LA OPINIÓN DEL DÍA | Martín Chico cuestiona el rumbo del Espanyol de Alan “Chen”: “No sabemos a dónde vamos”

30 de septiembre de 2026
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Resumen: Martín Chico ha sido el encargado este martes de La Opinión del Día de La Grada Ràdio y ha querido sacar el foco del terreno de juego. Nada de discutir otra vez sobre Manolo González, los fichajes o quién debería jugar. Su reflexión ha ido bastante más arriba: hacia Alan Pace y la propiedad del Espanyol. Chico reconoce que empezó esta nueva etapa con ilusión, pero ahora siente que aquella expectativa se está convirtiendo poco a poco en desconfianza. Y, a sus 70 años, admite que escuchar hablar de paciencia, consolidación y futuro ya no le basta.

Puntos clave:

    • Martín Chico aparta el debate sobre Manolo González y responsabiliza principalmente a Alan Pace del desencanto actual.
    • Considera que la enorme respuesta social del espanyolismo merecía una respuesta más ambiciosa por parte de la propiedad.
    • Cree que la llegada de Monchi ayudó a disparar la ilusión alrededor del nuevo proyecto.
    • Le preocupa que el discurso haya pasado de las expectativas iniciales a hablar de consolidación y paciencia.
    • Su reflexión tiene también un componente generacional: a sus 70 años, reconoce que necesita algo más concreto que esperar a que el proyecto madure.

Martín Chico cambia el objetivo: esta vez no toca hablar de Manolo González

Hay días en que casi todo alrededor del Espanyol acaba desembocando en el entrenador. Si juega uno, Manolo. Si no juega, también. Si el equipo gana, si pierde, si cambia el sistema… vuelta al mismo sitio. Martín Chico ha querido escapar esta vez de ese debate en La Opinión del Día de La Grada Ràdio. Lo dejó claro desde el inicio: “No ya del equipo, sino del club”. Su intención era mirar un poco más arriba y plantear una cuestión que lleva tiempo rondándole: qué está haciendo realmente la nueva propiedad con toda la ilusión que recibió cuando aterrizó.

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El enorme respaldo social del Espanyol y una ilusión que empieza a desgastarse

Chico recordó la enorme movilización que ha acompañado al club esta temporada y puso encima de la mesa las cifras de abonados y socios para explicar su sensación. A su entender, una respuesta así debería haber servido como gasolina para el proyecto. En cambio, él siente justamente lo contrario. La ilusión con la que recibió el cambio de propiedad se le ha ido enfriando y no esconde quién considera que debe asumir la responsabilidad: “Yo la responsabilidad la cargo total y absolutamente sobre el señor Alan “Chen””

Alan Pace, en el centro de las críticas de Martín Chico

No fue una crítica de pasada. Chico insistió durante toda su intervención en que, para él, el problema principal está en la dirección que está tomando el proyecto desde arriba. Más que detenerse en un mal partido o en una decisión deportiva concreta, su preocupación tiene que ver con algo bastante más básico: saber qué Espanyol quiere construir la nueva propiedad y cuánto tiempo piensa necesitar para hacerlo.

Monchi y una llegada que disparó las expectativas del espanyolismo

También apareció Monchi, aunque con una lectura bastante particular. Chico cree que su llegada fue una de las grandes razones que alimentaron la esperanza durante el verano. Lo explicó así: “para mí Monchi ha sido una especie de cebo que puso el señor Alan “Chen” para esto, para aumentar el número de socios, nos ilusionáramos”. Es una valoración muy dura y personal, claro, pero sirve para entender bien dónde está su desencanto: no cuestiona solo los resultados, sino la distancia que percibe entre lo que esperaba del proyecto y lo que está viendo ahora.

De la ilusión inicial al mensaje de paciencia y consolidación

Ese cambio de discurso es posiblemente lo que más incomoda a Martín Chico. Después del impulso inicial, considera que poco a poco han empezado a aparecer mensajes mucho más prudentes: consolidarse, esperar, tener paciencia, recordar de dónde viene el club. Chico no niega que el Espanyol tenga una historia reciente complicada, pero tampoco quiere que aquello se convierta en una explicación eterna. Su frase resume perfectamente esa sensación: “venimos de donde venimos, aunque yo pienso que no sabemos a dónde vamos”.

Una pregunta sencilla que todavía no encuentra respuesta: ¿hacia dónde va el Espanyol?

Ahí está realmente el corazón de su opinión. No pide que el Espanyol gane mañana la Liga ni que se salte todos los pasos de golpe. Lo que echa de menos es una dirección suficientemente clara para que el perico pueda saber qué se está construyendo. El problema, desde su punto de vista, no es tanto tener paciencia como saber para qué se está pidiendo esa paciencia.

Martín Chico tampoco espera un cambio inmediato

La intervención fue ganando un punto de resignación conforme avanzaba. Chico confesó que no espera una reacción rápida que cambie su percepción actual: “yo no tengo grandes esperanzas de que vaya a cambiar esto en un futuro cercano”. Una frase que seguramente representa también a una parte del espanyolismo que recibió la nueva etapa con expectativas altas y ahora mira el presente con muchas más preguntas.

Los 70 años de Martín Chico dan otra dimensión a su reflexión

Y aquí llegó quizá la parte más personal de toda La Opinión del Día. Chico se dirigió directamente a los seguidores más jóvenes, aquellos que tienen tiempo para mirar diez o quince años hacia delante y pensar que tarde o temprano llegará el premio. Él lo entiende, incluso lo comparte, pero recuerda que su perspectiva vital ya es distinta: “pónganse en mi lugar y con 70 años ya me dirás después de todo lo que he visto, qué puedo esperar de esta consolidación, paciencia y tranquilos que todo llegará”.

Cuando pedir paciencia significa algo diferente según quién esté escuchando

La frase tiene bastante fondo. La paciencia no significa lo mismo para todo el mundo. Para alguien de veinte años, cinco temporadas pueden parecer simplemente una fase del camino. Para un perico que lleva décadas pasando por ascensos, descensos, finales, cambios de propiedad, promesas y reconstrucciones, el reloj corre de otra manera. Chico no reclama milagros; reclama poder creer que la espera tiene un destino reconocible.

“No sé cuál es el todo, no sé qué es lo que llegará”

El propio Martín Chico lo explicó todavía mejor poco después: “no sé cuál es el todo, no sé qué es lo que llegará”. Ese es probablemente el gran interrogante que deja su intervención. Cuando desde un club se pide paciencia, el aficionado suele aceptar que los proyectos necesitan tiempo. Pero también quiere saber qué hay al final del camino. ¿Estabilizar al Espanyol? ¿Volver a Europa? ¿Crecer económicamente? ¿Aspirar a algo más? Para Chico, esa explicación todavía no está suficientemente clara.

Una crítica dura que acaba desde el sentimiento perico

Pese a todo, la reflexión no terminó desde el enfado puro. Más bien desde ese punto tan reconocible en muchos aficionados del Espanyol: puedes estar decepcionado, protestar, desconfiar y acabar deseando exactamente lo mismo que todos. Chico cerró su intervención esperando que aquello que se promete para el futuro termine siendo bueno para el club, aunque quizá otros tengan que verlo: “pero espero que en el corazón que sea todo todo bien para el Espanyol, lo vea yo o lo veáis vosotros los más jóvenes”.

Un cierre muy Martín Chico para una Opinión del Día sin medias tintas

Y faltaba la firma. Porque después de casi tres minutos cargando contra la propiedad, reclamando claridad y reivindicando la mirada de quien lleva toda una vida siguiendo al Espanyol, Martín Chico se despidió a su manera: “Nada más pericos, un abrazo a todos y lo único que me queda por decir es el Fruta Far$a, visca l’Espanyol, chao”. Una Opinión del Día bastante dura, sí, pero sobre todo muy personal. La de un perico que no pide que le vendan otro sueño, sino que le expliquen dónde quieren llevar al club.