La tertulia de hoy en La Grada Ràdio dejó ese regusto raro que se te queda cuando eres del Espanyol y no sabes muy bien si estar contento o seguir cabreado. Con Francesc Via al mando y con Ferran Granell, Àngel Bergadà, Juan Antonio Casanova (JAC) e Iván Gómez en mesa, el programa fue girando alrededor de una idea que lo condiciona todo ahora mismo: el equipo no gana, pero al menos ya no se cae.
Y desde ahí empezó todo. Porque el empate en el campo del Betis no cambió la clasificación de forma radical, pero sí cambió algo más difícil de medir: la sensación de que el equipo, por fin, se sujeta.
El empate en el Villamarín: alivio, pragmatismo… y cero romanticismo
Iván Gómez fue directo, sin rodeos, como quien no quiere complicarse la vida: “Satisfecho por el punto ante el Betis, es un muy buen punto que hubiésemos firmado todos”. Y esa frase ya marcó el tono. Aquí nadie vino a hablar de fútbol bonito.
Àngel Bergadà siguió en la misma línea, pero con ese punto de urgencia que se respira en el ambiente: “Punto importante que permite ir sumando, no rompe la racha sin ganar pero las sensaciones son mejores., hubiese sido catastrófico perder, como juguemos es secundario ahora, hay que puntuar. A pasar el trámite del Camp Nou y a ver si podemos hacer bueno el punto en Vallecas”. Ahí está todo: sumar, sobrevivir y ya luego mirar si hay algo más.
Porque ahora mismo, el Espanyol no está para florituras. Está para otra cosa.
El resultadismo se instala en el discurso… y nadie lo discute
Ferran Granell lo explicó con bastante crudeza, sin esconderse: “Con la que está cayendo un punto es un bálsamo, cuando no nos roban sabemos puntuar. Si no hubiésemos tenido a Dimitrovic palmamos, no hubiésemos tenido reacción caso de encajar d eir a por el empate o la victoria. ¿Estáis contentos con el juego? Estamos en una época desgraciadamente que hemos de ser resultadistas, un puntito más… y al Camp Nou no iría no a jugar, no me digáis ahora que tenéis una visión de que podemos puntuar allí”.
No es solo lo que dice, es cómo lo dice. Hay resignación, pero también una especie de aceptación. Como si ya nadie esperara otra cosa que no sea rascar puntos como sea.
Y ahí Via lo dejó aún más claro, casi cortando el debate: “Es que a mí el juego no me importa nada ahora mismo, quiero que el equipo gane o esté cerca de no perder, que es lo que pasó”. Una frase que define perfectamente el momento.
Ganar sin jugar bien… o perder jugando mejor: el dilema que ya no existe
JAC entró en ese terreno con una idea muy sencilla, pero que cuesta asumir cuando te gusta el fútbol: “Yo me declaro resultadista y el fútbol profesional va de resultados, jugar bien no da puntos. Puede ser un camino”.
Y Via remató con memoria reciente, tirando de ejemplos que todo perico tiene frescos: “¿Jugamos bien en Getafe o en el campo del Celta. Ganamos 0-1. El Espanyol ha ganado partidos sin jugar bien”.
Es decir, esto no va de estética llegados a este punto. Va de sobrevivir.
Ferran volvió a incidir en esa sensación de que algo se ha torcido por el camino: “Antes lo que ahora fallemos antes entraba. El punto es necesario”. Una frase que resume bien la temporada. Lo que antes caía de tu lado, ahora no.
El derbi del Camp Nou: miedo, desconfianza… y resignación
Cuando la tertulia giró hacia el derbi, el ambiente cambió. Se notó. Ya no había tanto consenso tranquilo. Apareció algo más incómodo.
JAC lo describió con una mezcla de ironía y preocupación que se entendía sola: “Hemos puntuado en el campo de un equipo que es mejor que nosotros y que nos ganó en el RCDE Stadium, y nos gana habitualmente por tanto si empatamos allí es un buen resultado. Tras esa alegría viene el partido más desagradable de la temporada, durante los 90 minutos y después, tanto si te arrollan como si llevamos un partido igualado y nos pasa lo mismo que a Rayo y Atlético, ante el cual hubo el truco de trileros de cambiar el color de una tarjeta por otra… Como sé que puede pasar algo no si alegrarme de llevar un partido igualado y que nos pase algo, que al final te den por saco porque te han robado, o llevar un partido sin opción con un 4-1. Sólo espero que salgamos todos vivos y que no traiga repercusiones para el partidos del Rayo”.
No es solo el rival. Es todo lo que rodea ese partido. La sensación de que puede pasar cualquier cosa… y casi ninguna buena.
El problema de fondo: no saber protegerse
La tertulia no se quedó solo en el Betis o el Barça. También hubo tiempo para mirar hacia dentro. Y ahí Ferran soltó una frase que dolió porque es difícil de rebatir: “Lo dije antes del partido de selección en el RCDE Stadium, pase lo que pase será culpa nuestra, y así fue, y es culpa nuestra porque no sabemos defendernos”.
No hablaba ya de lo táctico. Hablaba de algo más amplio. De un club que muchas veces no sabe manejar los contextos complicados.
La tertulia entra en calor: el Betis como punto de partida para entenderlo todo
La conversación fue subiendo poco a poco de temperatura, y el punto de partida volvió a ser el empate ante el Betis, pero ya desde otro ángulo. Iván Gómez abrió ese nuevo bloque con una idea que, guste más o menos, tiene algo de verdad incómoda: “Lo que más mérito tiene es puntuar cuando no lo mereces o cuando no eres el que mejor juega, y el ejemplo, el triunfo el año pasado ante el Rea Madrid”. No hablaba de jugar bonito, hablaba de competir cuando no te da.
Ahí Ferran Granell frenó un poco ese discurso, bajándolo al terreno de lo que pasa casi siempre: “Pero esto puede ser algo puntual pero normalmente jugando mal palmas contra cualquiera”. Es decir, bien un día… pero así no te da para sostenerte.
Comparaciones que duelen: el espejo del Getafe
El debate se giró rápido hacia otro punto que escuece. Iván soltó una de esas frases que hacen daño porque son difíciles de discutir: “El Getafe juega peor que nosotros y ya nos ha pasado”. Y claro, ahí la tertulia ya no hablaba solo de fútbol, hablaba de gestión.
Ferran no dudó en señalar directamente: “Pero el Getafe fichó bien en enero, no como nosotros. Estamos pagando gestiones que se tenían que haber hecho antes”. Y Bergadà lo remató con una lectura bastante clara del escenario: “Getafe y Espanyol enfocamos el mercado de manera totalmente diferente, y ahí están las consecuencias”.
Ahí ya no hay matices. Es una crítica directa a cómo se han hecho las cosas en los despachos.
El mercado, la propiedad y un verano que marcará el rumbo
JAC puso el foco en lo que viene, más que en lo que ya ha pasado: “Pensaron que con lo que teníamos íbamos sobrados, y si el objetivo era salvarse, se cumplirá y les da la razón. Pero en verano eso no servirá, si no quieres ser carne de sufrimiento has de cambiar muchas cosas”. Y esa frase se quedó flotando, porque conecta con el miedo que hay ahora mismo.
Bergadà lo llevó un poco más al terreno emocional, a esa sensación de no saber muy bien qué esperar: “Por eso digo siempre que yo espero al verano para acabar de ver claro de hacia dónde va la nueva propiedad. Recibo inputs positivos pero más negativos, de que no me haga demasiadas ilusiones, pero esperaré al mercado d everano a ver qué hacen”.
Y entonces Via intervino para bajar todo eso a lo concreto, a lo que le llega desde dentro: “Te despejo todas las dudas: no habrá grandes inversiones, se quiere reforzar la plantilla, habrá cambios de algunos futbolistas, algunos vendrán del Burnley, otros están medio atados como ha salido el caso de Aleix Febas -otra cosa es cuando podrá cerrarse del todo, otros se ficharán pagando pero será una temporada en que no habrá gran planificación a nivel de dejar ir un pastón. Esto no es algo que me invente, traslado lo que me llega de la propiedad: se quiere reforzar el equipo pero no se hará con un dispendio espectacular sino con jugadores que pueden venir siguiendo esta línea”.
No es una frase menor. Marca bastante el techo de lo que se puede esperar.
La cantera como único punto de ilusión
En medio de todo ese contexto, Bergadà encontró un pequeño sitio donde agarrarse: “Me quedo con lo que me dices, vinieron hablando de gestión y ahora dices que la voluntad es de reforzar el equipo. Hasta ahora he visto algo que me ilusiona, necesito cogerme a ilusiones con Alan Pace, y es la nuesva resstructuración que s eempieza a hacer con el Fútbol Base, es la base de crecimiento, todos los proyectos comienzan desde abajao. Hemos de tener paciencia y la seguiremos teniendo, los proyectos serios se basan en una cantera fuerte con levar jugadores fuertes al primer equipo, venderlos y reinvertir en plantilla”.
Una idea muy clara: si no hay dinero para grandes golpes, el camino poniendo las luces largas pasa por la base.
La plantilla, en el punto de mira
JAC volvió a poner nombres al problema, o más bien a lo que viene: “Romero sabemos que no estará, como otros, para estar como estaremos deberemos fichar unos cuantos”. Y ahí ya no se hablaba de retoques, sino de cambios más profundos.
Via intentó recentrar el foco, porque el debate ya se había ido lejos: “Lo que traslado es lo que está exlicando la directiva, y a partir de aquí, veremos. Pero es que no me hacéis caso, hablemos del Betis primero”. Y tenía razón. Porque el punto de Sevilla seguía siendo la base de todo.
Volver al Betis: un punto que pesa más de lo que parece
JAC recuperó esa línea con una reflexión bastante sencilla: “Lo del Betis nos hace pensar que aún tenemos un equipo capaz de mantener la meta a cero que es fundamental. Afortunadamente no estamos en la situación de que lo que no sea ganar los tres puntos cada día es bajar, por eso ese punto es bueno”.
Iván, por su parte, puso el foco en el entorno, en esa presión que se genera casi sola: “La gente está con la cantinela de que nos costará hacer 42 puntos, y con eso nos hacemos daño, si añadimos presión a un grupo que está canino por ganar no les estamos ayudando”.
Y JAC añadió otro matiz que también pesa: “Todo nos va en contra, curiosamente un día que no pasa nada extraño puntuamos en el campo del Betis”.
Via pone contexto: sensaciones, miedo… y un pequeño paso adelante
Aquí apareció una de las reflexiones más completas de la tertulia, la de Via, que explicó muy bien el porqué de su sensación tras el partido: “Yo salí de La Cartuja contento porque me esperaba una derrota y vi que el equipo había recuperado inpust positivos, como defender razonablemente bien, y vi al equipo contacto. Me hubises gustado ver más señales de vida ofensivamente, pero le pregunté aManolo si era una consigna defender más que atacar, y así era; con otra derrota y el ambiente en el entorno era poner un clavo más en el ataúd del equipo y padecer por dónde se sacarían esos puntos. Para que el entorno este tranquilo uno d ellos puntos ya los tenemos, nos faltan cuatro y pese a no haber hecho un futbol maravilloso no hemos de verlo todo negativamente, puntuamos en el campo del quinto clasificado que está disputando la Europa League”.
Es una lectura más amplia. No solo del partido, sino del momento.
Nervios en la grada… y desgaste en el ambiente
JAC puso el foco en algo que se nota cada día más en el entorno: “En este momento hay mucha gente muy nerviosa, pero también creo que hay gente qu está contenta entre los nuestros que esto ya le va bien, alguno quiere destrozarlo todo porque si no algunos comentarios no tiene sentido”.

Y Via respondió con bastante lógica, mostrándose comprensivo: “Hay gente que está nerviosa, hay que entender que llevamos 13 partidos sin ganar y ojo. No podemos decir que hay gente que se queja de vicio, en cualquier equipo la gente se pone de uñas por esto”.
Es decir, ni blanco ni negro. Es lo que toca cuando no ganas.
El debate sobre Manolo González: números, contexto y responsabilidad
Aquí la tertulia se metió en un terreno delicado. Ferran fue directo: “Soy pro Manolo pero 5 de 39 puntos son motivo de cese”. Una frase que, por números, cuesta discutir.
Pero Via volvió a ampliar el foco: “Viéndolo aisladamente sí, pero hay de mirar más cosas: llevamos 38 puntos, estamos a punto de rematar el trabajo que se le había encargado al entrenador y para la que estaba diseñada la plantilla. Esto lleva una carga muy negativa pero hay otros equipos que han llegado a este punto porque empezaron mu mal y ahora han acabado bien”.
Aquí el debate ya no es solo de cifras. Es de contexto.
Plantilla, discurso y realidad
Ferran dejó otra reflexión interesante: “A lo mejor la plantilla se ha contagiado del discurso de Manolo de los 42 puntos, Osasuna con esos puntos está ilusionada con Europa”. Y eso abre otra discusión.
Pero JAC fue muy tajante: “De los jugadores que tenemos, ¿cuántos mejorarían su rendimiento con otro entrenador? Cero”.
Y Via cerró ese bloque con una idea que explica muchas cosas: “No tenemos un problema de discurso sino de plantilla; se trata de que el Espanyol hizo 34 puntos en la primera vuelta y no sabíamos cómo, porque no sabíamos ni decir quien era el bueno de la plantilla. En al dl Girona no cuesta encontrar buenos jugadores, Osasuna tiene un gran goleador, ¿qué gran golador tiene el RCDE? Hjay cosas que no queréis ver, Osasuna lleva 5 años consolidando el proyecto en Primera, y en ese tiempo nosotros hemos estado dos veces en Segunda”.
El factor Puado: una ausencia que pesa
Este apartado terminó con otro detalle que no es menor, porque condiciona todo: “Además hemos perdido al mejor jugador de la plantilla, al menos el mejor pagado, por lesión, un Puado que para mí es indispensable”, apuntó JAC.
Bergadà pone el punto del Betis en su sitio: alivio total en el peor momento
El debate siguió creciendo y ahí Àngel Bergadà dio un paso al frente con una reflexión larga, de las que ordenan todo lo que está pasando. Para él, no hay discusión posible: “Para mí en este contexto el punto del Betis es el más importante de la temporada, de no haberlo conseguido con el derbi por delante esto hubiera sido terrible. Tenemos unos puntos que nos tienen en 10ª posición, teniendo en cuanta la primera vuelta no lo tildaré de fracaso pero sí de desilusión enorme, pero no quiero olvidarme que el club se puso como objetivo no pasó apuros. Por el límite salarial de la Liga estamos donde nos toca nos guste o no. Soy el primero que me veía yendo por Europa, no lo descarto pero ya no cuento y eso conlleva una decepción. Estoy destrempado con tantos partidos sin ganar. Pero no quiero perder de vista cómo y quien ha hecho la plantilla, con un entrenador que cumple objetivos y yo recuerdo a Vicente Moreno que se le echó en situación parecida. ¿Qué argumento puede haber para pedir el cambio de entrenador? A 8 jornadas del final, ¿cómo s epuede pedir la destitución de un entrenador que está cumpliendo objetivos ahora y te ha tenido 24 jornadas por encima?. No lo veo más allá de la antipatía personal. Si querimosa subir de nivel un escalón hay que hacer un equipo capacitado para hacerlo y entonces exigirle al entrenador que sea, Manolo u otro, llevar al equipo conforme a ese presupuesto”.
Una intervención que mezcló todo: contexto, números, decepción… y también una defensa bastante clara del entrenador en este momento del curso.
Menos drama del que parece: la distancia con el descenso
Iván Gómez intentó rebajar un poco el clima, que ya estaba bastante cargado. Su argumento fue directo y fácil de entender: “Tenemos 9 puntos sobre el descenso, estamos siendo muy catastrofistas, si hacemos la media aritmética de toda la temporada”. Es decir, que la situación, vista con perspectiva, no es tan límite como a veces parece.
Pero ahí apareció Via para meter un matiz que cambia bastante la lectura: “Es cierto que hemos perdido una oportunidad, y no hay que tener miedo de hablar de fracaso. La realidad es que nos quedará la sensación que la hemos vuelto a cagar, la única realidad de esta temporada que en estos ocho partidos que quedan o cambia mucho la cosa o la sensación será de fracaso. Habíamso logrado un colchón que haciendo una segunda vuelta normal, los 24 puntos que ha de hacer este equipo, imaginad como estaríamos hora”.
No habla de descenso. Habla de algo peor para el aficionado: la sensación de haber dejado escapar algo que parecía al alcance.
Sensaciones contra realidad: dos lecturas que chocan
Bergadà recogió ese contraste con bastante claridad: “A nivel de sensaciones es horroso, pero la objetividad que no deberíamos perder son las directrices en las que nos movemos. Luego fuera del micrófono ya podemos actuar como hooligans que somos todos los pericos”.

Ahí está la clave. Por un lado, lo que dice la tabla. Por otro, lo que siente la gente. Y no siempre van de la mano.
El factor arbitral vuelve a aparecer
JAC añadió otro elemento que en el entorno perico siempre está presente, y más este año: “No olvidéis además que sin los ‘imponderables arbitrales’ que son robos tendríamos cuatro o 5 puntos más, y estaríamos salvados con mayúsculas y en zona europea”.
No es una excusa nueva, pero sí una sensación que se repite. Y que, para muchos, explica parte de esa frustración que hay ahora mismo.
Un calendario que aprieta y no da respiro
A partir de ahí, la tertulia bajó al terreno más concreto: lo que queda. Y no es precisamente fácil. El Espanyol encara ocho jornadas donde no hay tregua. Primero el derbi en el Camp Nou, luego Vallecas, después el Levante en casa en un partido que puede marcar mucho. Y a partir de ahí, curvas serias: Real Madrid en el RCDE Stadium, visita al Sánchez-Pizjuán, Athletic en casa, salida a Pamplona y cierre ante la Real Sociedad.
No hay un solo partido que puedas marcar como “asequible” sin pensarlo dos veces. Todos tienen algo en juego. Todos exigen.
Y eso hace que cada punto pese más de lo normal.
El espejo del año pasado: una referencia que no tranquiliza del todo
Durante el programa también se puso sobre la mesa un dato que ayuda a entender el reto. Si se repiten los resultados del año pasado ante estos mismos rivales, la suma daría unos ocho puntos, a los que habría que añadir lo que se consiga ante el Levante, que entonces estaba en Segunda.

Todo por decidir en ocho partidos… y con la sensación de que algo se ha escapado
La tertulia cerró este bloque con una idea bastante clara, aunque no se dijera en una sola frase. El Espanyol tiene margen. Tiene puntos. Tiene opciones de cerrar la permanencia sin sufrir demasiado.
Pero también arrastra esa sensación incómoda de que el tren bueno ya pasó.
Y ahora toca jugar ocho partidos con esa mochila encima.
El caso Negreira entra en la tertulia: del juzgado al terreno ético
La parte final del programa dio un giro bastante claro y se metió de lleno en un tema que en el entorno perico siempre levanta ruido: el caso Negreira. Esta vez, no por lo penal, sino por un nuevo movimiento que apunta directamente al terreno ético y federativo. Y ahí la mesa lo trató con ese tono entre incredulidad y hartazgo que ya es casi automático cuando sale este tema.
Lo que se puso sobre la mesa fue la denuncia presentada por el abogado Juan Luis Martín de Pozuelo ante el Comité de Ética de la RFEF, señalando al FC Barcelona como entidad y también a varios de sus expresidentes. No era una queja más, era un paso más allá, intentando que el asunto no se quede solo en los tribunales.
Una denuncia directa y sin rodeos contra el Barça y sus dirigentes
El contenido del escrito no dejó indiferente a nadie en la tertulia. El abogado apunta directamente a nombres como Bartomeu, Rosell, Laporta o Gaspart, y lo hace con un lenguaje muy contundente. No habla de sospechas, habla de hechos que considera ya acreditados, apoyándose en todo lo que ha salido en la causa judicial.
La sensación en la mesa fue clara: esto no es una ofensiva simbólica, es un intento real de mover ficha en otro ámbito. Porque una cosa es lo que pase en los juzgados… y otra lo que pueda pasar en el terreno ético y deportivo.
Los pagos a Negreira, el eje de todo
El núcleo de la denuncia gira en torno a los pagos realizados durante años a José María Enríquez Negreira y a su entorno. En el programa se remarcó especialmente la cifra que aparece en el escrito: más de 8,3 millones de euros entre 2001 y 2018. Un número que, por sí solo, ya genera impacto.
A partir de ahí, el relato que plantea la denuncia es bastante claro: un sistema de pagos continuados, con sociedades interpuestas y una estructura pensada para ocultar el destino real del dinero. En la tertulia no se entró a valorar jurídicamente el caso, pero sí se insistió en que el volumen y la continuidad de esos pagos hacen muy difícil mirar hacia otro lado.
La teoría de los informes, en el punto de mira
Otro de los puntos que más se comentaron fue el ataque directo a la defensa del Barça basada en los informes arbitrales. La denuncia lo desmonta de forma frontal, y lo hace con una frase que en la tertulia se subrayó por su dureza: “la pretendida coartada institucional del FC Barcelona” sería “una coartada de ficción plenamente falsa”.
Ese tono llamó la atención. No es habitual ver un escrito con ese nivel de contundencia. Y eso, para bien o para mal, marca el camino de lo que se busca: que el tema no se diluya.
Laporta también entra en el foco
La denuncia no se queda en el pasado. También pone el foco en Joan Laporta y en su gestión del caso. Según el escrito, su versión pública no encaja con lo que ha ido apareciendo en sede judicial. Y ahí se le atribuye una falta de “absoluta credibilidad e integridad”.
Este punto es especialmente delicado, porque ya no habla solo de hechos antiguos, sino de cómo se está gestionando el caso en el presente.
La RFEF, ante una decisión incómoda
Uno de los aspectos que más debate generó fue el papel de la Federación. Porque la denuncia pone el dedo en una contradicción que cuesta ignorar: si la RFEF actúa como acusación en la vía penal, ¿cómo puede no actuar en su propia vía ética?
El escrito habla directamente de “flagrante contradicción institucional”, y en la tertulia se coincidía en que este punto obliga a posicionarse. Ya no vale quedarse al margen.
UEFA, FIFA y la imagen del fútbol español
El movimiento no se queda en España. El propio denunciante deja claro que llevará el caso a UEFA y FIFA. Y ahí la conversación giró hacia algo más amplio: la imagen del fútbol español fuera.
La denuncia incluso conecta el caso con el Mundial 2030 y habla de un posible “daño irreparable a la Marca España” si no hay una reacción firme. Puede sonar exagerado, pero pone el foco en algo real: esto ya no es solo un tema interno.
Qué se pide: activar toda la maquinaria
El objetivo del escrito tampoco deja dudas. No se pide solo que se estudie el caso. Se pide abrir expediente, aplicar normativa internacional y plantear sanciones. Es una llamada directa a que se actúe, no a que se mire.
Y eso, en el contexto actual, añade presión a todos los organismos implicados.
Más que una denuncia: un movimiento con carga emocional para el espanyolismo
Para cerrar, la tertulia dejó una sensación bastante clara. Más allá de lo que pase a nivel jurídico, este movimiento tiene un peso simbólico importante. Y más viniendo de alguien con sensibilidad perica.
Porque en el entorno del Espanyol este tema se vive de una forma muy concreta: con enfado, con cansancio… y con la sensación de que aún quedan muchas cosas por aclarar.
Ahora la pelota está en el tejado de la Federación, de UEFA y de FIFA. Y esta vez, al menos, alguien ha llamado a la puerta con fuerza.







