Pol Lozano se abre en La Grada: ganar al Oviedo, espantar fantasmas y una renovación que sigue en el aire que no afecta al amor que siente por el Espanyol

6 de marzo de 2026

Hablar hoy de Pol Lozano es hablar de una de esas figuras que resumen bastante bien lo que le está pasando al Espanyol. Un jugador fiable, de los que casi nunca se esconden, en medio de un equipo que ahora mismo vive atrapado entre lo que fue y lo que está siendo. Porque la primera vuelta dejó muchas cosas buenas, ilusión, puntos, sensaciones de equipo serio. Y este 2026, en cambio, está siendo una cuesta arriba bastante fea, de esas que empiezan a hacerse largas hasta para el más optimista.

El Oviedo aparece como ese partido que puede cambiarlo todo

Por eso la entrevista de Pol Lozano en La Grada Ràdio llega en un momento muy concreto. No es una charla cualquiera ni cae en una semana cualquiera. Llega justo antes de un Espanyol – Oviedo que pesa más de lo normal. Por los puntos, claro. Pero también por lo que puede mover por dentro. Ganar sería romper la mala racha, sacarse ese peso de encima y volver a respirar un poco. Y eso, ahora mismo, vale muchísimo.

El despeje de Elche que todavía le ronda por la cabeza a Pol Lozano

Uno de los momentos más sinceros de la conversación llega cuando Pol Lozano habla de la acción del primer gol del Elche. No esquiva el tema, no se esconde, no pone excusas raras. Lo afronta de cara, como quien sabe que hay jugadas que se te quedan dando vueltas más de la cuenta. Lo explicó así: “Forma parte del futbol también, lo más fácil era tirarla a la banda, la he visto y he pensado 70.000 veces, pero es futbol, queda una pelota floja en el área y lo primero que te pasa es sacarla, con la mala suerte que toca al rival y entra. Estas cosas hace cuatro meses nos pasaban a favor, habré hecho mil despejes en mi vida y este acabo en gol”.

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Ahí hay bastante de lo que está siendo este Espanyol. Esa jugada casi sirve de metáfora del momento. Antes salía cara; ahora sale cruz. Y eso, aunque no explique todo, sí ayuda a entender por qué el equipo da la sensación de jugar con una mochila encima.

Pol Lozano: “Yo creo que es más un tema mental”

Pol fue bastante claro cuando le preguntaron qué le pasa al equipo y qué hace falta para ganar de una vez. No vendió humo ni buscó respuestas mágicas. Lo dijo casi como lo ve cualquiera desde fuera, pero con la perspectiva de quien lo sufre dentro: “Estamos concediendo mucho, en otros partidos éramos muy fuertes en defensa de área, no nos remataban, el otro día fueron dos regalos, absolutamente. Es ganar los tres puntos, lo haces y la mentalidad, la sensación y el ambiente también cambian, te liberas de la sensación de que no ganas y necesitas los tres puntos, yo creo que es más un tema mental, lo que le pasó a Carlos Romero, son cosas…”.

Y seguramente va por ahí la cosa. Porque el Espanyol no siempre ha sido inferior a los rivales en esta mala racha. Muchas veces ha competido, ha tenido momentos buenos, incluso ha dado sensación de poder sacar algo. El problema es que en cuanto el partido se tuerce un poco, aparecen dudas, temblores, recuerdos recientes. Y así todo se hace mucho más difícil.

El equipo compite, pero no le da

En esa misma línea, Pol Lozano dejó otra reflexión que suena muy realista y bastante ajustada a lo que se viene viendo estas semanas: “Cuesta mucho pero hemos estado muy cerca; el día del Celta habíamos remontado y no es fácil ante un rival como ese, lo que tenemos es que somos un equipo que podemos estar mejor o peor pero competimos ante estos rivales, el día del Alavés sí estuvimos muy mal, en el campo del Elche comenzamos muy bien, con las cosas claras, pero si concedes estos goles es imposible ganar. La clave es ganar y recuperar las sensaciones que tenías”.

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Es una frase que deja una idea muy clara. El Espanyol no está muerto, pero sí atascado. Y en el fútbol, cuando te pasa eso, solo hay una medicina de verdad: ganar. Da igual que sea por la mínima, jugando mejor o peor, sufriendo al final o cerrándolo antes. Ganar y punto.

Los fantasmas existen, aunque nadie quiera decirlo muy alto

Otra respuesta de Pol también fue bastante reveladora. Cuando le plantearon si al equipo le empiezan a aparecer fantasmas cada vez que encaja un golpe, no se fue por las ramas: “Sí, puede ser, en gran parte sí; ya que te pasó lo del Celta en el último minuto dices, que no nos vuelva a pasar, y nos pasó ante el Elche aunque con un penalti”.

pol lozano espanyol celta

No hace falta adornarlo más. Cuando una plantilla arrastra varios disgustos seguidos, la cabeza juega. Y si encima vienes de partidos en los que se te han escapado puntos por detalles muy concretos, el miedo a que vuelva a pasar aparece casi solo. El reto del lunes está también ahí: jugar sin esa ansiedad.

Lo que aprendieron del Alavés para no regalarle pistas al Oviedo

Pol Lozano también miró hacia aquel mal partido ante el Alavés, que sigue estando bastante presente por todo lo que expuso. Su lectura fue bastante directa: “Nos faltó mucha contundencia a la hora de que juegan con dos puntas, nos ganaron muchos duelos, o teníamos un jugador cerca de los centrales para esa ayuda, no estuvimos finos ese día, técnicamente, y eso nos perjudico mucho. Si victoria llega de un error nuestro, pues eso, la finura y estar más atentos a esos detalles cuando juagan con dos delanteros”.

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Ahí aparece una de las claves del partido del lunes. El Oviedo llegará muy tocado, sí, pero eso no lo convierte en un rival amable ni mucho menos. Si algo ha enseñado esta mala racha del Espanyol es que como concedas facilidades, te metes tú solo en un lío.

Pol se queda con una pena: todo lo bueno que hizo quedó tapado

También hubo un punto casi de rabia contenida cuando habló de su partido ante el Elche. Porque, en realidad, hizo muchas cosas bien. Ayudó atrás, corrigió, y de sus botas salió un gran pase para el gol de Kike García. Pero al final quedó marcado por una jugada. Él lo explicó así: “Lo que queda es el despeje… para los que saben de futbol no, pero es una pena porque curré un montón y estuve bien en la ayuda, pero el futbol es así y a veces te sale cruz”.

Y sí, el fútbol tiene estas cosas. A veces un detalle se come todo lo demás. Pero precisamente por eso Pol sale reforzado de la entrevista: porque no se protege detrás de frases vacías y porque habla con una naturalidad que no siempre se encuentra.

El ajuste defensivo que el Espanyol está buscando

Hubo también espacio para hablar del trabajo táctico y de cómo han intentado corregir cosas en los últimos partidos. Pol Lozano explicó una de las ideas que han estado trabajando con Manolo González: “El gol del Valencia, el de Hugo Duro, es una pelota centrada entre el pivote y los centrales, con Manolo hablábamos mucho que los pivotes hemos de estar en diagonal pero queríamos ir un poco más allá aunque las dos cosas no puede ser, se ha de encontrar un termino medio que permita ir arriba y a la vez ayudar a los centrales, creo que estamos encontrando ese termino medio que permita apretar arriba y ayudar a los centrales”.

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La frase tiene interés porque deja claro que el cuerpo técnico sabe dónde se está rompiendo el equipo. Otra cosa es que luego salga siempre bien. Pero no da la impresión de que el vestuario esté perdido o sin saber por dónde van los tiros. La sensación es más bien que saben lo que falla, pero no logran sostenerlo durante todo el partido.

Manolo quiere al equipo “a fuego” desde el primer minuto

Sobre el plan contra el Oviedo, Pol dejó una imagen bastante gráfica de cómo fue el entrenamiento previo, con lluvia y con Manolo apretando fuerte: “Nos ha metido en la cabeza en el entreno de hoy, que se oía poco pero con la lluvia imagina, gritando como un loco, que teníamos que ir a apretar, como siempre dice a fuego, a por ellos desde el inicio, y tenemos unas ganas de que llegue el partido y poder quitarnos de encima ese peso que llevamos encima y poder disfrutar un poco”.

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La frase transmite una cosa muy clara: el vestuario sabe perfectamente lo que hay en juego. No solo quieren ganar por clasificación. Quieren ganar porque necesitan volver a sentir que todo tiene sentido, que lo trabajado sigue sirviendo, que no se les ha olvidado competir.

Un centro del campo en cuadro y varias opciones sobre la mesa

La lesión de Edu Expósito deja un problema importante en la medular, y Pol también habló de ello con naturalidad. Ni se hizo el técnico ni intentó adivinar lo que hará Manolo: “No sé qué hará el míster, no sé ni si jugaré yo; es cierto que estamos Urko y yo como pivotes naturales. Terrats puede hacerlo también en mi puesto, ya jugó ahí cuando estaba en el Girona, tenemos gente del filial, Ferran que sube fuerte nos puede ayudar, juegue quien juegue seguro que lo hará con la mentalidad de ganar el partido”.

No es poca cosa. El Espanyol llega a este partido con necesidad máxima y con recursos limitados en una zona clave. Y eso le mete todavía más valor a cualquier victoria que pueda conseguir.

El problema de cerrar los partidos

Otro de los asuntos que salió fue ese bloqueo que aparece cuando el equipo va por delante y siente que el rival puede empatar en cualquier momento. Pol no lo negó: “Puede ser; no diría que no, no es lo mismo cuando llevaban 4 victorias seguidas ganando 2-1 en el minuto 90 que ahora, pero analizas los goles, a veces no tienen ninguna explicación, simplemente hay que seguir haciendo eso para ganar, llegar por delante y en los últimos minutos intentar hacer todo lo posible para intentar ganar, es lo que estábamos haciendo pero siempre se puede hacer un poco más para cerrar el partido y ganar”.

Aquí vuelve a aparecer esa mezcla rara que rodea al equipo. Hay trabajo, hay intención, hay análisis… pero falta ese punto final que convierte una buena tarde en tres puntos. Y claro, mientras no llegue, la herida sigue abierta.

Pol le da mil vueltas a todo porque vive el fútbol así

Una de las respuestas más personales de la entrevista fue cuando explicó que no desconecta del todo, que revisa acciones y compara detalles: “No, estaba viendo el otro día el partido de Copa del Atlético y analizaba todos los despejes, absolutamente dos, vi dos de Marcos Llorente en el área y digo, a él le va aun compañero y a mí me da en un rival y me entra. Yo le doy mil vueltas, me gusta el fútbol, analizarlo y saber el porqué de las cosas, me interesa analizarlo y saber qué puedes hacer”.

manolo pol lozano espanyol girona

Eso también define bastante al jugador. Pol no parece alguien que pase de puntillas por los problemas; más bien intenta entenderlos hasta el fondo. A veces eso ayuda y a veces desgasta, claro, pero deja ver el grado de implicación que tiene con todo esto.

“Ni antes éramos tan buenos ni ahora tan malos”

Cuando le preguntaron por ese cambio tan brusco entre la primera vuelta y este 2026, soltó una reflexión con bastante sentido: “Es muy difícil, la verdad… no creo que sobrepuntuásemos en la primera vuelta, hubo partidos muy buenos… Ni antes éramos tan buenos ni ahora tan malos, hay un trabajo detrás increíble. ¿SI veo algo que a la gente se le escape? Sí, nosotros sabemos donde estamos fallando, es en cosas en que antes éramos buenos. Lo preocupante sería fallar en cosas que no sabemos hacer, las hacemos y has hacemos bien”.

Seguramente ahí está el diagnóstico más completo de toda la entrevista. El Espanyol no se ha convertido de golpe en un mal equipo, pero sí ha dejado de dominar las cosas que antes controlaba. Y cuando pierdes eso, cada partido pasa a ser mucho más sucio, más incómodo y más frágil.

Los rivales también han aprendido a incomodar al Espanyol

Pol también admitió que los rivales les conocen mejor y que eso se nota especialmente en el centro del campo: “En lo que me toca, el centro del campo, antes recibíamos más de los centrales y nos podíamos juntar más entre pivotes y ahora siempre tenemos alguien encima y es más difícil. El míster lo sabe y hacemos cosas para tener otras opciones”.

Es una lectura interesante porque apunta a otra realidad del campeonato. Nadie te espera quieto. Si funcionas durante meses, te estudian, te corrigen y te aprietan donde más te duele. El tema está en saber responder. Y ahí el Espanyol está todavía buscando la tecla.

Ni encerrarse atrás ni volverse loco

Sobre cómo gestionar una posible ventaja corta ante el Oviedo, Pol fue bastante sensato. Tomó como referencia el Atlético – Barça de Copa, pero dejando claro que los partidos cambian por detalles mínimos: “Sí, lo vi, pero el futbol, cuando las cosas salen bien siempre se piensa que está bien, pero es que el Barça tuvo una de Gerard Martín que si entra es un 4-0. Ante el Celta mismo nos perjudicó que estábamos muy atrás, hemos de defender mejor, está claro, pero al final también nos está perjudicando en los últimos minutos que nos tiramos atrás y el míster siempre dice que no nos hundamos, porque pueden pasar cosas”.

terrats espanyol celta

Esa respuesta vale bastante. El Espanyol necesita saber defender sin meterse en la cueva, porque ahí ya ha sufrido demasiado.

Los “penaltitos” y la impotencia con los árbitros

También dejó un mensaje claro sobre el penalti de Elche y sobre la manera en que los futbolistas viven ciertas decisiones arbitrales: “El del Elche es un penaltito; en estas situaciones como sabemos de que pie cojean los árbitros hemos de estar más inteligentes en estas mini-situaciones que los árbitros interpretan lo que quieren. ¿Qué tendríamos que quejarnos más? En el campo se les dice pero te genera una situación de prepotencia, les dices de ir al VAR pero no hacen nada, es una situación de impotencia”.

No es una excusa global, ni mucho menos, pero sí una forma de verbalizar una sensación bastante extendida. El Espanyol siente que en los detalles pequeños no está cayendo nunca de su lado. Y cuando un equipo ya viene tocado, eso se vive todavía peor.

La mejor temporada de su carrera y el peso de sentirse importante

En lo individual, Pol reconoció sin rodeos que está viviendo un curso especial: “Yo lo soñaba, no lo pensaba, sinceramente. Sí, sin duda, nunca me he sentido importante con el Espanyol con las posiciones en que estamos, me siento muy a gusto con los compañeros, llevo 21 años aquí…”.

Y quizá ahí está otra de las lecturas fuertes de la entrevista. Pol Lozano no habla del Espanyol como un simple lugar de paso. Habla con sentimiento de pertenencia, con esa mezcla de orgullo y responsabilidad que se nota rápido cuando alguien siente el club de verdad.

La renovación sigue parada: “No, la verdad es que no, cero noticias?”

Uno de los puntos más llamativos de la entrevista fue, claro, el de su futuro. Con boda a la vista y entrando ya en una etapa personal importante, la pregunta sobre la renovación era obligada. Y la respuesta fue tan limpia como llamativa: “No, la verdad es que no, cero noticias?”.

Eso deja una sensación rara. Porque si hay un futbolista que ahora mismo representa bien lo que debe ser el Espanyol, ese es Pol Lozano. Que un jugador así siga sin noticias sobre su renovación sorprende bastante. Más aún cuando él mismo transmite estabilidad, compromiso y un vínculo fortísimo con el club.

“Nunca tendré una mala palabra para el Espanyol”

Lo mejor de ese bloque de la entrevista llegó después, cuando habló de cómo vive esa indefinición cuando a punto de formar una familia, necesita sobre todo estabilidad: “Lo has dicho perfectamente” y, sobre todo, “No afecta y menos aquí, en otro club estaría más preocupado, nunca tendré una mala palabra para el Espanyol, decidan lo que decidan seré un profesional porque quiero a este club, va más allá de ser jugador”.

Esa frase dice muchísimo. Habla de profesionalidad, sí, pero también de pertenencia, de cariño y de un vínculo que no se fabrica en dos días. Viendo cómo está el fútbol actual, escuchar algo así no es poca cosa.

Pol quiere crecer más en ataque

También hubo tiempo para mirar su evolución como futbolista. Él mismo reconoció que uno de sus retos sigue estando cerca del área rival: “Uno de los defectos, sí, pero creo que tengo más defectos defensivos porque el problema era que no chutaba, en categorías inferiores he chutado faltas, ahí está el tema, que no chutaba. Lo he de hacer más. Lo hablo con Manolo y analizamos individualment cada jugador, he de dar un paso adelante a nivel ofensivo mas que nada por números, que por desgracia hoy en día lo son todo en el futbol, tener mas ultimo pase oi chutar más te da más números a final de temporada y crecer más”.

Es otra muestra de que no se conforma. Se siente importante, sí, pero quiere más. Y esa ambición, bien entendida, también le viene bien al Espanyol.

Terrats, la paciencia y el peso de la opinión pública

La entrevista también dejó un tramo muy interesante cuando habló de Ramon Terrats, de la paciencia y de cómo afectan las críticas. Pol dijo: “Lo conozco de hace años, sé cómo se sentía a principio de temporada, no solo por el, quería demostrar que estaba en el club que quería. Desde hace un tiempo se le nota más liberado, ya hace lo que hacía Ramon, es una persona y jugador que nos aporta y aportará muchísimo, está más tranuilo y con más confianza, seguro que da más alegrías antes que acabe la temporada”. “Las personas son impacientes y quieres rendimiento inmediato de un jugador, unos pueden hacerlo pero otros necesitan más tiempo parad dar rendimiento, sé que cuesta pero hay que tener paciencia. A mí me costó mucho separar el fútbol de la opinión pública, cuando subí al equipo tenía 17 años y el año que estábamos en Segunda y una opinión mala no la sabía gestionar, es una de las cosas que mejor he hecho, aprender de eso, doy gracias que me haya pasado en ese momento y ahora sea completamente diferente”.

terrats escudo

Hay bastante verdad ahí. No todos los futbolistas arrancan igual, no todos digieren igual la presión y no todos saben convivir desde el minuto uno con el ruido externo. Pol lo ha vivido en primera persona y por eso sus palabras suenan bastante honestas.

Ese “ojalá” al dorsal 21 que deja un guiño final

La conversación terminó con un toque más ligero, casi simpático, cuando desde el estudio le dijeron que quizá le sentaría mejor el 21 que el 10. Y él respondió: “Ojalá”.

Una palabra solo. Pero a veces con una palabra basta. Porque en ese “ojalá” entra un poco de todo: continuidad, estabilidad, futuro, y sobre todo respeto y pertenencia. Y también la sensación de que Pol Lozano quiere seguir siendo parte importante de este Espanyol.

Ganar al Oviedo y empezar a ordenar el ruido

Al final, la entrevista deja dos ideas principales bastante claras. La primera, que ganar al Oviedo significaría mucho más que sumar tres puntos. Sería cortar la mala racha, bajar pulsaciones, recuperar confianza y volver a mirar el calendario sin esa cara de preocupación que arrastra el entorno perico. La segunda, que el tema de la renovación de Pol Lozano sigue abierto y demasiado parado para lo que representa el jugador.

El lunes no se resolverá lo segundo, claro. Pero una victoria sí puede cambiar bastante lo primero. Y visto lo que transmite Pol, lo que siente el club y cómo habla del momento, da la sensación de que hay pocos futbolistas tan conectados con lo que necesita ahora mismo el Espanyol. El equipo necesita ganar. Y el espanyolismo necesita volver a ver que los suyos todavía tienen pulso.