OPINIÓN | La contracrónica de Caseiro del Espanyol 1-2 Alavés: cuesta de enero y bofetón sin excusas

30 de enero de 2026

El Espanyol volvió a estrellarse en casa, esta vez ante el Alavés, y Caseiro no se anda con rodeos en su contracrónica: ni el árbitro, ni Manolo, ni los cambios se salvan de una noche para olvidar. “Ni el infantil arbitraje sirve esta vez como excusa”, resume, con ese tono ácido y certero que lo caracteriza. Un equipo plano, con errores groseros y sin alma, que se complica solo y convierte enero en una cuesta empinada. Y ojo, porque febrero no perdona.

Cuesta de enero

Hoy todos podríamos ser uno de los miembros del ‘tendido del 7’, esa afición que se congrega en Las Ventas y se caracteriza por ser la más exigente, crítica e intransigente. Y aunque se nos podría tildar de injustos, ni Manolo se salva del descalzaperros perpetrado antes los vitorianos.

Nunca debió Dmitrovic despejar a la frontal un balón que se podía agarrar tras una falta inventada; Riedel cumplió dentro del chirrido que produce un central haciendo de lateral, Calero y Romero se sumaron al perfil bajo del equipo durante la noche y Cabrera regaló un gol al estilo de otras tantas veces en temporadas atrás.

No le recuerdo a Urko una sola intervención buena; mientras el Alaveés metía centrocampistas, Exposito se diluía entre ellos y Terrats solo participó en el pase previo a la asistencia del 1-0.

Arriba, Kike tiene ahora mismo una mala relación con el gol y hasta con el balón, demasiado es lo de Roberto que sobrevive entre agarrones que nadie pita y prefiero morir con un Jofre mirando adelante que con Dolan jugando para atrás.

La sensación de que se nos escapaba la clasificación de las manos también se vio en algunos cambios: salió Rubio y no fue a rematar, Rubén para doblar, pero jugó por dentro, Pickel que debía percutir y presionar acabó cerrando atrás y Milla queriendo estar en todo y haciendo poco.

No hay paños calientes y ni el infantil arbitraje sirve de excusa. Partido malo de solemnidad, derrota merecida porque parecía que la buscábamos y una cuesta de enero que rompe algunas ilusiones. Y cuidado con febrero, que todavía es época de rebajas. A ver si se nos va a hacer largo lo que queda.

Juan José Caseiro