El test de Rorschach

18 de noviembre de 2023

Se puso en práctica el método de evaluación de Rosrschach, ese test que presenta imágenes simétricas formadas por un borrón de tinta. Donde llevábamos unos días viendo monstruos o demonios, la perspectiva cambió a ver flores y pajaritos, porque las respuestas que determinaban las dudas del paciente fueron contundentes y positivas, sin dejar espacio a la ambigüedad de días pasados. 

Tras evaluar al grupo, Ramis entendió que Pacheco es más portero eliminándole la responsabilidad de crear juego y paró de cine la última y Calero y Cabrera pueden usarse fácilmente de centrales, si la mancha en defensa es un trabajo de todo el equipo. Omar y Brian, repletos de argumentos, intercambiaron el rol de relevancia, siendo el zurdo determinante y el derecho algo más plano que antes de la lesión. 

Gragera eliminó los malos presagios y ayudó a proteger el entramado. Expósito mostró algunas láminas del jugador deseado y Aguado se encumbró por talento, personalidad y conceptos claros. 

Si en la primera sesión, a Jofre lo dejaron para el final, en esta se vació hasta ganar las comparaciones; Milla mejoró el ánimo, pero deja demasiado al azar la toma de decisiones. Braithwaite, toma impulso, para liderar el pichichi de la categoría y desbaratar aquellos miedos del verano. 

La presión desbocada agotó lo suficiente para realizar los primeros cambios; Salvi aprovechó el desgaste de Clerc y lució bastante, maldigo el palo de Keita porque frena la esperanza de sacarle algo. Óscar se protegió inteligentemente y lo de Sergi es el aviso desde el banco, de cerrar la portería, aunque sea a costa del goleador. 

Por ahora, mejora el paciente. Pero el doctor dijo en rueda de prensa qué hay que seguir administrando su receta. Es básica: equipo estrecho, eliminación de riesgos, verticalidad, presión innegociable y ganar para conseguir confianza. Habrá expertos que dirán que la estructura, llega para algo más. A mí me vale con ganar, aunque sea feo. Porque incluso así, tiene su encanto.