es precisamente el rival ideal para curar heridas. Aunque el fútbol, ya se sabe, a veces va por libre.

Que la salvación sea la mínima y que reparta suerte

El cierre de Marta fue muy de este momento perico: cansancio, bucle mental y una petición casi desesperada para que la salvación no se ponga más cara de lo necesario.

“Por lo tanto, escuchen, que la salvación sea la mínima y que Dios reparte suerte. Nada, no os doy la chapa porque es que voy con bucle y voy dando vueltas como un hamster y no logro verlo claro.”

Y seguramente muchos pericos podrían firmar esa frase. Porque ahora mismo la cabeza va exactamente así: dando vueltas. Un rato pensando que con una victoria basta. Otro rato pensando que no se gana ni queriendo. Un rato mirando al Sevilla. Otro al Levante. Otro al calendario. Otro a Manolo. Otro a Pace. Y así todo el día.

Una opinión que resume el estado del espanyolismo

La reflexión de Marta Mendoza en La opinión del día no fue una arenga ni una sentencia. Fue más bien el retrato de una afición agotada que todavía quiere creer, pero que necesita señales. Del equipo, del entrenador y, sobre todo, del club. El Espanyol tiene la salvación cerca en la tabla, pero lejos en sensaciones. Y por eso cada silencio pesa, cada partido asusta y cada cuenta de puntos se convierte en una pequeña obsesión.

El objetivo sigue siendo el mismo: quedarse en Primera. Como sea. Con una victoria, con dos empates, con sufrimiento o con una carambola. Pero el club debería entender que la afición no solo necesita números. Necesita liderazgo. Necesita saber qué piensa el Espanyol. Y necesita ver, de una vez, que el equipo también cree que puede salvarse.