No era un día cualquiera en la Ciutat Esportiva Dani Jarque, donde el Espanyol ha vuelto a los entrenos para preparar el partido del sábado ante el Betis. Se notaba en el ambiente, en cómo se escuchaba cada respuesta, en ese silencio raro cuando alguien del vestuario habla de verdad. Edu Expósito se pasó por La Grada Ràdio en uno de esos puntos de la temporada donde ya no vale solo con competir. Hay que ganar. Y ahí apareció una de las voces más claras del equipo, sin esconderse, sin frases de manual, diciendo lo que hay. Porque el Espanyol sigue sin ganar en 2026 y cada detalle empieza a pesar el doble.
El parón y la necesidad de reconectar para volver a ganar
El primer mensaje fue directo, casi como si siguiera pensando en el entrenamiento de esa misma mañana: “Tras el parón toca ponerse al día, muy bien”. Pero enseguida aterrizó en lo importante, en lo que realmente explica este momento: “Necesitábamos este parón porque no estábamos consiguiendo estas victoria tan necesarias. Liberar todo estos días libres para volver a conectar con el grupo para lograr esas victorias necesarias para coger confianza”. No es solo físico, se entiende. Es cabeza, es resetear, es volver a juntarse y recordar por qué este equipo sí había funcionado hace no tanto. Porque el cambio de dinámica no es casual, pero tampoco irreversible.
El Betis como primer examen en un calendario exigente
Y justo cuando parece que hay un pequeño respiro, aparece el calendario y te aprieta otra vez. Betis, primer examen. Edu lo tiene claro, sin subestimar pero sin miedo: “Que tú estás bien. Al final es un equipo con jugadores muy buenos, de mucho nivel, que juega en Europa y estarán mirando de reojo esa eliminatoria que tienen”. Lo dibuja como un partido abierto, de los que pueden girar en un detalle: “Pero será un partico muy chulo, a las seis y media, sábado, con un equipo al que gusta jugar al futbol y con buenas transiciones. Sabemos cómo jugarle al Betis pero es cierto que los últimos años no nos han caído las cosas de cara. Vamos con confianza de poder hacer daño al rival, necesitamos sumar ya una victoria que nos daría mucha confianza”. Confianza hay. Lo que falta es convertirla en tres puntos.
Los errores propios que están penalizando al Espanyol
Porque si hay algo que repite durante toda la charla es eso, los errores. No habla de mala suerte ni de inferioridad, habla de momentos muy concretos que han cambiado partidos. “Hablo del último partido, de esa manera en que nos marcaron, de ese penalti que no era como otros que nos han marcado. El Getafe no había llegado a nuestra meta y nos marca en tres minutos dods goles, te vas al descanso diciendo, qué hay que hacer para ganar”. Y lo resume sin rodeos: “Esos errores nos han penalizado pero me quedo con el equipo que hizo el partido de Elche, el del Oviedo, el de Mallorca hasta la expulsión, el Getafe hasta los dos goles que fueron culpa nuestra…”. El equipo compite, llega, empuja… pero se castiga solo. Y eso, en esta Liga, no perdona.
El arbitraje en el foco pero sin esconder la autocrítica
También salió el tema arbitral, claro, porque es imposible no mirarlo cuando se repiten ciertas jugadas. Pero Edu no se refugia ahí: “Somos profesionales y hemos de competir pase lo que pase, no nos podemos centrar en el arbitro pero es verdad que ha habido situaciones extrañas este año”. Y enseguida baja el balón al suelo: “También es verdad que estas derrotas últimas no han sido culpa del árbitro, ante el Getafe fue culpa nuestra que regalamos dos acciones importantes en que el rival es bueno y pierdes por ellas”. Autocrítica sin excusas. Y eso, ahora mismo, es clave.
La reacción del equipo y la necesidad de corregir detalles
El ejemplo más claro lo pone en la reacción del equipo, sobre todo en la segunda parte ante el Getafe: “Tal cual, pienso que el equipo con lo que pasó estuvo muy buen, con ocasiones en el área rival, córneres que indican que llegas con peligro; continuar con esta buena línea que llevamos pero corrigiendo esos errores que nos están matando”. Y ahí vuelve la frase que define todo: “nos están matando”. Porque no es una sensación, son puntos que se escapan en acciones muy concretas.
Apoyo total a Manolo González en medio del ruido
En medio del ruido que hay fuera, también hay un mensaje hacia dentro. Firme. Sin titubeos. “Pienso que tenemos al mejor entrenador posible por cómo defiende este escudo, y eso es muy difícil de encontrar. Además es un trabajador espectacular que entiende el fútbol y eso también es muy difícil de encontrar”. Y añade contexto: “Se han unido muchas cosas para que se quede y para hacer una carrera larga, estar aquí muchos años. Calma, se que es una situación difícil porque llevamos muchos partidos sin conseguir esas victorias pero estamos en una situación privilegiada, aún quedan 9 partidos y podemos hacer cosas bonitas aún”. Respaldo total a Manolo. Sin fisuras.
Experiencia previa en rachas negativas y cómo gestionarlas
No habla desde la teoría. Ya ha vivido algo parecido: “Sí, en el Eibar, muchos partidos seguidos sin ganar, es muy difícil porque se encadenan las semanas así y cada error te revienta”. Y por eso el enfoque ahora es simple, casi básico: “Decimos que necesitamos esa victoria como sea y ya veremos, marcará mucho. Cuanto antes sea mucho mejor… Ganar y ya veremos dónde estás”. Sin cuentas, sin hacer castillos. Primero ganar. Luego mirar.
Su renovación, en segundo plano frente al objetivo colectivo
También hubo espacio para su situación personal, aunque la aparta rápido del foco: “Renuevo un año más como figura en contrato, hasta 2027, y veremos, el club decidirá qué hacer… Con calma, ahora estoy pendiente del equipo porque necesito que gane”. Y deja claro lo importante: “Depende del Espanyol, si quiere que siga aquí, aquí seguiré”. Está ahí, pero no es lo prioritario ahora.
El “reset” mental tras la lesión y su crecimiento personal
Donde sí se detiene un poco más es en su recorrido. En lo que le ha costado llegar a este punto: “Fue difícil al principio, el futbol y la vida no son fáciles… bajamos, luego la lesión… otro palo”. Y ahí aparece ese cambio que explica su mejor versión actual: “Hice un reset muy grande con la lesión, pensé en muchas cosas que no estaba haciendo bien no solo de futbol sino de cabeza… Llevo mucho tiempo haciendo sesiones con un coach, es alguien muy importante en mi vida, y me ayudó mucho”. No todo es físico. Y él lo tiene clarísimo.
Su rol en el campo y la necesidad de ser más decisivo
En lo futbolístico también se exige más. Sabe lo que puede dar, pero quiere más: “En media punta es para dar último pase, girarme entre líneas… y en el doble pivote es diferente”. Y se aprieta a sí mismo: “Pienso que a veces he de ser más egoísta… a lo mejor me he de poner orejeras y no mirar a los lados”. En línea con lo que pide el entrenador: “Nos pide que hemos de tirar, necesitamos chutar y goles… necesitamos que todos sumen en la estadística de los goles para ayudar al equipo”. No basta con jugar bien, hay que decidir partidos.
🤔⁉ LA PREGUNTA DEL DÍA: ¿Qué nota le pones hasta ahora a la temporada de Edu Expósito?
Vota en la encuesta y leeremos el resultado en La Grada Ràdio 👇
⚪🔵 #RCDE
— LA GRADA (@lagradaonline) March 30, 2026
Claves tácticas ante el Betis y la batalla en el centro del campo
Sobre el Betis vuelve al detalle táctico, al punto fino: “Sobre todo se le puede hacer daño que no corran en las transiciones… Lo Celso, Fornals, Roca… hay que hacer que no estén cómodos”. Y también deja una idea sobre el plan: “Seguro, lo hemos demostrado, con un bloque bajo y saliendo rápido nos hemos defendido bien… mañana empezaremos a plantear el partido y veremos”. Incomodar, ajustar y competir.
Recuperar la solidez defensiva y el peligro a balón parado
Y para cerrar, otra de las claves que se han ido perdiendo: la estrategia. “Cabrera iba como un tiro… el otro día tuvimos muchas ocasiones… hemos de volver a generar ese peligro porque los rivales iban cagados en ese sentido porque hacíamos muchos goles”. No entran ahora, pero insiste: “Hemos de seguir en esta línea… estoy confiado en el equipo”. Y deja una última frase que mezcla pasado y presente: “el año pasado estaba convencido en la permanencia y ahora estoy convencido de acabar lo más arriba posible”.
Convicción hay. El siguiente paso es demostrarlo en el campo.







