Editorial: Algo hay que hacer

22 de marzo de 2026

La derrota ante el Getafe justo antes del parón deja a equipo y afición anímicamente muy tocados. Es tan doloroso como cierto que el equipo volvió a demostrar que no está muerto y que en líneas generales, volvió a ser superior al rival en la mayor parte del partido. Y que de nuevo el arbitraje volvió a ser absolutamente demencial y adverso a nuestros intereses. Pero estas cuestiones palidecen ante una racha de derrotas tan brutal como inapelable: 4 puntos de 36 posibles y ninguna victoria en 2026. Al final, el fútbol se mide por resultados. Es innegable.

Ante esta circunstancia no son pocas las voces que piden cambios con urgencia, y cuando esto sucede, en fútbol siempre se mira en primer lugar al entrenador. Es normal que así sea pues forma parte del argumentario habitual del aficionado. Pero al margen de aquella minoría que jamás ha querido a Manolo como míster -fobias que también forman parte de este juego- el resto, incluso los que piden reacciones, no ignoran que sería un acto completamente injusto y estéril. Pero claro, algo hay que hacer ¿no?

Poco importan ahora los méritos acumulados por Manolo González, pero quizá haya que hacer memoria para los olvidadizos: un ascenso que durante gran parte del periplo por Segunda se vio como una quimera. Mantener en Primera a una de las plantillas más paupérrimas que ha tenido este club en su larga historia. Y si, Manolo es el de los 4 puntos en 2026, pero también el de los 60 en 2025, 33 de los cuales todavía nos mantienen a flote pese a una racha monstruosa con desmanes arbitrales vergonzosos y errores defensivos groseros. Poco o nada ha tenido que ver con ellos el entrenador, pero da igual: el pueblo, o parte de él, pide sangre y algo habrá que darle. Como cuando los pueblos primitivos sacrificaban a una virgen o a un niño para parar la sequía.

Por si a alguien le cabe la menor duda, este medio se moja: vamos a apoyar la continuidad del técnico hasta el final. Y nos sobran los motivos para hacerlo, sin aludir a cuestiones no menores como la justicia o el respeto. Sino porque creemos que ha demostrado estar capacitado para sacar adelante la situación. Porque no tiene sentido un relevo a 9 jornadas del final. Porque ningún otro entrenador garantiza extraer mayor rendimiento de esta plantilla. Porque el objetivo primigenio de la temporada sigue siendo factible. Porque el técnico tiene la confianza de los jugadores. Porque no nos fiamos del criterio los que deberían elegir a su hipotético sucesor. Y así podríamos seguir.

Pero si, algo hay que hacer. Y quizá lo menos estridente, lo más impopular para muchos, pero sin duda lo más lógico, sea confiar en las capacidades de este técnico y esta plantilla. Darles apoyo incondicional hasta final de temporada sabiendo como sabemos que el calendario augura muchas mas curvas y que el colchón con el descenso puede que pierda muchos más muelles. Hay que conservar la calma. Conjurarse para salir juntos de la situación. Dejar atrás la frustración por la ocasión europea perdida y acabar la temporada lo mejor posible. No hay mas. Y sobre todo y muy especialmente, tomar nota de los errores en la confección de la plantilla, del insuficiente mercado de invierno, de las eternas debilidades del equipo, de la desestructuración del área deportiva y no volverlos a repetir en la próxima temporada.

Por lo que ha trascendido, parece que la dirección apuesta por la continuidad. Veremos si esta apuesta se mantiene en las próximas curvas. Si hacen bien o mal, lo sabremos en la jornada 38. Pero en momentos de zozobra, quizá lo mas difícil sea respirar y aplicar el sentido común.