Hoy en ‘La Grada Ràdio’ | La dura resaca del Villarreal – Espanyol: sangría atrás, falta de agresividad, arbitrajes y la advertencia de Francesc Via al perico ante el riesgo del catastrofismo

10 de febrero de 2026

El 4-1 encajado por el Espanyol ante el Villarreal sigue escueciendo pese al paso de las horas, y no solo por el marcador, muy duro, sino por todo lo que arrastra detrás. Hay una sensación bastante compartida entre el espanyolismo: el equipo ha entrado en una zona peligrosa, más mental que clasificatoria, justo cuando parecía tenerlo todo de cara.

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La sangría defensiva que ya no se puede esconder

Uno de los grandes problemas que arrastra el equipo es la fragilidad defensiva del Espanyol en este inicio de 2026. Los números hablan solos: 14 goles encajados en seis partidos, cinco derrotas y un solo empate. Nada que ver con aquel equipo sólido, incómodo y fiable de la primera vuelta. En La Cerámica, otra vez, el Espanyol se deshizo en cuanto el partido se torció, incapaz de cerrar espacios y de frenar las transiciones de un Villarreal que fue directo y letal.

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Un equipo sin colmillo

También hay otra cara del problema: la dificultad enorme para generar peligro real. El Espanyol compite, corre, se ordena… pero cuando toca hacer daño, cuesta un mundo. Falta pegada, falta continuidad arriba y falta esa sensación de amenaza que sí tenía el equipo hace unos meses. Sin contundencia en las áreas, se dijo, es casi imposible sobrevivir en una Liga tan igualada.

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El arbitraje, presente pero sin excusas

El arbitraje volvió a salir a escena, como casi siempre en este 2026 perico. El gol anulado a Omar con 0-0 y la falta previa de Gueye a Calero en el 2-0 han sido acciones muy criticadas, en especial la primera porque marcó un punto de inflexión emocional en el partido. Aun así, está claro que el 4-1 no se puede explicar solo desde ahí. No es una excusa, aunque sí otro episodio más que alimenta la sensación de agravio constante que arrastra el equipo en este inicio de año.

En nuestro programa hemos visionado el análisis de Archivo VAR, cuenta de twitter de Nacho Tellado que esta vez, paradójicamente, no da la razón a los intereses pericos en ninguna de las dos acciones puestas en cuestión. Curiosamente, en la primera de ellas no fueron pocos los seguidores del Villarreal que admitían que el colegiado no debería haber visto nada publible en esa acción.

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El Espanyol, en un cruce de caminos: el del Celta, un partido vital

La reflexión es clara: el Espanyol sigue sexto, sí, pero cada jornada que pasa sin ganar aprieta más el cuello. El equipo no está en caída libre clasificatoria, pero sí en una dinámica que empieza a pesar en la cabeza. Ante este escenario, el partido del próximo sábado ante el Celta suponme mucho más que tres puntos: es una prueba mental, un examen para comprobar si este grupo sabe levantarse o si el bache se convierte en algo más serio.

Manolo González asume errores, pide un ‘reset’ urgente y señala la fragilidad defensiva tras el 4-1 en Villarreal

Manolo González salió muy serio y autocrítico tras la dura derrota en La Cerámica, evitando refugiarse en el arbitraje y señalando directamente los problemas propios del equipo. El técnico perico admitió que el gol anulado a Omar genera dudas, pero dejó claro que no quiso centrar el análisis ahí. Para Manolo, el punto de inflexión llegó cuando el Espanyol intentó irse arriba tras el 0-2: “nos mataron en transición”, reconoció, asumiendo que fue un error no saber frenar esas contras.

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El entrenador incidió especialmente en la parcela defensiva, un tema que ya venía avisando semanas atrás. “Los goles son evitables”, repitió varias veces, recordando que ante el Alavés ya hubo regalos y que en Villarreal volvió a pasar lo mismo. Manolo fue muy claro: o el equipo hace un ‘reset’ inmediato o tendrá problemas serios, porque no se puede conceder tanto ni permitir hasta “20 contras” a un rival de ese nivel. La falta de contundencia y de malicia competitiva, según explicó, acabó condicionando todo el partido.

También quiso proteger a Salinas, evitando cargar las culpas sobre un solo jugador y subrayando que los errores fueron colectivos, sobre todo en los goles tercero y cuarto, donde el equipo no supo parar las transiciones. En positivo, destacó el debut de Ngonge, valorando su trabajo en un contexto muy complicado y su capacidad para aportar uno contra uno en ataque.

Sobre la portería a cero, Manolo fue tajante: el problema no fue Dmitrovic, sino los desajustes previos en la presión y las facilidades concedidas. El mensaje final fue directo y con memoria: “Tenemos que volver a la versión de la segunda vuelta del año pasado”. Nada de pedir a la afición. El paso adelante lo tiene que dar el equipo.

Francesc Via alerta del peligro del derrotismo en el espanyolismo antes del duelo clave ante el Celta

Ante este escenario, Francesc Via expresó hoy en La Grada Ràdio su preocupación por que el pesimismo y el derrotismo acaben calando en el ánimo del perico. El equipo no está bien, eso es evidente, y basta escuchar a Manolo González y a los propios jugadores tras Villarreal, haciendo autocrítica y evitando esconderse tras el arbitraje. La Cerámica no era, ni mucho menos, el mejor lugar para cortar una mala racha que acompaña al Espanyol en este 2026, y es lógico entender el desánimo de una parte de la afición, marcada por experiencias parecidas en el pasado. Pero dejarse llevar por la negatividad, además de no ser del todo justo, no ayudará a salir del bache. Y ahí aparece el partido del sábado ante el Celta, clave no solo por la clasificación, sino también por el estado de ánimo de una afición perica muy tocada, que necesita volver a creer para empujar al equipo cuando más lo necesita.

Héctor García, en ‘La opinión del día’: una plantilla corta, un Espanyol en caída y el Celta como partido límite

El espacio de La opinión del día arrancó esta vez con un tono difícil de disimular. Héctor García no entró para maquillar nada ni para buscar consuelo fácil. Con la derrota en Villarreal todavía fresca, su intervención fue una mezcla de enfado, tristeza y una sensación muy clara: la temporada se está cayendo.

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Desde el primer momento, Héctor puso palabras a un estado de ánimo compartido. “Supongo que tristes, enfadados, cabizbajos, y asumiendo que la temporada se está desmoronando”, arrancó, dejando claro que no era un día cualquiera. El 4-1 en La Cerámica fue el detonante, pero no el origen del problema. Para él, el partido “fue terrible”, no tanto por perder ante un rival con más nivel, sino porque confirmó algo que llevaba tiempo flotando en el ambiente.

Una plantilla justa y sin red

En su análisis, Héctor fue directo al hueso. Reconoció el mérito de los jugadores y del cuerpo técnico, pero separó claramente esfuerzo de calidad. “Los jugadores jugaron por sus posibilidades, y eso es una alabanza total a ellos y al entrenador, a Manolo González”, explicó, antes de lanzar la reflexión clave: “la plantilla estaba mal hecha desde un principio”.

Para Héctor, el Espanyol ha ido sobreviviendo por encima de lo que le daba su fondo de armario. “Es una plantilla que tiene muy pocos recursos”, insistió, señalando situaciones concretas: la dependencia de Tyrhys Dolan, la falta de extremos que sostengan un partido entero, mediocentros que no elevan el nivel y una defensa que arrastra un problema de base. “Atrás sigues jugando con dos centrales que te bajaron dos veces. Repito, dos veces”, subrayó, como quien recuerda algo que nunca se quiso mirar del todo.

El desgaste físico y el golpe de realidad

Héctor también puso el foco en un aspecto que hasta hace poco era una fortaleza. “Era un equipo que estaba muy bien físicamente, y cuando esta gasolina se ha acabado, se ha caído”, explicó. El Espanyol que corría, presionaba y llegaba justo antes que el rival ya no está. Y cuando eso desaparece, salen a la luz todas las costuras.

Ni siquiera cargó contra jugadores concretos desde la culpa. Habló de Pere Milla con una mezcla de crudeza y comprensión: “Pere Milla ya no es Pere Milla… bueno, ahora mismo es Pere Milla, es lo que ha sido toda la vida, no es su culpa”. Lo mismo con la delantera: “Tenemos un delantero sin gol y un equipo que ahora mismo se ha caído”.

¿Dónde mirar entonces?

Para Héctor, el foco no debe ponerse ni en el vestuario ni en el banquillo. “Aquí donde se debe mirar no es ni a los jugadores ni al entrenador, es al director deportivo que ha hecho esta plantilla”, afirmó, ampliando el tiro también hacia arriba. “También hay una propiedad que no quiso reforzar al equipo”, añadió, sin levantar la voz pero sin esconder el mensaje.

La imagen que dejó de sí mismo durante el partido fue tan sincera como dura: “A los 60 minutos apagué la tele. Me fui a leer”. No por desinterés, sino por protección. “Me estaba haciendo realmente daño y tenía miedo de que fuera una goleada más grande”, confesó, reconociendo algo que muchos pericos sintieron desde el sofá.

El Celta, un partido crucial

La reflexión final giró alrededor del próximo partido del sábado. Para Héctor, el duelo ante el Celta va mucho más allá de los puntos. “Me da pánico el partido del Celta”, admitió. No tanto por Europa, porque fue claro: “Yo no creo que el Espanyol ahora mismo tenga nivel para competir o clasificarse en Europa”, sino por lo que puede suponer perder la sexta plaza.

Caer de esta sexta posición mentalmente les puede tocar mucho”, avisó, dejando un mensaje casi de urgencia. Por eso cree que Manolo González debe plantearlo “como un partido a vida o muerte”. La lectura es sencilla: “Si lo ganas, ha sido un bache. Si lo pierdes, es una estocada gorda”.

No hubo soluciones mágicas ni discursos motivacionales forzados. Héctor cerró su intervención como empezó: sincero, tocado, pero todavía aquí. “No sé ni qué decir porque ya fue bastante duro lo de ayer”, dijo antes de despedirse. Y quizá esa sea la frase que mejor resume la sensación del espanyolismo hoy: no hay respuestas claras, solo la necesidad de aguantar y ver qué pasa el sábado.