Esta LaLiga EA Sports que da comienzo hoy mismo presenta una serie de novedades que deberán aplicar los árbitros en los partidos, y otras que afectan a su labor. De entrada, se implementa una nueva tecnología, el fuera de juego semiautomático, que busca eliminar las polémicas que se venían generando sobre las líneas trazadas desde la sala VOR. A partir de ahora únicamente los capitanes podrán dialogar con los árbitros en situaciones críticas, mientras que el cuarto árbitro será el encargado de poner al corriente al entrenador sobre la decisión tomada; se acabaron, pues, las protestas a los colegiados, y los corrillos tumultuosos a su entorno. Por lo que respecta a los agarrones dentro del área, se insta a los miembros del cuerpo arbitral a señalar absolutamente todas las infracciones, independientemente del momento en que ocurran. Se prestará especial atención a los jugadores que simulen faltas o intenten engañar al árbitro, que serán castigados indefectiblemente si cometen estas prácticas. También se quiere evitar añadir tiempo extra a los partidos de manera innecesaria, buscando la colaboración de jugadores y técnicos. Por lo que respecta a las manos, únicamente quedarán sin sanción aquellas manos provocadas por un balón que caiga desde arriba y golpee en la mano, incluso si está algo extendida; asimismo, las manos dentro del área que eviten un gol no se castigarán si no hay intención clara. Se pretende no sancionar los llamados «penaltitos» producidos por contactos leves; únicamente se pitarán las acciones claras. A nivel de cambios, se permitirá una sustitución adicional si se da el caso que un futbolista padece una conmoción cerebral que le impida continuar en el campo.
La controversia por la presencia de la senyera en los brazaletes de capitán, aclarada
Hay que añadir a toda esta nueva normativa la polémica suscitada los últimos días por la posible prohibición de la presencia de banderas autonómicas en los brazaletes de los capitanes. Desde hace años, los equipos catalanes portan la senyera en los mismos, así como los vascos la ikurriña, así como sus respectivos blasones Valencia o Mallorca. Una tradición que parecía peligrar dado que FIFA prohíbe que los brazaletes tengan más de un color, por norma, y solo se la pueden saltar aquellos equipos que tengan una autorización por parte de la organización de la competición doméstica. La razón, evitar como sucedió en el Mundial de Catar de 2022, cuando varias selecciones lucieron los colores del colectivo LGTBIQ+ como protesta por las políticas homófobas del país árabe. Según la norma, aplicable en teoría a partir de este año en las competiciones domésticas, en el caso de incumplirla, el capitán debería ser castigado con una tarjeta amarilla. Además, sólo se podrá llevar un elemento como la «C» o la palabra «capitán» en cualquier idioma.

La Liga tenía la última palabra al respecto, y según informa ‘Mundo Deportivo’, los equipos catalanes podrán seguir llevando la cuatribarrada aunque después de cumplimentar un trámite; únicamente es necesario pedirlo a LaLiga para tener vía libre.







