¿Está actuando bien Alan Pace en la crisis del Espanyol? La Tertulia analiza el silencio del club y el futuro de Manolo González: “La idea pasa no solo por mantenerlo, sino que crezca”

24 de febrero de 2026

La Tertulia de hoy en La Grada Ràdio dejó un ambiente muy reconocible para cualquier aficionado del RCD Espanyol: mezcla de cansancio, inquietud y ese punto de esperanza que se resiste a morir. Bajo la dirección de Francesc Via, con Toni Bermejo, Àngel Bergadà, Ferran Granell y Pau Comas en la mesa, y con los oyentes participando por teléfono, el programa giró alrededor de una idea central: el equipo está en un momento emocionalmente peligroso, más que clasificatoriamente dramático.

Toni Bermejo abrió fuego con una reflexión muy clara, casi terapéutica, sobre el estado del equipo: “Estoy un poco preocupado como el resto de socios. Hay una situación que ocurre cuando se dan estados de ansiedad, da la sensación de que eso nunca va a cambiar y hace que se perpetúen el conflicto y la consecuencia. Ahora nos parece complicado ganar a nadie, pero eso va a cambiar y hay que convencer a los jugadores. Hay que focalizar al equipo en el próximo partido como si fuera el último, y dejarse de objetivos a largo plazo. La puerta de salida está clara, ganar un partido”. La sensación de bloqueo mental fue una constante durante toda la tertulia.

Entre la pesadilla de la racha y la calma que da la clasificación

Àngel Bergadà describió el momento como una contradicción difícil de digerir. Por un lado, resultados que invitan al pánico; por otro, una posición en la tabla que todavía permite soñar. Su análisis fue tan frío como honesto: “Estamos viviendo una auténtica pesadilla, una mala racha que dura lo que llevamos de 2026. Cuando intento analizar situaciones de fútbol intento no llevarme por simpatías o antipatías, usar datos, pero me es muy difícil hacer este análisis. Hay dos datos opuestos, los 2 puntos de 24 que son para desesperarte y preguntarte qué ha pasado, quieres salir y no puedes; y el otro dato son los 35 de75 puntos, que te dejan séptimo. Yo prefiero ver la botella medio llena, faltan 13 partidos y estamos a dos puntos de posición europea. No hemos de quemar nada, veo ganas de hacer daño a una persona concreta y destrozar, es normal pero creo que no lo es tanto”.

Francesc Via matizó esa idea con una frase breve pero muy significativa: “Normal y comprensible es, otra cosa es si sirve de algo”. Un recordatorio de que desahogarse puede aliviar, pero no soluciona nada.

Un equipo imprevisible y una afición al límite

Ferran Granell puso el foco en la irregularidad extrema del equipo, casi incomprensible incluso para quienes siguen el día a día del club: “Estamos en una situación extraña, necesito que un psicólogo me explique por qué el equipo es capaz de lo mejor o lo peor. Necesitamos convencimiento, y más que nosotros la plantilla que son los únicos que nos pueden sacar de este socavón. Más que ganar necesitamos primero no encajar y coger sensaciones. No creo que la gente haga merdé, todos queremos lo mejor para el Espanyol pero a algunos se les calienta la boca, fallan las formas”.

ferran granell grada radio 3

Via amplió la mirada hacia la estructura del club y el silencio institucional, otro de los temas calientes del día: “Cada uno digiera la frustración a su manera, unos optan por tirar tiros a nosotros entre otros porque ahora no hay muchos, por ejemplo se puede hablar de la ausencia de la dirección deportiva, que en estos momentos podrían hablar con los jugadores, ayudar al técnico, tratar con jugadores que se han de renovar… el gran problema es cómo a nivel de estructura pilotamos la parte deportiva del Espanyol, que no podemos dejarlo todo a Manolo”. La sensación de vacío en los despachos apareció varias veces durante la conversación.

Buscar culpables, una reacción humana… y peligrosa

Pau Comas introdujo un elemento psicológico muy interesante: la necesidad de señalar a alguien cuando las cosas van mal. “Necesitamos una figura para canalizar nuestra frustración; la entiendo porque el equipo nos ilusionó para ir a Europa, si los puntos que llevamos hubiesen estados repartidos no habría estas sensaciones negativas. Mentalmente no estamos equilibrados”, explicó. Es decir, no solo importa cuánto se suma, sino cuándo.

Bermejo fue aún más lejos y vinculó la decepción actual con las expectativas que generó el cambio de propiedad: “La frustración es porque llevamos años queriéndonos librar de Chen, y ante una oportunidad histórica nuestra propiedad ha dejado abandonado al equipo. Esto no invita al optimismo, desde que las cosas no van bien Pace ya no se pasea por Cornellà. Para mí es la gran decepción. Y los jugadores, no son tan malos, estamos señalando a jugadores pero no está jugando nadie bien en un contexto tan negativo”. Una reflexión dura, pero muy compartida entre la afición.

El debate sobre la defensa y los fichajes

El tema de los centrales también apareció con fuerza. Bergadà cuestionó que se responsabilice solo a los actuales titulares cuando las alternativas llegan de categorías inferiores: “Has sacado muy bien el tema de los dos centrales; ahora decimos que nos bajaron, y ahora de golpe vuelven a ser esos dos centrales endebles de Segunda. Qué hacemos para solucionarlo, traemos a Pablo Ramón de un Segunda, luego a Miguel Rubio de otro Segunda y a Riedel, también de Segunda, y también a Hugo Pérez del filial del Villarreal de Primera RFEF… quieres sustituirlos con estos hombres. Estamos focalizando por qué juegan, y lo que tenemos que hacer es hacerlo en el problema”.

Bermejo respondió con otra idea clave: no es cosa de uno o dos nombres, sino de un rendimiento colectivo en caída libre. “No considero justo lo que dice Àngel; Romero lleva dos partidos malísimos, a Roberto no le entran… es que son todos los jugadores, en este contexto todos fallan”.

Incertidumbre contractual y jugadores mirando su futuro

La tertulia también abordó la situación de varios futbolistas pendientes de renovación o salida. Ferran Granell fue directo: “El club está en silencio, Romero se va a ir, a Omar no le han dicho nada de renovación, y el jugador es egoísta”. Via cerró ese debate con una frase tan simple como realista: “Los futbolistas han de mirar por su futuro”.

La propuesta de renovar ya a Manolo abre debate entre los oyentes

La tertulia dio un giro interesante cuando entraron en juego las llamadas de los oyentes. Uno de ellos, Miquel, puso sobre la mesa una idea que quizá no es mayoritaria, pero sí significativa: renovar de inmediato a Manolo González y apostar por él a largo plazo para estabilizar al equipo. Su razonamiento era claro: si el entrenador siente respaldo real, esa tranquilidad puede trasladarse a la plantilla y cortar la dinámica negativa desde lo emocional, no solo desde lo futbolístico.

Francesc Via respondió con una visión más institucional, recordando que una decisión de ese calibre no depende únicamente de la voluntad del club, sino de su estructura deportiva. Explicó que ese tipo de movimientos debería gestionarlos el director deportivo, Fran Garagarza, cuya delicada situación de salud le impide ahora mismo ejercer con normalidad. Por ello, defendió que lo más profesional sería que la propiedad definiera cuanto antes una nueva dirección deportiva plenamente operativa y que fuera ese órgano quien tomara decisiones estratégicas sobre el futuro del banquillo.

Sensación de descoordinación entre propiedad y banquillo

Miquel insistió en una percepción que empieza a escucharse con más frecuencia entre la afición: la idea de que propiedad y entrenador no avanzan en la misma dirección. Según su opinión, esa falta de sintonía se percibe desde fuera y genera incertidumbre en torno al proyecto. Añadió además un matiz emocional que no es menor para muchos pericos: el hecho de que Alan Pace no tenga un vínculo histórico con el club hace que parte del entorno cuestione si comprende del todo la dimensión sentimental del Espanyol.

El intercambio reflejó una preocupación de fondo más amplia que el simple debate sobre renovar o no a un técnico. En realidad, puso el foco en algo mucho más estructural: quién toma las decisiones deportivas en este momento y con qué hoja de ruta. En un club que atraviesa una fase delicada de resultados y confianza, esa claridad de mando se percibe casi tan importante como los puntos en juego cada fin de semana.

Debate sobre un “golpe de efecto” desde el club

Toni Bermejo recogió el guante de la propuesta de renovar a Manolo González, pero planteó que quizá el problema va más allá de un simple contrato. “Lo que dice Miquel de renovar a Manolo puede ser una solución pero yo iría más lejos, hay que dar un golpe de efecto, sentir que hay alguien fuerte tirando del carro”, comentó, poniendo el foco en la necesidad de liderazgo visible en un momento de incertidumbre.

angel bergada grada radio 1

Francesc Via matizó esa idea desde una perspectiva más estratégica. “Entiendo que no es momento de renovar a Manolo, entiendo lo que dice Miquel, que alguien tome una decisión importante, que se note una voz fuerte, una voz institucional. Tras el mercado en que se perdió mucho crédito, ¿no hubiese sido bueno que salieran Pace o Dávila y explicar detalladamente su plan para los años próximos? Eso tranquilizaría mucho a la gente. A nivel interno han explicado cosas, ser top-6 en cinco años, pero para eso hay que invertir”. El mensaje fue claro: más que un gesto concreto, lo que falta es un relato público que devuelva confianza al entorno.

Críticas, redes sociales y el papel de la afición

Àngel Bergadà puso el acento en el clima emocional que rodea al equipo y en cómo se está canalizando la frustración. “Me sabe mal lo que leo en redes, todos tenemos al Espanyol como un miembro de la familia y cuando alguien cercano pasa un mal momento no le tiro pedradas. Intento que las críticas sean justas: los tiros contra Manolo y decir que nadie sirve es malo, no es justo, es uno de los nuestros y es momento de ayudarlo. Cuando ganemos será momento de criticarlo, pero ahora es tirarse piedras en el propio tejado”. Su intervención apeló a la protección interna en tiempos difíciles, más que a la búsqueda de culpables.

El tertuliano también introdujo datos históricos para rebajar el dramatismo actual. Recordó que, en lo que va de siglo, el promedio del club ronda los 45 puntos y posiciones de mitad de tabla, lo que cuestiona si las expectativas actuales están sobredimensionadas. “Si significa un resurgir de la ambición bienvenido sea, pero esta semana he buscado datos para intentar analizar correctamente y he visto si hay razones o no para criticar a Pace, en todo el Siglo XXI con todos los presidentes que hemos tenido la media de puntos es de 45 finales, decimosegundos clasificados. Eso, el promedio de las 23 temporadas en Primera. Ahora mismo en base a eso no hay base para lo que estamos haciendo”.

Expectativas infladas tras una primera vuelta excepcional

Ferran Granell reaccionó a ese enfoque con una pregunta directa que resume el dilema del espanyolismo: “¿O sea que hemos de conformarnos con eso?”. La cuestión abrió un debate sobre si aceptar la realidad histórica del club o aspirar a algo más ambicioso.

Via cerró ese bloque con una reflexión que mezcla realismo y autocrítica. “Cuando haces tantos puntos en la primera vuelta no piensas que harás esta cagada en la segunda. La realidad de la plantilla es que no está para hacer esos 34 puntos en media vuelta, los ha hecho porque todo ha ido a favor, hemos de encontrar un punto medio que nos dejase cerca de posiciones europeas pero las cifras que ha explicado Bergadà son la realidad. Realidad de la que queremos huir, también creemos que si Pace quiere sufrir este no es el camino”. En el fondo, el debate no era solo sobre resultados, sino sobre expectativas: cuánto hay de ilusión legítima y cuánto de espejismo tras un arranque extraordinario.

Un aviso desde la memoria reciente del club

El siguiente oyente, Josep Maria, intervino con un tono pausado pero muy realista, recordando de dónde viene el Espanyol y por qué conviene no perder perspectiva. Señaló que hace apenas dos temporadas el equipo estaba en Segunda División y que el curso pasado la salvación llegó prácticamente sobre la bocina, lo que invita a la prudencia antes de pensar en objetivos mayores. Desde su punto de vista, lanzarse a competir en Europa sin un refuerzo serio de la plantilla podría ser incluso peligroso, porque elevaría la exigencia sin garantizar la capacidad para sostenerla.

Dirección deportiva y carga excesiva sobre el técnico

El oyente también puso el foco en la estructura del club. Considera prioritario nombrar cuanto antes a un nuevo director deportivo que ordene la parcela deportiva y permita planificar con estabilidad. En su opinión, Manolo González está asumiendo demasiadas funciones que no corresponden únicamente a un entrenador, cargando con responsabilidades de planificación, gestión y liderazgo institucional que deberían recaer en otras figuras. Esa sobrecarga, según explicó, acaba pasando factura tanto al técnico como al rendimiento del equipo.

Confianza en el compromiso de la plantilla

Pese al tono prudente, su intervención no fue derrotista. Josep Maria insistió en que los propios futbolistas son los primeros interesados en revertir la situación y en salir del bache actual. Recordó que el vestuario también sufre la dinámica negativa y que, más allá de críticas externas, existe un compromiso interno por recuperar sensaciones y resultados. Un mensaje que conectó con la idea repetida durante el programa: no falta voluntad, sino estabilidad y un contexto que permita volver a competir con normalidad.

La tertulia reclama liderazgo visible de Alan Pace en pleno bache

El debate se calentó cuando Toni Bermejo puso sobre la mesa algo que muchos pericos llevan días pensando pero pocos dicen en voz alta: falta una voz institucional clara. Su propuesta fue directa, casi como un guion de lo que le gustaría escuchar. “Estamos ante un momento crucial de la temporada. Lo que podría hacer Alan Pace es salir este jueves, hacer una declaración institucional, decir que llevamos 35 puntos pero llevamos una mala racha mala, hagamso borrón yu vienta nueva, vamos a estar unidos y sacarlo adelante, pero confiamos en la plantilla y el entrenador. Que se vea que hay alguien al frente, dar un impulso institucional, que los jugadores vean que hay alguien detrás”. La idea no iba de fichajes ni de tácticas, sino de presencia. De sentir que el club respira.

“Si el pater familias no decide, no hay familia”

Ferran recogió el guante con una metáfora muy de tertulia de bar, de las que se entienden al instante. “Pues claro que puede hacer muchas cosas Pace; somos una gran familia pero si el ‘pater familias’ no toma decisiones no hay familia ni nada. Y además, que comunique lo que pueda…”. Esa palabra, comunicar, empezó a repetirse como un eco. Francesc Via lo resumió en una frase corta, casi como un titular improvisado: “lo más importante es hacerlo pero al menos, comunica”. No pedían milagros, solo señales.

El silencio institucional, señalado como error clásico en crisis

Bermejo insistió en que desaparecer cuando las cosas se tuercen es justo lo contrario de lo que necesita un vestuario tocado. “Uno de los grandes errores es la desaparición en momentos de crisis, has de salir, apoyar y generar confianza”. No sonaba a ataque, sino a aviso con cariño. Como cuando un amigo te dice que llames a casa porque saben que algo no va bien.

Paciencia con Pace… pero con horizonte claro

Bergadà puso un poco de freno a la ansiedad general, recordando que el nuevo propietario tampoco lleva media vida en el cargo. “Ayudaría explicar que acabaremos la temporada lo mejor posible, y decir queen próximo mercado trabajaremos para comenzar a ser ese top-6. Estaríamos todos muchos más tranquilos. E insisto, no estamos acostumbrados a tantas proezas como para poneros exquisitos con un Pace que acaba de aterrizar. Un poco de paciencia”. Un mensaje que sonaba a “tranquilos, pero decidnos hacia dónde vamos”.

La defensa del año que viene, una preocupación muy real

El foco se movió luego al terreno deportivo, y ahí apareció un problema que asusta más que cualquier rueda de prensa: la posible reconstrucción total de la zaga. Ferran lo soltó sin rodeos. “Hay un tema del que la directiva se ha de preocupar, el año que viene nos quedamos sin defensa, ojo, necesitemos sólo ahí cuatro fichajes. Renovar una defensa de garantías no es barato”.

Ngonge como ejemplo… y como esperanza

Bergadà dejó caer un deseo casi en voz baja, como quien mira al mercado con ilusión contenida. “Si el próximo verano nos trae otro Ngonge…”. No hizo falta terminar la frase. Se entendía todo. Via cerró ese bloque con una de esas intuiciones suyas, mitad corazonada, mitad análisis. “Yo tengo la pedrada que jugando de doble delantero con espacio, tiene calidad”.

Aguja pone el foco en el futuro de Manolo… y Via responde sin rodeos

La recta final del programa tuvo ese momento de radio pura, cuando entra un oyente veterano y hace la pregunta que muchos llevan rumiando. Aguja, voz conocida para los habituales, fue directo al grano: quería saber si en la cabeza de Alan Pace el entrenador sigue siendo Manolo González. Nada de rodeos, nada de contexto previo. Francesc Via tampoco dudó ni un segundo. “Sí”, soltó primero, antes de desarrollar una respuesta que sonó a información con cautela, como quien mide cada palabra.

“La idea pasa no solo por mantener a Manolo, sino que crezca”

francesc via grada radio 12

Via explicó que no era una intuición ni un deseo, sino lo que le han transmitido desde dentro. “Ayer ya hubo una insinuación de Àlex de Llano, yo digo lo que sé matizando que esto es futbol: puedo decir lo que me han dicho a mí y si pierdes diez partidos no lo salva ni el tao. Yo sé que la idea pasa no solo por mantener a Manolo, sino que crezca. Es lo que me han dicho a mí”. La frase del “ni el tao” provocó esa mezcla de sonrisa y preocupación que solo sale cuando sabes que, en el fútbol, todo puede cambiar en dos semanas.

Confianza… pero esto es fútbol

Lo más interesante no fue solo la confianza, sino el matiz. Via quiso dejar claro que una cosa es la intención actual y otra lo que pueda pasar si la dinámica se hunde. “Cuando me lo dijeron me pareció honesto. Si luego el presidente lo que opinaba hacer un cierto tiempo cambia o me engañó, no puede ser responsable de eso, pero me pareció honesto”. Dicho de otra manera: hoy hay respaldo, mañana ya veremos.