OPINIÓN | El partido que nunca vimos: la contracrónica de Juan José Caseiro del Espanyol – Ipswich Town

3 de octubre de 2026
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Juan José Caseiro pone el foco en el lado más extraño del amistoso que el Espanyol disputó ante el Ipswich Town: un partido a puerta cerrada, sin imágenes, sin público y con la información llegando con cuentagotas. Más que el 0-1, su contracrónica se fija en esa sensación de haber jugado un encuentro que casi nadie pudo ver ni seguir, convertido en una especie de partido fantasma del que sólo han ido apareciendo algunos detalles con el paso de las horas.

El partido que nunca vimos

Aunque nos suene a otro tiempo, la clandestinidad sigue siendo una forma de vida. Quizá aún hay gente que se reúna en sótanos o que esconda papeles que contengan informaciones. Se trata de disimular que no ha ocurrido nada. En ese ambiente, el viernes se jugó un Espanyol – Ipswich Town.

Fue a puertas y ventanas cerradas, con las persianas bajadas y sin información. Ni público, ni televisión, ni redes sociales, ni alineaciones oficiales. Ni tan siquiera hubo goleador, aunque hoy sabemos que nos marcamos en propia puerta: buscaremos al culpable. Lo que sí hubo es partido y resultado: 0-1. Será por eso que no nos han informado.

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Lo extraordinario no es que perdamos, es que no nos dejaron saber más de lo que imaginamos. Quizá tuvimos ocasiones, es probable que algún balón fuese al palo, podría ser que el entrenador hiciese cambios, seguramente ambos equipos usaron jugadores de su filial y hasta diría que algo interesante pudo suceder, pero se quedará en ese limbo al que no podemos llegar.

Espero que ese entrenamiento, ensayo, banco de pruebas o como quiera que se llame un partido contra un equipo Premier del que no tenemos información, haya servido para sacar conclusiones. Pero conclusiones interesantes, de las que dan un giro de 180 grados a una dinámica preocupante. Que el parón de selecciones a algunos les sirve de camuflaje y al aficionado perico de prolongación de su angustia.

Parece que debutó Gorosabel pero no Puado. Jugó Fortuño para abrir debate y no sabemos si el verbo de moda se llevó a cabo: competir. Nos quedamos sin saber que pasó. Una estrategia fascinante, pensará alguno. 0-1. Seguimos siendo reconocibles y pioneros en una nueva modalidad de sufrimiento: perder sin haber tenido la oportunidad de verlo. En el partido que nunca vimos, el gol en propia puerta fue el único capaz de salir de la clandestinidad.

Juan José Caseiro