La Tertulia de La Grada Ràdio retrata a un Espanyol en crisis de juego y nervios: «El equipo juega con un estado de emergencia constante que no corresponde con la realidad»

16 de febrero de 2026

La Tertulia de hoy en La Grada Ràdio dejó claro que el empated el Espanyol  ante el Celta no se vive de una sola manera. Bajo la batuta de Francesc Via, Juan José Caseiro, Víctor Maymó, Jordi Palacio y Pablo Montoya fueron poniendo palabras a esa sensación extraña que se quedó en el RCDE Stadium: ni alegría ni drama total. Algo a medio camino.

Caseiro lo resumió de forma muy honesta, como quien habla todavía con el run-run en la cabeza: “No sé si celebrarlo o no ante tantas cosas que pasaron, pero con la visión realista logramos un punto que doy por bueno”. Esa frase flotó durante todo el programa. Porque sí, frena la caída… pero no disimula que el equipo no está fino.

Vaso medio lleno… o casi vacío

Maymó intentó mirar el lado positivo, aunque sin engañarse: “Sigo viendo el vaso medio lleno, aunque el partido fue una montaña rusa de emociones, 90% frustración. El equipo no está bien. La nota positiva es que con nada, remontamos el partido. Objetivamente es un buen punto y es para darse con un canto en los dientes”.

caseiro grada radio

Es una idea interesante: remontar sin jugar bien. Eso habla de carácter… pero también de problemas. Porque si dependes del impulso más que del fútbol, la cuerda se puede romper en cualquier momento.

Remontada con corazón y defensa preocupante

Jordi Palacio fue quizá quien mejor explicó ese contraste entre orgullo y desorden: “Como los gallegos, no sé si estoy bien o mal. Me gustó poder remontar un partido más con corazón que con juego, volvimos a ver la defensa de la primera vuelta del pasado año, un desastre. Se ha de pulir todo, Manolo está en ello. Vi también pitido en la grada. Lo más importante, sacar un punto, llegar a los 35, el Metropolitano se nos hará una montaña pero esperemos que sea la punta de lanza que nos haga salir del agujero”. Hay dos mensajes claros ahí: el equipo compite, pero sufre atrás. Y la grada empieza a impacientarse.

Un equipo que concede demasiado

Montoya fue el más duro. Sin rodeos: “Crítico con el equipo, metimos dos goles sin generar mucho pero defensivamente muy mal, muchas carencias. En general, bastante mal en equipo en especial en defensa”. Ese diagnóstico conecta con lo que se ve sobre el césped: el Espanyol marca, sí, pero cada llegada rival parece medio gol. Y así es muy difícil sostener resultados.

Via pone el foco en los errores dentro del área

Francesc Via quiso contextualizar algunas críticas: “Riedel es un chico en crecimiento y sabíamos que esto podía pasar, hay otros jugadores más experimentados que tampoco están bien, pero hay muchos errores en defensa y sobre todo, en el área pequeña”.

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No es solo cuestión de nombres. Es algo colectivo. Fallos de concentración, de posicionamiento, de contundencia. Detalles que en Primera división te castigan siempre.

Confianza baja y rivales que ya han tomado nota

Caseiro volvió a intervenir para añadir un matiz interesante: “Defendíamos bien porque nos llegaban menos, los centrales no están confiados y los entrenadores rivales han detectado una carencia. Con todo, Riedel para mí no fue el peor defensa. Y Ngonge, se eliminó solo”.

Es decir, no es solo que se defienda peor. Es que los rivales ya saben por dónde atacar. Y cuando eso ocurre, cada partido se convierte en una prueba de resistencia.

Señalamientos claros en los costados

Maymó tampoco se mordió la lengua al analizar actuaciones individuales: “Ngonge generó una sangría por su banda, y para mí Omar El Hilali fue el peor defensa, me generó una inseguridad tremenda. Son hechos que nos están condenado en defensa”.

Una crítica dura, pero que refleja lo que muchos pericos comentaban al salir del estadio. Sensación de fragilidad constante.

Àlex de Llano radiografía a un Espanyol “en estado de emergencia”

La intervención de Àlex de Llano fue de las que obligan a bajar el volumen de la emoción y subir el de la reflexión. El analista perico  puso el foco donde más duele: la defensa y, sobre todo, la cabeza.

Su diagnóstico fue tan crudo como clarificador: “La mayor diferencia entre la primera parte de la temporada y esta es como está defendiendo el Espanyol, el equipo juega con un estado de emergencia constante en este momento de la temporada que no corresponde con la realidad”. Para él, el problema no es solo futbolístico. Es mental. Un equipo que entra en pánico demasiado pronto y luego no sabe salir.

Colapso emocional y precipitación con balón

De Llano describió una dinámica peligrosa: cuando algo sale mal, todo se desmorona. “Me da la sensación que una vez le sale algo mal en el partido entra en colapso y de ahí es muy complicado salir, a nivel mental el equipo está frito, en una situación muy delicada”, explicó.

Esa ansiedad se traduce en decisiones apresuradas. Balones largos sin sentido, verticalidad excesiva, incapacidad para enfriar los partidos. “Está teniendo momentos de colapso en pelota, de precipitarse, de no dar una ronda más de pases buscando si se abren otras opciones, está siendo demasiado vertical”.

También señaló la bajada de rendimiento de piezas clave como Edu Expósito o Pere Milla, jugadores llamados a dar pausa y creatividad. Sin ellos en su mejor nivel -y con la lesión de Puado- el equipo pierde su hilo conductor.

Ngonge, Pickel y las dudas en ataque

Sobre las decisiones ofensivas, el analista no fue especialmente optimista. Considera que la elección de Ngonge podía tener lógica, pero con matices importantes: “Creo que puede ser más útil como delantero que como extremo”, apuntando que su aportación defensiva fue mínima y que quizá encaja mejor entrando desde el banquillo y combinando con los puntas.

alex de llano grada radio

También habló de Pickel y de por qué no termina de convencer: “Se está quedando en tierra de nadie, no aporta defensivamente y ofensivamente se queda corto. No tiene la calidad necesaria para ser el mediapunta que necesita el Espanyol”. Un futbolista que prometía ser complemento y que ahora mismo no encaja del todo en ningún rol.

Y dejó una pequeña crítica a la gestión de Dolan: “Me costó entender el toque a Dolan… el Espanyol necesita la imprevisibilidad del inglés”.

Una defensa irreconocible respecto a la primera vuelta

El apartado defensivo fue directamente alarmante. De Llano enumeró nombres y situaciones sin suavizar nada: “El equipo está defendiendo muy mal, Riedel no está bien, Cabrera no acaba, la temporada de Omar me preocupa porque sabemos qué nivel puede dar y no se está acercando”. Incluso habló de pérdida de identidad con balón, algo que agrava el problema.

Sobre el posible regreso de Calero, lanzó un dato significativo: “Parece mentira pero la pareja Calero-Cabrera es la que mejor ha funcionado”, recordando que Riedel, pese a su potencial, está atravesando una fase complicada que entra dentro de lo normal para un jugador joven y recién llegado.

Un equipo sin tranquilidad ni sensación de control

Quizá la parte más inquietante de su análisis fue la percepción colectiva. No solo lo que ocurre en el campo, sino lo que se respira alrededor.

“El Espanyol vive en un momento de emergencia constante donde no se encuentran momentos de tranquilidad”, explicó, añadiendo que en el estadio ya se percibe una especie de resignación anticipada: “Me pareció que el ambiente en el estadio es que el partido no se iba a ganar”.

Los datos tampoco ayudan a levantar el ánimo: “El Espanyol es el peor equipo de la Liga este 2026 y el que menos porcentaje de tiempo ha ido ganando”. Traducido al lenguaje de la grada: cuesta imaginar al equipo durmiendo los partidos cuando se adelanta. Al contrario, parece sufrir más.

Una mentalidad que se ha desmoronado

La comparación con la primera vuelta fue inevitable. Entonces el Espanyol transmitía solidez, concentración, confianza. Ahora parece otro equipo.

De Llano lo resumió con una frase demoledora: “A nivel de la mentalidad la primera vuelta era muy fuerte… y ahora parece un equipo completamente diferente, y en ese aspecto no es ni la sombra”.

El Atlético, oportunidad dentro del caos

Pese al panorama, también dejó una pequeña ventana a la esperanza de cara al duelo del sábado. El Atlético llega irregular en Liga y con la cabeza dividida entre varias competiciones. “La esperanza es escuchar las declaraciones cruzadas entre Oblak y Simeone sobre que escogen partidos”, comentó, insinuando que los rojiblancos podrían no estar totalmente centrados en el campeonato doméstico. Si a eso se suma el desgaste del partido de Champions en Bélgica, puede aparecer un escenario interesante: “Puede ser un partido propicio para hacer daño”.

La clave, eso sí, pasa por recuperar la versión competitiva que el equipo sí ha mostrado en citas grandes: “Esperemos un Espanyol concentrado, que sea el que plantea bien los partidos ante este tipo de equipos”. Porque, como recordó el analista, con Manolo González este tipo de encuentros no se le han dado mal al conjunto blanquiazul.

El VAR vuelve a encender el debate: alivio perico, indignación celeste; una incertidumbre que contamina el partido

La tertulia también abordó la polémica del VAR, dejando claro que el hecho de que esta vez la decisión beneficiara al Espanyol no impide comprender el enfado del Celta, ya que la jugada sigue siendo difícil de aceptar desde el punto de vista del equipo perjudicado. Los participantes coincidieron en que resulta incomprensible que una herramienta tecnológica tan avanzada continúe generando tanta confusión, incertidumbre y frustración, con criterios que parecen cambiar de un partido a otro. El resultado es un clima de desconfianza generalizado: hoy te favorece y respiras, mañana te perjudica y estalla la indignación, como si cada revisión fuera una moneda al aire. Un sistema pensado para dar justicia que, en demasiadas ocasiones, acaba alimentando la sensación de arbitrariedad.

Maymó pide mirar al equipo y no al ruido exterior

Tras la discusión sobre el VAR, Víctor Maymó quiso cambiar el foco hacia lo que considera realmente importante ahora mismo: el estado del equipo. Su mensaje fue claro y bastante crudo, alejándose del dramatismo pero también de cualquier optimismo ingenuo: “el equipo no está bien. Que la situación sea crítica, yo creo que Manolo ha de bajar el souflé porque la situación es buena”. Para él, el problema no es la clasificación, sino las sensaciones. Incluso confesó que en su zona de la grada ya hay gente preguntándose dónde se van a sumar los puntos necesarios para la salvación, algo que le parece exagerado pero revelador del clima que se respira.

Maymó insistió en que su preocupación principal es el juego, no los números: “llevamos tres partidos en casa en que el equipo está muy gris… en ataque es muy pobre, va a fogonazos, al pelotazo”, advirtiendo que no se puede vivir eternamente de acciones aisladas como el gol de Kike García ante el Celta.

Nerviosismo colectivo y falta de serenidad

Francesc Via recogió esa sensación de ansiedad generalizada y la definió casi como una enfermedad que se contagia desde el césped a la grada: “Es cierto que hay ese virus, ese nerviosismo… el equipo no está sereno, y la única forma de lograrlo es con victorias y éstas no llegan”. Una frase que resume perfectamente el círculo vicioso en el que se ha metido el Espanyol: no hay calma porque no se gana, y no se gana porque no hay calma.

Llamamiento a la calma pese a la mala racha

Pablo Montoya optó por un tono más conciliador, recordando que las dinámicas negativas forman parte del fútbol y que el equipo ya ha demostrado durante la temporada que tiene recursos para salir adelante: “Hace falta calma… el equipo nos ha dado argumentos para creer en esa calma, hay que estar con ellos y creo que saldrán”. También apuntó que el calendario puede ofrecer oportunidades, mencionando la visita posterior al campo del Elche, otro rival con problemas.

pablo montoya grada radio

Maymó añadió contexto emocional recordando un precedente en Segunda División: “En Segunda fuimos al campo del Elche y empatamos 2-2, nos jugamos el cuello, y ahora ellos se la juegan”, una forma de subrayar que cada partido tendrá su propia carga de tensión.

Confianza en la reacción de Manolo González

Juan José Caseiro se mostró convencido de que el técnico ha detectado los problemas y actuará en consecuencia, señalando que la triple sustitución ante el Celta fue una señal clara: “Hay que confiar en que Manolo ha visto… que hay que hacer cambios y habrá correcciones”.

Expectativas europeas y realidad de la temporada

El debate derivó hacia la cuestión de Europa, que sobrevuela todo lo relacionado con el Espanyol este curso. Maymó utilizó una metáfora muy gráfica para explicar su sensación: “Encontrarte un tesoro cuando no lo esperas”, comparando la temporada con algo que cayó del cielo y que ahora deja un sabor extraño si no se culmina con clasificación continental. Aun así, quiso rebajar el dramatismo: “Si no vamos a Europa me frustraré, pero será lo más normal… si no vamos a Europa no es una mierda de temporada”.

Via pide paciencia antes de juzgar el curso

Francesc Via cerró este bloque con un mensaje de prudencia. Nada está decidido y quedan muchas jornadas por delante, por lo que considera prematuro hablar de renuncias o de balance final: “Aún no hemos de mirar eso… no hemos de pensar que hay que renunciar porque aún estamos ahí y quedan 14 jornadas”. Eso sí, advirtió que todo dependerá de cómo termine la historia: si el equipo se descuelga claramente, el ambiente puede volverse mucho más tenso.

En definitiva, un tramo de tertulia que retrató con bastante fidelidad el momento del espanyolismo: preocupación por el juego, nervios por la racha, pero también una confianza de fondo en que el equipo reaccionará antes de que sea demasiado tarde.