La situación del Espanyol de Manolo González volvió a ser protagonista en La Grada Ràdio. Tras el a todas luces decepcionante empate ante el Oviedo, hora toca pensar ya en lo que viene, empezando por la visita a Mallorca. El punto en el RCDE Stadium ha dejado esa sensación rara que se ha instalado en el entorno perico: se compite más, el equipo aprieta… pero el triunfo no termina de aparecer.
Es inevitable lamentarse por haber dejado escapar otra ocasión clara para romper la mala dinámica. El rival del pasado lunes era el colista, el partido era en casa y el Espanyol volvió a quedarse a medias. El debate giró mucho alrededor de esa idea. Pese a esos brotes verdes que el entrenador cree vislumbrar tras los dos empates ante Elche y Oviedo las victorias siguen sin llegar. Y cuando llevas tantos partidos sin ganar, el discurso se vuelve complicado de sostener.
El dato es duro de mirar: el Espanyol sigue sin ganar en todo 2026. Y eso, aunque el equipo haya tenido fases buenas del partido, pesa muchísimo en la lectura final. La sensación que se repitió en el programa fue bastante clara: el equipo generó, empujó y dominó muchos momentos del encuentro… pero volvió a tropezar en el mismo sitio.
El mensaje de Manolo González: “Nos hemos quitado ya la mierda de la cabeza”
Una de las frases que más dio que hablar en el programa fue la que dejó Manolo González tras el partido. El técnico perico quiso ver un paso adelante en el comportamiento del equipo y lo resumió con una expresión muy suya: “Nos hemos quitado ya la mierda de la cabeza”. La frase llamó la atención, claro. Porque el resultado no acompañaba.

El Espanyol había disparado 28 veces, había llevado el peso del partido durante muchos minutos y aun así se fue del RCDE Stadium con un empate. Pero el entrenador quiso agarrarse a otra lectura. A la sensación de que el equipo ha vuelto a competir, que vuelve a tener tensión, energía y ganas de ir a por el rival. Ese fue uno de los temas centrales del programa: si realmente se está viendo ese cambio o si, con la racha actual, cuesta creer que el equipo haya dado ese paso adelante.
De la primera vuelta brillante al momento actual
Durante el análisis también apareció inevitablemente la comparación con la primera vuelta. Aquel Espanyol que alcanzó los 34 puntos transmitía seguridad, intensidad y mucha claridad con balón. La tertulia recordó que ese equipo presionaba bien, ganaba duelos y defendía con más orden. Ahora, en cambio, hay un problema que se repite demasiado: los errores atrás.

El partido ante el Oviedo volvió a mostrar ese patrón. Un fallo defensivo en cadena permitió el gol de Alberto Reina en prácticamente la única llegada seria del rival durante muchos minutos. Y eso es lo que está haciendo que los partidos se compliquen. El Espanyol genera mucho más que el rival… pero encaja demasiado fácil.
La otra frase que explica el momento del equipo
En el programa también se recordó otra declaración muy comentada de Manolo González, pronunciada hace semanas tras la derrota ante el Alavés. Aquel día el técnico dejó una reflexión muy directa sobre las expectativas que rodeaban al equipo: “Con tanta polla (sic.) de Europa y tanta puta mierda (sic.) de Europa, a ver si nos estamos equivocando nosotros, que es lo más grave”. Esa frase volvió al debate porque conecta bastante bien con el momento actual. El Espanyol pasó en pocos meses de mirar hacia arriba a intentar frenar una mala dinámica que se ha alargado demasiado. En la tertulia se comentó que quizás ese exceso de expectativas pudo influir en el estado mental del equipo. Y precisamente ahí encaja la frase reciente de Manolo sobre “quitarse la mierda de la cabeza”.
El problema que sigue frenando al Espanyol
Otro de los puntos que se comentaron durante el programa tiene que ver con los goles encajados. El equipo no suele ser superado con claridad por el rival. El problema llega en momentos muy concretos. Pequeños errores, pérdidas mal gestionadas o desajustes en defensa que terminan costando un gol. El propio Carlos Romero lo explicó después del partido en zona mixta con una frase bastante sencilla: “Tenemos que tratar de cerrar la meta; sin el gol, el juego habría sido mucho más tranquilo”. Es una idea bastante clara. Si el Espanyol deja de conceder tan fácil, los partidos se pondrán mucho más de cara.
Mallorca aparece ya como un partido clave
Con todo esto encima de la mesa, toca mirar al próximo partido. El Espanyol visita Son Moix y la sensación general es que el equipo necesita una victoria cuanto antes. No solo por los puntos. También por lo que supondría a nivel anímico. Porque cuando una racha se alarga tanto, cada partido pesa un poco más. Los más optimistas, los que quieren ver esos botes verdes, considean que si el Espanyol compite como ante el Oviedo pero corrige esos errores atrás, el triunfo debería llegar. La conclusión es bastante clara. El Espanyol sigue buscando la victoria que rompa el bloqueo. El juego empieza a parecerse otra vez al de la primera vuelta… ahora falta que el marcador también lo refleje.
El precedente que invita a creer: la última vez que el Espanyol fue a Europa también hubo una racha similar
Seguramente solo los más optimistas del espanyolismo siguen pensando en Europa, sobre todo después de que el equipo encadene diez partidos sin ganar y haya visto desaparecer el colchón que tenía sobre la zona europea. Aun así, hay un dato curioso al que algunos se agarran: la última vez que el Espanyol se clasificó para Europa, en la temporada 2018-19 con Rubi, también pasó por una racha muy parecida. Aquel equipo llegó a sumar solo tres puntos en once jornadas, una victoria y diez derrotas entre noviembre y febrero. Parecía que todo se caía… y luego ocurrió lo contrario. Tras superar ese bache, el Espanyol solo perdió dos de los 17 partidos restantes y terminó sellando su regreso a Europa con 53 puntos. Hoy el contexto es distinto y el objetivo parece más lejano, pero el precedente existe. Y por eso hay quien todavía mira la clasificación y piensa que, si el equipo corta la mala dinámica, la historia podría volver a repetirse.

El Espanyol, décimo equipo de LaLiga en el siglo XXI según el gráfico de Ciberché
La cuenta especializada Ciberché ha publicado un gráfico dinámico bastante curioso en el que se puede seguir la evolución de la puntuación acumulada de todos los equipos de Primera División en lo que llevamos de siglo XXI. El gráfico permite ver cómo han ido cambiando las posiciones con el paso de las temporadas y deja una fotografía interesante del peso histórico reciente de cada club. En ese ranking, el Espanyol aparece actualmente en la décima posición, por detrás de Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid, Valencia, Sevilla, Villarreal, Athletic Club, Real Sociedad y Betis, y por delante de equipos como Osasuna, Celta, Getafe, Mallorca o Deportivo. El dato también deja un matiz que explica bien algunos cambios de ciclo: el RCDE ha perdido cuatro posiciones en lo que llevamos de siglo, ya que el Espanyol arrancó los años 2000 situado en la sexta plaza del ranking y con el paso del tiempo ha ido cayendo hasta ese décimo lugar actual dentro de la clasificación histórica de puntos en LaLiga desde el año 2000.
Puntuaciones totales de los equipos de la Liga en Primera División a lo largo de las temporadas en el Siglo XXI pic.twitter.com/Mlao9ikPO7
— 𝗖𝗶𝗯𝗲𝗿𝗰𝗵𝗲 (@ciberchenet) March 10, 2026
Como ha comentado Via, el reto de Alan Pace es devolver al Espanyol a ese top-6 que se ha perdido estos años, aunque seguimos sin saber cómo pretende hacerlo.

El mapa de calor de Terrats revela dónde rinde mejor en el Espanyol
Nuestro compañero Àlex Cobas ha puesto sobre la mesa un dato bastante interesante a partir de varios mapas de calor de Ramon Terrats, centrados en aquellos partidos en los que el centrocampista ha sido titular con el Espanyol. La lectura deja una conclusión bastante clara: cuando Terrats ocupa su posición natural de mediapunta es cuando más cómodo se le ve… y cuando más brilla. Ante el Oviedo se vio muy bien. Jugó realmente en esa zona que le corresponde y el rendimiento fue notable. En cambio, en otros partidos su posición fue cambiando bastante. Frente al Atlético actuó teóricamente como mediapunta, lo que apunta a que esa era la idea inicial de Manolo González. Ante el Sevilla, en cambio, su mapa de calor lo situaba más cerca del extremo izquierdo, una zona en la que también apareció ante el Celta. En Valencia partió también desde ese costado izquierdo, aunque durante algunos momentos se fue moviendo hacia el centro-derecha. Contra el Alavés apenas tuvo contacto con el balón, pero sus intervenciones también se concentraron sobre todo en la izquierda. El partido ante el Oviedo volvió a cambiar la foto: Terrats regresó con claridad a la mediapunta, moviéndose en zonas muy parecidas a las que le hicieron destacar en la segunda vuelta cuando jugaba en Getafe. Y hay un detalle que aparece de forma bastante constante en los gráficos: en el Espanyol el mediapunta tiende a orientarse hacia la derecha, y es precisamente ahí donde Terrats parece encontrar su mejor versión.
Marta Mendoza, clara y directa: “Estoy cabreada porque no me gusta lo que veo”
La sección “La opinión del día” dejó uno de esos momentos que retratan bastante bien el estado de ánimo del espanyolismo. Marta Mendoza habla claro, sin adornos y con un tono directo después del empate ante el Oviedo, con el mal sabor todavía reciente. Y desde el primer segundo dejó claro por dónde iba su reflexión. “No, no creo que el equipo esté saliendo de la mala dinámica, porque llevamos 10 partidos sin ganar, por lo tanto, es igual.” Una frase que ya marca el punto de partida. Para Marta, ponerse ahora a buscar brotes verdes en el juego es casi engañarse. Lo dice incluso con cierto punto de ironía: “Si queremos hacernos trampas al solitario, pues lo podemos hacer y podemos hablar de aspectos que se pueden salvar del juego.” Pero el dato pesa demasiado: diez partidos sin ganar. Y eso cambia completamente la lectura del momento. “Pero es que a estas alturas, después de 10 puñeteros partidos sin ganar y en un punto del calendario, creo que óptimo y clave, me explota la cabeza.”

La sensación se mezcla con ese contraste raro que vive el Espanyol esta temporada: una primera vuelta brillante y ahora un equipo que parece otro. “Yo no estaba preocupada, y teniendo en cuenta el botín de puntos que tenemos gracias a una magnífica primera vuelta, bueno, es muy Espanyol, es muy RCDE.” Y entonces suelta una de esas frases que resumen perfectamente el estado emocional de muchos pericos: “Es una absoluta locura lo que vimos en la primera vuelta y estar en este punto de ahora de decir por favor, que se termine ya la temporada, porque estos 11 partidos que quedan serán peor que un puñetero parto.”
El partido del Oviedo, la oportunidad que se escapó
Para Marta, el análisis del partido ante el Oviedo es bastante simple. Había que ganar. No había más vueltas. “Este partido ante el Oviedo se había de ganar. Es así, nos guste o no nos guste.” El problema es que ya se venía de otra oportunidad perdida en Elche y esta vuelve a escaparse. “Hemos dejado pasar esta oportunidad del Elche, la del Oviedo.” Es verdad que durante algunos momentos del partido vio algo que le gustó. Lo reconoce. “Me sabe mal, y sí que por momentos, en la primera parte, vi algo…” Pero enseguida aterriza la idea que lo tapa todo: “Cualquier argumento positivo que podamos tener queda invalidado en el hecho de que no se ha conseguido la victoria.” Esa sensación de trabajo incompleto es la que le pesa más que cualquier detalle táctico o momento puntual del partido. “No se hace el trabajo.”
“Quitarme la mierda de encima era ganar este partido”
En su intervención también aparece el comentario de Manolo González tras el encuentro, cuando habló de quitarse presión mental. Marta escucha esa idea… pero no la compra del todo. “Yo cuando Manolo dice que se han quitado la mierda de la cabeza, perdón, pero si la mierda…” y ahí frena un segundo para matizar, aunque el mensaje queda bastante claro. “No quiero decir que la tenemos hasta el cuello, porque la situación es la que es, pero a nivel de puntos nos iremos salvando.” El problema para ella está en otra parte, en lo que transmite el equipo. “Para mí, quitarme la mierda de encima era ganar este partido y no se hace.” Y lo resume en una frase muy directa: “Eso es lo que queda, por encima de todo, que no se hace el trabajo.”
El debate del fondo de armario
El comentario también se mete de lleno en uno de los debates más repetidos esta temporada: la plantilla. Cuando recuerda el momento en el que Terrats ya no podía más, Edu Expósito estaba fuera y Pol Lozano tenía que salir, aparece la pregunta inevitable. “Que tengas que poner a Calero en el centro del campo.” A partir de ahí, Marta tira de sarcasmo al recordar el discurso que se escuchó meses atrás. “¿Qué decía la deportiva? De la ropa de armario, del fondo de armario, toda la historia. Va, no jodamos, no jodamos.” La comparación con otros equipos tampoco ayuda a suavizar el diagnóstico. “Todo el mundo aquí, hasta el más tonto, se ha reforzado y ha hecho su trabajo y nosotros pues nada.” La frase que deja caer después es dura. Muy dura. “Una negligencia como una catedral, una vez más y con la nueva propiedad.” Y lo remata con resignación, como quien ya ha visto esta película otras veces. “Hay cosas que lamentablemente nunca cambian.”
Mallorca, ya sin margen
El final de su intervención mira directamente al siguiente partido. El Espanyol visita Son Moix y para Marta el mensaje no admite interpretación. “Por lo tanto, Mallorca sí o sí.” Recuerda que quedan dos partidos antes del parón y que el ambiente puede calentarse mucho si no llega una reacción rápida. “Estamos a dos partidos del parón y si no queremos que genere ya un incendio, de verdad…” La única manera de empezar a cambiar la dinámica es muy simple de explicar. “A ver si somos capaces de que éste sí sea el punto de inflexión, pero éste será sólo, evidentemente, ganar.” Y lo deja clarísimo: “No vale otro resultado que no sea ganar.” La despedida también explica bastante bien cómo está viviendo este momento del equipo. “No me gusta el mood, lo siento.” Y antes de cerrar, una frase que sonó casi como un suspiro en antena: “Estoy cabreada, estoy cabreada porque no me gusta lo que veo.”







