Blai Pedrosa lo resumió con una frase que sonó muy de aficionado de grada, de los que no esconden cómo se sienten: “Personalmente estoy bien, cuando pienso en el Espanyol está la cosa fastidiada”. Una forma directa de decir que, aunque la vida siga, el equipo pesa… y mucho.
La Liga pone a cada uno en su sitio
Fernando Moraño puso sobre la mesa una idea que generó asentimientos en la mesa: el Espanyol empezó bien porque otros aún estaban “construyéndose”. Ahora esos equipos ya han despertado. “En la primera fase de la Liga el Espanyol ha tenido la suerte de tener una plantilla y entrenador ya consolidados… había unos equipos construyéndose que ya han despertado y van disparados arriba”.
Mateu Ponce amplió esa visión con una reflexión bastante lógica: “LaLiga es el torneo de la regularidad, y las plantillas se acaban poniendo en su sitio”. Nombró a Betis, Celta, Real Sociedad o Athletic como ejemplos de equipos que han reaccionado… y avisó de que aún pueden venir más. “Hay equipos como el Sevilla que por plantilla no deberían estar abajo”.
El debate táctico: ¿cinco defensas o seguir fiel al plan?
Uno de los puntos más intensos fue la discusión sobre si el Espanyol debería reforzarse atrás con una defensa de cinco. David Díaz lo veía como opción real para un partido incómodo: “Partido complicado… no vería mal jugar con 5 centrales, salen bien a la contra y hemos de estar al caso detrás”.
Moraño, en cambio, advirtió del efecto colateral de ese sistema: “El problema… es el plan de juego y a quién pones delante”, recordando que llenar el área propia no evita sufrir si el equipo queda partido.

Blai Pedrosa fue más tajante: “No veo los 5 defensas, hemos de jugar como al principio del campeonato”. Para él, el problema no es el dibujo sino la pérdida de solidez: “En defensa hemos aflojado mucho”.
Navarrete pide estabilidad… y lanza un aviso
Luis Navarrete intervino varias veces y con bastante vehemencia. Cree que cambiar constantemente de sistema es un error que mina la confianza del vestuario. “Los equipos no pueden cambiarse constantemente… los jugadores dejan de confiar en ti”.
Defendió que Manolo González debe mantenerse fiel a su idea y también dejó caer críticas individuales, señalando que algunos jugadores repiten errores. Incluso recordó que el ascenso se logró con tres centrales, lo que demuestra que el técnico no está atado a un único esquema.
En un momento de tensión, soltó una frase que dejó la mesa en silencio unos segundos: “Ahora se está jugando su puesto, no hagas el ridículo”. Via respondió rápido para rebajar el dramatismo: “Manolo no se está jugando el puesto… no hay ninguna amenaza en ese sentido”.
Navarrete insistió con tono casi profético: “Cuando pierdas 4-0 ante el Elche vienes y me dices…”.
Confianza en Manolo… pero preocupación por la defensa
Pese a las críticas, también hubo respaldo claro al entrenador. Blai Pedrosa subrayó su crédito acumulado: “Manolo tiene mucha credibilidad… muy mal habría de ir para destituirlo”, aunque volvió a señalar el problema principal: “Habíamos ganado solidez defensiva y es lo que estamos perdiendo”.
Via fue incluso más duro al describir la caída atrás: “Hemos perdido porque en defensa hemos pasado de ser solventes a ser unas madres”. Una frase que resume perfectamente la sensación actual de la afición.
Nombres propios y carencias estructurales
La conversación derivó hacia piezas concretas de la zaga. Mateu Ponce recordó lo que aportaba Kumbulla el año pasado: salida de balón, presencia, personalidad. “Este año no tenemos esa pieza”, lamentó.
Sobre Riedel, Via fue bastante claro: ve potencial, pero no para asumir ahora esa responsabilidad. “Está verde… yo lo cedería porque quiero una mejor defensa el año que viene”.

Moraño apuntó también a Cabrera, cuyo rendimiento reciente considera muy penalizable, mientras Via amplió el diagnóstico señalando a varios nombres: “Omar, Calero, Cabrera y Romero están mal”.
Sin alternativas reales… y un rival directo enfrente
Navarrete cerró uno de los bloques con una idea incómoda pero realista: el problema no es solo quién está mal, sino que no hay recambios fiables. “No podemos quitar a Calero y Cabrera, son nuestros líderes atrás… no hay nada más”.
Y dejó claro dónde está el foco competitivo ahora mismo: “Lo del Atlético no contaba, un rival nuestro es el Elche”.
En definitiva, una tertulia con pocas bromas y mucho análisis crudo. No hubo catastrofismo absoluto, pero sí la sensación de que el equipo está en un punto delicado y que marzo puede marcar el rumbo de toda la temporada.
Un rival que invita a esperar… pero también a castigar
Luis Navarrete, fiel a su estilo imprevisible, lanzó una de esas reflexiones que dejan pensando un rato. Habló de “esas estadísticas baratas que dicen que Manolo nunca había perdido contra Simeone, tuvimos suerte. Lo mismo me pasa con el Elche. Está acostumbrado a ganar a equipos como éste, es un rival que le gusta tener el balón, arriesgará y seguirá con su filosofía, eso nos beneficia”. Para él, el guion ideal pasa por volver a ese once sólido de la primera vuelta, con defensa reconocible y doble pivote fuerte. La idea es clara: esperar, robar y salir como un martillo. “Con ese equipo si le hacemos daño a un Elche que quiere salir atrás y arriesga. Nos va robar, lanzar el balón, caída y tiro a puerta”, resumió con su habitual mezcla de crudeza y fe.
¿Defender para sobrevivir o atacar para aspirar a más?
Fernando Moraño no lo ve tan sencillo. Para él, plantear el partido solo desde la resistencia choca con cualquier discurso ambicioso. “Jugar contra el Elche pensando solo en defender y salir es contrario a la mentalidad de querer ir a Europa”. También recordó que el rival ha perdido piezas importantes y que su idea de juego ya no tiene los mismos intérpretes. Una forma de decir que copiar el pasado puede ser un error si el presente es otro. Navarrete replicó con autocrítica hacia el propio Espanyol: “Nosotros hemos hecho un mes de sesteo y pruebas… hemos salido a sestear, con menos intensidad”. Según él, más que falta de plantilla ha habido un problema de actitud, de desconexión. Y dejó caer un rayo de optimismo: quizá la buena racha esté por llegar.
El presente manda y la defensa es el gran agujero
Moraño insistió en una idea tan simple como incómoda: “El fútbol es presente, no se juega con el pasado, lo que funcionó ahora ya no funciona”. David Díaz lanzó la pregunta que sobrevuela a toda la afición: “¿Has de cambiar ahora la manera de jugar?”. Francesc Via respondió con una mezcla de realismo y frustración. Recordó que el Espanyol no ha sufrido la sangría de salidas del Elche, pero sí un mercado invernal pobre y, sobre todo, un problema que se repite semana tras semana: los goles encajados. “Al margen de las primeras derrotas, ha llegado una constante: recibimos demasiados goles y fallamos en defensa”. Díaz reforzó esa idea con otro dato que duele porque es cierto: “Hemos marcado en casi todos los partidos, el problema está en la defensa, cambiar ahora el sistema sería crearles un problema a los jugadores”.
Confianza mal gestionada y presión necesaria
Mateu Ponce cerró el bloque con una lectura muy de vestuario. Para él, el problema no es táctico sino emocional. “Hemos pecado de confianza”. Con 34 puntos en el bolsillo, la sensación de misión cumplida habría relajado al grupo. Y el Espanyol -vino a decir- no está hecho para competir sin presión. “Este equipo bajo presión sí funciona… se ha relajado y ahora han venido las dudas”. Su receta no pasa por revoluciones ni inventos: creer en lo que funcionaba y volver a sentir urgencia. “Hay que seguir creyendo en el sistema… y los jugadores han de ver que están presionados, si no es así no funciona”.
En el fondo, todas las intervenciones coincidían en algo inquietante: no parece que falte fútbol, falta seguridad. Y cuando eso desaparece, cualquier partido -y más uno como el del Martínez Valero- se convierte en un examen emocional tanto como deportivo.
El centro del campo, la gran obsesión para recomponer al equipo
Blai Pedrosa puso sobre la mesa el tema que más quebraderos de cabeza está generando entre los pericos: el posible once. Y fue directo, sin rodeos. “Para mí hay cuatro hombres que deberían jugar en el centro del campo para dar estabilidad: Urko, Pol, Dolan y Edu Expósito”. Su argumento no era tanto creativo como defensivo. Urko y Pol para sujetar a un equipo que ahora mismo parece partido en dos, Dolan por su despliegue y ayuda atrás, y Expósito como nexo. “Nos dan Urko y Pol estabilidad en defensa, lo que ayuda a unos centrales muy perdidos… Esos cuatro han de jugar, sí o sí”, insistió, dejando claro que el problema no es quién marca, sino quién evita que te marquen.

Coincidencia en el núcleo duro… y dudas en el resto
Francesc Via recogió el guante y coincidió en lo esencial, aunque simplificando la fórmula. “Teniendo en cuenta el centro del campo, han de estar Urko, Expósito y Pol, son clave”. Un triángulo que ahora mismo parece el único suelo firme sobre el que construir algo reconocible. A partir de ahí, empiezan las diferencias.
Mateu Ponce sorprendió apostando por una variante más ofensiva: “Yo pondría a Ngonge en punta”. Una idea que rompe con lo habitual y que refleja la sensación de que el equipo necesita algo distinto, aunque sea a contracorriente.
Talento acumulado… ¿lujo o necesidad?
Fernando Moraño no compró esa propuesta y llevó el debate hacia otro nombre propio: Terrats. “Yo no lo veo en punta a Ngonge. Yo el que creo que ha de entrar es Terrats… Han de jugar ambos”. Su reflexión iba más allá de una simple alineación. Le preocupa que se esté prescindiendo de talento por miedo a desequilibrarse. “Parece que acumular hombres con talento sea un suicidio”, dijo con cierta ironía. Para él, Terrats es “un jugador capital” y debe moverse por dentro, en contacto con el balón, no perdido en zonas secundarias. Y añadió otro nombre que considera imprescindible por energía y desequilibrio: Jofre.
Estados de forma y apuestas personales
Luis Navarrete, siempre pragmático, concedió parte de razón pero matizó. “Con Jofre te doy la razón, son estados de forma”. Es decir, ahora mismo manda quién está mejor, no la teoría. Sobre Terrats, defendió la gestión de Manolo González, mientras que sí se mostró optimista con Ngonge. “Para mí también ha entrado bien, nos puede dar… en cuatro momentos ha aportado, es un hombre de calidad”. Una apuesta por lo que puede ser más que por lo que ya es, algo muy propio de un equipo que busca soluciones urgentes.
En el fondo, el debate dejó una conclusión inquietante: no hay un once claro que genere consenso absoluto. Cada tertuliano ve piezas distintas como imprescindibles, síntoma de que el equipo ha perdido esa columna vertebral que hacía todo más sencillo hace solo unos meses. Y cuando eso pasa, elegir se convierte casi en una declaración de fe.
El análisis táctico de Sebas Herrera: posesión, agresividad y dudas
En ese momento del programa entró Sebas Herrera, el analista de cabecera, y el tono cambió. Menos tertulia de barra de bar y más mirada de exfutbolista. Lo primero que dejó claro es el contexto: “Veremos un partido de dos equipos que no están en su mejor momento”. Aun así, cree que el Elche no se va a traicionar. Seguirá siendo el equipo de posesión de Eder Sarabia, con buenos jugadores y capacidad para someter si el rival no muerde. “Si no estás intenso y agresivo te puede bailar”, avisó. Eso sí, detectó grietas en su último partido. Ante el Athletic vio “una imagen errática en la salida de balón” y no entendió por qué no buscaron el juego largo antes. “Me gusta el juego que hacen… y si no estás agresivo es un equipo difícil”, resumió.

Qué debería hacer el Espanyol para hacer daño
A la hora de mirar al Espanyol, Herrera puso el foco en la velocidad ofensiva. “Es clave que el Espanyol en ataque tiene jugadores más rápidos”. El Elche está usando defensa de cinco, pero cuando ataca lo hace con mucha gente, dejando espacios y cometiendo errores. Para él, lo lógico sería presionar arriba, aunque ahí ve el principal problema perico: el equipo no tiene interiorizado ese hábito y tiende a replegarse cuando lo empujan hacia atrás. También señaló debilidades claras en la zaga ilicitana: falta de concentración y espacios para los rematadores. Y lanzó un aviso con nombre propio: “Atención con Aleix Febas”, al que definió como un futbolista que protege bien el balón y tiene último pase.
El analista también reflexionó sobre la gestión del vestuario en este tipo de momentos. Cambiar piezas importantes puede generar tensiones internas. “He sido jugador y sé lo que tienen en la cabeza”, dijo, dejando entrever que no todo es táctica. Y lanzó una idea interesante: defender y atacar es cosa de todo el equipo, no solo de la línea defensiva. Sobre el respeto al entrenador, fue claro: no se gana solo con disciplina, sino con conocimiento y capacidad para mejorar al jugador.
Más balón y más talento sobre el campo
Preguntado por si convendría disputar la posesión al Elche con los jugadores más técnicos, Herrera se mostró partidario de dar un paso en esa dirección. “El fútbol hoy en día se juega por el suelo”. Reconoció que el juego directo funcionó en la primera vuelta, pero ahora apostaría por la calidad. Mencionó a Terrats y Expósito y fue contundente: “todos los jugones del Espanyol han de estar dentro del campo”. Una visión que contrasta con la idea de aguantar atrás y salir rápido.
La mente de un central y la fidelidad a una idea
Como exdefensa, también explicó por qué los centrales del Elche siguen intentando salir jugando incluso cuando sufren. “El jugador lo que quiere es tener el balón… este deporte no se ha hecho para correr”. Según él, los defensores disfrutan con ese modelo y por eso lo mantienen. De ahí que concluya que un entrenador debe ser coherente con su estilo: “Un entrenador ha de morir con su idea”.
Una porra con más dudas que certezas
Para cerrar, Herrera se mojó con un pronóstico… aunque sin demasiada convicción. “Tengo mucha duda, creo que va a ser un 2-1. Ojalá me equivoque”. Una frase que resume perfectamente el ambiente general: nadie tiene claro qué va a pasar, pero todos sienten que puede decidir mucho más que tres puntos.







