Tras comentar el terremoto futbolístico que supuso el 4-0 del Atlético al Barça, la tertulia de hoy en La Grada Ràdio se metió de lleno en lo que realmente importa al entorno del Espanyol: el partido de mañana ante el Celta. Un duelo directo por Europa que llega en el peor momento anímico del equipo. Con Francesc Via al mando y la participación de Luis Navarrete, Jaume Ballester, Mateu Ponce y Fernando Moraño, el ambiente fue de preocupación contenida, pero sin caer en dramatismos. Más reflexión que pánico, aunque la tensión se notaba.
Manolo González y el peso psicológico de la racha
Justo antes de la tertulia había comparecido el técnico perico, y sus palabras marcaron el inicio del debate. Via confesó que le convenció especialmente su discurso sobre las malas rachas y la necesidad de calma. Recordó una frase que resonó en todo el estudio: “Por desgracia ya lo dije. Ojalá me hubiese equivocado y que la mala racha no fuese así. Pero es que todas llegan. No justifico la mala racha, aunque llega para todos. El City, el año pasado, no sé cuánto estuvo sin ganar. Las rachas solo se giran con cabeza, calma y siendo positivos. No por pegarle fuego a todo esto va a cambiar. Esto cambiará cuando tengamos calma y tengamos resultados positivos. Pol Lozano dijo que le daba rabia mirar la clasificación porque te ves con 34 puntos… pero en Primera necesitas estar al mejor nivel para ganar”. El consenso general fue que el vestuario está tocado, pero no roto. El problema es más mental que futbolístico.
Mateu Ponce pide perspectiva y señala los arbitrajes
Mateu fue uno de los más claros a la hora de rebajar la sensación de catástrofe que se respira en parte del entorno: “La situación de ahora la hubiésemos firmado a comienzo de temporada, si el equipo ha llegado a este punto, ha hecho una primera vuelta fantástica, la lectura es fácil, hay que seguir confiando porque todos los equipos tienen malas rachas. Si esas derrotas hubiesen sido escaladas, nadie hablaría de crisis y estaríamos todos contentos. Sigo diciendo que son nefastos los arbitrajes que estamos teniendo últimamente, nos están doblando, no sé si hay que dar un golpe d epuño en la mesa o no sé como arreglarlo, pero es muy triste ver cómo nos han cortado esta racha”.

Su intervención conectó con un sentimiento bastante extendido: la caída no se explica solo por el rendimiento propio.
Moraño recuerda de dónde viene el club y pide serenidad
Fernando Moraño aportó una mirada más histórica y casi filosófica. Para él, el problema no es tanto la racha como la expectativa generada.
“Hay partidos y partidos, el del Alavés denota otro tipo de problemas pero me gusta tener problemas del primer mundo, los que les gustaría tener a Levante y Oviedo. Yo me acuerdo mucho de dónde venimos en lo inmediato, de ese pozo fecal del que venimos. Que esta racha es muy ingrata es verdad, pero todos los equipos tienen estas rachas, mirad el revolcón del Atlético al Barça de ayer, veníamos de vivir algo extraordinario y ahora emos de estar tranquilos y empujar al Equo para que quede lo mejor posible, Europa no es un compromiso. Los que han de ser ambiciosos es la gente de propiedad y luego los jugadores, lo que quiera el aficionado no importa. Hemos de serenarnos y Manolo ha de hacer crece al equipo y buscar otros esquemas, que lo veo muy obsesionado con eso, cuando entars en una mala racha has de introducir variantes”.
Navarrete analiza la preparación física y ve signos de reacción
Luis Navarrete se centró en lo deportivo y en la gestión física de la temporada, dejando una reflexión bastante técnica: “Lo que toca es analizar lo que pasa, hicieron pruebas de alquimia con la preparación física y luego se tomaron un mes de vacaciones, está programado y les salió mal, bajaron el pistón, el día del Villarreal creo que rompieron la dinámica, los vi con ganas de ganar, pese a perder se empezó a cortar algo que se produce perdiendo así, de manera digna, pero cortar rachas cuesta mucho”.
Via no coincidió con esa lectura y lo dijo sin rodeos: la derrota no fue “digna”, simplemente evidenció la diferencia entre plantillas.
Ballester señala a la propiedad y al mercado
Jaume Ballester puso el foco en la planificación deportiva y en la falta de refuerzos.
“Aparte de esa calma está la plantilla, es la falta que le imputo a la propiedad, no haberse reforzado. El Atlético ante el Barça jugó como el Espanyol pero teniendo otros jugadores diferenciales que el Espanyol no tiene, no pido gastarse ese dinero que no tenemos, pero podríamos haber traído algo medianamente potable, como Raúl Moro. Hay una gran discrepancia entre la propiedad y Manolo, y ojo que no se nos canse el entrenador”. Una advertencia que dejó un silencio incómodo en el estudio.
Via explica la discrepancia entre lo que ha pedido Manolo y lo que le ha dado el club
El director del programa cerró el bloque con una reflexión muy reveladora sobre la situación institucional. Según explicó, Manolo González ha sido contenido públicamente, pero su discurso deja entrever frustración.

Via ha recordado como el técnico ha deslizado que otros clubes, como el Celta, fichan en función de lo que pide su entrenador, mientras que él no ha tenido esa respuesta. Incluso señaló que las peticiones vienen de antes de la mala racha y que lo expresado en público es solo una pequeña parte de lo que se ha reclamado internamente: “Una pista que ha dejado ir Manolo González, que últimamente está muy comedido, no quiere entrar en jardines para no perder energía gastándose en los temas, pese a que hy ha hecho una buena reivindicación de lo que es el público de grada, y ha dejado caer que la directiva del Celta ha fichado los jugadores que pide al entrenador, de acuerdo a la manera que juega, reclama de manera interna que le fichen los jugadores que necesita y no lo ha conseguido aún, aquí hay un punto de discrepancia entre propiedad, directiva y Manolo, y él ve que otros clubes les traen los jugadores que piden los técnicos de acuerdo a la línea que pide. Eso viene mucho antes de que llegasen los malos resultados, antes de diciembre ya pidió unas cosas, lo que se atrevido a decir de puertas afuera es solo una parte de lo que ha pedido internamente, y de lo que ha pedio le han traído poquito, Ngonge no es definitivo ni el jugador que puede cambiar todo”.
El mercado de invierno, en el centro del debate perico
La tertulia entró en un terreno delicado cuando el foco se puso en el mercado invernal, una de las grandes incógnitas de la temporada. Mateu Ponce intentó encontrarle alguna lógica a lo ocurrido, casi como quien busca una explicación que alivie el desconcierto: “El tema de los fichajes, para encontrarle algún sentido a lo que ha pasado para el mercado de invierno, es que tienen apalabrados algunos fichajes para el año que viene, que le habrán dicho a Manolo que tendrá esto. Si no es así me enfadaré”.
La frase dejó claro el sentir de muchos aficionados: la sensación de que falta algo, de que el equipo se ha quedado a medio camino justo cuando más lo necesitaba.
Via señala a la dirección deportiva y a la propiedad
Francesc Via respondió con un tono más pragmático, rebajando la teoría de los fichajes ya pactados pero señalando directamente a la gestión interna del club: “No creo que esté tan caliente el tema aunque algunas cosas lógicamente han mirado. El mercado de invierno no se ha gestionado bien porque hay un problema de la dirección deportiva que la propiedad no ha solucionado”.
Ahí se abrió otro melón: no solo qué fichajes llegaron o no, sino quién decide y cómo se toman esas decisiones. La lectura fue clara: no es solo una cuestión deportiva, también estructural.
El debate sobre la dirección deportiva entra en zona delicada
La tertulia entró en un terreno espinoso cuando se abordó la gestión del área deportiva y la situación de Fran Garagarza. Se ha insistido en que el grave problema de salud del vasco condicionó su papel en el mercado invernal. Aun así, se aseguró que “Garagrza estaba de baja y no están previsto que participase en el mercado, y pese a estar en una situación grave ha querido participar”. Además, ha habido fricciones internas y falta de coordinación con las personas en quienes se había delegado. También se apuntó que a Alan Pace “le ha costado mucho tomar una decisión con él” y que el propio Garagarza habría movido operaciones “de una manera poco adecuada dada su situación”, provocando desajustes en el funcionamiento del club. En ese contexto se explicó que Sergio Ortega asumió más peso por su mayor conexión con el entorno del entrenador, mientras la estructura se reorganiza con la llegada de Marco Otero para el fútbol base. El gran interrogante que queda en el aire es qué ocurrirá de cara al verano: si el director deportivo podrá continuar con plenas garantías o si el club optará por un relevo para normalizar una situación descrita como “atípica”.
Las dudas económicas y el coste de tomar decisiones
Fernando Moraño puso el foco en la capacidad real de la propiedad para ejecutar cambios profundos. En su intervención sostuvo que “esta propiedad no puede asumir pagar un finiquito, el Burnley cuesta mucho dinero, en este sentido es un ‘hijotonto’”, una expresión dura que refleja la percepción de que las decisiones económicas condicionan la gestión deportiva. También defendió que lo más sensato sería priorizar la salud del propio Garagarza y pensar en el futuro del club, aunque cree que la falta de movimientos responde a evitar gastos y conflictos internos. Desde su punto de vista, el mercado de invierno era el momento para marcar distancias con la etapa anterior, algo que no se ha producido.
Méritos heredados y prudencia institucional
Luis Navarrete añadió otro ángulo al debate al señalar que la actual posición del equipo también tiene raíces en el trabajo previo. Para él, “el estar sextos es mérito de la anterior propiedad”, y en un contexto de transición institucional se entiende que los nuevos dirigentes hayan optado por no asumir riesgos elevados ni planificaciones demasiado ambiciosas a corto plazo.

Cambios graduales y estrategia a largo plazo
Francesc Via cerró el bloque trasladando la versión que maneja el club desde dentro. Según explicó, la propiedad reconoce los problemas estructurales y tiene previstos cambios importantes, pero no inmediatos. “Lo que la propiedad explica es que tienen previsto hacer muchos cambios pero que todos no se harán de manera expeditiva”, insistiendo en que el proceso será progresivo. También apuntó que existen contratos y finiquitos relevantes que condicionan cualquier movimiento y que, en algunos casos, la estrategia podría pasar por reforzar estructuras paralelas antes que rescindir vínculos existentes. Via matizó que esta información procede de fuentes directas y que no implica necesariamente una valoración personal, sino la exposición de cómo se está planteando la reorganización interna.
Cómo ganarle al Celta sin Calero: el debate se traslada al césped
A partir de ahí, la tertulia cambió de plano y pasó del despacho al verde. El tema ya no era qué ocurre en los despachos, sino cómo sacar adelante el partido ante el Celta sin Fernando Calero, baja sensible en el eje de la zaga. Fernando Moraño advirtió del nivel del rival: “El Celta viene en un buen momento y con refuerzos, por lo que será más complicado que el equipo al que ganamos en la ida. Jugando en casa hemos de ir a por ellos, sin complejos”. La idea general era clara: el RCDE Stadium debe empujar y el equipo no puede especular, porque enfrente llega un conjunto con confianza y argumentos ofensivos.
El dilema defensivo: nombres propios y sistema
Mateu Ponce puso el foco en lo que para él es la raíz del problema reciente: la fragilidad atrás. “La clave está en la defensa, en no cometer los fallos defensivos que estamos cometiendo últimamente. Yo antes que a Riedel sacaría a Miguel Rubio, es un tío contundente”, defendió, apostando por experiencia y contundencia en lugar de juventud o proyección. Moraño fue un paso más allá y propuso un cambio estructural: “Yo sacaría defensa de tres”, una solución que reflejaría hasta qué punto preocupa la estabilidad sin Calero.
Sebas Herrera radiografía al Celta y lanza un aviso
Como cada previa, la intervención de Sebas Herrera aportó el análisis táctico más detallado. Empezó cuestionando ciertos prejuicios en la elección de jugadores: “No estoy en el día a día, pero siempre defenso lo mismo, la gente apuesta por Riedel y no por Miguel rubio porque uno es extranjero y el otro Espanyol. Rubio conoce mucho mejor nuestro fútbol, hay que darle más oportunidad porque me parece que hay que darle oportunidades, pero llamándote Riedel parece que pareces mejor que llamándote por ejemplo García”.

Sobre el rival, dejó claro que no llega en crisis ni mucho menos: “Es un equipo que me sorprendió la pasada semana cambiando el dibujo ante Osasuna. Es de los equipos que más juego realiza en campo contrario y el último tercio, ha mejorado en el campo de mejorar las contras de los rivales, ha logrado que el rival no le llegue con tanta facilidad, cuando no logran resultados parece que están en mal momento y en el caso del Celta no es verdad, hacen un buen juego, practica un futbol moderno, necesita poco para marcar”. También avisó de los peligros individuales: Ilaix Moriba si tiene tiempo para pensar y Fer López, al que ve con proyección altísima.
Un pronóstico que no levanta el ánimo
Herrera remató su intervención con un aviso táctico que explica por qué el partido puede hacerse largo para los pericos: “La posesión seguramente la tendrá el Celta, te puede hundir a base de paciencia ya que usan muy bien los carriles y juegan con extremos abiertos para abrir a la defensa rival”. Su predicción final, prudente y poco optimista, cayó como un jarro de agua fría en la mesa: “1-1”.
Un resultado que no serviría para romper la mala racha ni para despejar las dudas, pero que refleja la sensación general que flotaba en el ambiente: mañana no será un partido cómodo, ni mucho menos.







