Con la próxima marcha de Joselu al Real Madrid, que será oficial este lunes, el Espanyol confirmará dos cosas: que es un club especialista en encontrar talento para su delantera, y que en cambio es absolutamente incapaz de retenerlo y disfrutarlo durante años bien sea por motivos económicos o deportivos. Los casos de Borja Iglesias, Raúl de Tomás y el mismo Joselu son bien ejemplificantes de ello, pero yendo incluso más allá hay casos como los de Sergio García y sobre todo Gerard Moreno que confirman esta aseveración.
En el año 2015 el Espanyol se quedaba sin Sergio García, su estrella, su capitán y el delantero referencia que hacía jugar al equipo de tres cuartos de campo hacia delante, además el mejor definidor en el último curso donde firmó 15 redes (14 en la Liga; otra en la Copa). Con 32 años, firmaba por dos temporadas más una opcional con el Al-Ryyan de Qatar, en la que el entonces director deportivo Òscar Perarnau definió como “una baja realmente importante”. Pese a que se trató de convencer al futbolista de lo contrario, de explicarle que era una piedra angular en el proyecto no fue posible porque “seguramente porque no podíamos competir en lo económico”. En el Espanyol ya era el futbolista mejor pagado –su salario estaba en torno a 1,7 millones- y en el Al-Ryyan pasaba a percibir alrededor de los 2,5 millones. Todo ello, después de unos meses en que ante propuestas millonarias de la China pronunció el famoso, “yo soy el capitán y el capitán se queda, no abandona del barco”.
Quien llegó para cubrir su baja ese mismo año fue Gerard Moreno. Un fichaje del mismo Óscar Perarnau a cambio de 1,5 millones de euros que se pagaron al Villarreal por el 50% de su pase. Marcó 39 goles en 118 encuentros y se convirtió en un verdadero ídolo para la afición, pero pese a que el club tenía la posibilidad de adquirir una parte superior de su propiedad los problemas económicos lo hicieron inviable. Se fue por 20 millones, algo que el entonces responsable del club Roger Guasch, que no le permitió tan siquiera despedirse como merecía, consideró un negocio redondo; tal vez lo fuera en lo monetario, pero supuso un golpe emocional y en la autoestima para el espanyolismo del cual ni pasados los años ha conseguido recuperarse.
La siguiente apuesta para el ‘9’ fue la de Borja Iglesias, que pasó de ser muy discutida por un entorno que no entendía como un jugador que no había pasado de destacar en Segunda y que tan sólo había jugado 33 minutos en la máxima categoría podía ser la estrella sobre la que pivotase el proyecto a ser un auténtico héroe. El Panda firmó 23 goles en poco más de una temporada y fue uno de los grandes responsables de la clasificación para Europa, pero el idilio con el españolismo se rompió en un verano en el que puso pie en pared hasta conseguir su marcha al Betis, acompañando a Rubi. “Marchar en el Betis ha supuesto un salto económico, deportivo y profesional, a pesar de que estoy muy agradecido en el Espanyol por la apuesta que hizo para mí, disfruté mucho”, dijo el Panda tras conseguir un objetivo en el cual ya pensaban sus representantes al fichar un año antes, al fijar una cláusula de rescisión relativamente asequible.
El lugar que había dejado vacante Borja Iglesias en el corazón de los pericos pasó a ocuparlo Raúl de Tomás. Relacionado durante años con el Espanyol sin poderse llegar a materializar su fichaje, la pésima situación del equipo empujó a Chen Yansheng a poner sobre la mesa los millones necesarios para rescatarlo del Benfica, donde tenía un rol marginal. Tan buen jugador como complicado en su faceta personal, en dos años y medio anotó 45 goles, y cuando parecía que se encontraba cómodo y asentado en Barcelona la llegada de Diego Martínez al banquillo supuso la ruptura con la entidad. Forzó hasta el extremo para poder marchar al Rayo Vallecano, algo que llegó fuera de plazo afectando de manera decisiva a un mercado el blanquiazul donde hay que encontrar la génesis de por qué no se construyó el tan cacareado gran proyecto de Diego Catoira. Su despedida en redes dejaba claro que el divorcio con el ya exdirector deportivo y con el técnico fue traumático: “Me da pena ver la despedida que dais a un jugador que ha hecho historia en este club. Se quiere esconder la mala gestión de los incompetentes de este gran club a las oficinas”.
La elección para suplirlo, la de Joselu Mato, fue en cualquier caso acertada por parte del Espanyol. El jugador nacido en Alemania venia de bajar con el Alavés a pesar de haber anotado 14 goles, y desde el principio conectó con la grada a base de un fútbol muy efectivo. El idilio empezó a romperse con la marcha de Diego Martínez, un técnico con el que se sentía muy cómodo, y es que a partir de ahí comenzaron a sucederse declaraciones intempestivas como las que precedieron a un derbi que se presentaba como clave; además, muchos percibieron en él una bajada de rendimiento a partir de conseguir ser citado por primera vez para la selección española. Desde hace semanas tiene apalabrada su marcha al Real Madrid, algo que tampoco ha escondido en sus comparecencias ante la prensa, desatando la reacción negativa de un aficionado perico que se siente lógicamente menospreciado. Y es que tras su marcha toca nuevamente buscar un referente ofensivo en un verano en el que no se puede fallar con la planificación, ya que espera un curso especialmente exigente en una Segunda división que será muy dura.






