La tertulia de hoy en La Grada Ràdio, dirigida por Francesc Via y con Alberto Capilla, Toni Bermejo, Raúl Alonso y Gerard Gavara en la mesa, se movió entre la prudencia y una esperanza muy medida cara al Atlético de Madrid – Espanyol de este sábado en el Metropolitano. Nadie habló de hazaña, pero tampoco de misión imposible. También se ha hablado en la recta final del debate de las críticas a Manolo González y a la nueva propiedad, a Alan Pace, y de si están o no objetivamente justificadas.
Comenzando por el partido del sábado, Capilla puso el punto de partida con una idea muy clara: “Si el Atlético está mal podemos sacar algo, hemos de ver si podemos aprovechar esa mala tarde si la tienen”. No suena a optimismo desbordado, sino a esa fe contenida del aficionado que sabe que el fútbol a veces se decide por estados de ánimo.
El Atlético como espejo de la imprevisibilidad
Bermejo dejó una reflexión que resonó bastante en el estudio. Más que hablar de sistemas o nombres, habló de sensaciones: “el Atlético representa el fútbol, un día puede salir una cosa, otro, otra diferente. El Espanyol también tiene ese punto de imprevisibilidad, los resultados del Atlético son lógicos, se le llama El Pupas y tiene que ver con esos altibajos”.
Una forma muy gráfica de explicar que el partido puede ir hacia cualquier lado. Dos equipos capaces de lo mejor… y de lo contrario.
La presión del Metropolitano también juega
Raúl Alonso recordó algo que a veces se olvida cuando se visita a un grande: el estado de ánimo de su gente. “Lo malo es que viene escaldados de Vallecas la afición no les perdonará otro fallo”.
Es decir, si el Espanyol aguanta el arranque, la impaciencia puede aparecer. Y cuando eso pasa, el partido cambia. El silencio, los murmullos, los pitos… todo pesa.
Volver a empezar por la defensa
Gavara fue muy concreto con la receta: “Puede ser una oportunidad para el Espanyol si volvemos a tener la defensa de la primera vuelta, se ha de construir de atrás adelante”. Nada de inventos. Orden, contundencia y paciencia.

Capilla reforzó esa idea señalando el principal problema actual: “Venimos de recibir muchos goles, la cuestión está clara, hemos perdido la solidez defensiva de la primera vuelta, nos hacen daño con muy poco”. Y cuando eso pasa, cualquier rival parece más peligroso de lo que realmente es.
Un equipo atrapado entre lo que fue y lo que es
Bermejo puso palabras a una sensación que muchos pericos comparten en silencio. No habló de táctica ni de lesiones, sino de duelo. “Estamos en un duelo colectivo por la primera vuelta fantástica y la situación actual… si no dejamos de hacer esas comparaciones seguiremos en un pozo depresivo que se contagia al equipo, llevamos en bucle varias semanas y toca avanzar”.
Un Atlético imposible de predecir incluso desde dentro
La intervención de Javi Gómez de COPE fue de las que obligan a escuchar con atención, porque dejó la sensación de que ni en Madrid tienen claro qué Atlético aparecerá el sábado. Su diagnóstico arrancó sin rodeos: “Es muy difícil de contestar, nadie sabe qué versión va a dar el Atlético, si el Cholo ha recibido órdenes para centrarse en Copa, lo veremos en cuanto veamos la alineación, si planta la unidad B como ante el Rayo que lo hizo fatal veremos jugadores desmotivados a 15 puntos del liderato, y con poca exigencia de las oficinas. Si el partido empieza bien vale, si se tuerce por mucho que juegue ne el Metropolitano puede desconectar y llevarse otra bronca. Es cierto que la viabilidad económica del Atlético pasa por clasificarse para la Champions pero queda aún mucha temporada, sabemos que el Atleti es un grande y sin jugar bien puede ganar partidos”. Un retrato que mezcla potencial y fragilidad. Capaces de todo… también de desconectarse si el guion se complica.

Decisiones defensivas que responden al juego, no a los nombres
El periodista también explicó por qué Simeone está apostando por perfiles poco habituales atrás pese a tener centrales puros en el banquillo. “Hay muchos centrales en el banquillo porque el campo paga poniendo a los mejores, Pubill y Hancko además le permiten adelantar la defensa al centro del campo algo que no puedes hacer con Le Normand y Lenglet, por ejemplo”. No es una cuestión de jerarquías ni de cartel. Es pura funcionalidad táctica.
Rotaciones… pero con límites
Sobre la gestión de la plantilla, Gómez fue prudente pero dejó claro que el Atlético no puede permitirse relajarse en Liga. “Creo que no va arotar tanto como ante el Rayo Vallecano, en que sólo pudo dos titulares ante el Barça. El Rayo le pinto la cara al Atlético, por lo que espero cambios pero no tanto. Y en defensa no creo que se la juegue demasiado, el Atlético no puede permitirse estar a 18 puntos del liderato”. El mensaje es evidente: habrá cambios, pero no revolución.
El plan que esperan del Espanyol
Desde Madrid imaginan un Espanyol pragmático, más preocupado por resistir que por dominar. “Yo espero un Espanyol inteligente, que se haya revisado los partidos del Atleti, que se meta atrás y meta dos bandas rápidas, Dolan, Jofre por ejemplo, y encerrarse atrás viendo lo que hizo el Betis que acabó jugando con 5 defensas y 5 centrocampistas, hizo un gol y defendió sin demasiados problemas todo el partido”. Un guion muy claro: aguantar, golpear y proteger el resultado.
Un rival que depende de quién salga al campo
Gómez también explicó que la previsibilidad del Atlético es relativa. “Depende de la alineación, lo que lo hace imprevisible son sus jugadores, que tiene algunos, otros sí son ya previsibles como Koke, Julián, Griezmann, se sabe que tapando la derecha a Giuliano Simeone le cuesta. Antes pese a eso le servía para ganar, ahora no”. La calidad individual sigue ahí, pero ya no garantiza victorias automáticas.
Simeone, los títulos y el cambio de ciclo
El futuro del técnico argentino también apareció en la conversación. “Son rumores que vienen de años atrás, desde que ganó la Liga no ha tocado ningún título, en su discurso está que han de estrechar la consecución de títulos pero es muy difícil, si no se consiguen va llegando el final del Cholo. Con la llegada de Mateu Alemany y la nueva propiedad, el Grupo Apollo, se va acabando ese sentimentalismo, y se está llevando todo a un nivel superior de infraestructuras y tal vez ahí el Cholo sobre”. Una reflexión que apunta a un club en transición, menos emocional y más empresarial.
La Copa como obsesión inmediata
El cruce copero con el Barça condiciona todo el ambiente. “En las últimas horas aunque el Barça está mal, en el Atlético tienen miedo que en casa saque su cara B y el Barça le meta dos goles en 10 minutos y se vaya todo al traste; pero para el Atlético es el partido del año, contra el Barça u estilo le hace año y tiene gente arriba capacitada para hacer goles. Confiamos en eso”. La presión no viene solo de la Liga. Viene de todos los frentes.
Una afición cansada que puede volverse incómoda
Quizá la parte más reveladora fue la descripción del estado anímico de la grada rojiblanca. “Podéis encontrar una afición que le haga bien al Espanyol, esa cara A y cara B, esa falta de regularidad está empezando a cansar a la afición, la gente ve que hay plantilla para más, quieren resultados y se va arriba en exigencia. Si el partido está trabado la gente se impacientará y el único que puede salir ganando con una posible bronca al descanso es el Espanyol”. Una advertencia que suena casi a invitación: si el Espanyol resiste, el partido puede girar.
Diferencias evidentes… pero no excusa para rendirse
Tras escuchar el análisis de Javi Gómez, Francesc Via resumió el sentimiento general: sí, el Espanyol puede rascar algo si el Atlético muestra su peor cara, pero el problema es que los pericos tampoco llegan finos. Y enfrente hay una plantilla descomunal, incluso cuando se habla de “unidad B”.

Capilla lo expresó con una frase que lo dice todo: “Esa unidad B sería la A en 17 partidos de Primera división”. Es decir, aunque roten, el nivel sigue siendo altísimo.
Realismo sin derrotismo
Gerard Gavara aportó una reflexión larga y muy de contexto. Nada de dramatismos ni heroicidades imposibles: “Hay que tener en cuenta en que su plantilla está diseñada para jugar la Champions y la nuestra para salvarnos. Lo que pasa que hemos hecho una primera vuelta que nadie pensaba, hemos pasado una mala racha pero los jugadores son los que son.”
Para él, el partido del sábado no define la temporada. “El partido del Atlético es una oportunidad de hacer un buen partido, de no hacer el ridículo, y luego vienen 4 partidos que sí son clave para nosotros.”
Incluso lanzó un mensaje hacia la propia afición: “Los del Espanyol somos un poco cainitas, nos rasgamos enseguida las vestiduras… tenemos una plantilla para mantenernos, vamos a luchar pero no nos rasguemos las vestiduras por no ganar a equipos como el Celta.”
La idea final fue clara: calma, recuperar confianza y mirar más allá del Metropolitano.
Ir a competir, no a sobrevivir
Toni Bermejo rechazó de plano cualquier planteamiento conservador en exceso. “No podemos salir derrotados de antemano, has de ir a ganar con tus armas, que la del Espanyol es el bloque frente a las individualidades, jugar con la ansiedad del contrario.”
También apuntó un problema muy concreto del equipo: la gestión emocional de los partidos. “Hay que trabajar tres escenarios, el 0-0 y si marcas o te marcan, cuando encajas el equipo se hunde un poco y si se adelanta, no es capaz de gestionarlo.” Un análisis que explica muchos puntos que se han escapado en las últimas jornadas.
Defensa y las bandas, puntos débiles
Capilla recogió una de las claves tácticas señaladas desde Madrid: defender bien atrás y cerrar las bandas. Justo lo que más está costando. “Es lo que se nos está atragantando las últimas jornadas. Antes el Espanyol estaba cómodo defendiendo bloque bajo, y ahora no.”
Incluso entró en nombres propios, mostrando dudas sobre la profundidad ofensiva: “Jofre no pensamos que sea precisamente un puñal y Dolan, veremos si el gol ante el Celta le sirve para volver.”
Y lanzó una propuesta sorprendente, casi de pizarra improvisada: “Lo mismo si fuese Manolo tendría un ataque de entrenador y enviaría a Romero al extremo izquierdo con Salinas por detrás.”
Via reaccionó de inmediato, cortando la idea con humor: “No, por Dios, no lo veo. No lo va a hacer y no lo veo.”
Ajustes en el once y nombres propios
Raúl Alonso también señaló a Romero como uno de los futbolistas en el foco: “El último día estuvo bastante mal, le engancharon dos veces la espalda, y con Giuliano Simeone lo mismo algo habría que cambiar.” Incluso apostó por introducir cambios en el mediocampo: “Metería a Urko de principio.”
Via, por su parte, insistió en la estructura del equipo: “Yo de aquí al final no movería a Pol Lozano y Urko del once.” Y abrió otro debate importante: la defensa.
Sobre Calero y las alternativas, fue claro: “El tema de si llega Calero es importante porque Riedel no está fino… si está bien entrará Calero, porque si no, ¿qué?” Una pregunta que quedó flotando en el estudio. Y que probablemente también ronda por la cabeza de Manolo González.
El dilema Calero… más emocional que futbolístico
El debate arrancó con una cuestión muy concreta: quién debe liderar la zaga en un momento tan delicado. Toni Bermejo puso el foco en algo que no siempre se ve en los análisis tácticos: la fortaleza mental. “Sobre lo de Calero, el nivel técnico de la plantilla del Espanyol es bastante homogéneo, hay 14 hombres con un nivel bastante parecido. Yo elegiría los jugadores más fuertes anímicamente y Calero con el viento a favor cumple, pero con el viento en contra no te va a sacar las castañas del fuego.”
Incluso fue más allá al compararlo con las alternativas. “Con el momento en que estamos creo que prefiero a Riedel, pese a los fallos más fuerte mentalmente. Calero no ayuda al equipo a generar autoconfianza.”
Una opinión que refleja bien la sensación actual: no es solo rendimiento, es estado de ánimo colectivo.
Miguel Rubio, la opción más “de batalla”
Gerard Gavara planteó otra solución, más física y menos delicada. “Yo haría una apuesta por Miguel Rubio, Calero es muy buen jugador pero cuando vienen mal dadas se viene abajo, solo hay que fijarse en las caras.”
Sobre Riedel tampoco fue optimista: “Riedel está muy verde, se vio en el 2-2 ante el Celta.”
Su conclusión fue directa, casi de fútbol de barro: “Apostaría por Rubio. Es un tronco, pero viene de Segunda y está acostumbrado a luchar en escenarios difíciles, pues ponlo.” No hay romanticismo. Hay supervivencia.
¿Dos delanteros para cambiar el guion?
Alberto Capilla, en cambio, dudó de que Manolo vaya a alterar demasiado su esquema habitual. “Manolo no lo hará, si está Calero volveremos a la defensa clásica.” Eso sí, abrió la puerta a una variante ofensiva poco vista: “Yo no descarto incluso poner dos puntas arriba con Roberto Fernández y Kike García.”
Aunque reconoció que el margen es corto. “Opciones tenemos pocas si buscamos algo distinto.”
El problema puede estar en el centro del campo
Raúl Alonso desvió el foco hacia la medular, convencido de que ahí se origina la fragilidad defensiva. “Es importante sobre todo el mediocentro, la baja de Urko se notó mucho.” También defendió la figura de Edu Expósito como generador de juego: “Expósito algo más arriba es el único que puede poner algo de talento.”
Su conclusión fue clara y contundente: “Yo creo que el problema no es de los defensas, es del centro del campo que te baja el nivel defensivo.”
Plantilla corta y decisiones condicionadas
Bermejo volvió a intervenir para señalar un problema estructural del equipo: la falta de alternativas arriba. “Si salen Kike y Roberto te quedas sin recambio, de ahí el error de no fichar en el mercado de invierno otro delantero.”
Francesc Via introdujo entonces otro nombre propio, Cyril Ngonge, aunque con dudas. “También puedes usar a Cyril Ngonge de delantero, la duda que tengo con él es que no rinde defensivamente, no cerraba y entraban por su banda.”
Y remató con una idea que resume el momento del equipo: “Manolo siempre piensa mucho en el ataque pero sobre todo en la defensa… Veo muchas dudas, y el Metropolitano no es un campo como para ir con dudas.”
Competir sin complejos ante un rival temible
Capilla recordó algo casi obvio pero que conviene no olvidar: jugar allí siempre es un examen mayúsculo. “Siempre es malo ir al campo del Atleti, estén bien o mal, en un par de arrancadas te meten dos y a correr.”
Aun así, dejó abierta la puerta a competir si el plan sale bien: “Está por ver si somos capaces de plantear el partido que decía Javi Gómez.”
La línea roja: no salir dañados
Bermejo insistió en la importancia de la actitud inicial. “Equipo contra equipo somos capaces de plantar cara, otra cosa es que sus individualidades te marquen.”
Pero marcó un límite claro. “Hay una línea roja que es no salir dañados, te pueden marcar dos, pero si te meten 5 o haces un partido, malo.”
Incluso se permitió un pequeño margen para el optimismo: “Tampoco descarto empatar o ganar.”
Una oportunidad para reconstruir confianza
Gavara volvió a poner el partido en perspectiva de temporada. “Para el Espanyol es una oportunidad para volver a donde estábamos.”
Más allá del resultado, cree que lo importante es recuperar sensaciones: “Si ganas confianza en el juego independientemente del resultado puedes afrontar esos cuatro partidos clave.”
Y lanzó un recordatorio incómodo pero realista: “Tengamos claro a nivel de afición que este equipo no era para luchar por Europa.”
Nada está decidido todavía
Via se mostró contrario a posponer la reacción a marzo. “No comparto las críticas en el campo, pero tampoco me gusta que pongamos el marzo como escenario para coger puntos.”
Porque el calendario no espera. “En nada nos plantamos en los diez últimos partidos de LaLiga.”
Un partido largo, inteligente y con nervios
Capilla cerró el debate con una idea muy concreta de cómo competir en el Metropolitano. “Hay que plantear el partido para salir a ganar al Atlético.”
Recordó incluso precedentes inesperados: “El año pasado fue clave para salvarse ganar al Real Madrid.”
Y dejó la consigna táctica final: “Hay que salir a hacer un partido inteligente y largo jugando con sus nervios… lo que no puede ser es otro Villarreal en que el equipo se vio entregado desde el principio.”
Del entusiasmo a la crispación en cuestión de semanas
Francesc Via llevó el debate a un terreno incómodo pero inevitable: el clima de enfado que rodea al equipo. Resulta chocante porque el Espanyol sigue sexto, pero el ambiente no se parece en nada al de hace unos meses. Toni Bermejo puso palabras a esa montaña rusa emocional. “Las críticas son inevitables en el mundo del fútbol porque es pasión, se pasa de la euforia al enfado en un momento.”

Para él, la raíz es emocional, no solo deportiva. “Son comprensibles porque hay una frustración no elaborada, de un equipo que iba muy bien y se cree no se ha hecho lo posible para sostenerlo.”
Eso sí, lanzó una advertencia clara sobre el impacto en el equipo. “Luego hay que ver si la crítica ayuda o resta, yo creo que en el campo resta… eso enturbia el ambiente y ayuda a perpetuar la situación en la que estamos.”
Recordar de dónde se viene
Raúl Alonso apeló a la memoria y a la calma, convencido de que la mala racha era algo previsible. “En la primera vuelta nos teníamos que preparar para una racha negativa… sacamos algunos resultados que tal vez no merecíamos.”
Su visión es pragmática: los puntos que antes cayeron de cara ahora no lo hacen. Y el objetivo sigue siendo el mismo. “Hay que ser muy conscientes de dónde estamos y qué objetivos habían.”
Incluso rebajó el dramatismo con una frase muy de barra de bar: “Ganando tres o cuatro partidos ya estará, tranquilos.”
Europa en el horizonte… o paciencia
Alberto Capilla rompió el consenso con una apuesta ambiciosa. “Yo discrepo, yo creo que este equipo acabará en Europa.” También se mostró sorprendido por el nivel de críticas, sobre todo hacia el entrenador. “Hay gente en el campo que ya valoraba un cambio de entrenador, no lo entiendo.”
Via admitió que ese sentimiento existe, aunque tampoco lo comparta. “Hay gente que no valora nada positivo del entrenador, me parece increíble e inaudito pero es así.”
El foco se traslada a la propiedad
Capilla también defendió a la dirección del club frente al reproche de falta de ambición. “Todos los clubes pasan malas rachas… Tampoco entiendo las críticas a la propiedad.” Su argumento es sencillo: con el equipo quinto, hablar de falta de ambición resulta contradictorio.
Via, en cambio, matizó esa idea y reconoció que el malestar existe porque muchos esperaban refuerzos en invierno. “Se podía haber hecho más en el mercado… había dinero, no se sabe por qué no se ha hecho y ha generado descontento.”
Debate abierto sobre el mercado de invierno
Bermejo introdujo otra perspectiva, más crítica con la gestión. “Con Manolo, el fútbol no tiene memoria” reconoció pero donde puso el foco fue en la oportunidad perdida. “La propiedad no ha sido capaz de ver la posibilidad de subir un escalón con poco esfuerzo.” Incluso habló de un sentimiento que se ha extendido entre la afición: “La sensación de abandono de Manolo y de la afición… ha sido importante.”
Capilla respondió con un factor clave: la situación del director deportivo. “Se ha fichado lo que se ha podido porque el director deportivo está de baja.” Y defendió la planificación a largo plazo: “Ese escalón no puede ser en invierno con el equipo quinto, ha de ser en verano.”
Falta de explicaciones y desconfianza
Via cerró el bloque señalando uno de los problemas de fondo: la falta de comunicación. “Entiendo a los que critican a la propiedad porque no explican esos planes que dicen que tienen.” Recordó que, aunque internamente se habla de ambición europea, lo que percibe la afición es otra cosa. “Una cosa es lo que han dicho y otra lo que han hecho.”
Y ahí está probablemente la clave del malestar: no solo los resultados, sino la sensación de incertidumbre.
Dos visiones opuestas sobre la nueva propiedad
Capilla, por su parte, pidió paciencia con la nueva dirección del club y recordó que los cambios estructurales no se hacen de un día para otro. Defendió que no se puede pretender que en pocos meses una propiedad recién llegada realice una batería de fichajes millonarios, especialmente en pleno curso y con las limitaciones propias del mercado invernal. En el otro lado, Bermejo insistió en que el problema no es solo lo que se hace, sino lo que se comunica. Para él, lo fundamental es que Alan Pace y su equipo expliquen con claridad cuál es el plan y hacia dónde va el club, porque la falta de mensajes públicos está alimentando la incertidumbre y el descontento entre la afición.
Via, por su parte, no acaba de comprender el hecho que que el espanyolismo, que ha aguantado lo impensable con otras propiedades, esté ya exigiendo una revolución absoluta en pocas semanas a Pace y su equipo.







