La tertulia, entre el enfado con los jugadores y el debate sobre si se puede reprochar algo a la afición del Espanyol; Via destapa otro lío interno: el papel de Marco Otero con el filial; además, patrocinios, Kelme y la sensación de seguir pensando en pequeño

30 de abril de 2026

La tertulia de hoy en La Grada Ràdio, dirigida por Francesc Via, tuvo una mezcla bastante clara: enfado, preocupación, cansancio y esa necesidad de agarrarse a algo antes de que el tramo final de Liga se convierta en una película de terror. Esta vez participaron David Andrés, Alberto Capilla, Gerard Gavara, Carlos Blanco y Pol Blas “Llansky”, con el debut de Carlos Blanco en el espacio. Y claro, el tema era inevitable: el momento del Espanyol, ese bloqueo que se nota en las caras, en las piernas y hasta en la grada.

David Andrés mantiene la confianza, aunque reconoce que ya cuesta encontrar argumentos

David Andrés arrancó desde una postura que lleva semanas defendiendo, aunque él mismo admitió que cada vez se hace más difícil sostenerla: “Yo llevo semana siendo el más optimista hablando de Europa aunque me quedo sin argumentos. De todos modos, confianza en Manolo y en el equipo, ya habrá tiempo para otros debates”. La frase resume bastante bien el dilema de una parte del espanyolismo: seguir creyendo, aunque el equipo no ayude demasiado. Porque una cosa es tener fe y otra mirar la clasificación, los últimos partidos y las sensaciones sin que se te ponga cara rara.

Pol Blas, voz del chat de Twitch, reconoce el miedo del entorno

También tuvo presencia Pol Blas “Llansky”, uno de los nombres habituales del chat de Twitch, que no fue con rodeos y reconoció que está “con miedo porque la situación es lo que es”. Y tampoco hace falta esconderlo. El miedo está ahí. No es postureo ni dramatismo gratuito. Es ver al Espanyol sin ganar, sin gol, con la afición nerviosa y con cinco partidos por delante que parecen más grandes de lo que deberían. El equipo tiene margen, sí, pero la sensación no acompaña nada.

Gerard Gavara pide terapia de grupo y unidad hasta el final

Gerard Gavara puso el foco en la cabeza, en ese bloqueo que parece haberse instalado en el vestuario y también en el cuerpo técnico. Su lectura fue bastante directa: “Estoy entre comillas preocupado, pienso que los jugadores tienen un bloqueo mental, como Manolo, en el Espanyol hay una psicóloga y deberían hacer terapia de grupo, decirse las cosas a la cara y subir el ánimo. Sólo pido unidad, quedan 5 partidos y debemos estar unidos, lo primero es el Espanyol, dejémonos de autodestruirnos, cuando nos quedemos en Primera a ver qué hará la propiedad”.

La palabra unidad vuelve a aparecer, pero no tapa el problema

Gavara no pidió mirar hacia otro lado. Al contrario. Lo que planteó fue algo bastante de vestuario: hablar claro, quitarse peso de encima y dejar de alimentar la autodestrucción. Porque el Espanyol se está jugando demasiado como para convertir cada día en una guerra civil perica. Primero salvarse. Luego ya se harán las cuentas con la propiedad, con la dirección deportiva, con el entrenador y con quien toque. Pero si el equipo se rompe ahora, el daño puede ser enorme.

Alberto Capilla explota contra el discurso de la mochila psicológica

Alberto Capilla entró con un tono mucho más duro. No decepcionado. Enfadado. Muy enfadado. Y lo dejó claro desde el inicio: “Yo estoy colérico, ni siquiera decepcionado, estoy muy enfadado con lo que veo del club, con lo que dicen los jugadores y lo que veo de ellos, me parece una tomadura de pelo, lo de la mochila psicológica en 22 profesionales me cuesta de creer”.

El enfado de Capilla conecta con una parte de la grada

La reflexión de Capilla puede sonar dura, pero representa a muchos aficionados que ya no compran explicaciones emocionales. Para ese sector, el Espanyol puede perder, puede tener menos calidad que otros equipos y puede sufrir, pero no puede transmitir la sensación de no competir. La afición no está pidiendo fútbol champagne; está pidiendo intensidad, carácter y algún tiro a puerta. Y cuando eso no aparece, el enfado se dispara.

alberto capilla grada radio

Francesc Via señala un abril “muy anticompetitivo”

Francesc Via recogió parte de esa crítica hacia los jugadores y fue muy claro con la evolución reciente del equipo: “hago mía la crítica que haces los jugadores. Si el equipo que ha de jugar estos 5 partidos fuera el equipo de marzo no estaría tan preocupado, pero si fuera el de abril, ha sido muy anticompetitivo”. La palabra duele, pero encaja con lo que se ha visto. El Espanyol de abril ha dado miedo no solo por los resultados, sino por la forma. Por esa imagen de equipo que no termina de ir, que duda, que no ataca con convicción y que juega como si cada error fuese una sentencia.

David Andrés cree que el bloqueo puede romperse con una victoria

David Andrés intentó rebajar un poco la alarma desde una idea bastante simple: los futbolistas son los mismos que hace unos meses hicieron una primera vuelta muy buena. Por eso defendió que el problema puede cambiar con un golpe de confianza: “Eso se soluciona con un clic, los jugadores son los mismos. Hay un bloqueo mental y se puede solucionar a la que ganes un partido”. Y ahí está una de las grandes esperanzas. Que una victoria, aunque sea fea, aunque sea por un rebote, pueda liberar al equipo. El problema es encontrarla. Y claro, ahora viene el Real Madrid.

Carlos Blanco habla desde su experiencia: “los jugadores están bloqueados como en los equipos que bajan”

Carlos Blanco, en su estreno en la tertulia, aportó una mirada desde dentro del fútbol. Recordó que fue entrenador y que estuvo cuatro años en la secretaría técnica del Espanyol, y su diagnóstico fue de los que dejan frío: “Yo soy entrenador de fútbol jubilado, estriuve cuatro años en la secretaría técnica del Espanyol, y los jugadores están bloqueados como en los equipos que bajan, la diferencia es que te pilla con 39 puntos. Este mismo bloqueo es el del Athletic Club, la diferencia es que su afición tiene el pacto de no pitar hasta que acaba el partido, aquí pitaban en el minuto 10, soy un jugador que estoy en un mal momento y sé que si lo hago mal me pitarán, sin querer la afición está perjudicando al equipo, no está ayudando, la presión psicológfica del día del Levante fue muy fuerte”.

El papel de la grada abre un debate incómodo

Blanco tocó un tema sensible: la relación entre la ansiedad de la afición y el bloqueo del equipo. No culpó a la grada de todo, pero sí defendió que los pitos tempranos pueden hacer daño a un jugador que ya está tocado. Via le respondió con un matiz muy importante: “Sí, pero es que la gente también está presionada y tiene miedo”. Y ahí está el choque. La afición exige porque ve el peligro. Los jugadores se encogen porque sienten esa exigencia. Un círculo feo, de esos que solo se rompen ganando.

Carlos Blanco insiste en que los jugadores también se juegan mucho

Blanco añadió otro argumento para explicar que el vestuario no debería ser visto como un grupo ajeno al problema: “Sí, pero ellos son profesionales y se juegan mucho, pueden perder mucho dinero”. La frase puede sonar fría, pero también tiene lógica. Un descenso no solo golpea al club y a la afición. También golpea carreras, contratos, salarios y futuro. Por eso cuesta pensar que los futbolistas pasen de todo. Otra cosa es que estén bloqueados, superados o sin confianza.

Capilla no compra la presión como excusa

Alberto Capilla no aceptó ese marco. Para él, la presión forma parte del trabajo de un futbolista profesional y no puede ser una coartada para no competir. Su intervención fue durísima: “O pueden irse gratis… estoy totalmente en contra de lo que estás diciendo, son 11 profesionales, si te sientes presionado por tu afición apaga y vámonos. ¿Vamos a exigir que la afición del Sevilla no nos pite? Eso de la mochila, la que vamos a tener nosotros si estos jugadores nos bajan a Segunda, muchos jugadores tiene nuna cláusula que se van libres si bajamos. No pido ya nivel, pido intensidad y que chuten a puerta, no pido nada más, no lo puedo tolerar, son incapaces de chutar ni una vez al Levante y luego con la cara de cordero degollado a hacer pucheros ante la Grada Canito. Somos el peor club en la historia de LaLiga en la segunda vuelta”.

La exigencia mínima: competir, correr y chutar

Capilla puso el listón donde muchos pericos lo tienen ahora mismo: no pide que el Espanyol juegue como un equipo europeo, ni que domine al Madrid, ni que gane todos los partidos. Pide competir. Pide tirar. Pide no salir a ver qué pasa. Cuando una afición llega al punto de pedir solo intensidad y algún disparo, es que la paciencia está ya muy tocada. Y eso se notó en el tono de la tertulia.

Carlos Blanco recuerda que la plantilla pedía refuerzos

Blanco respondió abriendo otra carpeta que lleva todo el año encima de la mesa: la planificación deportiva. Preguntó: “¿Y es culpa suya? Era evidente que a este equipo había que reforzarlo”. Y aquí el debate cambia un poco. Porque una cosa es exigir más a los jugadores y otra olvidar que el Espanyol llegó al mercado de invierno necesitando retoques y salió con una plantilla que no parecía mucho más fuerte. El bloqueo actual también nace de una plantilla corta y de una segunda vuelta que ha destapado costuras.

Pol Blas recuerda que Manolo pidió refuerzos

Pol Blas conectó con esa idea y señaló que si el propio entrenador reclamó ayuda, era porque algo faltaba: “Manolo que es el que está allí y sabe lo que hay pidió esos refuerzos, algo faltaba. Los jugadores no están ni cerca de lo que hicieron en la primera vuelta”. Y no le falta razón. Si el equipo pasó de competir arriba a sufrir abajo, no todo puede explicarse con mala suerte. Hay bajón físico, mental, futbolístico y también una plantilla que quizá vivió por encima de sus posibilidades durante meses.

Carlos Blanco retrata una plantilla con menos nivel del que parecía

Carlos Blanco fue muy crudo al hablar del nivel real del equipo. Lo dijo sin decorar demasiado: “Muchos de esos puntos fueron por el buen trabajo del equipo técnico con el balón parado; no olvidemos que tenemos al portero que bajó al Leganés, al tercer lateral derecho de Marruecos, el tercer lateral izquierdo del Villarreal, el tercer mediocentro de la Real Sociedad, el extremo del Burnley que les sobraba, Kike García que su mejor campaña fue en el Alavés, menos Puado no tenemos nivel y ahora han pasado a su nivel real”.

Una primera vuelta que quizá infló la percepción del equipo

La lectura de Blanco es dura, incluso puede molestar, pero apunta a una cosa: quizá la primera vuelta hizo creer que la plantilla era más fuerte de lo que realmente era. El balón parado, la confianza, el acierto y la energía competitiva taparon carencias. Pero cuando eso se cayó, el equipo dejó de tener recursos. La pregunta es si este Espanyol está jugando por debajo de su nivel o si, simplemente, ha vuelto a un nivel más real. Ahí no hubo acuerdo.

Via no acepta que esta plantilla sea de seis puntos en una vuelta

Francesc Via respondió con claridad, porque no compra del todo esa teoría de que la plantilla solo da para esto. Para él, el Espanyol tenía que reforzarse, sí, pero lo que está haciendo en la segunda vuelta sigue siendo inadmisible: “No compro eso, esta plantilla puede hacer perfectamente más de 40 puntos en una temporada. Los 34 eran ficticios, yo sí creo que debía reforzarse la plantilla pero pese a no reforzarse no pueden hacerse esos seis puntos en una vuelta. El año pasado con peor plantilla ese equip hizo 16 y parecía que bajamos, al menos repetir la mala primera vuelta del año pasado, pero es que ni eso”.

La caída no se explica solo por la plantilla

Via dejó una idea bastante razonable: una cosa es que la plantilla no estuviese para Europa y otra que no pueda competir una segunda vuelta mínima. Porque el Espanyol no está haciendo una vuelta mala. Está haciendo una vuelta de alarma total. No se le pide ser brillante; se le pide no hundirse. Y ahí la responsabilidad ya no cae solo en la dirección deportiva, sino también en los futbolistas, el cuerpo técnico y el estado mental del grupo.

David Andrés recuerda el peso de los errores arbitrales

David Andrés cerró ese bloque metiendo otro factor que también ha pesado en el relato de la temporada: los arbitrajes. Su reflexión fue breve, pero significativa: “No podemos olvidar que hemos perdido muchos puntos por los errores arbitrales, todo nos ha hecho entrar en una depresión colectiva”. Es verdad que el Espanyol ha tenido decisiones muy discutidas en momentos importantes. Y cuando un equipo está frágil, cada golpe externo parece hundirlo un poco más. Los errores arbitrales no explican todo, pero sí han contribuido a crear una sensación de persecución, cansancio y derrota anticipada.

La tertulia escucha a Edu Expósito: unión, calma y una frase que marca el momento

En ese punto del programa, en La Grada Ràdio se ha escuchado la rueda de prensa de Edu Expósito, que ha dejado varios titulares antes del Espanyol – Real Madrid. El centrocampista ha intentado poner algo de orden en medio del ruido, con un mensaje de unión, calma y responsabilidad. Ha admitido que el equipo necesita ganar cuanto antes para recuperar confianza y “energía positiva”, ha reconocido que la segunda vuelta está siendo “horrible” y ha defendido que el vestuario todavía tiene margen y capacidad para salvarse. También ha cerrado filas con Manolo González, asegurando que lo ve fuerte y que el grupo está con él, aunque ha recordado algo importante: “los que juegan son los jugadores”. Y dejó una frase que resume todo este tramo final: “Ahora valen los hechos, demostrarlo en el campo”.

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Francesc Via pide entender el estado real del vestuario

Tras escuchar a Edu, Francesc Via ha querido poner contexto emocional a lo que vive la plantilla. No es lo mismo hablar desde fuera que estar dentro de un vestuario que lleva 16 partidos sin ganar, que ha pasado de mirar a Europa a pelear por no meterse en el barro del descenso. Via ha explicado que hay que entender cómo pueden estar esos jugadores después de ver cómo se ha deshecho el sueño europeo y cómo, de golpe, todo ha girado hacia una supervivencia que nadie imaginaba hace unos meses. Eso no sirve como excusa eterna, pero ayuda a entender por qué el equipo parece tan bloqueado.

Capilla pone sobre la mesa las cláusulas en caso de descenso

Alberto Capilla ha recordado un punto que no es menor en este tipo de situaciones: los contratos. Según ha explicado, todos los jugadores recientemente fichados tienen en sus contratos una cláusula liberadora en caso de descenso en fase final de contrato, por ejemplo si les queda solo un año. Es un detalle importante porque un descenso no solo sería un golpe deportivo brutal, sino también una posible sacudida de plantilla. Cuando un club baja, no solo pierde categoría: también se le puede desmontar medio vestuario.

Carlos Blanco explica el tipo de cláusulas que pueden condicionar el futuro

Carlos Blanco ha ampliado esa idea poniendo un ejemplo de cómo funcionan algunas cláusulas en el fútbol profesional: “Hay cláusulas que marcan que están obligados a cederlos si se les paga lo mismo, tipo Joselu. Es una obligación de cesión a Primera división si el club que viene se hace cargo del sueldo. En un club de fútbol siempre hay varias personas que mandan, un presidente, un director deportivo y un entrenador que manda en el vestuario, y luego un capitán, no olvidemos que tenemos un presidente remoto y un director deportivo de baja, ¿quién ha ido al vestuario a dar una charla motivadora que no haya sido Manolo? Nadie, es lógico que los jugadores se sientan solos, el tener a Garagarza de baja ha influido en no fichar en enero parque Pace se metió de forma directa y no es su habilidad, desde el club me han dicho que la gente por debajo de Garagarza tiene nivel medio, por ser generosos. De todos modos estamos a un detalle de salvarnos, hay que ser optimistas, con un o dos puntos tenemos noventa y pico de posibilidades de ganar, apoyemos a muerte, con ganar uno de los partidos en casa estamos salvados”.

El vacío de liderazgo vuelve a aparecer en el debate

La reflexión de Carlos ha conectado con una de las ideas más repetidas en las últimas semanas: la falta de liderazgo visible dentro del club. Un presidente lejos del día a día, un director deportivo de baja, una estructura en transición y un entrenador que, muchas veces, parece el único pararrayos público. Eso desgasta. Y si los jugadores sienten que solo Manolo entra al vestuario a sostener el ánimo, es lógico que la situación se vuelva todavía más rara. El Espanyol necesita algo más que mensajes desde el banquillo: necesita una voz fuerte de club.

La baja de Garagarza y el mercado de enero, otra vez en el foco

Carlos también ha apuntado al peso que pudo tener la situación de Fran Garagarza en el mercado de invierno. Según su lectura, la baja del director deportivo influyó en que no se reforzara mejor la plantilla en enero, porque Alan Pace se metió de forma más directa en un terreno que no es exactamente el suyo. Y eso, visto ahora, vuelve a doler. Porque el equipo pedía refuerzos, Manolo los pidió, la segunda vuelta se ha caído y el Espanyol llega al tramo final con menos recursos de los que habría necesitado. Enero no explica todo, pero sí explica bastante.

Via avisa: las cuentas pueden exigir 42 o incluso 43 puntos

Aunque Carlos quiso agarrarse al optimismo y recordó que el Espanyol está a un detalle de salvarse, Francesc Via rebajó un poco esa tranquilidad con las cuentas hechas en la primera parte del programa: “Hemos hecho en la primera parte del programa una simulación en que pueden hacer falta 42 puntos, 43 para estar tranquilos para salvarnos”. Es decir, que una cosa es que con uno o dos puntos las probabilidades puedan ser altas, y otra que el equipo pueda relajarse. El Espanyol necesita sumar. Y si puede ganar, mejor dejarse de calculadoras.

Ganar al Madrid: fe, necesidad y bastante incredulidad

La tertulia también entró en el partido ante el Real Madrid. Carlos Blanco y Pol Blas “Llansky” consideran que hay posibilidades de ganar, o al menos de competir con opciones, apoyándose en que el fútbol a veces rompe el guion y en que el Espanyol necesita agarrarse a alguna chispa. Pero Capilla respondió con el escepticismo de quien mira la racha y no compra cuentos fáciles: “no hemos ganado a nadie y vamos a ganar ahora al Real Madrid, sí…”. La frase suena dura, pero representa a una parte de la afición que ya no se fía ni de los buenos deseos.

Capilla abre otro melón: ¿puede repetir Manolo el mismo equipo ante el Real Madrid?

En ese tramo de la tertulia, Alberto Capilla ha puesto sobre la mesa una duda que muchos pericos también tienen en la cabeza: si el Espanyol va a plantarse ante el Real Madrid con los mismos jugadores que dejaron una imagen tan pobre ante el Rayo y el Levante. Porque claro, una cosa es tener pocas alternativas y otra repetir casi por inercia cuando el equipo lleva semanas sin encontrar una respuesta. Ahí Carlos Blanco le ha contestado rápido: “¿Y a quien pones, a alguien del B?”. La pregunta resume el problema: si cambias, ¿con quién? Y si no cambias, ¿cómo esperas algo distinto?

Capilla tira de Einstein para cargar contra la repetición

Capilla no se ha quedado ahí y ha dejado una frase bastante dura, pero muy gráfica: “Einstein decía que la locura es repetir lo mismo y esperar algo diferente, pues nada, que jueguen los mismos y serán 17 partidos sin ganar, y así hasta la Jornada 38”. Es una exageración con mala leche, sí, pero también refleja el hartazgo de una parte de la afición. El Espanyol necesita una reacción y, desde fuera, cuesta entender que no se busquen más sacudidas cuando el plan no funciona. El miedo es que el equipo no solo pierda partidos, sino que pierda también la capacidad de sorprenderse a sí mismo.

Via pregunta directamente por el relevo de Manolo González

Francesc Via ha llevado entonces el debate al punto más delicado: “Os quiero preguntar sobre si alguno es partidario del relevo de Manolo González”. Y ahí se ha visto que incluso entre quienes están muy enfadados hay dudas enormes sobre el momento y el contexto. Carlos Blanco lo ha dejado para más adelante: “Lo puedes plantear al día siguiente de acabar la Liga”. Es decir, primero cerrar la permanencia y luego ya se hablará de proyecto, banquillo y responsabilidades. La teoría suena sensata, pero el problema es que el presente aprieta muchísimo.

Capilla no lo pide hoy, pero deja abierta la puerta si el Madrid arrasa

Capilla ha sido más matizado de lo que podría parecer por su tono de enfado. No pide el cese inmediato hoy, pero sí cree que el partido ante el Real Madrid puede cambiar el escenario: “Hoy no; si la imagen ante el Madrid es muy mala lo puedes plantear”. David Andrés ha respondido con la duda lógica: “¿Pero para solo cuatro partidos?”. Y Capilla ha insistido: “Yo estoy diciendo que si la imagen que da el equipo es horripilante, lo nunca visto, a lo mejor el lunes hay que hacer un planteamiento”. Ahí está el punto. No es solo perder contra el Madrid. Es cómo pierdes. Si el equipo se cae de verdad, el club puede verse obligado a mover algo aunque llegue tarde.

Gavara señala el gran vacío: “No tenemos secretaría técnica”

Gerard Gavara ha metido el dedo en otra herida del club: “Pero es que no tenemos secretaría técnica”. Y Carlos Blanco, con ironía bastante amarga, ha rematado: “Hay algunos que cobran ahí… el secretario técnico se llama ahora Alan Pace”. La frase tiene fondo, porque el Espanyol vive una situación rara: una propiedad nueva tomando cada vez más peso, una dirección deportiva debilitada y una sensación de mando poco clara en el peor momento posible. No es solo quién entrena; es quién decide.

Una estructura convertida “en una ONG”

Gavara ha seguido por ahí con una comparación dura: “El Espanyol aparte de club deportivo es una empresa, y nos hemos convertido a nivel de secretaría técnica en una ONG, con todos los respectos porque hay un señor de baja por una enfermedad”. La frase busca marcar una diferencia entre el respeto personal y la necesidad profesional. Nadie discute la situación humana de Garagarza, pero el club no puede quedar parado. Y menos cuando se juega la permanencia. Un club de Primera no puede funcionar con un agujero de mando en plena emergencia deportiva.

Carlos Blanco defiende parte del trabajo de Garagarza, pero señala el problema de estructura

Carlos Blanco ha querido separar etapas. Para él, Garagarza hizo cosas bien, pero su ausencia ha destapado un problema serio por debajo: “Un señor Garagarza que en mi opinión lo hizo bastante bien el invierno pasado y en verano tanto en compras como en ventas, y que ahora no está; como líder tiene una cosa mala, le gusta tener gente mediocre por debajo y al ponerse enfermo se ha creado un agujero sin solucionar, solo lo puede solucionar Alan Pace metiendo a alguien porque no se puede esperar”. Es un diagnóstico bastante fuerte. Según esta visión, el problema no es solo la baja del director deportivo, sino que no hubiera una estructura preparada para aguantarla.

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David Andrés echa de menos una voz que hable con la afición

David Andrés ha llevado el debate hacia la comunicación. Y ahí el Espanyol también sale bastante señalado: “También falta quien hable con la afición, no tenemos a nadie; pensaba que iba a ser un cambio de la nueva propiedad respecto a Chen”. Esa frase conecta con una decepción bastante extendida. Muchos pericos esperaban que la llegada de Alan Pace trajera una comunicación más cercana, más clara, más moderna. Pero en esta crisis, la sensación es que el club sigue sin una figura que dé la cara de verdad cuando el ambiente se incendia.

Via compara con el Rayo y pregunta por qué el Espanyol no comunica

Francesc Via ha puesto un ejemplo muy claro: “Ayer habló Presa en ‘El partidazo’ y se quejó de todo, con la humildad del Rayo tiene un presidente que va a los medios y habla, ¿por qué nosotros no comunicamos, no tenemos creada una figura para hablar en nombre del club? Manolo ahora mismo qué legitimidad tiene para dar algún mensaje estando cuestionado, imaginad que haya de dar un mensaje de club. No tenemos nada, se les advirtió que pasaría y no han querido reflexionar, en esta semana tan dura con dos partidos que nos han dejado acojonados no hemos escuchado al club, veremos si ahora que viene el Madrid hablará ante los medios para explicar alguna cosa”. La reflexión es bastante directa: si el entrenador está cuestionado, no puede ser también el portavoz institucional. El Espanyol necesita una voz de club, no dejar solo al técnico en medio del temporal.

Capilla no quiere mensajes, quiere hechos sobre el césped

Capilla, en cambio, no compra del todo esa necesidad comunicativa si el equipo luego no responde. Lo ha dicho con su tono habitual, sin azúcar: “?¿Si sale alguien a dar un mensaje habría cambiado la actitud del equipo, es que hay que motivarles para ganar? Para que salga alguien y me diga que hay que confiar en Manolo sea mentira o verdad, prefiero que no me digan nada, el mejor mensaje es salir al campo a morir, y el equipo lleva 16 partidos sin hacerlo”. Y aquí hay otro choque de enfoques. Para unos, el mensaje institucional ordena el entorno. Para Capilla, si los jugadores no compiten, cualquier comunicado suena vacío.

Via separa el mensaje deportivo del institucional

Via ha intentado matizar esa diferencia: “Una cosa es el mensaje deportivo y otra el institucional¡ y es importante, me gustaría que saliese alguien a hablar porque puede haber jugadores que piensen que si echan a Manolo jugarán”. Es una idea interesante. No se trata solo de tranquilizar a la afición. También puede afectar al vestuario. Si hay jugadores esperando a ver si cambia el entrenador, si sienten que el técnico está tocado o que el club no lo sostiene, el mensaje desde arriba puede ser clave. A veces hablar no gana partidos, pero evita que el vestuario viva en tierra de nadie.

Capilla critica que Manolo no haya movido más piezas

Capilla también ha cargado contra la gestión deportiva de Manolo González en las últimas semanas. Ha echado en falta pruebas diferentes: meter a Salinas y adelantar a Carlos Romero, probar con Rubén, darle dos partidos seguidos a Terrats, entender por qué desaparece Jofre y reaparece Antoniu. Su frase resume la inquietud de esos futbolistas que no acaban de tener continuidad: “Esos jugadores deben pensar, qué he de hacer para jugar”. En un equipo bloqueado, estas decisiones pesan. Porque si los titulares no responden y los suplentes tampoco sienten una puerta abierta, el grupo se atasca todavía más.

Carlos recuerda los arbitrajes y la mala suerte como parte del contexto

Carlos Blanco ha vuelto a meter en la conversación otro elemento que ha acompañado toda la temporada: “Nos han quitado puntos los árbitros y hemos tenido mala suerte”. Es verdad que el Espanyol ha vivido decisiones muy discutidas, y algunas han dolido mucho. También es verdad que el fútbol se decide a veces por detalles mínimos, palos, penaltis fallados o rebotes raros. Pero en una racha tan larga, el debate es inevitable: ¿hasta dónde llega la mala suerte y dónde empieza la responsabilidad propia?

Capilla no acepta que 16 partidos se expliquen por mala suerte

Capilla ha respondido justo por ahí, rechazando que todo pueda justificarse por factores externos: “Al final punto arriba y punto abajo estás donde debes estar. O sea que los 16 partidos son errores arbitrales y mala suerte”. El mensaje es claro: un partido puede torcerse por el árbitro. Dos, por detalles. Pero 16 sin ganar ya son demasiados como para explicarlo todo desde fuera. La racha tiene raíces más profundas: juego, carácter, decisiones, planificación y cabeza.

Pol y David sí creen que los golpes externos han ayudado a hundir al equipo

Pol Blas ha intentado buscar un punto intermedio: “No pero han ayudado a meterte en el pozo, no ha ayudado”. Y David Andrés ha ido en la misma línea: “En la segunda vuelta se han dado errores arbitrales y detalles negativos que te han metido en el pozo, aunque reconozco que no he entendido algunas cosas con determinados jugadores”. Esta posición no exonera al equipo, pero sí recuerda que cuando un grupo está frágil, cada golpe externo pesa el doble. No es la causa única, pero puede ser parte de la caída.

Capilla se cansa de la eterna excusa de que siempre falta algo

El cierre de Capilla ha sido especialmente duro, porque conecta con una especie de hartazgo histórico del espanyolismo: “Lo que no puede ser es que siempre nos falta una pieza para el kilo. El año pasado se hablaba de otra mochila, en Segunda dábamos por bueno el punto del Amorebieta porque no daba, el año del descenso no nos daba… es que siempre nos ha pasado algo, ya no me creo tantas cosas, no veo la sensación de que el Espanyol sea un equipo vivo”. Es una frase muy fuerte, porque ya no habla solo de esta temporada. Habla de un patrón. De una afición cansada de escuchar que falta poco, que hay mala suerte, que la mochila, que el contexto. El perico quiere ver vida. Y ahora mismo le cuesta verla.

El debate final: la afición, los pitos y una paciencia que se ha agotado

Carlos Blanco ha vuelto a insistir en que la afición no ayuda si silba al equipo desde el minuto 10, especialmente en un contexto de bloqueo mental. Pero Capilla ha mantenido su postura: la afición ya no aguanta más. Y seguramente ahí está una de las grandes heridas de este final de temporada. La grada quiere empujar, pero también está harta. El equipo necesita calma, pero no la está generando. Cuando el miedo de la afición y el miedo de los jugadores se encuentran, el estadio se convierte en una olla.

Pol Blas pide separar lo urgente de lo importante

En ese tramo de la tertulia, Pol Blas “Llansky” ha intentado ordenar un poco el debate, porque el Espanyol está ahora mismo con demasiados frentes abiertos: el banquillo, la plantilla, la dirección deportiva, la propiedad, la comunicación, los pitos, el miedo… y mientras tanto quedan cinco partidos. Pol ha pedido aparcar ciertas carpetas institucionales y centrarse en lo que puede cambiar de verdad la película a corto plazo: ganar uno de los encuentros que restan. Eso sí, coincidiendo con Alberto Capilla, también ha apuntado que algo debe moverse respecto a las últimas jornadas: “Hay que diferenciar lo importante de lo urgente”. Y ahora mismo lo urgente es sumar, aunque lo importante siga esperando en la puerta.

Gavara pide pitar al final, no antes de que el equipo se caiga

Gerard Gavara ha recogido esa idea de no romperse antes de tiempo y ha apelado a la afición. No desde el “no os quejéis”, porque el cabreo se entiende, sino desde el “cuidado con hundir al equipo antes de jugar”. Lo ha dicho así: “Estamos en un momento deportivo crítico, estoy de acuerdo en pitar pero al final del partidos, seamos la afición que hemos sido siempre con el equipo en las buenas y en las malas”. La frase va bastante al grano: el RCDE Stadium puede protestar, faltaría más, pero durante los 90 minutos el equipo necesita algo parecido a un refugio, no una mochila más.

Via destapa otro lío interno: el papel de Marco Otero con el filial

Francesc Via ha abierto después una carpeta interna muy delicada, relacionada con la estructura deportiva y el fútbol base. Según ha explicado, dentro del club hay debate sobre si la responsabilidad del Espanyol B pertenece o no a Marco Otero, pese a que, según Via, esa función aparece reflejada en su contrato, aunque “Garagarza no se la deja”. Y el director de La Grada Ràdio ha añadido una información importante: “Ayer os dejé caer una cosa, a partir de ahora y hasta final de temporada Garagarza no tomará ninguna decisión referida al primer equipo y veremos qué pasa con Fran porque había una idea respecto a él pero veremos qué pasa”. Todo ello, recordando que en su momento se dijo que a Garagarza se le dejaría acabar el año de contrato que le queda.

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El Espanyol se mueve hacia un modelo más presidencialista

A partir de ahí, la tertulia ha entrado en el futuro modelo de club. Alberto Capilla lo ve bastante claro: “El Espanyol va a ser un club como el Madrid con Florentino, presidencialista y como mucho habrá un director general o algo parecido aquí, el que manda va a ser el presidente”. Es una lectura potente, porque dibuja un Espanyol donde Alan Pace tendría el peso real de las grandes decisiones, con menos autonomía para una dirección deportiva clásica. Puede gustar más o menos, pero todo apunta a que el poder se está desplazando hacia arriba.

David Andrés reclama una estructura más profesional

David Andrés ha ido por otro lado, pidiendo que el club crezca de verdad en estructura y no dependa tanto de una sola persona. Su reflexión fue clara: “Nos iría bien profesionalizar la estructura del club, una entidad que quiere crecer no puede tener un director deportivo que se mete hasta en los detalles del Alev´n B. Por muy bueno que sea ha de ser un líder capaz de construir un equipo a su alrededor, que haya un consejero en la Deportiva”. Via, eso sí, no cree que esa figura vaya a llegar: “No creo que incorporen esa figura”. Y ahí vuelve el miedo de siempre: que el club quiera crecer, pero siga funcionando con inercias demasiado pequeñas.

La dualidad entre la gente de Pace y el día a día del club

David también ha señalado una sensación que se percibe desde fuera: “Desde fuera hay una dualidad respecto a la gente más cercana a Pace y los que están en el día a día del club”. Esa dualidad explica muchas dudas actuales. Por un lado, la propiedad nueva, con sus asesores, sus ideas y su manera de mirar el negocio. Por otro, la estructura heredada, la gente que ya estaba, el funcionamiento diario y una transición que no parece del todo cerrada. El problema es que el Espanyol se juega la permanencia mientras todavía está ordenando quién manda y cómo se manda.

Carlos Blanco pide tiempo antes de juzgar del todo a la nueva propiedad

Carlos Blanco ha intentado poner algo de pausa en ese análisis institucional, recordando que la nueva propiedad todavía no ha hecho un cambio profundo de estructura. Lo ha explicado así: “Es que no se ha cambiando nadie de la época Chen; si el 1 de septiembre no han puesto orden podremos decir que institucionalmente lo están haciendo mal, se han comido el personal y pese a hacer algún cambio la gente que manda son los mismos que con Chen, démosle tiempo a iniciar la temporada y si no cambian será el momento de criticar,. Han de hacer su proceso”. La idea es sencilla: ahora se puede señalar lo que no funciona, pero el juicio definitivo llegará cuando Pace haya tenido tiempo real para tocar piezas.

David insiste: si no explicas, crecen los rumores

David Andrés, aun aceptando que hay procesos que necesitan tiempo, volvió a lo que para él es clave: comunicar. “Pero todo eso lo han de explicar porque hay una afición y muchos aficionados debatiendo sobre lo que pasa, algo que solo pasa en el fútbol. Si no comunicas y explicas das pie a especulaciones y rumores”. Y aquí cuesta llevarle la contraria. Porque el Espanyol no vive en una oficina cerrada, vive rodeado de una afición que analiza cada gesto. Cuando el club no habla, el ruido habla por él. Y casi nunca para bien.

Via avisa de carencias corporativas que pueden pasar factura

Francesc Via ha abierto también el melón del área corporativa, con una crítica bastante directa al funcionamiento actual del club. Según ha explicado, espera que la nueva propiedad haya tomado nota, porque hay cosas que no se están haciendo bien y que pueden tener repercusiones ya la próxima temporada: “Es un tema que no sé si harán pero espero que se hayan dado cuenta de las cosas, y a nivel corporativo algunas cosas no se están haciendo y tendrá repercusiones cara a la próxima temporada, el equipo de trabajo encargado de buscar patrocinios es el mismo y ya sabemos el resultado que ha dado, o los trae el propio Pace o no vendrá nada nuevo, me consta. Dani nos seguirá y la razón es porque le han pedido más dinero para esponsorizar lo mismo y le han dicho que no, al final pides más dinero al que ya tenías en vez de buscar a alguien nuevo. Otra cosa que no me gusta es que hemos ido a renovar con Kelme porque son los que más nos han pagado, eso me hace pensar que pensamos en pequeño y que es un toma el dinero y corre, la misma filosofía que ha regido siempre en este club”.

Patrocinios, Kelme y la sensación de pensar en pequeño

La crítica de Via tiene fondo. No habla solo de una marca u otra, sino de una forma de actuar. Si el club se limita a pedir más dinero a quien ya estaba, sin abrir mercado ni buscar nuevas vías, el crecimiento se queda en discurso. Y si se renueva con Kelme básicamente porque es quien más paga, sin una estrategia más ambiciosa detrás, aparece esa sensación tan conocida en el Espanyol: mirar el euro inmediato antes que construir una imagen de club más grande. Eso, para una propiedad que dice querer elevar el proyecto, chirría bastante.

Carlos Blanco asegura que hubo una marca interesada y no se la escuchó

Carlos Blanco cerró el bloque con una experiencia propia que encaja con esa crítica. Según explicó, llegó a presentar una marca interesada incluso en patrocinar al Espanyol, pero la respuesta interna fue fría desde el primer momento: “Yo presenté una marca interesada incluso en patrocinar y desde el primer momento me dijeron que no parecían ni interesados en escuchar, parece que haya alguien dentro interesado en que siga Kelme”. Es una frase fuerte, porque deja caer que el problema no sería solo falta de oportunidades, sino falta de voluntad para abrir ciertas puertas.

Un final de tertulia que mezcló urgencias deportivas y dudas de club

La tertulia acabó mezclando dos planos que en el Espanyol ahora mismo van de la mano: la urgencia deportiva y las dudas institucionales. En el campo, ganar un partido puede cambiarlo todo. En los despachos, la sensación es que hay demasiadas cosas por ordenar: quién decide, qué papel tiene Garagarza, hasta dónde llega Marco Otero, cómo se comunica, cómo se buscan patrocinios y qué modelo quiere realmente Pace. El Espanyol necesita salvarse ya, pero también necesita dejar de funcionar como si siempre estuviera improvisando.

Primero sumar; después, reconstruir de verdad

La idea que quedó flotando fue esa: lo urgente es ganar y asegurar la permanencia; lo importante es reconstruir el club con una estructura seria. Una cosa no elimina la otra. Pero si el Espanyol no suma en estas cinco jornadas, todo lo demás será muchísimo más duro. Y si se salva pero no cambia nada, el riesgo será repetir el bucle. Por eso el cierre dejó una sensación muy perica: alivio si se gana, preocupación si se pierde y una lista larguísima de reformas pendientes.