El técnico del Espanyol Manolo González, reiterando el mismo mensaje que había enviado claramente al largo de la semana en diferentes entrevistas, volvió a pedir al club la llegada de fichajes una vez finalizado el primer partido de la pretemporada ante el Girona FC. El caurelao, pese a acabar bastante satisfecho por el rendimiento de sus hombres ante un rival que lleva más semanas de trabajo y que había disputado dos amistosos anteriormente y dejar clara la intención de mantener una línea continuista en la idea de juego respecto a la del pasado curso en LaLiga Hypermotion, está siendo muy claro en su reclamación: se necesita una plantilla amplía para afrontar la vuelta a la Primera división, con perfiles diversos y con las posiciones dobladas no sólo para afrontar los partidos, sino para tener en el banquillo soluciones de cara a las segundas partes. Sus peticiones ya las dejó claras en anteriores comparecencias en los medios: dos delanteros, dos hombres creativos, un medio y un central. Además de un refuerzo que venga a suplir la marcha de Víctor Ruiz en el eje de la defensa, las tres peticiones para en centro del campo son un medio que ejerza un papel similar al de Keidi Bare, fichado por el Real Zaragoza, mientras que las otras dos piezas bien podrían ser hombres que se desenvuelvan por dentro como extremos. Arriba, la tarea es traer dos piezas, el recambio para Martin Braithwaite y sus 22 goles, algo que parece quimérico dada la economía del club, y otro atacante de un perfil diferente, un hombre joven que sume en ataque.

El director deportivo del Espanyol Fran Garagarza tiene ante si un verdadero reto, satisfacer las demandas de Manolo González acudiendo a un mercado altamente competido con los bolsillos casi vacíos. Es innegable que el Espanyol necesita reforzarse considerablemente para afrontar con garantías su regreso a la Primera división, tal y como ya viene avisando el de Folgoso: pese a que se viene de una buena dinámica en Segunda división, con lo que hay no es suficiente para las exigencias de la máxima categoría. Una de las misiones más complicadas de Garagarza está, no es ningún misterio, en la delantera: ante el Girona se vio lo que puede ser el Espanyol sin Martin Braithwaite y sin el que fue el otro gran referente ofensivo el pasado curso, Javi Puado, ausente ante el conjunto rojiblanco por unas molestias en la rodilla. Con Pere Milla reasignado a otras labores en las que dio un alto rendimiento el pasado curso, no hay más futbolistas en la plantilla que puedan ejercer el papel de ‘9’, de delantero referencia, y con lo que ofrece el filial, Omar Sadik, Gastón Valles y Max Svensson, y más teniendo en cuenta que varios si no todos pueden marchar cedidos este verano -pese a lo que se ha publicado, para nada está claro que el punta repescado de Osasuna vaya a quedarse-, queda claro que no hay suficiente. Sin embargo, el gol se paga y muy caro y los recursos económicos como se sabe son muy limitados, siendo además los delanteros con olfato las piezas más codiciadas en estas ventanas de fichajes. Todo un reto pues para Garagarza hacer los movimientos precisos para satisfacer las necesidades de Manolo González, y además sin margen de error, ya que difícilmente se entendería un nuevos fiasco del ejecutivo vasco tras dos actuaciones en el mercado sinceramente decepcionantes a nivel de incorporaciones.







