El 4-1 encajado por el Espanyol ante el Villarreal sigue escueciendo pese al paso de las horas, y no solo por el marcador, muy duro, sino por todo lo que arrastra detrás. Hay una sensación bastante compartida entre el espanyolismo: el equipo ha entrado en una zona peligrosa, más mental que clasificatoria, justo cuando parecía tenerlo todo de cara.

La sangría defensiva que ya no se puede esconder
Uno de los grandes problemas que arrastra el equipo es la fragilidad defensiva del Espanyol en este inicio de 2026. Los números hablan solos: 14 goles encajados en seis partidos, cinco derrotas y un solo empate. Nada que ver con aquel equipo sólido, incómodo y fiable de la primera vuelta. En La Cerámica, otra vez, el Espanyol se deshizo en cuanto el partido se torció, incapaz de cerrar espacios y de frenar las transiciones de un Villarreal que fue directo y letal.
🤔⁉ LA PREGUNTA DEL DÍA: ¿Cuál fue la clave de la derrota ante el Villarreal?
Vota en la encuesta y leeremos el resultado en La Grada Ràdio 👇
⚪🔵 #RCDE
— LA GRADA (@lagradaonline) February 10, 2026

Un equipo sin colmillo
También hay otra cara del problema: la dificultad enorme para generar peligro real. El Espanyol compite, corre, se ordena… pero cuando toca hacer daño, cuesta un mundo. Falta pegada, falta continuidad arriba y falta esa sensación de amenaza que sí tenía el equipo hace unos meses. Sin contundencia en las áreas, se dijo, es casi imposible sobrevivir en una Liga tan igualada.

El arbitraje, presente pero sin excusas
El arbitraje volvió a salir a escena, como casi siempre en este 2026 perico. El gol anulado a Omar con 0-0 y la falta previa de Gueye a Calero en el 2-0 han sido acciones muy criticadas, en especial la primera porque marcó un punto de inflexión emocional en el partido. Aun así, está claro que el 4-1 no se puede explicar solo desde ahí. No es una excusa, aunque sí otro episodio más que alimenta la sensación de agravio constante que arrastra el equipo en este inicio de año.
En nuestro programa hemos visionado el análisis de Archivo VAR, cuenta de twitter de Nacho Tellado que esta vez, paradójicamente, no da la razón a los intereses pericos en ninguna de las dos acciones puestas en cuestión. Curiosamente, en la primera de ellas no fueron pocos los seguidores del Villarreal que admitían que el colegiado no debería haber visto nada publible en esa acción.
⁉️💥 ¿Hay falta de Roberto sobre Cardona en el gol anulado al Espanyol?
✅ 𝗦𝗜.
👉🏻 El delantero del Espanyol agarra y sujeta por la camiseta al defensor del Villarreal, impidiéndole disputar el balón.
▪️ Cordero Vega, perfectamente situado, señaló la infracción. pic.twitter.com/PKE4Yh9MWD
— Archivo VAR (@ArchivoVAR) February 9, 2026
⁉️💥 ¿Hay falta de Pape Gueye sobre Calero previa al segundo gol del Villarreal?
✅ 𝗡𝗢.
👉🏻 El jugador del Villarreal toca el balón y es el defensor del Espanyol el que termina pisando a su rival.
▪️ Cordero Vega, nuevamente bien situado, dejó seguir la acción. pic.twitter.com/OkIYRFUSv8
— Archivo VAR (@ArchivoVAR) February 9, 2026

El Espanyol, en un cruce de caminos: el del Celta, un partido vital
La reflexión es clara: el Espanyol sigue sexto, sí, pero cada jornada que pasa sin ganar aprieta más el cuello. El equipo no está en caída libre clasificatoria, pero sí en una dinámica que empieza a pesar en la cabeza. Ante este escenario, el partido del próximo sábado ante el Celta suponme mucho más que tres puntos: es una prueba mental, un examen para comprobar si este grupo sabe levantarse o si el bache se convierte en algo más serio.
Manolo González asume errores, pide un ‘reset’ urgente y señala la fragilidad defensiva tras el 4-1 en Villarreal
Manolo González salió muy serio y autocrítico tras la dura derrota en La Cerámica, evitando refugiarse en el arbitraje y señalando directamente los problemas propios del equipo. El técnico perico admitió que el gol anulado a Omar genera dudas, pero dejó claro que no quiso centrar el análisis ahí. Para Manolo, el punto de inflexión llegó cuando el Espanyol intentó irse arriba tras el 0-2: “nos mataron en transición”, reconoció, asumiendo que fue un error no saber frenar esas contras.

El entrenador incidió especialmente en la parcela defensiva, un tema que ya venía avisando semanas atrás. “Los goles son evitables”, repitió varias veces, recordando que ante el Alavés ya hubo regalos y que en Villarreal volvió a pasar lo mismo. Manolo fue muy claro: o el equipo hace un ‘reset’ inmediato o tendrá problemas serios, porque no se puede conceder tanto ni permitir hasta “20 contras” a un rival de ese nivel. La falta de contundencia y de malicia competitiva, según explicó, acabó condicionando todo el partido.
También quiso proteger a Salinas, evitando cargar las culpas sobre un solo jugador y subrayando que los errores fueron colectivos, sobre todo en los goles tercero y cuarto, donde el equipo no supo parar las transiciones. En positivo, destacó el debut de Ngonge, valorando su trabajo en un contexto muy complicado y su capacidad para aportar uno contra uno en ataque.
Sobre la portería a cero, Manolo fue tajante: el problema no fue Dmitrovic, sino los desajustes previos en la presión y las facilidades concedidas. El mensaje final fue directo y con memoria: “Tenemos que volver a la versión de la segunda vuelta del año pasado”. Nada de pedir a la afición. El paso adelante lo tiene que dar el equipo.
Francesc Via alerta del peligro del derrotismo en el espanyolismo antes del duelo clave ante el Celta
Ante este escenario, Francesc Via expresó hoy en La Grada Ràdio su preocupación por que el pesimismo y el derrotismo acaben calando en el ánimo del perico. El equipo no está bien, eso es evidente, y basta escuchar a Manolo González y a los propios jugadores tras Villarreal, haciendo autocrítica y evitando esconderse tras el arbitraje. La Cerámica no era, ni mucho menos, el mejor lugar para cortar una mala racha que acompaña al Espanyol en este 2026, y es lógico entender el desánimo de una parte de la afición, marcada por experiencias parecidas en el pasado. Pero dejarse llevar por la negatividad, además de no ser del todo justo, no ayudará a salir del bache. Y ahí aparece el partido del sábado ante el Celta, clave no solo por la clasificación, sino también por el estado de ánimo de una afición perica muy tocada, que necesita volver a creer para empujar al equipo cuando más lo necesita.








