El Espanyol–Girona (0-2) dejó una noche profundamente desapacible, más por la sensación de injusticia que por el fútbol en sí. Y ahí es donde Caseiro clava su “Molestamos”: en la idea de un equipo-tuneladora, de pico y pala, que va avanzando entre golpes… hasta que el partido se convierte en un lío de detalles, decisiones raras y un ambiente que huele a castigo anunciado. Su contracrónica es ese resumen con mala leche contenida: lo que pasó en el campo, lo que se mascó en la grada y esa frase final que suena a aviso.
Molestamos
Cuando una tuneladora trabaja, a medida perfora la roca, retira los escombros y continúa instalando un revestimiento para evitar derrumbes. Algo así estaba siendo el Espanyol de esta temporada, donde si Manolo había recibido el premio al mejor entrenador de diciembre, era porque todo empezó con un trabajo de pico y pala.
Dmitrovic pudo ser el héroe, pero dos dedos por delante de la raya le separaron de la gloria en un penalti inventado; Omar debe plantearse los forcejeos dentro del área, un buen Calero llevó la iniciativa en la salida limpia de balón, la excentricidad del árbitro la pagó Cabrera en una falta ganando un salto de cabeza y Romero sabe que ha tenido noches mejores.
Las derrotas empañan, pero Pol y Urko fueron de lo salvable en un mal día como conjunto, donde Expósito se me quedó corto al ser sustituido tan pronto.
Dolan no esquivó un cambio cantado, a Milla le faltó la claridad de otras veces y a Roberto lo agarraron lo suficiente para haber sacado un penalti del estilo de los que nos cobraron.
Había que ir con todo y Jofre fue el que mejor lo representó de los que salieron desde el banco. Rubén cogió minutos de cara a Mestalla, Kike llegó tarde y Terrats o Roca no soliviantaron el déficit de la noche.
Sin ser mejores ni peores, volvimos a pagar la sobrexcitación que nos producen los partidos regionales. Tengo por hábito, no mirar quién nos arbitra, porque no existe un colegiado que esté limpio en esta liga. Unan esa circunstancia a lo que molesta la trayectoria del Espanyol en lo que llevamos de curso. La lluvia de botellas no se justifica, por mucha provocación que podamos mostrar. No tengan ninguna duda que esta vez nos la van a hacer pagar. Nos estaban esperando.
Juan José Caseiro






