En el programa de hoy de La Grada Ràdio se respiraba esa mezcla rara de resignación y preocupación que aparece cuando algo que parecía sólido empieza a tambalearse. El Espanyol ha salido de las plazas europeas después de 128 días y, más que la posición en sí, lo que inquieta es cómo se ha llegado hasta aquí.
Desde aquel 17 de octubre en Oviedo, el equipo vivía entre el quinto y el sexto puesto, mirando más hacia arriba que hacia abajo. Ahora es séptimo. Y no por un accidente aislado, sino por una racha que duele solo de verla escrita: dos puntos de los últimos 24 y ninguna victoria en 2026.
No es solo el Metropolitano: es todo el arranque de año
La derrota ante el Atlético (4-2) fue el detonante visible, pero el debate dejó claro que el problema viene de antes. El equipo compite a ratos, sí, pero se desmorona con demasiada facilidad. Se repite un patrón: empieza bien, se adelanta incluso… y termina encajando varios goles.

Volvió a pasar en Madrid: esa sensación de fragilidad constante que te hace pensar que el partido nunca está bajo control, ni siquiera cuando vas ganando.
El dato que lo resume todo es brutal: 20 goles encajados en ocho jornadas. Más de dos por partido. Con eso es imposible sostener cualquier aspiración europea.
La defensa, el gran agujero negro del equipo
Si hubo consenso fue aquí. El problema principal no está en la falta de gol -el equipo ha marcado- sino en la incapacidad para cerrar partidos. Antes bastaba con un gol para ganar; ahora ni dos sirven.

El contraste con 2025 es enorme. Entonces el Espanyol era un equipo incómodo, sólido, capaz de dejar la portería a cero con frecuencia. Ahora Dmitrovic no ha conseguido ni una en lo que va de año.
Ni cambiar de sistema ha servido. Manolo probó defensa de cinco en el Metropolitano, como ya había probado otras variantes antes. El resultado, el mismo: goles en contra y sensación de vulnerabilidad.
Manolo mueve todo… pero no da con la tecla
Otra idea muy repetida fue que no se puede acusar a Manolo González de inmovilismo. Ha cambiado sistemas, alineaciones y roles. Hasta 19 jugadores distintos han sido titulares en este tramo. Eso no es continuidad precisamente.

Pero tanta búsqueda también transmite otra cosa: que nadie termina de asentarse. El equipo parece siempre en pruebas, como si cada partido fuera un experimento urgente. Cuando un equipo no tiene once reconocible, la confianza colectiva también se resiente.
Europa se escapa… y ahora miran por detrás
La caída al séptimo puesto no solo significa perder la zona europea. También abre la puerta a los perseguidores. Athletic, Osasuna, Real Sociedad… todos cada vez más cerca. El colchón de finales de 2025 ha desaparecido como si nunca hubiera existido.

Y mientras tanto, el Betis se ha marchado. Ya no es un rival directo inmediato, sino uno que empieza a quedar lejos.
Elche, más que un partido: un punto de inflexión
Ahora toca mirar al calendario. Próxima parada: Martínez Valero. Un rival, el Elche de Eder Sarabia, también tocado, con mala racha y presión propia. Traducido al lenguaje futbolero: partido incómodo, peligroso y muy emocional.

La sensación compartida es clara. No hace falta hablar de finales en febrero, pero sí de momentos que marcan el rumbo. Ganar devolvería aire. No hacerlo alargaría la caída. Y al final todo se resume en algo muy simple, casi infantil por lo obvio: el Espanyol necesita una victoria. No para soñar con Europa. Para volver a sentirse equipo.
Francesc Via pide calma y sitúa el futuro del Espanyol en marzo: “El catastrofismo por la permanencia es ridículo”
Francesc Via puso hoy sobre la mesa una idea que muchos pericos sienten pero pocos verbalizan con tanta claridad: no hay que perder la perspectiva. En su primera intervención en La Grada Ràdio lanzó un mensaje directo contra el ambiente de pánico que empieza a respirarse tras la mala racha. Alertó de que hablar de descenso con los puntos actuales “es ridículo”, porque el equipo sigue teniendo un colchón importante respecto a la zona roja.
Eso sí, no vendió optimismo barato. Para él, la temporada se decide en las próximas semanas. No en mayo, no en la última jornada. En marzo.
El mes que lo puede cambiar todo
Via dibujó un escenario muy concreto, casi matemático. El Espanyol no está ahora mismo ni en lucha por salvarse ni en condiciones reales de pelear por Europa. Está en tierra de nadie… y ahí es donde se decide todo.
Si el equipo suma seis puntos, el final de temporada será tranquilo, sin angustias. Si suma más, el sueño europeo aún podría seguir vivo. Y si no llega a esa cifra, tocará sufrir hasta el último día. Lo dijo sin rodeos, con esa crudeza que a veces duele pero aclara: por debajo de seis puntos el equipo “arrastrará el culo” hasta el final del curso.
Europa, ahora mismo, un sueño demasiado lejano
También dejó caer algo que en Navidad parecía impensable: vender la idea de Europa hoy suena a fantasía. No imposible, pero sí fuera de foco. La racha ha cambiado el estado de ánimo colectivo y ahora la prioridad es recuperar estabilidad, no mirar la tabla con ilusión.
No es renunciar a nada. Es entender el momento. Y, sobre todo, no autoengañarse.
Aviso a Alan Pace: hay que arreglar la situación de la dirección deportiva
Via también dedicó un tramo importante a mirar hacia arriba, hacia los despachos. Su diagnóstico fue claro: el gran problema del Espanyol ahora mismo es deportivo, y eso arrastra todo lo demás. Un mercado de invierno pobre, decisiones pendientes y varios casos contractuales que pueden complicarse si no se actúa ya.

Enumeró varios ejemplos que dibujan un escenario inquietante. Hablando de esa defensa tan cuestionada ahora mismo, Calero podría no renovar si nada cambia; Cabrera lo hará solo si el equipo sigue en Primera; Carlos Romero, en un momento de rendimiento muy bajo, regresará al Villarreal; y Omar El Hilali, que pronto entrará en su último año de contrato, sigue sin noticias sobre su futuro.
La urgencia de una dirección deportiva fuerte
El mensaje final fue casi un consejo directo a Alan Pace: es momento de “poner hilo en la aguja”. El club necesita una dirección deportiva plenamente operativa, capaz de tomar decisiones importantes antes de que sea tarde. Porque el fútbol no espera.
La sensación que dejó Via es sencilla pero contundente: el Espanyol está en un punto donde la inacción puede convertir un problema controlable en uno serio.
RDT vuelve a sonar… y en La Grada Ràdio piden cerrar definitivamente ese capítulo
El nombre de Raúl de Tomás volvió a colarse en el programa de hoy a raíz de que las últimas semanas se reactivaron los rumores sobre un posible regreso al Espanyol, un tema que aparece cada cierto tiempo y que siempre genera debate entre la afición. Vicente Moreno, el último técnico que lo ha dirigido, fue muy claro al explicar en Radio MARCA la situación actual del delantero, dejando entrever que el contexto del futbolista ya no tiene nada que ver con el que se vio en aquel Espanyol que lideró sobre el césped.
Ver esta publicación en Instagram
La conclusión es clara: lo que se dijo debería servir para pasar página de una vez y dejar de alimentar una vuelta que no es realista. Nadie pone en duda la importancia de RDT en aquellos años, pero vivir pendiente de su nombre no ayuda a construir el presente ni el futuro del equipo. En resumen, más que un reproche, sonó a consejo colectivo: agradecer lo que fue… y mirar hacia delante.
Rai Amado pone lupa al desastre del Metropolitano: “Es muy difícil si se ponen 4-1 tan fácil”
La derrota del sábado sigue dando vueltas en la cabeza del espanyolismo, y también en los análisis de La opinión del día. Rai Amado abrió su intervención con una mezcla de resignación y frustración muy reconocible para cualquiera que viera el partido: “Dura derrota el sábado en el Metropolitano ante el Atlético de Madrid”. Reconoció que el equipo compitió antes del descanso -“sí que es cierto que el equipo llega 1-1 al descanso y compite en la primera parte”- pero dejó claro dónde estuvo el problema real: la salida tras el intermedio. “Si sales así en la segunda parte es muy difícil, y si se ponen 4 a 1 tan fácil, pues aún es más difícil”. Una frase que resume perfectamente esa sensación de partido que se escapa sin que nadie consiga frenarlo.

Un Atlético más profundo y un Espanyol mal colocado
Rai tiró de pizarra y mapas de posiciones para explicar lo que el ojo ya intuía. Señaló cómo el Atlético cargó especialmente por su banda izquierda con Ruggeri y Lookman, mientras el Espanyol aparecía con un dibujo más rígido y con Jofre muy adelantado. También destacó la mayor profundidad de Carlos Romero respecto a Omar, aunque sin demasiado acierto. “Vemos claramente que hay tres centrales y dos pivotes defensivos”, explicó, dejando entrever esa sensación de equipo demasiado hundido, demasiado pendiente de protegerse… y aun así vulnerable.
Los goles, una colección de errores y pasividad
La parte más dura llegó cuando repasó uno a uno los tantos encajados. El primero, un fallo en cadena: error de Kike y mal marcaje posterior de Riedel a Sorloth. El segundo, todavía más inquietante: el Espanyol con casi todo el equipo dentro del área y el Atlético con menos hombres… y aun así gol. “Eso demuestra la pasividad defensiva dentro del área del equipo y la poca contundencia. O sea, preocupante”.
El tercero y el cuarto repitieron el mismo patrón: duelos que parecían controlados, centros que se veían venir y remates sin oposición real. Especialmente llamativa la última jugada, con Sorloth prácticamente como única referencia y varios defensores pericos alrededor sin lograr incomodar. “Con una pasividad increíble”, remató.
Datos que explican la caída: goles encajados sin freno
Más allá de jugadas concretas, Amado aportó cifras que duelen. En la primera vuelta el equipo fue capaz de dejar la portería a cero en varios partidos; en la segunda, ninguno. Todos los encuentros con dos goles encajados o más a excepción del jugado ante el Levante. Ocho a favor en seis partidos no suena mal… hasta que aparece el otro dato: diecisiete en contra. “Esto es preocupante, muy preocupante”. No hace falta adornarlo más.
Lo poco salvable… y lo que no funcionó
Dentro del desastre, también hubo nombres propios que sí dieron la cara: Jofre, Urko y Edu Expósito. En el otro lado, Amado apuntó directamente al sistema de cinco defensas y a la falta de una referencia ofensiva clara. Ni Kike García ni Roberto lograron fijar a la defensa rival ni ofrecer esa salida larga que permitiera respirar.
Mirando al Elche: “Es una final”
El análisis terminó con un mensaje claro y urgente, sin rodeos ni discursos largos. “Pensando en el Elche, tenemos que ir a ganar. Es una final”. Habló de ese tramo clave de calendario donde sumar lo máximo posible puede devolver tranquilidad y, sobre todo, cortar la dinámica. Porque para él la solución es tan simple como difícil: “¿Y cómo se soluciona esto? Pues ganando un partido”.
Una frase que suena casi infantil por lo obvia… pero que, ahora mismo, parece la única salida. Ganar uno. Solo uno. Y empezar a respirar.







