OPINIÓN | La contracrónica del Valencia – Espanyol: Mestalla nunca falla… cuando toca fastidiar al RCDE; Caseiro pone voz al enfado perico

24 de enero de 2026

El Espanyol volvió a salir de Mestalla tras jugar contra el Valencia con la misma sensación de siempre: impotencia, indignación y robo. El 3-2 final quedó marcado por un penalti inventado en el 94′ por Hernández Hernández, que ni siquiera revisó en el VAR. Los de Manolo González empataron dos veces con goles de Terrats y Urko, pero acabaron cayendo con una acción que encendió a todo el espanyolismo. El VAR, ese «bar» de toda la vida donde ya saben lo que vas a pedir, volvió a servir lo de siempre: atraco. En lo futbolístico, hubo luces y sombras, con buenos minutos de Expósito y Terrats, y días grises para Calero, Cabrera o Pere Milla. Lo peor: el déjà vu de siempre. Lo mejor: el alma que sigue teniendo este equipo pese a todo.

El VAR de Mestalla

Todos tenemos un bar en el que tal como entras, el camarero ya sabe que vas a pedir ‘lo de siempre’. Y te lo pone gustosamente. Mestalla también tiene el suyo, pero no de hoy, con nosotros viene de tiempos inmemoriales. Es ese en el que cada vez que entra el Espanyol se va atracado.

Amargo cumpleaños para Dmitrovic que debió salir al balón que nunca tuvo que tapar Rubén y servir en bandeja un penalti inexistente; del desacierto colectivo para defender salen marcados Calero y Cabrera, poco atinados en las marcas y en la sincronización, donde Romero tuvo un día ordinario a lo que acostumbra.

Decían en la tele que el doble pivote perico era ‘alambre de espino’, pero la amarilla a Pol fue la cizalla que lo rompió. Urko creció sin el catalán a su lado y cuando Terrats apareció por dentro fue cuando más se plantó cara.

Hasta que no se volcó el juego a la derecha, no vimos a Jofre y a Milla no le salvó del cambio ni la remota posibilidad de que marcara. Me paro en Roberto, entre desasistido y poco acertado, que necesita salir del bache.

De la novedosa idea inicial a los cambios necesarios con el marcador en contra: Kike se pareció al que vimos en otros equipos, pero se olvidó de molestar la salida de los centrales, Expósito estuvo soberbio en el césped y en el micrófono. Entre Dolan, Pickel y Rubio, solo el central destacó en labores de despeje.

La liga tiene unas cuantas liturgias: el minuto 16 en el Pizjuan, la grada de Anoeta saltando de espaldas, el busto de Pichichi en San Mamés, el 21 en Cornellá, el ramo de flores en el córner del Metropolitano … y siempre, siempre, siempre, el robo al Espanyol en Mestalla. Y Hernández Hernández. Siempre igual. Y aquí no pasa nada.

Juan José Caseiro