El programa de hoy de La Grada Ràdio ha arrancado con una sensación que ya no se puede esconder: tras perder este sábado ante el Getafe, el Espanyol lleva 12 jornadas sin ganar y eso ya no es una mala racha, es algo más serio. Se ha repasado el contexto con bastante crudeza, porque los números no engañan: cuatro empates, ocho derrotas y un 2026 en blanco. Una dinámica que recuerda a momentos muy delicados del pasado, como aquella etapa de la 2008-09, cuando el equipo tuvo que remar contra todo para salvarse. Y claro, eso ya genera ese runrún que empieza a notarse en la calle.
El arbitraje vuelve a golpear al Espanyol: penalti no pitado y dos goles anulados que desatan la indignación
El partido ante los de Bordalás no puede explicarse si hablar, una vez más, del arbitraje. El Espanyol volvió a sentirse castigado por decisiones arbitrales que marcaron el choque desde el inicio, en una primera media hora en la que se acumuló todo: un posible penalti por mano que no se señaló, dos goles anulados por acciones milimétricas y una sensación creciente de incredulidad en el RCDE Stadium. La acción de Diego Rico, revisada en el VAR, terminó con la decisión de no sancionar la mano, encendiendo a una grada que ya venía caliente de semanas anteriores. Poco después, el tanto de Ngonge fue invalidado por un supuesto fuera de juego mínimo de Dolan, y más tarde otro gol, esta vez de Terrats, también quedó sin efecto tras otra revisión. Tres decisiones seguidas que dejaron al equipo tocado y al entorno completamente desquiciado, en un contexto en el que el Espanyol siente que, jornada tras jornada, la moneda siempre cae del mismo lado.
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— LA GRADA (@lagradaonline) March 23, 2026
Francesc Via mostró su preocupación por la respuesta institucional del club ante una situación que se viene arrastrando desde hace semanas. En el programa lamentó que el Espanyol haya limitado su reacción a una carta enviada la pasada semana cuyo contenido ni siquiera se ha hecho público, y que, además, ya se está viendo sobre el campo que no ha tenido ningún efecto. La sensación que transmitió es clara: el equipo sigue siendo perjudicado y el club no está logrando hacerse respetar, algo que, en su opinión, empieza a pesar tanto como los propios errores deportivos.
A nueve puntos del descenso… pero con el calendario apretando
Con todo, el Espanyol se sitúa undécimo con 37 puntos, con un margen de nueve sobre el descenso, pero ya nadie lo ve igual que hace unas semanas. Antes era una distancia cómoda, ahora empieza a mirarse de reojo. Y más con lo que viene después del parón: Betis, Barça y Rayo fuera de casa. Tres salidas seguidas que meten respeto solo de pensarlo.
La situación es preocupante no porque el equipo esté en descenso, sino porque la dinámica no cambia y el calendario no ayuda.
El debate sobre Manolo: críticas fuera, calma dentro
También ha salido el tema del banquillo, como era de esperar. Parte de la afición empieza a mirar a Manolo González como posible solución… o problema. Pero dentro del club, el mensaje es otro. La confianza en el técnico sigue intacta, algo que se ha reforzado tras ese encuentro con Alan Pace en la Dani Jarque.
Se ha explicado bien en antena: no fue una reunión de crisis, sino un cruce natural tras el entrenamiento. Nada de ultimátums, sino confianza en que los resultados llegarán más pronto que tarde.

Precisamente Francesc Via también puso el foco en la situación de la propiedad, mostrando una preocupación bastante clara por lo que considera una falta de reacción. En el programa dejó caer que la directiva, con la nueva propiedad al frente, sigue funcionando en “modo piloto automático” en un momento en el que el club necesitaría justo lo contrario. Y todo esto, mientras el crédito de Alan Pace y su entorno no deja de caer entre la afición, que empieza a mirar con más dudas que certezas a quienes deben tomar decisiones en un tramo clave de la temporada. Y de fondo, el gran problema: la planificación deportiva fruto de una situación que se arrastra los últimos meses sin que se le haya puesto remedio.
Francesc Via defiende la continuidad de Manolo González
El parón como salvavidas mental
En definitiva, con esta situación el equipo debe afrontar el parón. Parece evidente que el equipo necesita parar. Respirar. Resetear.
El propio Manolo lo dejó claro en sala de prensa: “Seguramente el parón nos irá bien para coger fuerza, tranquilizarnos y analizar todo bien. No todo es malo. En los últimos cuatro partidos fuimos mejores que el rival”. Y es que esa es la contradicción constante: el Espanyol compite, genera, incluso es mejor en muchos tramos… pero no gana.
El vestuario también lo tiene claro: hace falta un clic
Desde dentro, el mensaje va en la misma línea. En el programa se han repasado las palabras de los jugadores, que reflejan bastante bien el momento. Carlos Romero lo decía sin rodeos: “La puntuación de la segunda vuelta es horrible. Esta semana de parón nos va a venir bien. Tenemos que cambiar la dinámica porque este equipo se merece mucho más”.
Otra forma de decir lo mismo: el equipo necesita un clic mental.
Nueve partidos para cerrar el curso sin sustos
La recta final también ha tenido su espacio. Nueve jornadas por delante. Ese es el escenario. El objetivo, ahora sí, vuelve a ser claro: asegurar la permanencia cuanto antes. Lejos queda ya aquel discurso de mirar hacia Europa. Hace tres meses se hablaba de hasta dónde podía llegar el equipo… ahora se mira cuántos puntos hacen falta para no sufrir.
Más allá de la lógica preocupación por esta situación el Espanyol no está muerto, pero tampoco encuentra la manera de levantarse. Compite, sí. Genera, también. Pero no gana. Y en el fútbol, eso lo cambia todo.
El parón aparece como una especie de pausa necesaria. Un punto y aparte. Ahora queda ver si, cuando vuelva la pelota a rodar en La Cartuja frente al Betis, el equipo sigue en este bucle… o por fin encuentra la salida.
Carlos Mira, un rayo de luz en medio de la crisis del Espanyol: su emotiva lucha desde Vall d’Hebron
En medio de tanto ruido, de tanta mala noticia y de esa sensación de que todo se tuerce, aparece un pequeño rayo de luz que lo cambia todo por un momento. El Hospital de la Vall d’Hebron ha compartido un vídeo en redes sociales en el que se ve la lucha de Carlos Mira contra la enfermedad, y cuesta no emocionarse al verlo. No es fútbol, pero a la vez lo es todo: es esfuerzo, es resistencia, es no rendirse cuando todo parece cuesta arriba. En un Espanyol que ahora mismo vive entre frustración y dudas, historias así te recolocan, te hacen relativizar y recordar que hay batallas mucho más importantes. Y también te dejan una sensación clara: hay gente que pelea cada día sin excusas, y eso también debería inspirar a los que están sobre el césped.
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Rai Amado pone voz al momento del Espanyol: entre la frustración… y la fe
La intervención de Rai Amado en La opinión del día sirvió para poner contexto y ordenar muchas de las sensaciones que rodean actualmente al Espanyol. Con un tono reflexivo pero directo, analizó el momento del equipo combinando la crítica a factores externos con una mirada detallada al rendimiento sobre el césped. Abrió su análisis con una idea que resume bien el estado anímico del entorno: “Una nueva semana sin ganar, se está haciendo muy complicado, esta segunda vuelta de vivir”, a partir de la cual fue desgranando los distintos elementos que explican la situación actual del conjunto blanquiazul.

El arbitraje, otra vez en el centro de todo
Rai no se escondió. Señaló directamente lo que todo el mundo comenta en voz baja o grita en la grada: “Sí, quiero comenzar este análisis hablando de la actuación arbitral. Una semana más lamentable, una semana más… tristemente ya no me sorprende, ya nadie disimula”. Y lo hizo apoyándose en jugadas concretas, sin quedarse en el típico discurso vacío.
Se detuvo especialmente en las acciones polémicas, con ese punto de incredulidad que ya es rutina: “Pero es muy fuerte que de tres posibles penaltis ninguno nos caiga de cara” o esa reflexión que resume bastante bien el cabreo general: “La jugada del fuera de juego de Dolan me la habrán de explicar realmente, porque, ostras, es que las imágenes son vergonzosas”.
Y ahí está el problema. No es solo perder. Es sentir que todo se junta. “Es muy complicado, con estos arbitrajes, semana a semana, con esta mala dinámica que llevamos, gestionar esta situación”, soltó, dejando claro que lo mental empieza a pesar.
Un centro del campo que invita a creer
En medio del ruido, también hubo espacio para mirar al juego. Rai puso el foco en algo que dejó buenas sensaciones: el medio campo con Urko, Edu Expósito y Ramon Terrats.
“Creo que es una apuesta que el Espanyol tiene que hacer frente a estos nueve partidos”, explicó, sin cerrar la puerta a Pol pero dejando claro por dónde cree que van los tiros. Y sobre todo insistió en una idea que se repitió varias veces: “La conexión Edu-Ramon es algo que tenemos que explotar”.
Lo explicó de forma muy visual, hablando de movimientos, mapas de calor y cómo cada uno ocupa zonas distintas. Urko más fijado, Edu apareciendo por todas partes y Ramon intentando encontrar su sitio ante un rival muy cerrado. No es solo una sensación: hay base para que funcione.
Los errores que siguen penalizando
Luego llegó el momento incómodo, el de mirar hacia dentro. Porque más allá del VAR, hay cosas que el equipo no está haciendo bien.
Rai fue bastante claro con los dos goles encajados: “No puede ser que después de la primera parte que hacemos que nos marquen con esta facilidad estos dos goles”. Y lo explicó jugada a jugada, casi como si estuviera rebobinando el partido: una falta lejana mal defendida, un segundo balón que nadie cierra… detalles que acaban costando partidos.
Ese contraste duele más: competir bien muchos minutos… y que todo se vaya en dos acciones.
Brotes verdes: Rubén y Roberto
Dentro de ese contexto, también dejó un par de nombres propios. “Gran jugada de Rubén, muy bien Roberto”, dijo sobre el gol perico, señalando algo que puede ser clave de aquí al final: sumar gente a la causa.
Destacó especialmente a Rubén por su impacto inmediato: centros, profundidad, capacidad para generar peligro. “Rubén el otro día estuvo muy bien y ojalá se sume a la causa”, apuntó. Porque ahora mismo cualquier pieza que aporte es oro.
Un equipo que, pese a todo, sigue vivo
Y al final, lo importante. Rai cerró con una idea que seguramente resume lo que muchos sienten aunque cueste decirlo en alto: “El Espanyol para mí está vivo”.
Puede sonar raro viendo la racha, pero lo argumentó desde lo que ve en el campo: “Es fuerte pensar que llevamos tantas semanas sin ganar y que el equipo sigue vivo”.
Y ahí aparece el único camino que queda: resetear. “Ahora, parón, a limpiar la cabeza y enfrentar una liga de nueve partidos”, dijo, bajando un poco el ruido y mirando al siguiente paso.
Porque sí, la situación se ha complicado. Pero tampoco es desesperada. Y en medio de todo ese caos, Rai dejó una última frase que se queda dando vueltas: “Tenemos que confiar, no queda otra”.





