Una semana de alta intensidad para el Espanyol: Copa y derbi en el horizonte

29 de octubre de 2024

El RCD Espanyol se adentra en una semana que se presenta ciertamente intensa, tras un inicio complicado que ha dejado a la afición con bastantes más dudas que certezas. Con el estreno en la Copa del Rey frente al modesto San Tirso y el inminente derbi contra un FC Barcelona que por mucho que nos duela ciertamente asusta dado el estado de forma del eterno rival, el ambiente en el RCDE Stadium es ciertamente de incertidumbre y preocupación. Las sensaciones tras la reciente derrota contra el Sevilla han dejado al entorno alicaído, y pocos son los que otorgan opciones a los blanquiazules en su retorno a su antiguo estadio, el Olímpic de Montjuïc. El Espanyol afrontará el derbi 17º, a sólo un punto del descenso y tres del colista, una delicadísima situación que no da demasiadas esperanzas de poder hacer frente a un FC Barcelona que llega al partido en un momento dulce de juego y también de resultados, ya que en la pasada semana endosó 4 goles tanto a Bayern de Munich como a Real Madrid, dos conjuntos de primerísima línea a nivel continental.

Para comenzar, viaje a Galicia para jugar en Copa ante el San Tirso

El choque copero en Riazor contra el San Tirso se presenta aparentemente según defendían los futbolistas tras la derrota del pasado viernes como una oportunidad para ganar confianza. La Copa del Rey ha sido históricamente un torneo donde el Espanyol ha encontrado alegrías, y un triunfo podría servir para inyectar moral en un grupo que lo necesita urgentemente. Sin embargo, se abre el debate: ¿es el mejor momento para afrontar el torneo copero o es preferible centrarse en LaLiga y en el objetivo primordial de la permanencia?

La afición, en buena parte, parece inclinarse hacia la segunda opción. El derbi que se avecina contra un Barça arrollador, que de la mano del artífice de esta mutación, Hansi Flick, está aplastando a sus rivales con un juego explosivo y tremendamente efectivo, añade más presión al equipo blanquiazul. Con el recuerdo de las últimas confrontaciones entre perico y culés y el contexto actual, pocos apuestan por un resultado positivo para el Espanyol en Montjuïc. Los ecos del descenso en 2020 y la celebración culé en el RCDE Stadium en 2023 resuenan aún en la memoria perica, marcando un doloroso recuerdo que pesa en la mente de los aficionados. En este contexto, el derbi del domingo se presenta como una oportunidad para redimirse, aunque la tarea es, para qué vamos a engañaros, titánica.

Un calendario que juega a favor del Barça

Para más inri, este primer choque entre pericos y culés llega justo en la única semana del año que el Barça tiene sin compromisos oficiales. Mientras, el Espanyol deberá desplazarse a a Galicia para disputar su partido de Copa del Rey ante el San Tirso, apenas 48 horas antes del clásico barcelonés. En lugar de adelantar el partido de Riazor a martes o miércoles, algo factible al haber jugado los nuestros en viernes frente al Sevilla, se le obliga a jugar en jueves complicando la preparación de la semana mientras los culés pueden preparar con total tranquilidad el derbi de Montjuïc.

Manolo González se enfrenta a un reto de grandes proporciones, ya que su equipo llega a esta semana con un bagaje de solo tres puntos de dieciocho posibles en las últimas jornadas. La dolorosa derrota ante el Sevilla (0-2) y la humillante paliza en Bilbao (4-1) han generado un clima de inquietud en el vestuario. «Necesitamos mejorar en ambas áreas, tanto en ataque como en defensa», advertía Brian Oliván tras el último encuentro, consciente de que la dinámica negativa debe ser cortada de raíz.

El compromiso del domingo a las 16:15 horas será un examen para el equipo, pero también una prueba para el ánimo de los aficionados pericos, ciertamente muy preocupados por la marcha de sus hombres y para los cuales significaría un duro varapalo salir goleados del que un día fue escenario de sus partidos. Mientras tanto, el reto ante el San Tirso se convertirá en el primer paso de esta maratón emocional que tiene como telón de fondo el deseo de regresar a la senda de la victoria y dejar atrás una semana que se prevé dura, pero que podría, si acompaña la fortuna y con mucho esfuerzo, transformarse en el punto de inflexión que el Espanyol tanto anhela.