
El gran protagonista de la primera mitad fue Jan Peries. Moviéndose entre líneas y apareciendo constantemente en diferentes zonas, fue el principal nexo del ataque y firmó los dos primeros goles, en los minutos 28 y 31. También destacó Santiago por la derecha, participando directamente en ambas acciones y generando mucho peligro con su desborde. Londoño aportó el primer pase, Ferran Gómez llegada y asociación, mientras Polli volvió a dejar muy buenos detalles en el uno contra uno. Atrás, Alves estuvo especialmente seguro en el juego aéreo y el equipo apenas concedió ocasiones claras.
La entrada de Hugo Crespo por Ferran tras el descanso acentuó todavía más la apuesta del 4-1-4-1. Con otro futbolista de perfil asociativo junto a Jan por delante del pivote, el Espanyol siguió buscando triangulaciones, apoyos cercanos y combinaciones rápidas. Posteriormente Jan Moreno relevó a Londoño como pivote único y el equipo mantuvo su identidad pese a la gran cantidad de sustituciones. El 3-0 llegó en el tramo final como gol en propia portería del guardameta del Nàstic, después de un gran disparo desde fuera del área que golpeó en el travesaño y rebotó en su espalda antes de entrar.
Más allá del resultado, una de las conclusiones más positivas vuelve a estar en la profundidad de la plantilla. Prácticamente todo el once fue renovándose durante la segunda mitad —Krapivin e Itzel Colocho fueron los únicos que disputaron los 90 minutos— y el rendimiento colectivo apenas se resintió. Salga quien salga, el equipo mantiene intensidad, capacidad asociativa y una idea reconocible. Un filial con todos los jugadores enchufados y mucha competencia interna, que vuelve a completar una actuación convincente ante un Nàstic con varios futbolistas de dinámica de primer equipo.
En definitiva, el filial da continuidad a la buena dinámica y a las sensaciones mostradas en los anteriores partidos de pretemporada. Más allá de los resultados, el equipo está consolidando una identidad reconocible, con presión alta, valentía con balón y mucha calidad asociativa, mientras la amplia rotación demuestra que prácticamente todos los jugadores están preparados para aportar. Solo queda una última prueba ante el Vilassar para terminar de ajustar piezas antes de que empiece la temporada y llegue ya el momento de competir por los tres puntos.
Crónica gentileza de @ElArea21







