Todo hace indicar que Gabriel Moscardo se convertirá en nuevo jugador del Espanyol en calidad de cedido. En este articulo de Vicenç Clos Balcells repasamos su trayectoria, sus características y el posible encaje del brasileño en el conjunto blanquiazul.
¿En qué contexto llegó a Europa?
Después de muchos años encadenando fracasos en la Champions League, el PSG decidió cambiar radicalmente su estrategia en el mercado de fichajes. En lugar de incorporar futbolistas ya consolidados en la élite mundial, el club parisino apostó por jugadores jóvenes, con un amplio margen de crecimiento y todavía sin un palmarés muy destacado. La idea era sustituir el egocentrismo asociado a las grandes estrellas (Messi, Neymar, Verratti o Sergio Ramos) por la ambición de futbolistas con hambre de títulos.
En este contexto, a partir del verano de 2022, llegaron jugadores como Vitinha, Ekitiké, Kolo Muani, Barcola o Doué. Ahora bien, este cambio de estrategia no implicaba reducir la inversión. El PSG continuó, y sigue haciéndolo hoy en día, pagando cantidades muy elevadas por sus fichajes. La diferencia, sin embargo, es que, gracias a su enorme potencial económico y al hecho de que la mayoría de las incorporaciones son futbolistas muy jóvenes, el riesgo es menor. Si un fichaje no acaba rindiendo como se esperaba, el club todavía puede traspasarlo por una cantidad considerable o, en el peor de los casos, el impacto económico será asumible.
De este modo, en enero de 2024, el PSG pagó 20 millones de euros por Gabriel Moscardo, un centrocampista del Corinthians que entonces tenía apenas 18 años y todavía no había alcanzado la treintena de partidos como profesional. A pesar de completar el fichaje, el club decidió dejarlo cedido en el conjunto brasileño hasta el final de la temporada para que continuara con su proceso de formación.
¿Cómo le ha ido desde que llego al PSG?
Consciente de que Gabriel Moscardo tendría pocas oportunidades en los esquemas de Luis Enrique, la directiva del PSG optó por volver a cederlo. Esta vez, al Stade de Reims. Algunas lesiones puntuales, su inexperiencia en el fútbol europeo, la convocatoria con la selección sub-20 de Brasil para disputar el Campeonato Sudamericano y, sobre todo, la complicada situación deportiva del conjunto francés, que acabó descendiendo de categoría, provocaron que el centrocampista apenas acumulase 252 minutos durante toda la temporada 2024-25.
A pesar de esta falta de continuidad, Moscardo sí tuvo un papel destacado con la selección brasileña sub-20, ya que fue una pieza clave en la consecución del título del Campeonato Sudamericano. La temporada 2025-26, Moscardo encadenó su tercera cesión consecutiva y puso rumbo al Sporting de Braga, club vinculado al PSG dentro de su modelo de multipropiedad. De hecho, no era la primera vez que un futbolista seguía este camino entre París y Braga. Anteriormente, ya lo habían hecho Ismaël Gharbi y Cher Ndour.
Aunque Gabriel Moscardo nunca llegó a consolidarse como titular en los esquemas de Carlos Vicens, con el paso de las semanas fue ganando protagonismo y se convirtió en un recurso cada vez más habitual para el entrenador. Acabó la temporada acumulando minutos de calidad y, especialmente en las eliminatorias de la Europa League, era una de las primeras opciones para entrar desde el banquillo.
Precisamente, el hecho de que el Sporting de Braga alcanzara las semifinales de la segunda máxima competición continental favoreció que Moscardo dispusiera de una mayor continuidad en la liga portuguesa. En el tramo final del campeonato disputó los 90 minutos en seis de las últimas siete jornadas. Eso sí, como defensa central y en una línea de tres, donde ocupaba el perfil izquierdo de la zaga. Moscardo todavía no sabe lo que es jugar con la camiseta del PSG. Desde que fichó por la entidad parisina, no ha disputado ni un solo minuto oficial con el primer equipo. De hecho, únicamente ha entrado en dos convocatorias, ambas en el Mundial de Clubes.
¿Qué puede aportar Moscardo y cómo puede encajar en el Espanyol?
A Moscardo todavía le quedan dos años de contrato con el PSG. Sin embargo, el centrocampista brasileño, que apenas tiene 20 años, todavía no ha hecho méritos suficientes para convencer a Luis Enrique de que puede tener un sitio en el primer equipo en un futuro inmediato.
Por este motivo, esta cesión podría convertirse en la última oportunidad para demostrar a la directiva parisina que tiene nivel para formar parte del proyecto deportivo del doble campeón de Europa. En caso contrario, el próximo verano solo le quedará un año de contrato, una situación que podría llevar al PSG a plantearse su venta para evitar que abandone el club como agente libre un año más tarde, en 2028. Si finalmente se confirma su llegada al Espanyol, todo hace indicar que el futbolista apostaría por el conjunto blanquiazul con el objetivo de encontrar la continuidad que no ha tenido desde que aterrizó en el fútbol europeo y seguir creciendo en un contexto que podría favorecer su progresión.
La posición natural de Moscardo es la de centrocampista defensivo. Tanto durante su etapa en el Corinthians como con la selección brasileña sub-20, los dos contextos en los que, probablemente, ofreció sus mejores prestaciones y disfrutó de una mayor continuidad, actuó en un doble pivote junto a Breno Bidon, compañero suyo tanto en el club brasileño como en la selección. Dentro de esa pareja de centrocampistas, Moscardo solía ocupar la posición más retrasada. En cuanto a sus virtudes, destaca principalmente por su capacidad para distribuir el juego y por su habilidad técnica. También es bastante fiable en tareas de recuperación de balón.
¿Urko o Moscardo?
El Espanyol necesitaba reforzar la posición de centrocampista defensivo tras la salida de Charles Pickel, que ha regresado a la Cremonese una vez finalizada su cesión en el conjunto blanquiazul. De este modo, Urko González de Zárate había quedado como el único pivote específico de la plantilla.
Habrá que ver por cuál de los dos acabaría decantándose Manolo González si finalmente la operación se confirma. Moscardo lo haría con una etiqueta mediática superior, tanto por pertenecer al PSG como por haber sido considerado uno de los centrocampistas con mayor proyección del fútbol sudamericano. En cambio, Urko parte con la ventaja de conocer ya al entrenador y al equipo, además de la confianza que se ganó la temporada pasada.
El centrocampista vasco fue una pieza indispensable en los esquemas de Manolo González. De hecho, terminó la temporada 2025-26 como el cuarto jugador de campo con más minutos disputados y solo se perdió tres jornadas de Liga: las dos primeras, porque todavía pertenecía a la Real Sociedad, y una más por sanción, después de acumular cinco tarjetas amarillas.
La temporada pasada, Urko actuó habitualmente en un doble pivote, tanto junto a Pol Lozano como a Edu Expósito, ya fuera en un 4-4-2 o en un 4-2-3-1. Se trata de un contexto que también favorece las características de Moscardo. A lo largo de su etapa en el Corinthians y con la selección brasileña sub-20, tal y como hemos comentado anteriormente, el centrocampista rindió mejor actuando en un doble pivote junto a Breno Bidon, ocupando además el rol más posicional y defensivo de la pareja.







