
Resumen: Las blanquiazules reaccionaron al gol de Ainoa Campo con una gran acción colectiva culminada por Natalia Escot, pero terminaron sufriendo ante una Real Sociedad superior en la segunda mitad. Meri Muñoz y Júlia Guerra fueron decisivas para sostener el empate.
Cinco claves del Real Sociedad 1-1 Espanyol Femenino
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- Un punto de mucho trabajo: el Espanyol empató ante la Real Sociedad después de una buena primera mitad y una segunda de mucho sufrimiento.
- Natalia Escot respondió a Ainoa Campo: la delantera igualó el marcador en el minuto 27 tras una gran jugada colectiva y un excelente pase de Bicho.
- Dos caras muy diferentes: las de Sara Monforte mostraron personalidad con balón antes del descanso, pero la Real dominó buena parte de la segunda mitad.
- Meri Muñoz y Júlia Guerra, decisivas: la portera y la defensa salvaron varias ocasiones clarísimas y evitaron que los tres puntos se quedaran en Donostia.
- Brown revolucionó el ataque: su entrada dio profundidad al Espanyol, que incluso pudo llevarse la victoria con una ocasión en el añadido.
El RCD Espanyol Femenino sumó un trabajado punto en su visita a la Real Sociedad (1-1), en un encuentro correspondiente a la octava jornada de la Liga F que dejó dos mitades muy diferentes. Las de Sara Monforte mostraron una versión valiente y elaborada con balón durante buena parte del primer tiempo, pero acabaron sometidas por el conjunto donostiarra en una segunda mitad en la que las intervenciones de Meri Muñoz, el trabajo defensivo de Júlia Guerra y la falta de acierto local resultaron fundamentales.
Ainoa Campo adelantó a la Real Sociedad en el minuto 21, aprovechando una transición rápida tras una pérdida blanquiazul. Sin embargo, apenas seis minutos después, Natalia Escot restableció la igualdad después de una excelente acción de construcción que culminó con un gran pase de Bicho. El marcador ya no se movería, pese a las numerosas ocasiones que tuvieron las locales y a las oportunidades que el Espanyol también encontró, especialmente con la entrada de Brown y Paula Arana.
Un Espanyol con personalidad en la salida de balón
Sara Monforte apostó de inicio por Meri Muñoz bajo palos, con Ariadna Domènech, Raquel García, Júlia Guerra y Lucía Vallejo en defensa. Bicho y Paula Gutiérrez formaron el centro del campo, con Ona Baradad, Natalia Escot e Iara Lacosta por delante y Anita Marcos como referencia ofensiva.
Desde los primeros minutos se pudo observar una intención clara por parte del conjunto blanquiazul: tener más paciencia con balón y evitar los envíos largos sin un destino definido que habían condicionado su juego en otros encuentros.
Para conseguirlo, Bicho y Paula Gutiérrez alternaban sus movimientos hacia la línea defensiva. En diferentes fases, una de las dos se situaba entre las centrales para formar una primera línea de tres futbolistas, facilitando la circulación y permitiendo que las laterales ganaran altura.
Sin balón, el Espanyol se organizaba principalmente en un 4-4-2, con Anita Marcos y Natalia Escot formando la primera línea de presión.
La Real Sociedad, por su parte, mostró desde el inicio su capacidad para progresar por los costados. En el minuto 4, Ariadna Domènech tuvo que intervenir con una buena entrada para frenar una llegada por la izquierda del ataque local. Poco después, las donostiarras volvieron a encontrar espacio en ese sector y finalizaron con un disparo que Meri Muñoz detuvo sin problemas.
El Espanyol respondió en el minuto 8 con una buena acción de Anita Marcos, que protegió un envío largo ante dos defensoras y consiguió forzar el primer saque de esquina visitante.
El encuentro se desarrollaba con alternativas, aunque la Real empezaba a encontrar situaciones peligrosas cuando conseguía superar la presión blanquiazul. Especialmente importante era la participación de Cecilia Marcos por la izquierda, aprovechando los espacios que aparecían a la espalda de Ariadna Domènech cuando la defensa visitante se cerraba demasiado por dentro.
Ainoa Campo golpea primero y Natalia Escot responde
El equilibrio se rompió en el minuto 21, en una acción que castigó uno de los riesgos de la propuesta visitante.
Raquel García perdió el balón en campo contrario cuando intentaba encontrar un pase largo. La Real Sociedad aprovechó inmediatamente la recuperación para lanzar un contraataque por la izquierda, conducido por Cecilia Marcos. La atacante consiguió progresar y enviar un pase atrás hacia la frontal del área, donde apareció Ainoa Campo completamente libre de marca.
La exjugadora del Espanyol conectó un potente disparo que superó a Meri Muñoz y estableció el 1-0. Campos, que había compartido etapa con Sara Monforte en el Villarreal, tuvo el gesto de disculparse tras marcar ante su antiguo equipo.
El gol suponía un castigo importante para un Espanyol que, hasta ese momento, estaba mostrando argumentos interesantes con balón.
Lejos de venirse abajo, las blanquiazules reaccionaron rápidamente.
En el minuto 25, una recuperación en campo contrario permitió a Ona Baradad alcanzar la línea de fondo por la derecha. Su centro quedó ligeramente retrasado para Anita Marcos, que intentó resolver con un remate acrobático de espaldas a portería, enviando el balón por encima del larguero.
Fue el aviso previo al empate.
En el minuto 27 llegó una de las mejores acciones colectivas del Espanyol en todo el encuentro. Bicho volvió a retrasar su posición para participar en la salida de balón. Júlia Guerra conectó con Lucía Vallejo, que devolvió la pelota a Bicho después de una buena maniobra para superar la presión rival.
La centrocampista levantó la cabeza y encontró un extraordinario pase largo a la espalda de la defensa donostiarra. Claudia Florentino llegó a tocar el balón, pero no consiguió despejarlo, y Natalia Escot aprovechó la acción para plantarse ante Alazne Estensoro.
La atacante blanquiazul definió con precisión por debajo de la guardameta y devolvió la igualdad al marcador.
El 1-1 premiaba precisamente una de las principales mejoras del Espanyol: la capacidad de atraer la presión, encontrar una línea de pase limpia y atacar después la profundidad con un envío vertical bien dirigido.
La Real encuentra espacios en el centro del campo
Tras el empate, el partido ganó intensidad y se convirtió en un intercambio de ataques.
El Espanyol continuó mostrando buenos mecanismos de presión alta, con Anita Marcos, Natalia Escot y, en determinadas situaciones, Paula Gutiérrez adelantando sus posiciones para dificultar la salida local.
Sin embargo, esa disposición también generaba un problema: cuando la primera presión era superada, Bicho podía quedar demasiado sola en la zona central, dejando espacio para que las centrocampistas rivales condujeran y progresaran.
La Real Sociedad comenzó a aprovecharlo especialmente a través de Ainhoa Marín, una de las futbolistas más activas y desequilibrantes del encuentro.
En el minuto 34 llegó una ocasión clarísima para las locales. Ainhoa Marín condujo con demasiada libertad por el centro del campo y abrió el balón hacia la derecha. El posterior centro encontró a la propia Marín llegando sin marca al área pequeña, pero su remate de cabeza en plancha se marchó rozando el poste.
Fue un aviso importante sobre las dificultades del Espanyol para seguir las incorporaciones desde segunda línea.
Las blanquiazules también tuvieron sus momentos. Paula Gutiérrez recuperó varios balones en posiciones adelantadas y participó en acciones ofensivas junto a Ona Baradad, Iara Lacosta y Anita Marcos, aunque faltó precisión en el último pase.
Durante algunos minutos, alrededor del 40, el Espanyol consiguió instalarse en campo contrario y obligar a la Real a recurrir a envíos largos. No obstante, las donostiarras terminaron recuperando el protagonismo antes del descanso.
En una acción cercana al minuto 43, una falta de entendimiento entre Raquel García y Júlia Guerra permitió a Seelenfreund encontrar una posición de remate desde un costado del área, en una jugada en la que también hubo dudas sobre un posible fuera de juego.
Ya en el tiempo añadido, la Real apretó nuevamente y dispuso de un saque de esquina en el que reclamó penalti, sin que la colegiada señalara infracción.
El Espanyol respondió con una transición de tres atacantes contra dos defensoras. Anita Marcos condujo y abrió hacia Ona Baradad, cuyo centro al segundo palo encontró a Natalia Escot. El remate de cabeza de la atacante, sin embargo, salió demasiado flojo y terminó en las manos de Estensoro.
Antes del descanso, Ainoa Campo también dispuso de un cabezazo que se marchó desviado.
El 1-1 al término de los primeros 45 minutos reflejaba un partido abierto. El Espanyol había mostrado una propuesta más elaborada y valiente, aunque también había dejado al descubierto problemas defensivos que la Real estaba comenzando a explotar.
La Real Sociedad da un paso adelante tras el descanso
La segunda mitad comenzó con un conjunto donostiarra más agresivo en la presión y con mayor capacidad para recuperar la pelota.
La Real empezó a imponerse en los duelos individuales y, especialmente, en las segundas jugadas. Bicho y Paula Gutiérrez, dos futbolistas de gran calidad técnica y movilidad, tenían dificultades para sostener el centro del campo ante la mayor presencia física y numérica de las locales.
El problema no se limitaba a las recuperaciones. Cada balón dividido que ganaba la Real se convertía en una nueva oportunidad para acelerar, combinar por dentro y abrir rápidamente hacia los costados.
En los primeros diez minutos del segundo tiempo, Cecilia Marcos desperdició una ocasión muy clara al recibir prácticamente sola en una posición favorable dentro del área. La atacante no consiguió conectar correctamente el remate y el balón terminó fuera.
El Espanyol, mientras tanto, perdía progresivamente la tranquilidad que había mostrado en su salida de balón durante el primer tiempo. Las centrales seguían intentando construir desde atrás, pero la presión local obligaba a tomar decisiones más precipitadas y provocaba numerosas pérdidas.
Sara Monforte introdujo entonces a Paula Arana en sustitución de Iara Lacosta. La recién incorporada dejó una buena primera intervención con un centro al corazón del área que buscó a Anita Marcos.
La Real Sociedad también movió el banquillo, dando entrada a Arola y Maren en sustitución de Katerina Cahynová y Cecilia Marcos.
Los cambios no redujeron el peligro local.
En el minuto 61, Nerea Eizagirre encontró un magnífico pase con el exterior hacia la banda derecha, donde Arola recibió y puso un centro muy peligroso. Ainhoa Marín apareció completamente sola dentro del área pequeña, pero, cuando parecía tenerlo todo a favor para marcar, remató por encima del larguero.
Era otra ocasión inmejorable que la Real dejaba escapar.
El Espanyol pierde la batalla de los duelos y las segundas jugadas
Con el paso de los minutos, la superioridad local se hizo cada vez más evidente.
La Real Sociedad recuperaba con frecuencia en la zona central, encontraba espacios para conducir y llegaba a los costados con facilidad. Los centros al corazón del área estaban generando numerosos problemas a una defensa blanquiazul que sufría tanto para seguir los movimientos de las atacantes como para imponerse en las disputas.
Además, el Espanyol tenía cada vez menos capacidad para conservar el balón después de recuperarlo.
La secuencia se repetía: recuperación defensiva, envío largo sin continuidad, nueva posesión de la Real y otro ataque sobre el área visitante.
A pesar de ello, el equipo de Sara Monforte encontró alguna oportunidad para hacer daño.
Alrededor del minuto 65, Ariadna Domènech recuperó un balón y se atrevió a conducir por dentro, superando líneas antes de filtrar un buen pase hacia Natalia Escot. La atacante consiguió alcanzar el balón antes que la guardameta, pero intentó un recorte o autopase demasiado largo y la ocasión terminó diluyéndose.
Poco después, Bicho encontró con un buen pase filtrado a Ona Baradad por la derecha. La extremo ganó metros y buscó un pase atrás hacia Paula Arana, aunque el envío quedó ligeramente retrasado y la delantera no pudo controlar con comodidad.
Fueron dos acciones que demostraron que el Espanyol todavía podía encontrar espacios cuando conseguía superar la primera presión local.
Sin embargo, la Real continuó llevando la iniciativa. Ainhoa Marín probó fortuna con un potente disparo lejano que Meri Muñoz blocó con seguridad, mientras Arola seguía generando peligro desde la derecha.
La presión donostiarra obligaba cada vez más a las visitantes a jugar en largo, sin encontrar continuidad en campo contrario.
Sara Monforte modifica el ataque para intentar recuperar el equilibrio
Alrededor del minuto 76, Sara Monforte realizó un doble cambio: Mar Torras y Brown entraron por Natalia Escot y Anita Marcos.
El reajuste modificó la estructura del equipo. Mar Torras pasó a reforzar el centro del campo, Paula Gutiérrez se desplazó hacia la izquierda y Ona Baradad mantuvo su posición en la derecha.
En la presión alta, Bicho adelantaba su posición para acompañar a Brown y Paula Arana, formando una primera línea de tres futbolistas, con Brown más orientada hacia la izquierda y Arana hacia la derecha.
La intención parecía doble: recuperar presencia en el centro del campo y encontrar más movilidad y profundidad en las transiciones ofensivas.
Brown empezó a ofrecer soluciones prácticamente desde su entrada, protegiendo bien los envíos largos y permitiendo que el equipo ganara metros.
No obstante, la Real continuó acumulando llegadas. Ainhoa Marín, que alternaba posiciones interiores y exteriores, volvió a protagonizar una buena acción individual desde la izquierda. Tras varios amagos ante Ariadna Domènech, encontró espacio para disparar, aunque su remate salió centrado y Meri Muñoz pudo detenerlo.
La Real dominaba la posesión y recogía prácticamente todos los rechaces, obligando al Espanyol a defender ataques cada vez más prolongados.
Júlia Guerra y Meri Muñoz sostienen al Espanyol
El tramo final estuvo marcado por las ocasiones de la Real Sociedad y las intervenciones defensivas visitantes.
En el minuto 81, Nerea Eizagirre participó en una excelente pared por dentro que la dejó en una posición muy favorable para finalizar. Cuando parecía preparada para rematar prácticamente sola, Júlia Guerra apareció con una intervención providencial, lanzándose al suelo para desviar el balón a córner.
Fue una de las acciones defensivas más importantes del encuentro.
El Espanyol se encontraba ya instalado en un bloque medio-bajo, muy cerca de su área y con enormes dificultades para enlazar posesiones. Cada despeje parecía convertirse en el inicio de una nueva ofensiva donostiarra.
Sin embargo, las blanquiazules todavía encontraron una gran oportunidad para adelantarse.
En una acción alrededor del minuto 80, Paula Arana consiguió proteger un envío largo y descargar hacia Paula Gutiérrez. La centrocampista superó a dos rivales y forzó una falta que permitió al Espanyol avanzar.
En la continuación, Lucía Vallejo abrió hacia Brown, que recibió muy escorada dentro del área. La atacante progresó y puso un centro peligroso que Estensoro alcanzó a tocar. El rechace quedó suelto cerca de la portería, con la guardameta vencida, pero Paula Arana pareció sorprendida por la trayectoria del balón y no consiguió conectar un remate limpio.
Una oportunidad muy clara que el Espanyol no pudo aprovechar.
En el minuto 84, Brown volvió a aparecer por la izquierda, aguantando bien la posesión y buscando a Paula Arana con otro centro que la defensa local desvió a córner.
Pero el saque de esquina visitante terminó dando paso a una de las ocasiones más peligrosas de la Real.
En el minuto 85, las donostiarras lanzaron un contragolpe que Ariadna Domènech intentó cortar sin éxito. La jugada terminó generando una situación de superioridad numérica que permitió encontrar a Ainhoa Marín.
La atacante encaró a Ona Baradad, la superó con un recorte y se plantó ante Meri Muñoz. La guardameta salió con decisión y consiguió arrebatarle el balón con la mano, evitando el remate en una intervención decisiva.
Poco después, Nerea Eizagirre dispuso de otra ocasión clarísima. Un centro desde la derecha la encontró en una posición muy cercana al punto de penalti, pero su remate con el interior del pie salió relativamente centrado y Meri Muñoz respondió con otra buena parada.
La portera blanquiazul se estaba convirtiendo en una de las grandes protagonistas del tramo final.
Defensa de cinco para resistir y una última oportunidad para ganar
En el minuto 88, Sara Monforte decidió reforzar definitivamente la defensa con la entrada de Patri Ojeda por Paula Gutiérrez.
El movimiento permitió al Espanyol pasar a defender con tres centrales y dos carrileras, buscando proteger mejor el área ante los continuos centros y llegadas locales.
Júlia Guerra volvió a intervenir poco después para cortar otra acción peligrosa por la derecha, aunque el balón terminó saliendo a córner.
Con cuatro minutos de añadido, la Real continuó insistiendo. Meri Muñoz tuvo que salir nuevamente para anticiparse a un pase profundo que buscaba a Ainhoa Marín.
Pero el Espanyol todavía tuvo fuerzas para generar una ocasión que pudo cambiar el resultado.
Ya en el tiempo añadido, una buena transición iniciada por Mar Torras y Paula Arana permitió encontrar a Brown por la izquierda. La atacante avanzó y conectó un disparo peligroso que obligó a Alazne Estensoro a realizar una magnífica parada para evitar el 1-2.
Fue la mejor ocasión visitante de los últimos minutos y confirmó la buena aportación de Brown como revulsivo.
El Espanyol todavía consiguió generar dos saques de esquina consecutivos. En el primero, Bicho buscó el primer palo y la jugada terminó con una nueva intervención de la centrocampista, cuyo centro fue desviado a córner.
En el segundo lanzamiento, también ejecutado por Bicho, Raquel García consiguió rematar de cabeza, aunque el balón se marchó por encima del larguero.
La Real intentó una última transición, pero el Espanyol consiguió defenderla y el encuentro terminó con reparto de puntos.
Un punto valioso que deja lecciones importantes
El empate permite al Espanyol sumar en un escenario exigente y ante una Real Sociedad que, especialmente en la segunda mitad, dispuso de oportunidades suficientes para llevarse la victoria.
Las blanquiazules pueden extraer conclusiones positivas de su primer tiempo. La mayor paciencia en la construcción, la participación de Bicho y Paula Gutiérrez en la salida de balón y la capacidad para encontrar pases verticales demostraron que el equipo puede ofrecer una versión más elaborada y competitiva con la pelota.
El gol de Natalia Escot fue la mejor representación de esa idea.
Sin embargo, el encuentro también dejó al descubierto aspectos que Sara Monforte deberá seguir trabajando.
La dificultad para imponerse en los duelos y las segundas jugadas provocó que el Espanyol perdiera el control del centro del campo. La Real encontró demasiadas facilidades para superar la presión, acelerar hacia las bandas y generar centros peligrosos. Además, las llegadas de futbolistas desde segunda línea volvieron a poner en dificultades a la defensa visitante.
Cuando el equipo se vio obligado a defender cerca de su portería, le faltó capacidad para conservar el balón y alejar el juego de su área.
En el apartado individual, Meri Muñoz y Júlia Guerra fueron fundamentales para sostener el resultado, con intervenciones decisivas en los momentos de mayor sufrimiento. Bicho destacó especialmente por su participación en la construcción y por el excelente pase que originó el empate, mientras que Brown aportó movilidad, capacidad para proteger balones y peligro ofensivo tras su entrada.
En la Real Sociedad sobresalió Ainhoa Marín, una amenaza constante tanto por dentro como desde los costados, aunque le faltó acierto para transformar sus numerosas llegadas en gol.
Las estadísticas finales reflejaron cuatro disparos a puerta y cuatro saques de esquina para cada equipo, pese a la mayor posesión de la Real Sociedad. Unos números equilibrados que, sin embargo, no terminan de explicar el dominio y las ocasiones locales durante buena parte de la segunda mitad.
El Espanyol se marcha con un punto trabajado y valioso, pero también con la sensación de haber tenido que resistir demasiado para conservarlo. Una primera mitad prometedora, una segunda de supervivencia y una conclusión clara: el equipo tiene argumentos para competir con balón, pero todavía necesita encontrar mayor equilibrio cuando el rival consigue imponer su ritmo.
Crónica de Pol Reguera @ElArea21










