Carlos Romero se sincera sobre el drama del Espanyol: «No me lo explico»; cree que hay margen suficiente sobre el descenso pero admite que ante el Rayo toca arremangarse

20 de abril de 2026

Carlos Romero dejó una de esas entrevistas que retratan bastante bien cómo está ahora mismo el Espanyol. No fue una charla vacía ni de respuestas de manual. En el “Què t’hi jugues?” de SER Catalunya, el lateral cedido por el Villarreal habló claro sobre la mala racha del equipo, el miedo que se ha instalado fuera, el peso del vestuario en este tramo final y también sobre su propio crecimiento, que no es poca cosa. Porque si hay un nombre que sale reforzado esta temporada en clave perica, ese es el suyo.

Carlos Romero no se explica el bajón del Espanyol

El Espanyol sigue metido en una dinámica muy fea. Ya son 14 partidos sin ganar y el equipo firma una racha que hace daño solo con verla. Y Carlos Romero no escondió ni una pizca de frustración. Lo dijo tal cual, casi con cara de no encontrar todavía la tecla: “La verdad es que si lo supiéramos lo hubiéramos cambiado, ¿no? Aún no lo hemos encontrado, no sé qué pasa, la verdad es que yo no me lo explico muchas veces, intento pensar en qué estamos haciendo mal”.

Ahí estuvo seguramente una de las frases más sinceras de toda la entrevista. Porque Romero no tiró de tópico fácil ni de discurso de cartón. Puso ejemplos concretos. Habló del penalti y la expulsión contra el Elche, del golpe en Mallorca, del desenlace en Mestalla, del empate del Celta en el último minuto. Y lo resumió con una idea que duele mucho en el entorno perico: “Son partidos que tenías ganados y que se te escapan”. Eso es justo lo que más está castigando al Espanyol en esta segunda vuelta.

También dejó una sensación muy clara: la primera vuelta había encendido una ilusión real. No era una fantasía. El equipo había dado nivel para pensar en algo más tranquilo, más bonito, más ilusionante. Por eso duele tanto el frenazo. Lo explicó así: “La verdad es que eso pues al final nos duele porque creo que la primera vuelta que hicimos era para hacer un año bonito”.

En el vestuario no quieren mirar al descenso

Fuera sí hay nervios. Y bastantes. La clasificación aprieta, el calendario no regala nada y el equipo sigue sin encontrar esa victoria que lo cambie todo. Pero dentro, al menos por lo que trasladó Romero, el discurso va por otro lado. No quiso abrir la puerta al pánico y dejó claro que la plantilla no está instalada en el miedo al descenso: “Creo que ni mucho menos hay que pensar en eso, ¿no?”.

barca espanyol romero

Su reflexión fue bastante reveladora. Miró atrás, recordó de dónde venía el equipo hace un año y vino a decir que el propio Espanyol se ha metido en este lío. No por falta de nivel, sino por dejar escapar demasiados partidos. En ese sentido, soltó una frase que resume bien el pensamiento del vestuario sobre ese escenario de poder acabar perdiendo la categoría: “Creo que nos hemos complicado nosotros mismos, pero ni mucho menos, estamos a seis puntos del descenso, con el gol average ganado al Elche, creo que hay margen de sobra, en eso no nos fijamos”.

Eso sí, tampoco maquilló la urgencia. Porque una cosa es no mirar con obsesión hacia abajo y otra muy distinta hacerse el loco. Romero admitió que el equipo necesita ganar ya. Sin vueltas. Sin paños calientes. Y con una imagen muy de partido de barro, muy de equipo que sabe que toca bajar al barro de verdad: “En Vallecas creo que toca a todos arremangarse, ponerse el mono y sea como sea ganar”.

Los veteranos, el refugio en los días malos

Cuando vienen mal dadas, siempre aparece la misma pregunta: quién tira del carro, quién habla, quién sostiene al grupo. Romero ahí también fue bastante transparente. No señaló a un único líder, sino a un bloque de jugadores con galones y experiencia, gente que ya ha vivido situaciones peores y que sabe lo que toca en estos momentos.

Su respuesta fue esta: “Bueno, creo que te diría que todos o casi todos, porque es verdad que el año pasado muchos estuvimos aquí y creo que peor que el año pasado no hemos vivido esos momentos”. Luego fue poniendo nombres propios. Kike García, Leandro Cabrera, Dmitrovic, Edu Expósito, Javi Puado. Futbolistas con horas de vuelo y con peso en el grupo. También deslizó algo importante: el ruido externo no ayuda. “Esas dudas alrededor nuestra creo que no nos viene bien, pero nosotros nos aislamos”, dijo.

Ahí se ve un poco el intento del vestuario por protegerse. Cerrarse, tirar de memoria y recordar que ya salieron de una situación muy dura la temporada pasada. No suena a plantilla rota ni resignada. Suena a equipo tocado, sí, pero todavía con orgullo.

“El Espanyol me lo ha dado casi todo”

Si había una parte de la entrevista que la afición perica iba a escuchar con una media sonrisa, era esta. Porque Carlos Romero habló del Espanyol con un cariño muy evidente. No sonó a jugador de paso. No sonó a cesión sin vínculo. Sonó a futbolista que se ha sentido importante aquí y que sabe bien lo que este club ha supuesto en su carrera.

Primero dejó una reflexión sobre la dimensión del Espanyol, con ese punto de reivindicación tan reconocible para cualquiera que siga al club: “Yo lo veía, la verdad es que siempre lo he visto como un club grande, a pesar de que muchas veces no se valora como toca porque al final estás en la misma ciudad que otro, pero creo que el Espanyol es un club súper grande”.

No se quedó ahí. Fue todavía más lejos al hablar de historia, escudo y pertenencia: “Creo que históricamente los resultados están ahí, la historia está ahí, eso no la borrará nadie nunca”. Y remató con una frase que en Cornellà-El Prat entra muy bien: “Creo que a veces todos desde fuera han que hacer un esfuerzo y valorar un poco más a este escudo”.

Luego llegó seguramente el titular emocional de la entrevista: “Creo que el Espanyol me lo ha dado casi todo porque al final ha sido el que me ha puesto en Primera división, el que me ha hecho crecer muchísimo y creo que juntos seguimos creciendo”. Ahí está todo. Gratitud, reconocimiento y también la sensación de que este paso por el Espanyol le ha cambiado la carrera.

El esfuerzo por volver y un orgullo que no parece impostado

Romero también explicó que el pasado verano hubo voluntad real de volver al Espanyol. Eso deja claro que lo de esta segunda etapa no fue una casualidad ni un simple trámite entre clubes. Había deseo del jugador. Había ganas de seguir aquí. Y eso, para una afición que tantas veces ha visto cómo otros pasan sin dejar huella, pesa.

carlos romero betis espanyol

Lo dijo así: “Hicimos todos un esfuerzo también por volver aquí porque era lo que yo sentía, era lo que quería estar aquí”. Y luego dejó otra frase con poso, de las que suenan a despedida aunque todavía no toque decir adiós: “Me voy a ir sin saber cuándo voy a volver o si volveré algún día, pero con la cabeza arriba, súper orgulloso de la afición, del equipo, del club, de cómo trabajan todos”.

No suena a quedar bien. Suena más bien a futbolista que sabe que aquí ha conectado con la gente y que se marcha con una relación sincera con el espanyolismo.

Manolo González, clave total en su cambio

Otro de los grandes temas de la entrevista fue su evolución defensiva. Porque nadie duda de lo que Carlos Romero puede dar hacia delante. El salto de verdad esta temporada ha estado en lo otro: en cómo ha corregido errores, en cómo compite atrás y en cómo ha pasado de lateral llamativo a lateral bastante más completo.

Y ahí señaló directamente a Manolo González. Sin rodeos. “Bueno, la verdad es que lo que dice es totalmente cierto”, respondió cuando le recordaron aquellas palabras del técnico, que admitió que el jugador necesitaba mejorar mucho en defensa. Según contó Romero, aquella conversación fue un punto de inflexión: “Al final lo que dice me lo dijo a mí en su despacho, en su día. Creo que me sentó, me dijo las cosas claras, lo que pensaba. Yo también le decía lo que pensaba yo, nos dijimos las cosas a la cara”.

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A partir de ahí empezó el cambio. Vídeo, correcciones, repeticiones, trabajo específico y una mentalidad más agresiva sin balón. Lo explicó bastante bien: “A partir de ahí creo que mi cabeza hizo un cambio, intenté mejorar lo que me faltaba”. Y luego detalló el proceso con bastante naturalidad: “Hicimos horas de vídeo, intentaba en campo también fijarme en eso a partir de los entrenamientos”.

El resultado, según él, ya se nota en el campo: “Creo que a día de hoy es una faceta que ahora no sufro y que me siento muy seguro y hace que al final tu juegues más tranquilo y se vea reflejado en este año”. Más claro, imposible.

La selección, el futuro y una respuesta con los pies en el suelo

También hubo tiempo para hablar de la selección española. Y aquí Romero se movió entre la ilusión lógica y el realismo. Sabe que está haciendo una temporada muy buena. Lo sabe él, lo dice Manolo González y lo ve cualquiera que siga al Espanyol con un poco de atención. Pero tampoco quiso vender humo.

Su respuesta fue bastante sensata: “Lo piensas porque te lo van diciendo mucha gente, porque sabes que estás ahí, que estás haciendo un año muy bueno, pero al final yo siempre he dicho que soy realista”. Y remató con otra frase muy de futbolista que sabe dónde está parado: “Yo estoy preparado si me llega la oportunidad, que yo estoy haciendo mi trabajo”.

Sobre su futuro, tampoco se mojó más de la cuenta. Tiene contrato con el Villarreal, lo asumió sin problema y dejó claro que primero quiere terminar bien el curso. “Veremos que en junio nos sentemos, hablemos todos, veremos qué pasará. Pero yo tengo un contrato en Villarreal, me debo a ellos”, comentó.

Eso sí, cuando salió el tema de la cláusula y de todo el ruido que le rodea, dejó un momento con cierta guasa: “El que quiera que ponga el dinero y el que no, pues bueno, que pregunte y verá cuánto es”. Una frase medio en broma, medio seria, que también retrata que es consciente del valor que ha ganado esta temporada.

Un lateral que ha conectado de verdad con la gente

Hay futbolistas que hacen buen año y ya. Y hay otros que, por juego, por carácter o por cómo hablan del club, terminan generando una conexión especial. Carlos Romero está bastante en ese segundo grupo. La afición le ha tomado cariño y él lo nota. Lo agradece. Y se le escucha cómodo cuando habla de ello.

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Lo explicó al principio de la entrevista de una manera muy simple, pero muy verdadera: “Estoy contento, contento, porque al final hay mucho perico, que te demuestra el cariño, que te dice que estás haciendo las cosas bien y la verdad es que eso pues al final, para todos, para vosotros también, que hagas bien tu trabajo y te lo recompensen así, pues creo que no hay nada mejor”.

Y seguramente ahí está una de las claves de todo. Carlos Romero no solo ha rendido. Ha sentido al Espanyol y el Espanyol, en buena parte, también lo ha sentido a él. En medio de una temporada que se ha torcido muchísimo, esa relación entre jugador y grada ha sido una noticia positiva en el entorno perico.