
Resumen: Raquel García se sincera en una entrevista con Pol Reguera de Àrea 21 sobre sus primeros meses en el Espanyol y el proyecto de Sara Monforte. La central madrileña, llegada después de cinco temporadas en el Deportivo de La Coruña, destaca la acogida del vestuario, la exigencia de su entrenadora y la importancia de tener paciencia con un equipo que todavía está construyéndose. También explica su curiosa evolución de mediocentro a defensa y reconoce que las dudas por el inicio de temporada se vivieron con mucha más preocupación fuera que dentro del vestuario.
Cinco claves de la entrevista
- Una adaptación muy positiva. Raquel destaca el ambiente del vestuario y la facilidad con la que las nuevas incorporaciones se han integrado en el equipo.
- El Deportivo, su etapa más especial. Después de cinco temporadas en A Coruña, reconoce que allí vivió algunos de sus mejores años como futbolista.
- De mediocentro a central. Se formó como centrocampista en el Atlético y acabó consolidándose en defensa tras pasar por varios clubes.
- La exigencia de Sara Monforte. Valora especialmente su cercanía, su conocimiento del fútbol femenino y su apuesta por un equipo valiente y protagonista con balón.
- Tranquilidad ante los malos resultados. Asegura que el vestuario nunca perdió la calma tras las primeras derrotas y pide tiempo para que el equipo asimile el modelo de juego.
Con una amplia trayectoria en el fútbol femenino español, la defensa madrileña aterriza en Barcelona después de cinco temporadas en el Deportivo de La Coruña, donde vivió algunos de los momentos más importantes de su carrera. En esta conversación hablamos de sus primeros meses como perica, su trayectoria profesional, su curiosa evolución del centro del campo a la defensa y su visión del modelo de juego que quiere implantar Sara Monforte. También repasamos cómo ha vivido el vestuario el inicio de temporada y qué espera de esta nueva etapa.
Raquel, antes de nada, muchas gracias por estar aquí y por inaugurar mis entrevistas con el equipo femenino. Eres una de las incorporaciones de esta temporada y una de las pocas jugadoras que ha sido titular en todos los partidos hasta ahora. Primero de todo, ¿cómo estás? ¿Cómo estás viviendo estos primeros meses en el Espanyol?
Bien, la verdad es que estoy muy contenta. Es cierto que, cuando se me abre la posibilidad de venir al Espanyol, es un club con el que llevo enfrentándome muchos años, desde hace ya bastante tiempo. Siempre, o casi todos los años, he tenido alguna conocida aquí y las referencias habían sido siempre superbuenas. Me habían hablado muy bien del club y, sobre todo, del grupo humano que hay, algo que ahora puedo corroborar.
Creo que esos son unos alicientes que a mí me llaman mucho la atención para venir aquí. Además, el Espanyol es un club histórico del fútbol femenino, creo que hace las cosas muy bien y que se le da mucha importancia a la sección femenina. Esa parte del club, junto con el grupo humano y trabajador que tenemos, hace que sea un proyecto atractivo para venir.
Al final, como tú dices, vengo a aportar experiencia, a aportar liderazgo, a ser una más y a ser la primera que se pone el mono de trabajo si hace falta. También quiero ayudar a las jóvenes, que creo que es importante, y conseguir que puedan nutrirse lo máximo posible.
Y en cuanto a la adaptación, después de haber pasado por tantas ciudades y clubes, ¿cómo están siendo estas primeras semanas en Barcelona? ¿Qué te has encontrado?
La verdad es que superbien. Es cierto que, con el paso de los años, creo que todo se hace un poco más sencillo. Pero, en este caso, tanto yo como mis compañeras, todas las incorporaciones, creo que nos hemos adaptado muy bien.
También es verdad que el bloque que se quedó nos lo ha puesto todo superfácil. Creo que hemos encajado muy bien la gente nueva con la gente que ya estaba aquí. Y, al final, esa es una de las claves para que el equipo pueda competir bien, porque tampoco es fácil encajar cuando ha habido tantas incorporaciones.
Por suerte, desde el primer día me he encontrado un grupo que me ha acogido muy bien, que me ha puesto todo muy fácil y que siempre ha sido el primero en estar pendiente de cualquier cosa que necesitáramos.
Así la adaptación es mucho más sencilla. Es mucho más fácil jugar sabiendo que estás cómoda, que el equipo confía en ti y que conectas con la gente. La verdad es que la adaptación ha sido muy, muy sencilla.
¿Y con la ciudad, todo bien? ¿Ningún inconveniente?
Sí, a ver, yo soy de Madrid y al final estoy acostumbrada a ciudades grandes como Barcelona. Pero, como has dicho, llevo mucho tiempo fuera y es muy diferente a donde estaba los últimos años. A Coruña es totalmente diferente a Barcelona, creo que son polos muy opuestos.
Pero bueno, adaptándome poco a poco a la ciudad y bien. De momento no me puedo quejar de nada.
Hablando de tu trayectoria, me gustaría saber cómo fueron aquellos primeros pasos que te llevaron a salir de Madrid rumbo a Málaga. Y, después de haber pasado por Málaga, Logroño, Granada y A Coruña, ¿cuál crees que ha sido la etapa que más te ha marcado o que más ha definido a Raquel García como futbolista?
Yo estaba en la cantera del Atlético de Madrid, donde estuve muchísimos años. Para mí siempre ha sido mi casa, porque prácticamente desde que empecé fueron los primeros que me formaron. Creo que me dieron una formación que es superimportante, porque la base que tienes cuando eres pequeña es tu base. Y al Atlético siempre le estaré agradecida por eso.
Después se me presenta la opción de salir al Málaga, a un proyecto muy ambicioso que iba a partir de cero, pero que en un corto plazo quería aspirar a lo máximo.
Es verdad que yo tenía dinámica del primer equipo del Atlético, pero era muy difícil tener minutos porque en aquellos años el Atlético era campeón de todo. Era muy complicado jugar y yo, como futbolista, también quería empezar a dar pasos para poder llegar a Primera División.
Entonces aparece la opción del Málaga, me cuentan un proyecto muy atractivo y decido apostar por él. Por suerte, gracias al trabajo y a otro grupo humano increíble que formamos, vivimos dos años muy buenos. Sobre todo el primero, en el que conseguimos ascender a Primera División.
Después estuve allí en Primera, me fui al Logroño para seguir dando pasos en mi carrera y posteriormente al Granada, donde continué formándome.
Finalmente acabo en el Deportivo de La Coruña, que justo acababa de bajar de Primera División a Segunda y estaba formando otro proyecto nuevo. Me plantean un proyecto muy, muy atractivo, de esos que creo que cualquier jugadora tendría difícil rechazar.
Y creo que ahí, en el Deportivo de La Coruña, es donde vivo mis mejores años, o mis años más bonitos, en el fútbol.
Al final fue una etapa larga, estuve cinco años. Y, al igual que me ha pasado desde que pisé el Espanyol, allí desde el primer día me acogieron superbien, me hicieron sentir totalmente partícipe del proyecto y te inculcaban los valores del club desde el primer momento en que pisabas la ciudad deportiva.
Ese sentimiento de pertenencia, que además va acompañado de resultados, hace que te involucres muchísimo.
Creo que allí he vivido mis mejores años. He vivido cosas que quizá nunca imaginaba que podía vivir o sentir. Fue un paso muy importante para mí y es una etapa que recuerdo con muchísimo cariño.
Entrando un poco más en ti como jugadora, hay algo de tu trayectoria que me llamó la atención. Si no estoy equivocado, durante algunas etapas también jugabas como mediocentro y no siempre de central. ¿Hubo una reconversión de posición o ya alternabas ambas desde tus años de formación?
Mi historia es un poco curiosa, porque es verdad que cuando empiezo a jugar con chicos, antes de llegar al Atlético de Madrid, lo hago en posiciones más ofensivas.
Lo que pasa es que, cuando llego al Atlético, me forman en unas características con las que consideran que puedo jugar de mediocentro. Y durante toda mi etapa en la cantera del Atlético de Madrid estuve de mediocentro.
De hecho, el Málaga me ficha como mediocentro, como seis u ocho, aunque más bien como seis. Mi primer año en Málaga juego de seis y, en el segundo, ya en Primera División, empiezo también formando parte del centro del campo, jugando de seis.
Lo que pasa es que, por diversos motivos y necesidades del equipo, hay una plaga de lesiones en la parte defensiva y necesitan gente. Entonces deciden tirar de mí, porque estoy jugando justo delante de la defensa, y encajo bien.
Les gusta mi perfil, cómo puedo desenvolverme ahí, y a partir de ese momento consideran que puedo aportar más en esa posición. Así que me quedo un poco de central.
Es verdad que en Logroño también alterno un poco las posiciones, pero juego más de central.
Después, en mi etapa en Granada, coincido con un entrenador, José Herrera, que ya me conocía de antes y decide volver a convertirme en seis. En Granada juego toda la temporada de seis y, curiosamente, el Deportivo me ficha como central.
Es curioso porque justo la temporada anterior había jugado de seis, pero el Deportivo me ficha como central por mis etapas anteriores en Primera División. Y a partir de ahí ya me quedo de central.
Es una posición que me gusta, igual que me encanta la de pivote.
Ahora es verdad que, quizá en etapas anteriores, no me apasionaba tanto defender como me apasiona actualmente. Creo que eso también tiene que ver con el paso de los años y con entrenadores que he tenido, que han insistido mucho en la parte defensiva.
Ahora, igual que me gusta mucho el ataque, porque me encanta tener el balón y que mi equipo sea protagonista con la pelota, también me apasiona y me encanta defender.
Así que empecé más en el centro del campo y he acabado ahí, en la defensa.
Has tenido muchos entrenadores y entrenadoras a lo largo de tu carrera. Ahora que estás trabajando con Sara Monforte, ¿qué te has encontrado en ella? ¿Hay algo que te haya sorprendido o que la haga diferente a otros técnicos que has tenido?
La verdad es que con Sara me ha pasado algo que ocurre con algunos entrenadores, con los que, por así decirlo, conectas un poco.
Nunca la había tenido como entrenadora, ni por asomo, pero antes de conocerla aquí en el club, siempre que nos habíamos enfrentado habíamos tenido alguna conversación. Porque al final hay entrenadores que son más cercanos y otros que lo son menos.
Desde el primer momento siempre había tenido una imagen muy buena de ella. También hay que tener en cuenta que Sara fue jugadora. De hecho, cuando yo tenía dinámica con el primer equipo del Atlético de Madrid, ella jugaba en el Zaragoza.
Al final es una exjugadora que mucha gente conoce.
Creo que es una entrenadora muy exigente, algo que va mucho con mis valores. Yo me considero una jugadora supertrabajadora. Por delante de la calidad y de todas esas florituras, por así decirlo, me considero una futbolista muy trabajadora.
Y creo que ella va de la mano con el trabajo, el esfuerzo, el sacrificio y la lucha por todo lo que ha costado que el fútbol femenino tenga el valor que tiene ahora, aunque todavía quede mucho por recorrer.
Me gusta mucho la exigencia que imprime en cada tarea, en cada ejercicio y cada día.
Y me ha sorprendido mucho la cercanía que tiene con la jugadora, cómo es capaz de conectar con el equipo, de hacer que el equipo crea en las ideas que transmite.
Esa cercanía con la jugadora creo que es superimportante, igual que la capacidad de empatizar.
Al final, ella ha sido jugadora y creo que nos puede entender a la perfección, tanto en el juego como en situaciones personales que pueda tener alguna futbolista.
Eso es lo que más me ha llamado la atención de ella.
Y entrando más en el apartado futbolístico, específicamente en la posición de central, ¿qué os pide Sara? ¿Cuáles son las indicaciones que más os repite?
La verdad es que, como ya te he dicho, es superexigente y pide cada jugada al detalle.
Es verdad que nos exige personalidad, ser valientes y hacer lo que sabemos hacer.
Tener personalidad con balón, intentar salir jugando, tener protagonismo en esa salida de balón, sobre todo.
Y también contundencia defensiva. En este caso, a toda la línea defensiva nos pide tener claras las ideas del modelo de juego que tenemos y ser contundentes.
Sara ha comentado varias veces que quiere un equipo que controle los partidos, que tenga la posesión y sea protagonista con la pelota. Pero en algunos encuentros hemos visto dificultades para desarrollar ese juego, especialmente cuando las rivales presionan a las centrales y a Bicho en la salida. Eso obliga muchas veces a jugar en largo o a que Paula Gutiérrez tenga que bajar a recibir, generando más distancia con las atacantes. ¿Qué crees que os falta para dar ese paso adelante y conseguir un juego más elaborado y propositivo?
Bueno, creo que también va mucho con los planes de partido y con el rival. Al final, cada rival te presiona de una forma totalmente diferente, aunque algunos puedan tener similitudes.
Creo que tenemos que saber jugar también a elaborar, obviamente. Como has dicho, ahí tenemos margen de mejora.
Creo que somos un equipo en crecimiento. Al final somos muchas jugadoras nuevas, ha habido muchas incorporaciones y realmente llevamos jugando juntas estos seis partidos de Liga.
Poco a poco creo que lo estamos controlando. Los primeros partidos fueron totalmente diferentes a los de ahora.
Y creo que tampoco tenemos que centrarnos tanto únicamente en elaborar. También tenemos que ser capaces de conseguir que el rival no pueda presionarnos arriba.
Porque, si nos presionan arriba, tenemos que ser capaces de encontrarles las espaldas. Y, cuando estén pendientes de proteger esas espaldas, entonces elaborar.
Creo que tenemos que tener esa mezcla para ser un poco impredecibles.
Porque es verdad que, si elaboras siempre, atraes siempre al rival, te viene a presionar y sigues jugando, y sigues jugando, creo que también juegas con fuego. Aunque, evidentemente, nos puede salir muy bien.
Creo que, si seguimos por este camino, lo dominaremos perfectamente.
Se trata de intentar ser un poco impredecibles, que el rival no sepa si vamos a jugar en corto o si vamos a buscarle la espalda.
Entonces creo que ahí se abren más espacios y podemos ser muy letales.
Al final, se trata de encontrar ese equilibrio y saber leer lo que pide cada momento del partido. Por ejemplo, contra el Alavés vimos cómo la presión rival obligaba a jugar mucho en largo durante la primera parte, mientras que después, con el cambio de sistema, se pudo sacar más partido de esos espacios. Entiendo que también es cuestión de tiempo, porque sois muchas jugadoras nuevas y todavía estáis construyendo esos automatismos.
Al final hay equipos que llevan jugando juntas muchos años. Entonces, calma. También hay que tener calma porque estamos en crecimiento.
Hay jugadoras con las que has jugado esos seis partidos de Liga, o incluso menos.
Por eso creo que hay que buscar ese equilibrio, ser un poco camaleónicas también. Saber cuándo atacar el espacio, cuándo elaborar o cuándo te toca esperar en bloque y encontrar otro tipo de situaciones.
Precisamente hablando de esa calma, el inicio de temporada no fue como se esperaba. Llegaron dos derrotas en los primeros partidos, ambas decididas por detalles al final, y desde fuera se generó cierta preocupación, quizá también por las expectativas que había creado la buena pretemporada. ¿Cómo vivisteis ese comienzo desde dentro del vestuario? ¿Os afectó ese ambiente exterior?
La verdad es que, desde el primer día, o desde las dos primeras derrotas, había más ruido fuera que dentro del vestuario.
En el vestuario estábamos supertranquilas, porque sabemos que la Liga es muy larga.
Al final no es cómo empiezas. Puedes empezar perdiendo cinco partidos seguidos y, si después remontas, vas para arriba. Y más en esta Liga, que es tan competida.
Creo que había más ruido fuera que dentro. Dentro estábamos supertranquilas.
Sabíamos que, en cuanto hiciéramos un partido en el que nos sintiéramos cómodas, en el que estuviéramos a gusto, iba a cambiar toda la dinámica.
Porque al final el fútbol son dinámicas y creo que en Liga F todavía más. Va mucho por la dinámica del grupo.
Entonces estábamos tranquilas. Era cuestión de dar un poquito más, estar un poquito más concentradas y conseguir que todo fluyera.
Creo que a partir del partido que jugamos en Lezama, ya solo con la primera parte, hubo un cambio. No diría un cambio de chip, porque ya te digo que estábamos tranquilas, sino que empezamos a enlazar situaciones en las que nos sentíamos cómodas.
Y la verdad es que Sara, desde el primer día, nos transmitió mucha tranquilidad.
Fue la primera que dijo que teníamos que tener calma. Al final, repito, éramos muchas jugadoras nuevas y teníamos que absorber conceptos del modelo de juego.
Quizá cada una venía de un sitio totalmente diferente, donde hacía cosas totalmente distintas. Entonces tienes que adaptarte a ello.
En pretemporada las cosas fueron bien, pero podían haber ido bien o podían haber ido mal. Se nos dio todo de cara y quizá eso creó unas expectativas fuera, porque dentro teníamos muy claro a lo que íbamos y lo que queríamos hacer.
Creo que se creó más esa expectativa fuera que dentro.
Dentro, la verdad es que yo estaba supertranquila y el vestuario también lo estaba, porque muchas ya hemos vivido situaciones en las que empiezas muy mal y acabas superbien.
Sabemos que las temporadas tienen altibajos.
Ser lo más estables posible y tener esa regularidad es lo que va a hacer que el Espanyol pueda marcarse un buen objetivo.
Ya para acabar, después de haber ido dando pasos en diferentes clubes a lo largo de tu carrera, ¿cuál crees que debe ser el siguiente paso de Raquel García? ¿Cómo te ves, por ejemplo, dentro de tres años?
A mí, desde hace un par de años, me gusta vivir el día a día.
Me gusta ir al día, la verdad. Al final, pensar en dónde me veo… ni siquiera pienso en el año que viene.
Creo que me gusta vivir el día a día y disfrutarlo, porque la carrera de una futbolista es muy corta.
Me gusta disfrutar del equipo, de las compañeras, del staff, porque al final no sabes cuándo vas a acabar o cuándo va a terminar una etapa.
Sabemos que el año que viene, el siguiente o cuando sea, el mismo bloque no va a estar. Al final, los equipos cambian mucho.
Entonces me gusta disfrutar del día a día.
¿Dónde me veo? Pues de momento me veo aquí. Quiero seguir construyendo mi carrera y seguir aquí porque estoy feliz, estoy a gusto.
También quiero una estabilidad, porque vengo de estar muy estable en A Coruña, donde he estado cinco años, y me gusta esa estabilidad.
Primero quiero disfrutar de esta temporada, que seguro que vamos a dar muchas alegrías, y disfrutar del bloque que tenemos.
Porque, como ya te he dicho, creo que tenemos un grupo humano increíble.
Profesionalmente es increíble cómo trabaja todo el mundo. Y quiero disfrutar de eso, del bloque y del staff.
Y para terminar, una pregunta que queremos convertir en habitual en las entrevistas de A21: ¿qué compañera tuya crees que sería interesante tener en una próxima entrevista?
Creo que os puede sorprender mucho Anita Marcos.
La conozco desde hace mucho tiempo y creo que os puede dar un buen momento y una entrevista muy entretenida.
Desde Àrea 21 y La Grada queremos agradecer a Raquel García su tiempo, su cercanía y la predisposición a compartir tanto sus experiencias personales como su visión futbolística. Le deseamos mucha suerte en esta nueva etapa como perica y esperamos que siga disfrutando, y haciéndonos disfrutar, durante toda la temporada.
¡Muchas gracias, Raquel! 💙🤍
Entrevista a cargo de Pol Reguera @ElArea21







