
Sara Monforte apostó de inicio por un 4-3-3, un dibujo diferente al 4-2-3-1 que se había visto con frecuencia durante la pretemporada. Paula Gutiérrez ocupaba el interior izquierdo, Anita Velázquez ejercía como centrocampista central y Bicho partía ligeramente desde la derecha. Arriba, Iara Lacosta y Ona Baradad acompañaban desde las bandas a Paula Arana.
La intención del Espanyol quedó clara desde los primeros minutos: iniciar en corto desde atrás y asumir más protagonismo con balón. Las centrales buscaban constantemente conectar con Paula, Anita y Bicho para superar la primera presión del Eibar. Sin embargo, tener la pelota no significó controlar realmente el partido. La circulación era lenta y, sobre todo, faltaba una futbolista que enlazara con continuidad el centro del campo con las tres atacantes.
Bicho apareció poco entre líneas, Iara permanecía inicialmente más abierta y Arana quedó demasiado aislada en punta. Cuando el Espanyol trataba de saltarse la presión mediante desplazamientos largos tampoco encontraba demasiadas soluciones: la delantera tuvo dificultades para bajar, proteger y dar continuidad a esos envíos. En ese aspecto se notó la ausencia inicial de Anita Marcos, que durante la pretemporada había ofrecido precisamente esa capacidad para fijar centrales, utilizar el cuerpo y descargar de espaldas.
Más balón que peligro
Sin pelota, el Espanyol tampoco buscó una presión alta constante sobre la primera línea armera. Las de Sara Monforte permitían al Eibar iniciar y activaban la presión principalmente cuando la pelota se acercaba a la zona central. En algunos momentos funcionó y permitió recuperar en posiciones interesantes, pero apareció otro de los problemas del encuentro: demasiadas imprecisiones en el primer pase tras robo. Varias transiciones potencialmente peligrosas terminaron antes de empezar.
El Eibar tampoco encontraba demasiadas soluciones ante el bloque perico, aunque sí transmitía más sensación de peligro cuando podía correr. Emma Moreno aportaba algo diferente cada vez que recibía, especialmente por sus giros rápidos y su capacidad para acelerar las jugadas, mientras que Alimata Bélem amenazaba desde el lateral con su potencia para ganar metros.
El Espanyol concedió además algunas situaciones completamente evitables. Meritxell Muñoz dejó dos pérdidas comprometidas durante la primera mitad, una de ellas alrededor del minuto 10 que permitió al Eibar finalizar desde fuera del área. La guardameta también tuvo acciones positivas, especialmente una buena salida lejos de su portería para anticiparse a un pase profundo que podía dejar a una atacante local en una situación muy peligrosa.
Los mejores minutos pericos llegaron justo antes de la pausa de hidratación. Durante aproximadamente cinco minutos, el Espanyol consiguió por fin instalarse de manera sostenida en campo contrario, acumular posesiones más largas y provocar varios saques de esquina. Paula Gutiérrez intentó finalizar desde la frontal y Bicho atacó muy bien el área en un córner, llegando prácticamente sola al remate de cabeza aunque sin conseguir dirigirlo.
Los números al descanso resumían perfectamente lo ocurrido: 59% de posesión para el Espanyol, frente al 41% del Eibar; mayor precisión en el pase (75%-69%) y tres córners por uno. Sin embargo, toda esa posesión se había traducido en únicamente dos remates y ninguno entre los tres palos. El Eibar había probado cuatro veces, también sin encontrar portería.
Más balón perico, sí. Más peligro, no.
En el tramo final del primer tiempo ya apareció un primer ajuste de Sara Monforte. El Espanyol empezó a construir de manera más evidente con tres jugadoras, Lucía Vallejo ganó mucha altura por izquierda e Iara y Bicho comenzaron a ocupar posiciones más interiores por detrás de Arana. Por momentos, el equipo se acercaba a un 3-4-2-1 con balón, tratando de llenar precisamente ese espacio entre el centro del campo y la delantera que había permanecido demasiado vacío.
Triple cambio al descanso, pero el peor momento perico
La primera mitad no convenció a Sara Monforte y la entrenadora reaccionó con tres sustituciones al descanso. Entraron Ainhoa Domènech, Natalia Escot y Anita Marcos por Júlia Guerra, Iara Lacosta y Paula Arana.
Los cambios parecían dirigidos precisamente a corregir algunos de los problemas detectados. Anita Marcos aportaba una referencia más natural para recibir de espaldas y dar continuidad al juego directo, mientras Escot podía ofrecer mayor conexión entre líneas.
Sin embargo, el efecto inmediato fue prácticamente el contrario.
Los primeros diez minutos de la segunda mitad fueron probablemente el peor tramo del Espanyol en todo el encuentro. Las pericas acumularon pérdidas sencillas en su propio campo, tuvieron enormes dificultades para superar la presión y prácticamente desaparecieron de campo contrario. El Eibar aprovechó ese momento para acumular centros, córners y aproximaciones alrededor del área de Meritxell.
Carla Andrés protagonizó una gran acción individual desde atrás y Ángeles del Álamo, recién entrada, aportó una nueva amenaza ofensiva. Aun así, pese al mal momento perico, el Eibar tampoco fue capaz de convertir ese dominio territorial en ocasiones verdaderamente claras. La defensa del Espanyol consiguió resistir con intervenciones de Lucía Vallejo, Patri Ojeda, Raquel García y Ainhoa Domènech.
Era otra demostración de la tónica general del encuentro: había fases mejores de uno u otro equipo, pero ninguno conseguía traducirlas en verdadero peligro.
El 4-2-3-1 da más sentido al Espanyol
Superado ese mal inicio de segunda parte, el Espanyol consiguió adelantar metros coincidiendo con la entrada de Phoenetia Brown por Bicho y, sobre todo, con un nuevo ajuste estructural.
Sara Monforte recuperó el 4-2-3-1 que había utilizado habitualmente durante la pretemporada. Paula Gutiérrez y Anita Velázquez formaron el doble pivote; Ona se mantuvo inicialmente por derecha, Brown partió desde izquierda, Natalia Escot pasó a ejercer claramente como mediapunta y Anita Marcos quedó como referencia ofensiva.
La mejoría coincidió con la entrada de Brown, pero fue principalmente colectiva y estructural. El nuevo dibujo solucionaba parcialmente uno de los grandes problemas del primer tiempo: ahora sí había una futbolista ocupando claramente el espacio entre el doble pivote y la delantera.
Escot empezó a aparecer en tres cuartos, Anita Marcos ofrecía una referencia más natural arriba y el Espanyol consiguió jugar algunos metros más cerca del área rival. Brown aportó capacidad para aguantar algún balón y participar en varias disputas, pero fue sobre todo la nueva distribución de las piezas la que permitió al equipo tener algo más de continuidad ofensiva.
Llegó entonces una buena combinación por derecha entre Ona y Escot, Paula Gutiérrez volvió a probar desde fuera del área y el Espanyol comenzó a provocar faltas en posiciones más adelantadas.
La ocasión más clara llegó a balón parado. Después de un córner, Anita Marcos encontró el balón prácticamente en la frontal del área pequeña, pero su remate de primeras se marchó muy por encima del larguero. Una oportunidad clarísima en un encuentro en el que habían escaseado enormemente.
Poco después, una falta en la frontal permitió a Lucía Vallejo buscar directamente portería, obligando esta vez a intervenir a la guardameta local.
Cristina Baudet entró posteriormente por Ona y el Espanyol volvió a reorganizar sus posiciones ofensivas, con Escot desplazándose hacia la derecha y Baudet ocupando zonas más interiores. Fueron probablemente los mejores minutos pericos de la segunda mitad, aunque tampoco puede hablarse de un dominio claro. El equipo simplemente consiguió jugar más arriba, asociarse algo mejor y tener una presencia ofensiva que había faltado durante buena parte del partido.
Marianna Seidl cambia la amenaza del Eibar
El Eibar también encontró desde el banquillo una futbolista capaz de agitar un encuentro que parecía condenado a no romperse: Marianna Seidl.
Su velocidad y verticalidad ofrecieron a las locales una amenaza diferente durante el tramo final. Seidl empezó a atacar constantemente los espacios y protagonizó una de las mejores ocasiones del Eibar. Tras recibir un pase profundo y ganar la espalda de la defensa, se encontró con Meritxell saliendo muy lejos de portería. La estadounidense consiguió recortarla, pero quedó demasiado escorada y terminó rematando al lateral de la red.
A partir de ahí siguió apareciendo tanto por dentro como por fuera, combinando con sus compañeras y buscando centros desde línea de fondo. Fue uno de los pocos elementos capaces de acelerar realmente un partido que durante muchos minutos había transcurrido a un ritmo muy bajo.
Aun así, al entrar en el minuto 90, la sensación era prácticamente inequívoca:
el partido estaba destinado al 0-0.
No porque ambas defensas hubieran firmado una exhibición, sino porque ninguno de los dos equipos había generado suficiente fútbol ofensivo como para romper el empate. Había habido fases de posesión perica, momentos de mayor dominio territorial del Eibar, córners, centros, pérdidas y alguna ocasión aislada. Pero demasiado poco para encontrar un ganador.
Para que aquel encuentro terminara con un gol parecía necesario que apareciera una acción individual extraordinaria o un error grave.
Y ocurrió lo segundo.
El error que decide el partido
En el 90+1’, después de otra buena aparición de Marianna Seidl que terminó provocando un saque de esquina, llegó la acción decisiva.
El Eibar puso el centro al área y Meritxell Muñoz intentó atrapar el balón. La pelota se le escapó de las manos y quedó completamente muerta dentro del área pequeña, dejando a Alimata Bélem sola para empujarla prácticamente a placer.
1-0.
Un error flagrante de la guardameta perica en el peor momento posible y que acabó decidiendo un encuentro en el que cualquier detalle podía tener un peso enorme.
El Espanyol todavía solicitó una revisión por un posible penalti en los últimos instantes, pero la acción no fue considerada punible. Las de Sara Monforte intentaron atacar a la desesperada durante los segundos restantes, aunque tampoco consiguieron fabricar una última ocasión.
Un partido sin dueño que decidió un único error
El Espanyol se marcha de Ipurua con una derrota especialmente frustrante porque el partido apenas había ofrecido argumentos para tener un ganador.
Las pericas tuvieron más balón durante buena parte del encuentro, pero fue una posesión demasiado estéril. El 4-3-3 inicial tuvo problemas evidentes para conectar el centro del campo con el ataque, Arana quedó demasiado aislada y faltó una figura que apareciera con continuidad entre líneas.
El equipo tuvo algo más de sentido cuando recuperó el 4-2-3-1, con Paula Gutiérrez y Anita Velázquez formando el doble pivote, Natalia Escot como enlace y Anita Marcos como referencia. Coincidiendo con ese reajuste y las sustituciones, el Espanyol consiguió adelantar metros y atravesar su mejor tramo de la segunda mitad, pero incluso entonces la producción ofensiva siguió siendo insuficiente.
El Eibar transmitió algo más de peligro cuando pudo correr y tuvo un buen inicio de segunda parte, además del impacto posterior de Marianna Seidl, pero tampoco generó suficiente como para hablar de una superioridad clara.
Fue, sencillamente, un partido destinado al 0-0. Un encuentro con poca continuidad, poca precisión, escasas ocasiones y dos equipos incapaces de encontrar la manera de hacerse daño de forma sostenida.
Y precisamente por eso el desenlace resulta todavía más cruel para el Espanyol: cuando el juego no había encontrado ningún ganador durante 90 minutos, un error individual terminó encontrándolo en el 91’.
Eibar 1-0 Espanyol. Primera derrota de la temporada y mucho que ajustar, especialmente en la conexión entre el centro del campo y el ataque y en la capacidad para transformar la posesión en verdadero peligro.
Ficha técnica:
Eibar: Wellman; Zumárraga, Carla Andrés (C) (Simona, 77′), Mirea Masegur, Alimata Bélem, Emma Moreno; Sara Martín (Ángeles del Álamo, 46′), Nerea Sánchez (Seidl, 63′), Adela Rico, Nerea Fernández; y Carmen Álvarez (De Meester, 87′)
Espanyol Femenino: Meri Muñoz; Patri Ojeda, Raquel, Júlia Guerra (Ainhoa Doménech, 46′), Lucía Vallejo (C); Paula Gutierrez, Bicho (Browne, 61′), Anita; Ona (Baudet, 72′), Iara Lacosta (Natalia Escot, 46′) y Arana (Anita Marcos, 46′)
Goles: 1-0, Alimata Bélem (91′)
Árbitra: Paola Cebollada (Comité aragonés). Amenestó a Adela en el 70′







