
Una retirada que todavía no ha terminado de asimilar
Las primeras semanas lejos del fútbol siguen teniendo algo de irreal para Pablos. En estas fechas la plantilla estaría todavía de vacaciones, así que la ausencia de entrenamientos no le ha permitido sentir del todo el cambio. “Aún no lo he asimilado por completo porque ahora mismo estaría de vacaciones. Creo que hasta que no vuelva a empezar la temporada y todo se ponga en marcha otra vez, no voy a ser del todo consciente”, reconoce en L’Esportiu.
El fútbol había organizado toda su vida desde pequeña
Judit sabe que echará de menos mucho más que los partidos. La rutina, el vestuario, las amistades y la sensación de competir han formado parte de su vida desde la infancia. “Lo echaré de menos todo. Mi día a día, desde pequeña, ha girado en torno al fútbol. Echaré de menos las amistades, entrenarme cada día, competir… Son muchísimas cosas que he hecho toda mi vida. Ahora mi vida cambia radicalmente”, explica.
La maternidad tuvo un peso decisivo en su decisión
Su próxima maternidad ha sido uno de los factores principales para cerrar esta etapa. Pablos intuía que podía ser su último año en el Espanyol y tenía claro que su ilusión por seguir jugando estaba muy ligada a continuar en el club. Cuando esa opción desapareció, empezó a valorar su situación personal y decidió priorizar a su familia.
El Espanyol decidió no contar con ella para la nueva temporada
La retirada no llegó exactamente como la futbolista había imaginado. “Siempre había tenido muy claro que quería retirarme al Espanyol; era mi ilusión, pero no en esas circunstancias”, explica. El club le comunicó que no entraba en sus planes y ella entendió que había llegado el momento de parar, aunque todavía se sentía preparada para competir.
“No fue mi final idílico”
La despedida dejó una herida pequeña, porque Pablos quería elegir por sí misma el día de colgar las botas. “Mi final idílico habría sido llegar al momento de decir: ‘Físicamente ya no puedo más y es hora de dejarlo.’ No ha sido así, porque todavía me sentía muy bien físicamente y creo que pudo jugar unos años más”, admite. Había fútbol en sus piernas, pero el contexto personal y deportivo terminó llevándola hacia otra decisión.
La opción de continuar implicaba marcharse de casa
Judit tenía alternativas para seguir jugando, aunque esas posibilidades la obligaban a dejar su entorno. “La opción que tenía implicaba marchar fuera de casa, y prioricé la familia y dar estabilidad a mi hijo”, señala. No fue una renuncia sencilla, pero sí una elección pensada desde unas prioridades que habían cambiado.
Una temporada final con menos protagonismo
La última campaña tuvo que aceptar un papel más secundario después de muchos años siendo una figura importante dentro del equipo. La experiencia le ayudó a encontrar otras maneras de sumar. Si no podía hacerlo tanto durante los partidos, trataba de ayudar en los entrenamientos, en el vestuario y en el acompañamiento a sus compañeras.
El homenaje en la Dani Jarque fue un final muy emotivo
Su despedida en la Ciutat Esportiva Dani Jarque tuvo un componente especial. Estuvo acompañada por su familia y recibió el reconocimiento de un club en el que había vivido prácticamente toda su carrera profesional. “Lo cierto es que fue muy especial. También tuve la suerte de que vino toda mi familia, y fue un final muy emotivo. Estuve muy bien acompañada y muy agradecida”, recuerda.
Del filial a convertirse en capitana del primer equipo
Pablos llegó al Espanyol procedente del Igualada y empezó su recorrido en el filial. Desde ahí fue ganando espacio hasta instalarse en el primer equipo, convertirse en una referencia del vestuario y lucir el brazalete. Su historia resume buena parte de lo que busca cualquier futbolista de cantera: subir escalones, ganarse el sitio y terminar representando al club dentro y fuera del campo.
“He hecho todo lo que había soñado”
Al mirar atrás, Judit no esconde su satisfacción. “He cumplido un sueño, la verdad. Cuando empecé a jugar al fútbol no imaginaba llegar a jugar en la Liga F, ni siquiera me lo había planteado. Para mí, el sueño ya era llegar al Espanyol, y subir al equipo a primera fue decir: ‘Lo he hecho todo.’ Todo lo que soñaba, lo he hecho”, asegura en la entrevista.
El ascenso fue el momento más especial de su trayectoria
Entre todos los recuerdos acumulados durante ocho temporadas, Pablos elige uno por encima del resto: el ascenso. Fue el instante en el que un grupo muy unido consiguió devolver al Espanyol a la máxima categoría después de una etapa complicada. Ese éxito representó una recompensa deportiva, pero también emocional, por todo lo sufrido durante los años anteriores.
El vestuario fue una familia en los momentos difíciles
La jugadora identifica la unión del grupo como una de las claves para superar descensos, cambios de entrenador y temporadas de presión. “Ya en el año del ascenso dije que el gran punto fuerte que tuvimos fue el grupo que éramos. Era un vestuario muy sano, éramos una familia. Y esto se ha mantenido”, recuerda.
El Espanyol Femenino ha encontrado estabilidad en Liga F
Pablos considera que el equipo ha llegado a un punto importante después de asegurar la permanencia con tranquilidad. El objetivo inicial era estabilizarse en Primera y, una vez conseguido, llega el momento de mirar más arriba. La profunda renovación de este verano señala que el club quiere elevar el nivel y abrir una nueva etapa deportiva.
Ocho años de transformación personal y deportiva
Cuando llegó a la Dani Jarque era una futbolista joven que todavía estaba descubriendo su camino. Se marcha convertida en una mujer adulta, capitana y futura madre. “He crecido mucho como deportista y como persona. Llegué siendo una niña y me voy siendo una persona adulta que ha cambiado en todo. El Espanyol me ha hecho crecer mucho y hoy soy quien soy gracias a todo lo que he vivido como futbolista”, explica.
Judit Pablos, un ejemplo para las jugadoras de La21
La exjugadora admite que todavía no es del todo consciente de la influencia que puede tener sobre las niñas que empiezan en el fútbol base. Su recorrido ofrece una referencia cercana: una futbolista que llegó desde el filial, alcanzó el primer equipo, fue capitana y consiguió un ascenso. No hizo falta salir de casa para construir una trayectoria con sentido.
Trabajo y sacrificio, la principal lección del fútbol
Al preguntarle qué aprendizaje se lleva, su respuesta es directa: “Trabajo y sacrificio. Con trabajo y sacrificio puedes conseguir todo lo que te propongas.” No hay una fórmula secreta ni un camino fácil. Su carrera se construyó a partir de años de constancia, incluso en momentos en los que tuvo menos minutos o el equipo atravesó dificultades.
La maternidad abre la etapa que afronta con mayor ilusión
El cierre de su carrera coincide con el comienzo de una nueva vida. “Es la etapa que afronto con mayor ilusión de mi vida. Supongo que he tenido la suerte de que coincida el final de esta etapa como futbolista con el inicio de una muy preciosa, y eso me ha ayudado a digerirlo todo mejor”, cuenta. La llegada de su hijo ha dado otro sentido a una despedida que podía haber sido mucho más dolorosa.
La maternidad y el fútbol todavía plantean muchas dificultades
Pablos defiende que ser madre y continuar jugando es posible, aunque depende mucho del contexto y de las condiciones que ofrezca cada club. En su caso, no ser la madre gestante le permitió mantener la actividad deportiva con normalidad. Reconoce que para una jugadora gestante la situación puede ser bastante más complicada y que todavía queda mucho camino por recorrer.
El fútbol femenino sigue lejos de una igualdad real
La entrevista en L’Esportiu también aborda el crecimiento de la Liga F y las diferencias económicas que todavía existen. Judit valora el avance de los últimos años, aunque recuerda que muchas futbolistas siguen sin poder vivir con tranquilidad exclusivamente del fútbol. “Ojalá algún día todo sea mucho más igualado, porque querrá decir que todos los clubs apuestan por igual”, afirma.
El Barça marca una distancia que el resto debe intentar recortar
Pablos considera que el Barcelona está en otro nivel por el trabajo realizado y por los años de ventaja acumulados. Cree que muchos clubes pueden aprender de su modelo, aunque el objetivo no debería ser únicamente que exista un equipo muy fuerte, sino que toda la competición crezca. La igualdad real llegará cuando más entidades inviertan, profesionalicen sus estructuras y ofrezcan mejores condiciones a sus jugadoras.
El futuro queda aparcado para disfrutar del presente
Judit no tiene ahora mismo un plan profesional cerrado. Su prioridad es disfrutar de la maternidad, estar con su familia y vivir el día a día sin la obligación de decidir rápido. Tampoco descarta volver algún día al Espanyol desde otro papel, aunque todavía no se lo ha planteado seriamente.
“Qué camino más bonito”
La entrevista termina con una mirada serena hacia todo lo vivido. “Estoy muy orgullosa de dónde he llegado. Como te he dicho antes, cuando empecé a jugar a fútbol con ocho años nunca imaginé llegar hasta aquí. Miro atrás y pienso: ‘Qué camino más bonito.’” No tuvo el final deportivo que había imaginado, pero se marcha habiendo cumplido sus sueños y dejando una huella profunda en el Espanyol Femenino.







