OPINIÓN | Mallorca – Espanyol: la contracrónica de Caseiro tras otro arbitraje que indigna

15 de marzo de 2026

El Mallorca – Espanyol de Son Moix dejó mucho más que una derrota para el conjunto blanquiazul. El equipo de Manolo González se había adelantado en el marcador y parecía tener el encuentro bajo control durante muchos minutos, pero el guion cambió en la segunda mitad con una expulsión, una jugada muy discutida en la acción del empate bermellón y un desenlace que volvió a encender el debate arbitral. La sensación en el entorno perico es que el partido quedó totalmente condicionado por decisiones que terminaron influyendo directamente en el marcador. Sobre ese escenario, entre el análisis futbolístico y la indignación que vuelve a aparecer tras otro episodio polémico, se mueve la contracrónica de Juan José Caseiro, que arranca con una pregunta tan simple como contundente: “¿pero esto qué es?”.

¿Pero esto qué es?

A finales de los 80, un espacio de humor y variedades cerraba los viernes la programación de TVE, en lucha de audiencia con las emergentes cadenas privadas, y el título del programa me viene a la cabeza para definir otra calamidad del arbitraje que siempre viene en contra: ¿pero esto qué es?

Demos a Dmitrovic la relevancia que merece en una triple parada; al menos esta vez Omar paró la bola de nieve de los errores de actuaciones anteriores, Riedel estuvo capacitado para frenar a Muriqi hasta la amarilla, a Cabrera le rompieron la cintura en el segundo y a Romero, ya con 10 en el campo, el partido se le puso crudo.

Estando De Burgos arbitrando no hay partido en condiciones normales y a Urko le birlaron una nueva demostración a partir de la inferioridad, Pickel fue el yin-yan con gol y expulsión y las virtudes de tahúr de Expósito se cortaron tras su cambio.

Terrats pudo haber sido el cuarto centrocampista si no se le hubiera exiliado a la banda, Dolan estuvo tremendo en esa tierra quemada que son los extremos y Kike demasiado hizo entre agarrones y centrales.

Una roja cambia todo menos el infortunio de un buen Rubio en el primer gol. Roberto y Pol entraron cuando el shock por el empate había sido concedido y Salinas y Jofre no pudieron extender el ejercicio defensivo al que estaban destinados.

Siento no encontrar una lectura posible, más allá de los condicionantes que habitualmente se repiten en nuestros partidos, donde el atraco viste los colores de la camiseta rival. Y es que el Espanyol es para los árbitros una piscina de bolas, todos se lanzan de cabeza a ella. El último en hacerlo, De Burgos Bengoechea, el que dicen que es el mejor de España. Cómo será el peor …

Juan José Caseiro