
Resumen: La Opinión del Día de La Grada Ràdio ha tenido como protagonista a Marta Mendoza, que ha mostrado su profunda indignación por la situación que atraviesa el Espanyol. Ha cargado contra las formas del despido de Manolo González, ha reconocido su desconcierto por la elección de Eder Sarabia y ha señalado a Monchi, Alan Pace y los futbolistas como responsables de una crisis que no se soluciona cambiando únicamente de entrenador. Su gran reclamación es clara: más explicaciones, menos improvisación y respeto por los 126 años de historia del club.
Cinco puntos clave
• Indignación por cómo fue el cese de Manolo: Marta considera que su salida era previsible, pero critica duramente las formas elegidas.
• Desconcierto con Eder Sarabia: no entiende su elección ni tiene claro que su propuesta encaje con la plantilla actual.
• Monchi, bajo examen: cuestiona el criterio deportivo que ha llevado a confiar el banquillo al exentrenador del Elche.
• Pace y los jugadores, señalados: recuerda que cambiar de técnico no libera de responsabilidades al resto del club.
• Respeto por el Espanyol: exige menos improvisación y un trato a la altura de una entidad con 126 años de historia.
Marta Mendoza estalla por las formas del despido de Manolo González
Estan siendo días de dar explicaciones en el Espanyol. Y Marta Mendoza tiene claro que hay muchas cosas que explicar. La encargada de la Opinión del Día en La Grada Ràdio no ha escondido ni un segundo su enfado con todo lo que está pasando en el club. Cómo se ha gestionado el despido de Manolo González, la llegada de Eder Sarabia y la sensación de que nadie acaba de asumir sus responsabilidades han terminado por agotar su paciencia. “Me faltan muchas explicaciones, muchas, de verdad, porque cuesta de entender.” Así ha empezado una intervención cargada de indignación, en la que ha lamentado que una entidad con 126 años de historia continúe cometiendo errores que parecen impropios de un club de su categoría. Sobre Manolo, Mendoza no ha cuestionado tanto la decisión deportiva como la manera de ejecutarla. “El cese de Manolo González, que estaba cantado, pero ¿y las formas? Las formas, o sea, ¿hacía falta, de verdad?”, se ha preguntado. Para ella, una cosa es entender que los malos resultados podían acabar con el técnico fuera del banquillo y otra aceptar cómo se ha producido su salida. Pero tampoco ha querido dejar toda la responsabilidad en los despachos: ha señalado igualmente a unos jugadores cuyo rendimiento y comportamiento considera muy lejos de lo exigible, especialmente cuando llegan los momentos difíciles y toca dar la cara.
Eder Sarabia, una elección que Marta Mendoza no consigue entender
Si lo de Manolo le ha dolido, el nombramiento de Eder Sarabia ha dejado a Marta Mendoza completamente desconcertada. Y no lo ha disimulado. “Eder Sarabia, ¿eh? Eder Sarabia. Me explota la cabeza otra vez.” La colaboradora ha reconocido que su llegada al Espanyol le ha provocado una decepción considerable, tanto por su pasado y su relación sentimental con el barcelonismo como por las dudas que le genera su encaje deportivo. Ha recordado que Sarabia ha reconocido públicamente su vínculo emocional con el Barça, aunque no le sorprende recordando como otros entrenadores con pasado azulgrana, como Abelardo, han dirigido al conjunto perico. Su recelo va más allá de los colores. Mendoza tampoco olvida determinados episodios de la etapa del técnico en el Andorra ni su proximidad con Gerard Piqué, pero, sobre todo, no entiende cómo Monchi ha llegado a la conclusión de que Sarabia es el entrenador adecuado para esta plantilla. La propuesta futbolística del nuevo técnico exige unas capacidades con balón que, a día de hoy, el Espanyol apenas ha demostrado tener. Y ahí está una de sus grandes dudas: ¿cómo se supone que va a funcionar ese fútbol en un equipo con tantas dificultades para enlazar pases? Marta no ha querido convertir su rechazo inicial en una condena definitiva. Sabe que ahora toca darle una oportunidad y desearle suerte, porque si a Sarabia le va bien, al Espanyol también. Pero eso no significa que comparta la decisión ni que las dudas hayan desaparecido.
Monchi y Alan Pace tampoco se libran de las críticas: cambiar de entrenador no basta
Una de las ideas más claras de la intervención de Marta Mendoza ha sido que el problema del Espanyol es mucho más profundo que el nombre de su entrenador. Y que sería un error pensar que la llegada de Sarabia va a arreglar por sí sola todo lo que está fallando. Lo ha expresado sin demasiadas vueltas: “El problema no se resuelve despidiendo a un entrenador tras otro”. Una reflexión que apunta directamente a quienes toman las decisiones. Monchi tiene ahora que explicar por qué ha elegido a Sarabia, qué ha visto en él y cómo piensa que su fútbol puede funcionar con los jugadores que tiene a su disposición. Alan Pace tampoco queda al margen. Marta ha recordado que el espanyolismo ya vivió una etapa complicada con Chen Yansheng y que el cambio de propiedad debía servir para dejar atrás determinadas maneras de hacer las cosas. La sensación, viendo cómo se ha gestionado esta crisis, es que los viejos problemas siguen apareciendo con nuevos protagonistas. Y luego está el vestuario. Porque, por muchas decisiones que se tomen en los despachos, los futbolistas continúan teniendo una responsabilidad enorme en lo que ocurre sobre el césped. Mendoza ha sido especialmente dura con quienes no están dando el nivel y con quienes, a su juicio, deberían ofrecer explicaciones en lugar de desaparecer cuando las cosas se tuercen. Ni el entrenador puede ser el único culpable ni los demás pueden actuar como si la crisis no tuviera nada que ver con ellos.
Una exigencia por encima de todo: respeto por los 126 años del Espanyol
La parte final de la Opinión del Día ha sido prácticamente un grito de hartazgo. Porque detrás del enfado de Marta Mendoza hay una preocupación que comparten muchos pericos: la sensación de que el Espanyol lleva demasiado tiempo gestionando mal situaciones que ya son suficientemente complicadas por sí mismas. El club acaba de cumplir 126 años, atraviesa un momento deportivo muy delicado, ha caído eliminado de la Copa del Rey frente al Sestao River y afronta un nuevo cambio de rumbo en el banquillo. Y en medio de todo ese panorama, lo mínimo que se puede pedir es que las personas que dirigen la entidad sepan qué están haciendo y traten el escudo como merece. Marta lo ha dejado clarísimo: “El Espanyol necesita menos improvisación, más RESPETO, mayúscula, tamaño 50, subrayado por un escudo que tiene 126 años de historia.” Difícil explicar mejor su estado de ánimo. No pide milagros ni pretende que todos los problemas desaparezcan de un día para otro. Lo que reclama es coherencia, responsabilidad y unas formas que estén a la altura de la institución. Su despedida ha mezclado ironía, enfado y mucho cansancio: “Por lo tanto, alegría, manda huevos todo esto, estoy obtusa no, lo siguiente, me sabe mal pero menuda castaña todo esto.” Una forma muy suya de cerrar una intervención que deja una pregunta flotando en el ambiente: ¿cuántas veces más tendrá que equivocarse el Espanyol antes de empezar a hacer las cosas bien?







