Editorial: «Defiendan a su club»

12 de abril de 2026

El derbi entre Barça y Espanyol dejó una derrota dura en el marcador, pero lo que vino después ha dolido casi más. Porque ya no va de fútbol, ni de errores en el campo, ni de una mala tarde. Va de respeto. O mejor dicho, de la falta de él. Lo ocurrido tras el partido, con gestos y cánticos que cruzan una línea evidente, ha vuelto a poner sobre la mesa una sensación que el espanyolismo arrastra desde hace tiempo: la de estar solo. Y en medio de todo eso, una duda que pesa cada vez más y que lleva a Francesc Via a escribir esta editorial preguntándose, ¿va a hacer algo el club o volverá a mirar hacia otro lado?

Defiendan a su club

El derbi volvió a dejarnos cicatrices, como ya suele ser habitual. Estuvimos lejos en lo deportivo, incluso pese a la reacción del segundo tiempo, pero lo sucedido tras el partido va mucho más allá del resultado. No estamos hablando de los excesos habituales entre aficionados, ni de provocaciones en caliente. Lo que vimos fueron a jugadores, profesionales, con el partido ya terminado, protagonizando una burla que no tiene precedentes en este contexto.

Ante esto, la pregunta es obligada: ¿piensa reaccionar el club?

Es muy posible, por fuentes consultadas, que La Liga actúe de oficio, pero el Espanyol también tiene margen para actuar y debe hacerlo, pues al final, si uno no se respeta ¿como puede exigir respeto a los demás?. Por lo que he podido saber, en el momento de la publicación de este artículo todavía no se ha solicitado a los Mossos d’Esquadra el acta del partido para comprobar si los cánticos han quedado reflejados y puede entrar a actuar la Fiscalía del Odio. Tampoco constancia de que se esté preparando una denuncia particular. El club vuelve a mirar hacia otro lado.

Todo esto contrasta con la participación reciente de representantes del club en actos promovidos por La Liga para erradicar el odio en el fútbol. Se habló de convivencia, de respeto entre aficiones e incluso de iniciativas simbólicas que, vistas a la luz de lo ocurrido, parecen ridículamente desconectadas de la realidad.

La realidad es que un grupo de jugadores, algunos con un estatus mediático evidente, se dirigieron directamente al Espanyol con mensajes que apelaban a la desaparición del club. Jugadores cantando canciones propias de ultras. No es una interpretación: son imágenes que han visto todos. Incluso el Presidente Alan Pace pudo verlo desde el palco. Y afectan directamente a una institución que ustedes representan. Al club que ustedes han comprado. Tengo esperanzas de que al menos, todas estas humillaciones y desprecios sean un cursillo acelerado para que se den cuenta de donde están.

El problema de fondo es que esto no resulta excepcional para el aficionado del Espanyol. Existe desde hace tiempo una sensación de indefensión que no se limita a este episodio: decisiones arbitrales que se repiten sin respuesta, faltas de respeto que se normalizan y, ahora, un episodio protagonizado por jugadores que tampoco encuentra reacción. Nada.

Un club necesita a su gente, y su gente necesita sentirse respaldada. Cuando esa relación se resiente, el problema va más allá de un partido o de un incidente concreto. Hay relaciones que cuando se rompen pueden no volver a recomponerse jamás.

Por eso, si no consideran necesario actuar por lo que representa este episodio para la afición, deberían hacerlo al menos por responsabilidad institucional y por la que tienen ustedes ante sus accionistas e inversores. Deben defender un activo, una entidad y a unos aficionados que esperan algo más que silencio.

Todavía están a tiempo de demostrarlo.

Defiendan a su club.