OPINIÓN | A sol y sombra: la contracrónica de Caseiro pone el foco en un Espanyol más competitivo en El Sadar

12 de septiembre de 2026
lagrada fuente google 1

El Espanyol salió de Pamplona con tres puntos, la portería a cero y una sensación bastante más convincente que en su anterior aparición. En su contracrónica del Osasuna – Espanyol, Juan José Caseiro juega con esa imagen tan de fútbol de tarde: medio campo al sol, medio campo en sombra, y un partido que también tuvo algo de eso. Lo bueno cayó del lado perico: Dmitrović corrigiendo, Cabrera ejerciendo de muro, Hinojo sumando otra noche seria, Urko dando equilibrio, Edu dejando calidad, Marcos alterando el dibujo rival y Roberto viviendo donde viven los delanteros que marcan diferencias. Lo malo, esta vez, quedó mucho más concentrado en Osasuna. El Espanyol fue competitivo, mejoró respecto al Sevilla y dejó una victoria que satisface, aunque Caseiro también avisa: ganar no significa que ya esté todo hecho.

A sol y sombra

Cuando el horario del partido nos deja en la imagen televisiva un trozo de campo con sol y otro con sombra, uno tiene la impresión de partido ‘yin-yan’, que puede, más que otras veces, salir muy bien o muy mal. Y en esa disyuntiva, sucedió que lo bueno fue para nosotros y lo malo, lo acumuló Osasuna.

En el momento en que Dmitrovic recordó que en el Sadar hay que salir a los balones colgados, vivimos mejor; al peso, al final ganó Omar, en una tarde que le llevaba de cabeza. Déjenme que cariñosamente bautice a Riedel como ‘carajote’ en un buen partido con algún lapsus. Cabrera hizo uno de esos partidos que jalonan su carrera: de muro e Hinojo jugó a los pases de seguridad y se anota una muesca más en Primera.

boton whatsapp

Urko atendió las necesidades cada vez que atacaban por dentro y Edu dejó un pase previo al segundo gol, que deja claro donde hace más daño. Dolan, que trabaja en beneficio del grupo, no dejó que molestaran a su lateral y Javi añadió pundonor al exquisito trato del balón.

Marcos en la doble punta, le cambió a Ramis el ecosistema defensivo en el que ha hecho carrera y Roberto, estando donde debe estar un ‘9’, que le haga bizum a Catena por el regalo.

Me siguieron llegando tarde algunos de los cambios, donde Moscardo puso aplomo al último arrebato rojillo, Drkusic echó el telón y Cala se difuminó él solo. A Bryan, el único balón que tocó le sirvió para casi hacer gol y Milla entendió lo que tocaba cuando ya no había más delanteros a los que recurrir.

El contraproducente horario nos dejaba en la tele un ‘fútbol a sol y sombra’ como la obra del maestro Galeano. El brillo del astro rey fue para un Espanyol competitivo, mejorado respecto al último encuentro, aunque no rebaja la exigencia de pedir todavía más. ¿Qué más? Eso ya queda al parecer de cada uno. Esperemos que también los sientan así nuestros profesionales, ¿no?

Juan José Caseiro