El Espanyol llega a la previa de Manolo González antes del duelo ante el Levante con el ánimo bastante tocado, porque lo de Vallecas fue otro golpe de esos que se quedan dando vueltas en la cabeza. Son ya 15 jornadas sin ganar y el equipo sigue sin conocer la victoria en 2026, una losa enorme para una plantilla que pasó de mirar la tabla con ilusión a tener que mirar de reojo el descenso cada fin de semana. La derrota ante el Rayo, con el penalti fallado por Kike García, la ocasión clarísima de Pere Milla y el gol de Camello en el 87’, dejó al espanyolismo helado. Manolo, tras el partido, intentó poner palabras a esa sensación rara de haber tenido el encuentro a tiro y acabar otra vez con las manos vacías: “Son muchos partidos sin ganar. La dinámica es la que es. Pero pienso que dentro del partido el desenlace no es ni justo. Su gol nos dejó tocados, por el momento y como ha sido”. Y claro, ahora tocaba escucharle antes de un lunes que ya no se puede vender como un partido más. El Levante llega lanzado tras ganar al Sevilla, y el Espanyol, con 38 puntos, necesita una respuesta que sea algo más que buenas intenciones.
El Levante llega crecido y Manolo se agarra al vestuario
El duelo del lunes en el RCDE Stadium tiene pinta de esos partidos que no se juegan solo con las botas, sino también con la cabeza, con el miedo y con el orgullo. El Levante viene de ganar 2-0 al Sevilla con doblete de Iván Romero, por fortuna ausente mañana por sanción, y se ha metido de lleno en la pelea por la permanencia de la mano de un Luís Castro que parece haber dado con la tecla para activar a los suyos. Enfrente estará un Espanyol obligado a levantarse después de una noche cruel en Vallecas, donde Manolo reconoció que el vestuario estaba “fastidiado” y que ha provocado que muchos dedos apunten a su figura, pese a lo cual no se bajó del barco ni un milímetro destacando estar «fuerte» y que precisamente este lunes «debemos apretar los dientes como animales, pero estoy convencido de que lo lograremos”. Esa frase marca bastante bien el tono de la previa que ha protagonizado a primera tarde de este domingo el preparador perico: menos discursos bonitos y más competir como si no hubiera mañana. Porque, ahora mismo, para el Espanyol, el lunes es casi eso.
¿Es el partido ante el Levante un “día D” en el que no se puede fallar?
No diría que sea una final. Para mí una final fue el partido de Las Palmas o el del Oviedo. Este no es una final, pero sí es un partido muy, muy importante, que nos daría mucha tranquilidad y estabilidad, sobre todo a nivel clasificatorio y social.
¿Cómo te encuentras anímicamente tras la situación del equipo?
No estoy contento con la segunda vuelta, está clarísimo. Pero me siento con fuerzas desde el primer día y, si no fuera así, no estaría aquí.
¿Cómo está el equipo tras la derrota en Vallecas?
Es normal que el equipo acabe tocado. Tienes un penalti, una ocasión clarísima en el 80 y acabas perdiendo en el 88 en una acción evitable. El final es cruel y no era para eso. Lo bueno es que jugamos pronto otra vez y el equipo tiene muchas ganas de que llegue el partido y de ofrecer una victoria.
¿Qué importancia tiene volver a casa y el apoyo de la afición?
Estoy convencido de que la afición va a estar. Siempre está. En el vestuario tenemos claro que va a empujar al equipo. Es necesaria, importantísima y vital para conseguir el objetivo. Toca apretar todos juntos.
¿Estarás pendiente de los resultados de otros equipos?
Ahora tengo entrenamiento y estaré centrado en eso. Luego miraré los resultados como todo el mundo, pero esto va de ganar nosotros, no de esperar a los demás.
¿Te afecta el ruido sobre tu continuidad?
Lo he dicho desde el primer día: lo que menos me preocupa soy yo. Me preocupa que el equipo gane. El club está por encima de todo, también de mí. No es un tema relevante.
¿Qué te preocupa del Levante a nivel futbolístico?
Es importante tener personalidad, estar bien ubicados, atacar con sentido y estar preparados para las pérdidas. Es un equipo que transita bien, así que será clave estar bien colocados y entender el partido y las estructuras que hemos preparado.
¿Es más importante el aspecto mental que el futbolístico?
Todo va unido. Cuando la dinámica es buena, todo fluye mejor. El equipo está metido, pero hay que controlar los detalles. Si la cabeza no funciona, el aspecto futbolístico tampoco.
¿Has visto miedo en el equipo tras Vallecas?
No vi miedo, sino frustración, enfado y rabia. El equipo quiere ganar, hacer un buen partido y volver a estar donde se merece. Está convencido de que, si está a su nivel, puede ganar a cualquiera.
¿Qué ajustes necesitas hacer para volver a ganar?
Intentamos tocar cosas en función del partido. El otro día fuimos con dos puntas por el contexto. Luego el resultado condiciona mucho. Mañana hay que acertar en el planteamiento y ejecutarlo bien en el campo.
¿Cómo gestionar la presión y el componente emocional del partido?
Estamos acostumbrados a jugar con presión desde el primer día. Es una presión complicada porque tienes que ganar sí o sí, pero si quieres ser futbolista de este club debes asumirla. No creo que el equipo tenga miedo; hay que gestionar las emociones y competir.
¿Cómo eliges a los jugadores para este momento?
Se valoran muchas cosas: el rival, el estado de forma, la personalidad del jugador. Es importante que quien juegue tenga personalidad, que no se esconda y que tenga valor para afrontar el partido.
¿El problema del equipo es de detalles o de solidez defensiva?
El otro día las ocasiones más claras fueron nuestras. El partido fue igualado. Pero los detalles cayeron del otro lado. Ahí está la diferencia.
¿Qué es lo más peligroso del Levante?
Es un rival complicado como todos. Cualquier equipo te puede ganar. Pero nosotros también hemos demostrado durante el año que podemos ganar a cualquiera.
¿Esperabas una segunda vuelta así tras una gran primera?
No se podía prever. Es una situación anómala y rara, porque el equipo compite en los partidos. Quitando dos encuentros, hemos competido siempre y creo honestamente que merecíamos al menos diez puntos más. Pero la situación es la que es y hay que sacarla adelante.






