Análisis a la visita del Espanyol al Metropolitano: las opciones reales ante el Atlético, la fragilidad defensiva simbolizada por el caso Calero, la preocupante falta de talento en la cantera y la reflexión sobre el racismo tras el episodio con Vinicius

20 de febrero de 2026

Último programa de la semana en La Grada Ràdio y previa del Atlético – Espanyol de las que se escuchan con los codos apoyados en la mesa. Bajo la dirección de Francesc Via, la tertulia reunió a Luis Navarrete (Anticipasports10), Jaume Ballester, Jan Carrillo y Mateu Ponce para analizar a fondo la visita al Metropolitano. Sobre la mesa, casi de todo: el estado anímico del equipo tras el empate ante el Celta, las dudas defensivas y el posible regreso de Calero, la fiabilidad del Atlético en plena resaca europea, las opciones reales de rascar algo fuera de casa y hasta qué piezas faltan en la plantilla para recuperar la solidez de la primera vuelta. Un debate con respeto al rival, sí, pero también con esa sensación muy perica de que el partido puede decir muchas cosas sobre lo que queda de temporada.

Luis Navarrete puso contexto con una mirada amplia, casi de aficionado que no ha parado de ver partidos en toda la semana. Y dejó una idea que resonó bastante entre los oyentes: “Ha sido una semana de fútbol espectacular, para mí el punto ante el Celta fue muy positivo, es un rival directo para el 5º puesto, luego la Champions, ver como están de calladitos los culés…”.

No era solo una frase suelta. Era una manera de decir que el Espanyol sigue ahí, vivo, peleando por cosas importantes aunque la sensación sea irregular. Como si el equipo caminara por una cuerda floja, pero sin caerse.

Carrillo ve el empate como buen resultado… pero no renuncia a más

Jan Carrillo tomó el relevo con una mezcla curiosa de prudencia y ambición. Ese discurso que no suena a resignación, pero tampoco a bravata. “Ahora firmaría empatar en el Metropolitano, pero podemos sacar más. Es un equipo muy poderoso pero tienen también dudas que hay que intentar aprovechar. Hemos de sacarnos de encima ese pensamiento negativo por la falta de solidez defensiva, hemos de creer que el equipo puede volver a una consistencia y rendimiento más elevados, es un buen partido el de mañana para hacerlo”.

mateu ponce grada radio 3

En el fondo, lo que venía a decir es algo que muchos pericos sienten: respeto máximo al Atlético, sí… pero sin complejos. Como si este partido fuese también un test psicológico para el vestuario.

Mateu Ponce apela al factor Manolo González

Mateu Ponce fue quizá el más difícil de descifrar. Ni optimista ni pesimista, más bien en ese punto de incertidumbre que provoca este Espanyol cambiante. “Dubitativo para el partido ante el Atlético, pero es que son imprevisibles, cambian en cosa de pocos días, no hay pro dónde cogerlos. Tengo fe que con Manolo no hemos perdido ante el Atlético, les tiene la medida cogida”.

La clave está ahí: imprevisibilidad contra imprevisibilidad. Un choque en el que cualquiera puede romper el guion en cualquier momento.

Ballester mira a Kike García… y a la defensa

Jaume Ballester bajó el debate a algo muy concreto: qué necesita el Espanyol para salir con vida del Metropolitano. Y no se anduvo con rodeos. “No estoy apagado, es la realidad, el Atlético es un equipazo, espero que hagan rotaciones y que salga Kike García, que nos de una alegría y al menos saquemos un empate. Para mí la clave es recuperar la solidez defensiva”.

Ese último punto se convirtió casi en el tema central del programa. Porque si algo preocupa al espanyolismo ahora mismo es la sensación de fragilidad atrás.

El nombre propio: Fernando Calero

La conversación giró enseguida hacia el estado de Fernando Calero, un jugador discutido durante meses pero cuya ausencia ahora se nota más de lo que muchos esperaban. Ballester lo explicó con bastante claridad: “Yo espero recuperar a Calero porque al menos esas pelotas en el centro del área que costaron goles ante el Celta las sabe defender, lo que no puedes hacer es pedirle que corra. Además, con él al lado Cabrera está más tranquilo. No entiendo por qué teniendo a Urko ahora no defendemos bien”.

Es curioso cómo cambian las percepciones en fútbol. Lo que antes era objeto de crítica ahora se echa de menos.

Via apunta a un problema más profundo que los centrales

Francesc Via, desde la dirección del programa, introdujo un matiz importante. No todo es cuestión de nombres. “Al inicio de esta Liga, cuando Urko ha empezado a funcionar ha hecho grandes partidos pero el problema es que tal como nos atacan los equipos no es cosa de los stoppers, nos marcan en el área pequeña”.

Es decir, fallos colectivos, desajustes, segundas jugadas… esas cosas que no aparecen en la estadística pero que deciden partidos.

Carrillo habla de fantasmas y pérdida de confianza

Carrillo volvió a intervenir para ir más allá de lo táctico. Lo suyo fue casi psicológico. “No tener la confianza del principio de temporada, hay momentos en que no estás tan intenso y pendiente. Creo que más que falta de intensidad es esa pérdida de confianza, ese empezar a ver fantasmas recordando lo que pasaba otros años, por eso creo que puede volverse a recuperar. El staff ha de hacer un trabajo para recordarles la primera vuelta”. Una imagen muy potente: fantasmas del pasado colándose en el presente.

Navarrete señala el cambio de actitud

Navarrete recogió ese hilo y lanzó una crítica bastante directa, sin disfrazarla demasiado. “En la primera vuelta te dejabas la vida y te pusiste quinto, ahora te has creído algo y ya no llegan los resultados. El día del Levante pasó eso tras hacer un golazo, nos empatan y a partir de ahí, la desconfianza”.

El problema no es solo atrás: también falta pegada

Mateu quiso equilibrar el análisis para que no todo recayera sobre la defensa. “No todo es la defensa, no llegan los centros de Dolan, aquellos goles de Milla, también es cosa de arriba. El medio del campo es lo que sigue manteniéndose constante, arriba y atrás hay que ser mucho más efectivos”. Un recordatorio necesario: el fútbol se rompe por muchos sitios a la vez.

¿Fichajes arriba o abajo? El debate imaginario

Via lanzó una pregunta que activó el modo director deportivo en la mesa: si hubiera mercado abierto, ¿qué ficharían? Ballester lo tenía claro. “Un tercer central, y un lateral derecho para doblar a Omar, porque Rubén no cuenta”. Una respuesta muy de grada, muy concreta, muy de mirar la plantilla con lupa.

francesc via grada radio 10

La prueba de fuego del Metropolitano

Navarrete puso el foco en el contexto del rival, que llega con la cabeza dividida entre varias batallas. “Antes de criticar al equipo hay que confiar en él, este partido ante el Atlético será una prueba de fuego tras salvar un partido complicadísimo ante el Celta. Viene el partido ante el Brujas y luego el Barça, son importantísimos para ellos. El futbolista piensa, como nos remonten el 4-0 al Barça vamos a salir en cohete, aunque no van a dejarse ir ante su afición”. La idea es clara: el calendario del Atlético puede abrir una pequeña ventana.

Via recuerda la presión que tienen los rojiblancos en casa

Para cerrar el bloque, Francesc Via subrayó un detalle psicológico del rival que no siempre se tiene en cuenta. “En casa saben que no pueden hacer el ridículo, no pueden repetirlo ante el Espanyol. Todos estos temas gravitan en la cabeza de los jugadores de Atleti, pero son conscientes de la gravedad de cagarla ante el Espanyol”.

Ballester lanza un “dardo” directo al técnico

El debate subió de temperatura cuando Jaume Ballester soltó una de esas frases que hacen levantar la cabeza aunque estés haciendo otra cosa. Fue un mensaje directo a Manolo González, en referencia a sus últimas palabras en rueda de prensa: “Les diría a los escuchas que le pasan la información a Manolo de las tertulias que le digan que le pido que deje de hacer inventos y que jueguen Pol Lozano y Urko de una vez juntos, es lo único que funciona para frener el problema de defensa”.

No sonaba a enfado gratuito, sino a frustración acumulada. La sensación de que hay una solución bastante evidente que no termina de consolidarse.

Navarrete justifica las rotaciones por desgaste

Luis Navarrete recogió el guante, pero aportó una explicación más pragmática, casi de gestión de plantilla. “Es lo que nos da seguridad. Yo pienso que a veces los hacen descansar, son jugadores no acostumbrados a jugar tanto. Hay futbolistas acostumbrados a jugar dos veces a la semana y otros, no, tal vez quieren conservarlos”.

Es decir, no tanto experimentos por capricho como necesidad física. Algo que en una temporada larga pesa más de lo que parece.

Carrillo pone el foco en el puzle del centro del campo

Jan Carrillo amplió la idea y dibujó el problema como un rompecabezas con demasiadas piezas importantes. “Yo creo que a Moanolo a veces le debe ser complicado cuadrar las piezas teniendo a Urko y Pol, a Expósito, a Pere Milla, las bandas, a veces dos delanteros, e s complicado, no te cabe todo. A veces pones dos centrocampistas posicionales. También debe ser complicado poner a Terrats donde se ponga cómodo”.

Una reflexión que resume bien el dilema: cuando hay varias opciones válidas, elegir una implica dejar fuera algo que también funciona.

“Experimentos” obligados por las circunstancias

Navarrete insistió en que los cambios no siempre responden a una idea creativa del entrenador, sino a limitaciones muy concretas: “Hacen experimentos porque no siempre pueden estar los mismos”.

Una frase sencilla, pero muy realista. En el fútbol moderno casi nadie repite once durante semanas.

Mateu critica los cambios de sistema

Mateu Ponce fue más crítico con las modificaciones tácticas recientes, sobre todo cuando se alejan del plan habitual. “Los cambios de sistema que ha acabado haciendo Manolo no han acabado de cuajar, el otro día sale en ataque con un 4-4-2 con Pickel de segunda punta… dicen que para presionar. Cuando ha habido cambios de sistema y se ha salido de lo habitual, no le ha salido bien”.

Ese ejemplo concreto sirvió para ilustrar una idea que flotaba en el ambiente: cuando el equipo pierde seguridad, cualquier variación se nota el doble.

Via matiza: no todo cambio es revolucionar el sistema

Francesc Via quiso poner orden y distinguir entre revolución táctica y ajustes puntuales. “A veces sí ha cambiado cosas y ha funcionado y se han ganado partidos, como ante el Getafe. Poner a un jugador para presionar la salida del rival no es un cambio de sistema, es un ajuste táctico”. Una puntualización importante, porque en la grada todo suele meterse en el mismo saco.

Variantes que sí han funcionado

Navarrete, lejos de demonizar las pruebas, recordó que algunas han sido decisivas. “El año pasado probé eso con Kráal y este año con Pickel, y nunca le ha salido bien. Inventos que han salido bien, esa variante con Carlos Romero apareciendo en banda derecha, es espectacular, son cosas que prueban los entrenadores porque te tienen muy estudiado. Y necesitas cambiar cosas para seguir ganando Me gusta que entre Terrats, y que Carlos Romero sea un hombre sorpresivo que nadie sabe por dónde va a entrar, me gustan estas variantes. Terrats ha costado mucho que sea un jugador que sorprenda al rival, y Romero es una pieza clave”.

Una defensa clara de la creatividad… siempre que dé resultados.

Cambiar con poca confianza es mucho más difícil

Carrillo volvió a poner el foco en lo mental, que es lo que más preocupa ahora mismo. “Si Manolo ha de hacer un cambio de sistema o ajuste que lo haga, pero en este momento que la confianza no es grande es complicado que esos cambios que ves claros en la pizarra se traduzcan en el campo”. Una frase muy reveladora: no basta con que algo funcione sobre el papel.

¿Bajón físico o mental?

Navarrete introdujo otro elemento delicado, el físico, que abrió un pequeño debate interno. “Hay que insistir que en la primera vuelta nos jugábamos la vida, ahora hemos pasado un mes de bajón físico y de resultados, yo creo que el físico se ha recuperado y va a dar para el final de temporada. Pero se han tomado cuatro semanas de vacaciones”.

Ballester reaccionó con cautela, casi con preocupación: “Hay que saber por qué pasa, me preocuparía que fuera por lo que dice Luis”.

Carrillo, por su parte, descartó falta de actitud: “No creo que Manolo permitiera eso, no veo falta de intensidad ni de ganas, más bien cosa física y falta de confianza”.

Via insiste en la concentración defensiva

Via llevó el análisis a un terreno muy concreto: los errores dentro del área. “Un error dentro del área no sé dónde está el tema físico; concentración y confianza, sí lo compro. Me sabe mal insistir con Riedel, pero fijaos qué hace en los goles. En la pequeña has de ser más contundente y no puedes permitir que te hagan un tacón, has de estar encima del rival”.

Ballester añadió ejemplos igual de claros: “Es que tenemos que ser contundentes, no puedes dejar a Borja solo, y Omar tendría que impedir rematar al ‘Panda’ en el gol anulado”.

Son detalles mínimos… que acaban decidiendo partidos.

La falta de contundencia, preocupación real

Carrillo conectó con la sensación de la afición, que escucha siempre el mismo diagnóstico sin ver soluciones. “La gente está preocupada porque los jugadores dicen que falta contundencia, y en el siguiente partido otra vez igual, por eso digo que es cuestión de confianza”.

Navarrete fue más tajante con el caso concreto de Riedel: “Lo que decís de Riedel, ya le hemos dado partidos, no pueden darse tanta oportunidades, al banquillo, es nuestro jugador suplente”.

Comparación con la plantilla del año pasado

Via introdujo un contexto que explica muchas cosas sin necesidad de dramatizar. “Recordad que a estas alturas el año pasado teníamos a Kumbulla, a Joan García y a Puado, tres tíos que el único que ha estado a nivel ha sido Dmitrovic, al otro no lo tienes por lesión y no te han traído otro nuevo y en vez de Kumbulla traen a un chaval de 22 años”.

Es decir, menos experiencia y menos garantías en momentos críticos.

Navarrete prefiere quedarse con lo positivo

El cierre del bloque volvió a un tono más constructivo. Navarrete quiso mirar el vaso medio lleno: “Yo me lo tomo que este mes ha sido muy duro pero veo cosas positivas, como recuperar a Terrats, has dado oportunidades a jugadores, Urko está a un buen nivel, llevamos dos partidos con buenas sensaciones”.

El Atlético y su plantilla “de lujo” incluso en el banquillo

La tertulia giró hacia el rival cuando Luis Navarrete soltó un dato que explica por qué el partido impone tanto antes incluso de empezar. “Hay que pensar que mañana nos enfrentamos a un equipo cuyo quinto central es Le Normand… Simeone está haciendo cosas muy raras”.

No era solo una curiosidad. Era una forma de medir la distancia entre plantillas. Cuando un campeón de Europa puede permitirse ese fondo de armario, cualquier rotación sigue siendo de nivel altísimo.

El caso Marc Pubill y la herida de la cantera

Jan Carrillo añadió otra capa al debate con un nombre que dolió escuchar. “El rendimiento de Marc Pubill jugando como central es espectacular”. Francesc Via lo remató con una frase que cayó como una losa: “Un futbolista que es de la cantera del Espanyol… esto es sangrante”. Ballester, casi como quien sabe que ese camino lleva a un terreno incómodo, intentó frenar la deriva: “No toquemos el tema de la cantera…”. Pero ya era tarde. El debate estaba servido.

Navarrete describe un filial sin proyección de élite

Navarrete explicó por qué la conversación genera tanta frustración. Venía de ver en directo al Espanyol B y no salió precisamente optimista. “Fui la pasada semana a ver el partido del Espanyol B en Olot y casi lloro, el mejor Catalá, no hay ni un jugador de Primera división en la plantilla”.

jaume ballester grada radio

Via coincidió con esa sensación de vacío generacional: “Me gusta que lo digas, hace tiempo que no veo ningún futbolista con progresión de primer equipo. Cuando a Manolo le piden contar con el B, no puede porque no hay nadie con nivel”.

No se trataba de señalar a los chavales, sino de cuestionar el sistema que los rodea.

La comparación con otras canteras duele más

Navarrete insistió en que la responsabilidad no recae en los jugadores jóvenes. “Los chicos no tiene ninguna culpa, pero cómo puedes tener un B en que no haya ni un jugador de Primera”.

Ballester llevó la comparación al terreno emocional, recordando épocas muy distintas: “El otro día veía el bajón de los culés en Girona, y tienen 5 tíos jugando de la cantera del Barça. Nosotros hace años que no lo tenemos: ¿dónde están los Jarque, Marc Torrejón, Soldevilla, Lopo…? Ya no hablo de Tamudo”.

Nombres que para el espanyolismo no son solo futbolistas, sino parte de su identidad.

Cuando el Espanyol era “fábrica de centrales”

Via rescató un concepto que hace tiempo que no se escucha. “Siempre se decía de esa quinta que el RCDE era una fábrica de centrales, se iban cultivando con otra gente en la Base”.

Una etiqueta que hoy suena casi a nostalgia, como si perteneciera a otro club o a otra época.

La estructura como clave para reconstruir la Base

Carrillo intentó llevar la conversación hacia un terreno más constructivo. “Se han hecho cosas mal pero el mundo del futbol ha cambiado mucho, hemos de ir construyendo estructura, yo creo que Pace se ha dado cuenta aunque para hacerlo hay que meter dinero. Los futbolistas que iba a buscar el Espanyol los tiene más contolados”.

La idea es clara: sin inversión ni planificación a largo plazo, no hay milagros.

Modelos que funcionan… incluso copiando al Espanyol

Navarrete puso un ejemplo incómodo pero muy real. “Hay gente que lo hace mejor, como el Villarreal, que por cierto copió el modelo e incluso fichó gente de la Base del Espanyol”.

Un recordatorio de que el problema no es el territorio ni el talento potencial, sino cómo se gestiona.

Esperanzas puestas en cambios futuros

Ballester miró hacia adelante con cautela. “Espero que con Otero cambie pero no estamos creando jugadores para jugar en Primera división”.

Via añadió una reflexión sobre decisiones estructurales tomadas en los últimos años: “Hay decisiones de gente que mandaba en la Bae como Garagarza que no quería ningún ex jugador en la Base; no digo que sean la panacea, pero teniendo a hombres como López de Lerma que está en la cantera del Madrid”.

Navarrete reforzó esa idea desde lo humano: “Es un chico espectacular, es un gran tipo inculcando a la gente. Podemos coger a otros”.

Via dejó caer otra espina: “A Julián ya no podemos tenerlo porque lo hemos echado”. Y Navarrete cerró el diagnóstico de forma tajante: “El momento actual es cero ex futbolistas para la Base”.

Recursos, identidad y un fútbol que ya no es el mismo

El debate terminó con una reflexión más amplia sobre el contexto actual. Carrillo lo resumió así: “Lo primordial es una estructura con recursos y gente que sepa gestionarlas”.

Mateu puso el contrapunto tradicional del club: “Si no tienes esos recursos has de tirar de gente que quiere al Espanyol, nunca ha habido grandes recursos”.

Carrillo cerró con una idea difícil de discutir: “El fútbol ha cambiado mucho”.

Y en esa frase cabe casi todo. La nostalgia por lo que fue, la preocupación por lo que es y la incertidumbre sobre lo que vendrá.

El caso Vinicius y una reflexión necesaria sobre el racismo en el fútbol

En el tramo final del programa, la tertulia dejó por un momento la previa del Metropolitano para abordar una polémica que ha sacudido al fútbol europeo: el supuesto insulto racista a Vinicius Jr. en el campo del Benfica. El tono fue serio, incluso incómodo por momentos, porque nadie quiso frivolizar con algo que trasciende lo deportivo. Se insistió en que el racismo es hoy una conducta perseguida y castigada en todos los niveles -institucional, federativo y social- y que eso, pese a todo, es un avance enorme respecto a otras épocas.

Recuerdos de un fútbol mucho más oscuro en las gradas

A partir de ahí surgió una reflexión colectiva casi generacional. Se habló de cómo, hace décadas, en muchos estadios se escuchaban auténticas barbaridades con una naturalidad que hoy resultaría impensable. Comentarios xenófobos, insultos personales, cánticos crueles… cosas que entonces se toleraban o incluso se normalizaban y que ahora provocarían sanciones inmediatas y un rechazo masivo. La sensación compartida fue clara: el fútbol no es perfecto, siguen ocurriendo episodios lamentables, pero la sociedad ha cambiado y ya no mira hacia otro lado.